El ambientalista Lucas Chiape perdió su casa en el incendio y advirtió que "hay intereses espurios"Por Daniel Pardo
Lucas Chiappe carga con el dolor por la naturaleza perdida. El incendio arrasó con su casa en la chacra El Nagual y también con parte de aquello que defendió durante medio siglo. "Estoy bien, fuerte. Resistiendo", dice al comenzar la charla con El Cordillerano Radio. Asegura que está rodeado de una lluvia de cariño y amor luego de que el fuego lo devastara todo.
El reconocido fotógrafo y ambientalista hizo mucho por Epuyén. Por eso se conmueve cuando recibe el afecto de tanta gente en este difícil momento: "Mirar el cerro Pirque y ver toda la biodiversidad que se perdió en apenas días genera una mezcla de rabia -porque hay muchos responsables- y de pesar", expresó.
Para Lucas existen motivos oscuros detrás del inicio del incendio: "Parece un apocalipsis provocado por el ser humano, con intereses que están en la cuestión inmobiliaria", apuntó. Agregó que resulta difícil seguir dando esta batalla cuando siente que el Gobierno nacional no termina de comprender el valor ecológico del lugar. "Todo se reduce a precios, a saqueo. Es evidente que hay responsables", aseguró.
Lucas llegó a Epuyén en 1976. En pocos días celebrará 50 años en el lugar que ama. Recuerda que, en aquel entonces, se trataba de una pequeña localidad de unos 700 habitantes, cifra que hoy se triplicó. "La mayoría era gente grande, porque los jóvenes no tenían la posibilidad de hacer el colegio secundario. El nivel económico era parejo, excepto por una sola persona, que era el dueño del aserradero. El resto éramos pobretones", describe entre risas.
Su compromiso con el territorio fue inmediato. Fue uno de los impulsores de la Comisión de Defensa del Valle de Epuyén. La primera gran pulseada la dio frente a los intereses que buscaban inundar el valle bajo 40 metros de agua. "Teníamos que probar la idea de que estamos rodeados de una riqueza natural impresionante", recordó, y subrayó que esta parte de la Patagonia fue conquistada con fuego. "No hay que olvidarlo", remarcó.
"Los colonos que llegaron a principios del 1900 venían del norte con intereses ganaderos. El bosque era un estorbo para ellos, lo quemaban para abrir cancha'", explicó. Aportó además un dato impactante: en esa época se incendiaron unas 300.000 hectáreas desde Bariloche hacia el sur. El ciprés de la Cordillera -que en realidad es un cedro- perdió el 95% de su extensión territorial entre Neuquén y Esquel. Luego llegaron los madereros, más tarde los forestadores y hoy, los intereses inmobiliarios: "Es una guerra constante contra el entorno natural", sintetizó.
Chiappe también se refirió a la crisis climática y a lo evidente de sus efectos, pese a que algunos gobiernos los desprecian. Para él, el negacionismo forma parte de la tragedia que se está viviendo: "Es un combo infernal de intereses espurios y cortoplacismo. Estamos en un momento crítico de la humanidad. Los humanos somos responsables de la crisis ecológica", afirmó, y señaló que los principales responsables son quienes dirigen los destinos del país.
A sus 76 años, el ambientalista considera que la dirigencia política se ha ido embruteciendo. Cuenta que cuando le dicen que en los últimos 40 años se creó una conciencia ambiental, responde que la realidad demuestra lo contrario. "Intento ser realista y soy optimista en cuanto a las nuevas generaciones de la Comarca, que crecieron en el lugar y lo aman", destacó.
Sobre ese punto quiso hacer especial hincapié. Resaltó el rol de los jóvenes que pusieron el cuerpo y el alma frente a esta catástrofe con forma de fuego: "Se unieron y trabajaron codo a codo con los brigadistas. Son hijos y nietos nuestros, sin ningún miramiento y con un solo propósito", concluyó.
Fuente: El Cordillerano
Por Daniel Pardo
Lucas Chiappe carga con el dolor por la naturaleza perdida. El incendio arrasó con su casa en la chacra El Nagual y también con parte de aquello que defendió durante medio siglo. "Estoy bien, fuerte. Resistiendo", dice al comenzar la charla con El Cordillerano Radio. Asegura que está rodeado de una lluvia de cariño y amor luego de que el fuego lo devastara todo.
El reconocido fotógrafo y ambientalista hizo mucho por Epuyén. Por eso se conmueve cuando recibe el afecto de tanta gente en este difícil momento: "Mirar el cerro Pirque y ver toda la biodiversidad que se perdió en apenas días genera una mezcla de rabia -porque hay muchos responsables- y de pesar", expresó.
Para Lucas existen motivos oscuros detrás del inicio del incendio: "Parece un apocalipsis provocado por el ser humano, con intereses que están en la cuestión inmobiliaria", apuntó. Agregó que resulta difícil seguir dando esta batalla cuando siente que el Gobierno nacional no termina de comprender el valor ecológico del lugar. "Todo se reduce a precios, a saqueo. Es evidente que hay responsables", aseguró.
Lucas llegó a Epuyén en 1976. En pocos días celebrará 50 años en el lugar que ama. Recuerda que, en aquel entonces, se trataba de una pequeña localidad de unos 700 habitantes, cifra que hoy se triplicó. "La mayoría era gente grande, porque los jóvenes no tenían la posibilidad de hacer el colegio secundario. El nivel económico era parejo, excepto por una sola persona, que era el dueño del aserradero. El resto éramos pobretones", describe entre risas.
Su compromiso con el territorio fue inmediato. Fue uno de los impulsores de la Comisión de Defensa del Valle de Epuyén. La primera gran pulseada la dio frente a los intereses que buscaban inundar el valle bajo 40 metros de agua. "Teníamos que probar la idea de que estamos rodeados de una riqueza natural impresionante", recordó, y subrayó que esta parte de la Patagonia fue conquistada con fuego. "No hay que olvidarlo", remarcó.
"Los colonos que llegaron a principios del 1900 venían del norte con intereses ganaderos. El bosque era un estorbo para ellos, lo quemaban para abrir cancha'", explicó. Aportó además un dato impactante: en esa época se incendiaron unas 300.000 hectáreas desde Bariloche hacia el sur. El ciprés de la Cordillera -que en realidad es un cedro- perdió el 95% de su extensión territorial entre Neuquén y Esquel. Luego llegaron los madereros, más tarde los forestadores y hoy, los intereses inmobiliarios: "Es una guerra constante contra el entorno natural", sintetizó.
Chiappe también se refirió a la crisis climática y a lo evidente de sus efectos, pese a que algunos gobiernos los desprecian. Para él, el negacionismo forma parte de la tragedia que se está viviendo: "Es un combo infernal de intereses espurios y cortoplacismo. Estamos en un momento crítico de la humanidad. Los humanos somos responsables de la crisis ecológica", afirmó, y señaló que los principales responsables son quienes dirigen los destinos del país.
A sus 76 años, el ambientalista considera que la dirigencia política se ha ido embruteciendo. Cuenta que cuando le dicen que en los últimos 40 años se creó una conciencia ambiental, responde que la realidad demuestra lo contrario. "Intento ser realista y soy optimista en cuanto a las nuevas generaciones de la Comarca, que crecieron en el lugar y lo aman", destacó.
Sobre ese punto quiso hacer especial hincapié. Resaltó el rol de los jóvenes que pusieron el cuerpo y el alma frente a esta catástrofe con forma de fuego: "Se unieron y trabajaron codo a codo con los brigadistas. Son hijos y nietos nuestros, sin ningún miramiento y con un solo propósito", concluyó.
Fuente: El Cordillerano