El fin de la resistencia armada y la capitulación del longko Valentín SaywekePor Adrián Moyano
El 1 de enero no es una fecha de grato recuerdo para el pueblo mapuche consciente. Ese día de 1885 una penosa caravana se hizo presente en Fuerte Junín de los Andes, para concretar el hecho que los loncos llamaban "presentación", una rendición para los jefes argentinos.
Después de resistir como mejor pudieron durante casi cinco años, se presentaron en ese punto de la geografía (neuquina actual) 700 hombres en condiciones de combatir, junto con 2.500 mujeres, niños, niñas y ancianes. Reconocían el liderazgo del nizol longko Valentín Sayweke, pero también conformaban el contingente personas que habían formado parte de las comunidades de Inakayal y Foyel. Ellos habían perdido su libertad durante la primavera anterior.
Si bien hubo acciones de guerra más tardías -un malón que se registró en jurisdicción mendocina en 1888- se considera a la capitulación de Sayweke como el fin de la resistencia armada mapuche, tanto del lado chileno como del argentino. A partir de entonces, se aceleró la distribución de las tierras que el Estado había usurpado, a través de la implementación de una serie de leyes que no hicieron más que concentrar centenares de miles de hectáreas en unas pocas familias de la rancia oligarquía.
Desde aquel momento, el Estado ejerce dominación colonial sobre territorios que no formaban parte de su jurisdicción antes de 1878 y mantiene como subordinado a un pueblo que, hasta 1885, era libre. Un grupo importante de descendientes directos de Sayweke vive hoy en la localidad chubutense de Gobernador Costa, muy lejos de su territorio original. Aquel 1ro de enero no es de grato recuerdo para las y los mapuche, porque se interpreta como el fin de su resistencia armada. Aunque también como el comienzo de otras formas de dar pelea, que continúan hasta el momento mismo en que lees estas palabras.
#descolonizarhistoriamapuche
#bastadeperseguirmapuche
Fuente: Resumen Latinoamericano
Por Adrián Moyano
El 1 de enero no es una fecha de grato recuerdo para el pueblo mapuche consciente. Ese día de 1885 una penosa caravana se hizo presente en Fuerte Junín de los Andes, para concretar el hecho que los loncos llamaban "presentación", una rendición para los jefes argentinos.
Después de resistir como mejor pudieron durante casi cinco años, se presentaron en ese punto de la geografía (neuquina actual) 700 hombres en condiciones de combatir, junto con 2.500 mujeres, niños, niñas y ancianes. Reconocían el liderazgo del nizol longko Valentín Sayweke, pero también conformaban el contingente personas que habían formado parte de las comunidades de Inakayal y Foyel. Ellos habían perdido su libertad durante la primavera anterior.
Si bien hubo acciones de guerra más tardías -un malón que se registró en jurisdicción mendocina en 1888- se considera a la capitulación de Sayweke como el fin de la resistencia armada mapuche, tanto del lado chileno como del argentino. A partir de entonces, se aceleró la distribución de las tierras que el Estado había usurpado, a través de la implementación de una serie de leyes que no hicieron más que concentrar centenares de miles de hectáreas en unas pocas familias de la rancia oligarquía.
Desde aquel momento, el Estado ejerce dominación colonial sobre territorios que no formaban parte de su jurisdicción antes de 1878 y mantiene como subordinado a un pueblo que, hasta 1885, era libre. Un grupo importante de descendientes directos de Sayweke vive hoy en la localidad chubutense de Gobernador Costa, muy lejos de su territorio original. Aquel 1ro de enero no es de grato recuerdo para las y los mapuche, porque se interpreta como el fin de su resistencia armada. Aunque también como el comienzo de otras formas de dar pelea, que continúan hasta el momento mismo en que lees estas palabras.
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Fuente: Resumen Latinoamericano