Otro Día del Petróleo con incertidumbre a raíz de la baja productiva y el desplazamiento de inversiones
El 13 de diciembre dejó de ser una fecha festiva para transformarse en un recordatorio histórico marcado por incertidumbres futuras. Comodoro Rivadavia y Chubut perdieron la supremacía productiva a manos de Vaca Muerta, y la Cuenca ingresó en los últimos años en un preocupante proceso de declinación. Las operadoras concesionarias tienen seguridad jurídica y contratos a largo plazo, pero desinvierten en la provincia y la Cuenca del Golfo San Jorge en busca de los subsidios y el bombeo fácil del fracking neuquino.
En los últimos años el Estado provincial observó inerte cómo se llevaban sus recursos y se perjudicaban las arcas públicas por menores regalías petroleras. El futuro aparece complejo en el horizonte. El fantasma de la motosierra de Javier Milei amenaza con sacar de circulación la posibilidad de obtener incentivos fiscales para las cuencas maduras.
El flamante gobernador Ignacio Torres se propone lograr una auténtica reparación histórica; aunque deberá enfrentar el argumento de que "no hay plata" lanzado por Milei.
Otra Día del Petróleo teñido por la incertidumbre y las preocupaciones en el horizonte de una ciudad y una provincia que hasta ahora no consiguieron revertir una tendencia que se instaló en los últimos años. Para festejar quedan los recuerdos del descubrimiento y de algunos buenos viejos tiempos de antaño.
Si bien la perspectiva es compleja y desesperanzadora, no significa que el petróleo chubutense se vaya a terminar o que deje de existir la explotación hidrocarburífera en la provincia y la Cuenca del Golfo San Jorge.
No menos cierto es que la producción declina de manera constante, las inversiones son cada vez más acotadas y los empleos en el sector no volvieron a recuperar los niveles de esplendor a pesar del repunte en los precios del crudo.
El declive de la producción chubutense arrancó en el 2016 y no volvió a recuperarse en siete años posteriores, pero desde la salida de la pandemia en el 2021 se profundizó aún más mientras en contrapartida se disparaban los precios del crudo Escalante.
Lo que viene sucediendo especialmente en los último tres años es la faceta más preocupante del proceso, porque la cotización del barril esta muy por encima de la media -aunque para la venta local existe la limitación del Barril criollo-, pero la producción no se recupera y sigue retrocediendo.
Las caídas productivas del 2016 y 2017 se vincularon al retroceso de los precios del crudo, pero cuando las cotizaciones remontaron no sucedió lo mismo con los niveles extractivos. Durante la pandemia y a pesar de la baja del crudo, los subsidios y el sostenimiento estatal de sueldos en el sector impidió que se retrajera la extracción de petróleo.
Desde enero de 2021 la cotización comenzó a trepar de manera constante, pero los niveles productivos siguieron estancados a la baja en un proceso que se instaló hasta la actualidad.
Este proceso de contracción productiva tiene un claro correlato con la desinversión que se viene dando en la Cuenca del Golfo San Jorge y particularmente en Chubut, todo como consecuencia de la absorción del flujo inversor que viene protagonizando Vaca Muerta desde la Cuenca Neuquina.
Desde el 2012 y gracias a la impronta subsidiada que le dio Nación a los yacimientos no convencionales neuquinos, las inversiones se fueron disociando y se rompió la paridad existente entre ambas cuencas.
Chubut nunca volvió a recuperar los niveles de inversión del año 2015, mientras que el norte de Santa Cruz atravesó el mismo proceso desde el 2014. La mitad santacruceña tuvo un repunte inversor en los últimos dos años, pero sigue muy por debajo de los niveles de hace siete años atrás.
Frente a este panorama el Estado provincial en manos de Arcioni se mantuvo inmóvil y dejó a las operadoras hacer a su antojo. Las petroleras tienen garantizadas las concesiones hasta el 2047 por las renegociaciones anticipadas, logrando una estabilidad contractual por 40 años, y además cuentan con la seguridad jurídica que tanto reclaman. A pesar de estos beneficios deshacen sus posiciones inversoras en Chubut y se mudan a Vaca Muerta.
Gobiernos paralizados
Los gobiernos provinciales que transcurrieron hasta la actualidad han tomado la postura de mantenerse inmóviles ante esta situación, no ponen condiciones al capital privado ni le pautan los márgenes extractivos. En el mejor de los casos aparece algún gobernador agradeciendo una donación empresaria, mientras lo que está en juego son recursos naturales no renovables. Parece gracioso, pero es tristemente real.
En una sintonía similar se mueven las organizaciones sindicales del sector petrolero, que se manejan con limitaciones cada vez mayores y posturas más cercanas al poder político.
El problema es que no se volvieron a recuperar los puestos de trabajo que había en 2015 y al mismo tiempo aumentan los niveles de explotación laboral y los accidentes de trabajo.
La oportunidad de Torres
La nueva gestión de Ignacio Torres tiene ante sí la oportunidad de revertir esta tendencia negativa para la provincia y las arcas del Estado. No podrá esperar demasiado de Nación en tiempos de motosierra, ajustes y recortes de fondos.
Confiar en una ley de incentivos para las Cuencas maduras parece poco probable cuando el presidente Javier Milei apuntó a "vender" Vaca Muerta y volver a privatizar YPF. Por qué habría de destinar incentivos fiscales y subsidios significativos para áreas en declino que no entran en el apetito voraz de las operadoras que apuntan todo a la Cuenca Neuquina.
El objetivo fe concretar el reclamo por una reparación histórica en tiempos de ajustes, recortes y el ya instalado "no hay plata" exigirá una estrategia consistente del flamante gobierno provincial tanto en lo político como en lo jurídico.
Los últimos anuncios devaluatorios del 120% efectuados ayer ayudarán a la recuperación de las regalías que se cobran en dólares, pero aumentará proporcionalmente la deuda en moneda estadounidense; aunque mientras persista la retracción productiva esas mejoras se irán esfumando en medio de un proceso inflacionario expansivo.
Este complejo panorama de Chubut y la CGSJ no genera grandes motivaciones para festejar. Rememorar el pasado puede ser útil si está pensando en el futuro de manera concreta y consistente, sin retórica sino con fuerte decisión política contra el centralismo y la sumisión ante las operadoras. Para modificar el presente el gobierno de Chubut deberá plantarse y actuar como el dueño de los recursos naturales concesionados. Porque lo es.