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Trump adelanta que EEUU podría gobernar Venezuela y extraer su petróleo durante años

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país podría gobernar Venezuela y extraer petróleo de sus enormes reservas durante años y dijo que su poder como comandante en jefe está limitado únicamente por su "propia moralidad". "No necesito el derecho internacional", aseveró en una entrevista publicada por el diario The New York Times, mientras que los demócratas del Senado aprobaron, con el apoyo de cinco republicanos, una resolución que busca bloquear nuevas e hipotéticas incursiones militares del Gobierno en el país sudamericano.

La fuerza por sobre el derecho internacional

Al ser preguntado específicamente sobre si existían restricciones a su autoridad para desplegar la fuerza militar a nivel global, el presidente respondió de manera contundente: "Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente es lo único que puede detenerme". Si bien reconoció que su Administración tiene que respetar el derecho internacional, enfatizó que será él quien decida cuándo se aplican esas restricciones a Estados Unidos. "Depende de cuál sea tu definición del derecho internacional", argumentó.

De esta manera, el magnate dejó abierta la puerta a una interpretación unilateral de las obligaciones internacionales del país. No obstante, reconoció que había tenido que hacer frente a algunas limitaciones a la hora de "castigar a las instituciones que le desagradan, imponer represalias a sus adversarios políticos y desplegar la Guardia Nacional en ciudades en contra de las objeciones de autoridades estatales y locales".

Trump afirmó que solo el paso del tiempo permitirá determinar cuánto durará la supervisión de su gobierno sobre Venezuela. "La reconstruiremos de una manera muy rentable", declaró. "Vamos a usar petróleo y vamos a recibirlo. Estamos bajando los precios del petróleo y vamos a dar dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente", añadió.

Trump no respondió a preguntas sobre por qué reconoció a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, como la nueva mandataria de Venezuela en lugar de respaldar a María Corina Machado, la líder opositora. Se limitó a decir que el secretario de Estado, Marco Rubio, habla con ella todo el tiempo y agregó: "Les diré que estamos en constante comunicación con ella y con el gobierno".

La aprobación del Senado

Respecto de la aprobación en el Senado de la resolución conjunta que busca bloquear nuevas incursiones militares del gobierno de Trump en Venezuela, la medida obtuvo 52 votos a favor y 47 en contra. Cinco senadores del Partido Republicano, que cuenta con una escueta mayoría en el hemiciclo, se unieron a la bancada demócrata.

La resolución es simbólica, pero representa en todo caso un llamado de atención para Trump tras la reciente operación para capturar en Venezuela al presidente Nicolás Maduro, de la que el Congreso no fue informado previamente. Aunque la aprobación en el Senado supone un primer paso significativo, para ser vinculante debería ser aprobada también por la Cámara Baja, donde los republicanos también tienen una pequeña mayoría, y ser firmada después por el propio Trump, que de seguro la vetaría.

Para anular el veto, ambas cámaras deberían volver a aprobar la resolución, pero por una mayoría de dos tercios. La Cámara de Representantes ya rechazó en diciembre resoluciones similares para retirar a tropas estadounidenses en caso de que estallara un conflicto con Venezuela.

Por su parte, el congresista por Massachusets Jim McGovern celebró la decisión del Senado, pero instó al líder de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a someter la resolución a votación también en esta Cámara. Ante el escepticismo de que eso ocurra, congresistas demócratas, encabezados por McGovern, presentaron una nueva resolución conjunta similar a la recién aprobada por el Senado que prevén votar en la Cámara Baja el próximo 22 de enero, según informaron en una rueda de prensa.

El demócrata consideró que la operación en Venezuela no trata de democracia o de derechos humanos, sino simplemente de los intereses de Trump sobre el petróleo del país sudamericano. "Algo que he llegado a comprender es que es fácil entrar en guerras, pero es increíblemente difícil salir de ellas", aseguró. "Esto se trata del petróleo. Se trata de enriquecer a los directivos de las grandes compañías petroleras a expensas del pueblo de Venezuela", aseveró.

El miembro del Comité de Asuntos Exteriores, Joaquín Castro, hizo hincapié en la importancia de aprobar este tipo de resoluciones en relación al interés de Trump en tomar el control de Groenlandia, Cuba y otras regiones: "Las decisiones que un país puede tomar sobre ir a la guerra no se harán sin la voz y la autoridad del Congreso", afirmó.

Castro también criticó la utilización de fondos para la operación militar en Venezuela cuando, consideró, muchos estadounidenses sufren por la falta de fondos federales para subsidiar seguros de salud. "Esta una guerra que la gente estadounidense no pidió y que no puede afrontar", apuntó el demócrata.

Por el contrario, Trump apuntó contra los republicanos que apoyaron la iniciativa. "Los republicanos deberían avergonzarse de los senadores que votaron junto con los demócratas en un intento de arrebatarnos la facultad de luchar y defender a Estados Unidos. Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul, Josh Hawley y Todd Young no deberían ser elegidos para ningún cargo público jamás", escribió el mandatario en su red, Truth Social. "Esta votación perjudica gravemente la autodefensa y la seguridad nacional de Estados Unidos, limitando la autoridad del presidente como comandante en jefe", subrayó, además de considerar que la ley de Poderes de Guerra, aprobada en 1973 para que el Congreso controle la capacidad de un presidente para desplegar tropas es inconstitucional por vulnerar el artículo II de la Carta Magna que establece los poderes del jefe de Estado.

Negociaciones con las petroleras

Las declaraciones del mandatario se produjeron después de que funcionarios de la administración anunciaran que Estados Unidos planea asumir efectivamente el control de la venta de petróleo venezolano indefinidamente, como parte de un plan de tres fases que Marco Rubio describió a los miembros del Congreso. La primera fase es la estabilización, que busca evitar un escenario de caos e incluye acuerdos como el petrolero, mediante el cual Washington prevé comercializar millones de barriles de crudo venezolano y administrar esos ingresos. La segunda etapa apunta a la recuperación económica, con la apertura del mercado venezolano a empresas estadounidenses y occidentales y el impulso de un proceso de reconciliación nacional que contemple amnistías, liberaciones y el fortalecimiento de la sociedad civil. Finalmente, la tercera fase será la de transición política, un proceso que, según el funcionario, deberá quedar en manos del pueblo venezolano.

La Casa Blanca convocó para este viernes a las grandes petroleras para abordar la situación del sector en Venezuela tras la intervención en el país latinoamericano. Según informó en la últimas horas la agencia Bloomberg, una de las convocadas es Repsol.

La palabra de Lula y Petro

Mientras tanto, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva indicó que tuvo una conversación telefónica con su par colombiano, Gustavo Petro, acerca de la situación en Venezuela. "Expresamos nuestra profunda preocupación por el uso de la fuerza contra un país sudamericano, en violación del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía de Venezuela", detalló en una publicación en la red social X. "Reiteramos que estas acciones sientan un precedente peligroso para la paz y la seguridad regionales y para el orden internacional", remarcó.

Los mandatarios coincidieron en que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano. Brasil y Colombia reafirmaron su intención de continuar cooperando por la paz y la estabilidad en Venezuela, país con el que compartimos extensas fronteras.

Fuente: Página 12