Pueblos originarios

"Para los indios, en la Argentina no hay derechos humanos"

Una marcha que convocó a unas trescientas personas recorrió las calles de la ciudad, pidiendo la "desmilitarización" de Villa Mascardi y la liberación de las mujeres detenidas a partir del desalojo en la zona.

El reloj marcaba las 18.30 cuando comenzó la caminata que partió desde Moreno y Onelli.

Una suave nevisca había comenzado a caer.

Personal de tránsito, minutos antes, se había acercado a indicar que, cuando quisieran, comenzaría a cortar el tránsito.

Así, los manifestantes recorrieron Moreno hasta llegar a Palacios, donde doblaron para tomar Mitre y llegar al Centro Cívico.

La primera línea estaba conformada por mujeres mapuches, entre ellas, Andrea Despó Cañuqueo, quien estuvo detenida y fue liberada.

Además de quienes se identificaban como miembros de pueblos originarios, hubo integrantes de organizaciones sociales, miembros de partidos de izquierda y personas con pecheras de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), aparte de gente que simplemente adhería al pedido de la manifestación.

La pancarta principal, con la que se encabezaba la caminata, decía: "Nunca más balas, nunca más cárcel por defender el territorio". También había una de gran tamaño en la que se leía "Lof Lafken Winkul Mapu resiste", en relación a la comunidad sobre la que se realizó el desalojo en Villa Mascardi, y otra que señalaba: "Retorno ahora de nuestra machi Betiana a su rewe", evocando a quien señalan como una referente espiritual.

Asimismo, se escucharon cánticos como "la tierra robada será recuperada" y "no estamos todas, faltan las presas".

A diferencia de otras marchas, donde los transeúntes y comerciantes vitoreaban el paso de los manifestantes, en señal de apoyo, o bien se mantenían en silencio, de manera respetuosa, en este caso prevaleció un mutismo distinto, que daba la sensación de una lejanía sobre la situación.

Es decir, la intención fue visibilizar una cuestión que, quienes marcharon, observan desde determinado punto de vista y otros, de otra; eso, de alguna forma, se logró.

Pero lo cierto es que destacó cierta ignorancia acerca del tema.

Más allá de alguna persona que salió rauda al notar la protesta, no se notó miedo, como muchos sostenían que existiría, pero sí se apreció cierto distanciamiento, como si la cuestión no tuviera relación con la ciudad.

A la vez, hubo unos pocos que aplaudieron, alentando, mientras que algunos egresados grababan como si se tratara de una excursión sorpresa fuera del "paquete", e incluso un turista que aprovechó un momento, donde los manifestantes se detuvieron, para sacarse una foto con ese paisaje humano detrás.

Igualmente, eso, a esta altura, no debe llamar la atención. Si bien el hombre, que le solicitó a su esposa que captara la imagen, era argentino, días atrás, durante el reclamo del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOYEM) por trabajadores que quedaron sin contrato, un grupo de estadounidenses se había sacado varias fotos con quienes pronunciaban su reclamo, como si se trataran de "tribus del sur", una parte más del paseo.

Estamos en una localidad turística, y postales como esas son habituales.

Una vez en el Centro Cívico, Andrea Despó Cañuqueo expuso su sentir sobre la experiencia que atravesó mientras estuvo detenida.

También habló el werken (vocero) de la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche-Tehuelche de Río Negro, Orlando Carriqueo, quien marcó un paralelismo entre la situación actual y la Conquista del Desierto.

En ese sentido, sostuvo: "Para los indios, en la Argentina no hay derechos humanos".

Tras las palabras de quienes expusieron, la banda de música "Ranas Pardas" ofreció su cuota de ska y reggae.

A todo esto, como en otras ocasiones, el rostro del monumento a Julio Argentino Roca, en el medio del Centro Cívico, había sido tapado, al mismo tiempo que lo hicieron sostener una bandera mapuche.

Fuente: El Cordillerano