Patagonia

Construcción libertaria: Incendios y demonización mapuche como enemigo interno en la Patagonia

Por Gustavo Campana

Los incendios forestales en Chubut resucitaron el fantasma de la RAM. La necesidad de un culpable, ante las evidencias de fuego intencional, volvió a cargar contra los originarios y la presencia todopoderosa de Bullrich en el gobierno libertario reinstaló su cínica teoría del terrorismo mapuche. Mitología gastada, que aún cumple su rol ante un sector de la sociedad argentina, que continúa enamorada de su verdugo y que busca en una nueva "Conquista del Desierto", desterrar a una raza.

Instrucciones para construir un enemigo interno, según la receta de la última dictadura en la Argentina.

Primer paso: Institucionalizar la invasión. Macri firmó en junio el Decreto 820/2016. Con la excusa de la "búsqueda de inversiones", modificó la Ley de Tierras Rurales 26.737 (2011); ampliando los límites para la compra de campos y favoreciendo la apropiación de espejos de agua y otros recursos por parte de extranjeros.

Segundo paso: Demonizar a la población originaria. 30 de enero de 2017. Siete meses antes de la desaparición de Santiago Maldonado, La Nación dio el primer paso en la construcción ficcional: "Resistencia Ancestral Mapuche es una agrupación formada por descendientes de etnias que pretenden recuperar tierras de sus mayores en la Argentina y Chile y formar una nación propia que se extienda en ambos lados de los Andes. La resistencia ancestral que propugna no es retórica ni discursiva, sino violenta".

Este fue el prólogo de la creación mediática, de un grupo con apoyo externo capaz de dividir al país en dos.

Tercer paso: La represión disciplinadora de Bullrich. Desaparición de Maldonado el 1 de agosto de 2017, cuando participaba de una protesta en la comunidad mapuche Pu Lof, en Cushamen (Chubut), en el marco de un operativo de la Gendarmería contra las protestas mapuches. A partir de ese momento, Cambiemos instaló el delirio de una RAM plantada en el sur con la logística de una fuerza revolucionaria que ponía en jaque a los gobiernos de Argentina y Chile.

Editorial de Jorge Lanata en Periodismo Para Todos, el 6 de agosto: "Hay guerrilla indígena en el sur. Esto quiere decir que hay grupos armados y uno se llama RAM". Al día siguiente, Bullrich declaró que la RAM "está financiada por una organización inglesa" y apuntalando la palabra de la ministra apareció Infobae el 8 de agosto con "Violencia, anarquía y apoyo externo: el perfil de dos grupos mapuches que tienen en vilo a Chile y la Argentina".

Los medios oficialistas alejaron la búsqueda del lugar de la desaparición de Santiago, mientras el Gobierno salía a ofrecer una recompensa de dos millones de pesos. Utilizaron ese tiempo para defender a los gendarmes involucrados en el operativo ilegal y demonizar mediáticamente a la víctima y al pueblo mapuche.

Después apareció el camionero entrerriano que levantó a Santiago en la ruta y el pueblo de Gualeguaychú en el que todos tenían la cara de Maldonado. El 13 de agosto en el Congreso, Bullrich dijo que no va a tirar "a un gendarme por la ventana".

El 26 de agosto, Lanata sembró una colección de pistas falsas en Clarín: "Un grupo de militantes sensibles, con toda la cuota de violencia. En los últimos cuatro años hubo 77 atentados de la RAM en Río Negro, Chubut y Neuquén. Según el Ministerio de Seguridad, la RAM mantiene reuniones cotidianas con la Cámpora y la Universidad de las Madres y recibe financiamiento y apoyo logístico de las FARC colombianas y grupos extremistas kurdos de Turquía".

Los medios del "poder real" hablaron del puestero de Benetton, que posiblemente apuñaló al artesano y después publicaron que "parece que lo vieron en Santiago en Chile".

Alfredo Leuco, 4 de septiembre: "Vamos a decirlo con toda claridad. La instigadora de todos los sucesos violentos se llama Cristina Elisabet. Su jefe de operaciones es Horacio Verbitsky. Ellos son los que fomentan la idea de que Mauricio Macri es un dictador que lleva al hambre popular, a multiplicar los presos políticos y que ahora apuesta a la desaparición de personas".

Clarín, 19 de septiembre: "Allanan una peluquería en San Luis: la dueña cree haber atendido a Santiago Maldonado". Carrió por TN, el 12 de octubre: "Hay un 20% de posibilidades de que este chico esté en Chile con el RIM (por RAM)".

Después de 80 días de cinismo y negación, apenas sintetizados en este puñado de vergüenzas mediáticas, el 17 de octubre de 2017, el cuerpo de Santiago fue hallado cerca del punto en el que se denunció su desaparición. Una zona donde ya se habían realizado otros rastrillajes, con apenas medio metro de profundidad.

La fecha de la aparición del cadáver jugó muy fuerte en el triunfo de la derecha del 22.

Cuarto paso: Balas de plomo. El 25 de noviembre, durante un operativo de Los Albatros de la Prefectura en Villa Mascardi (Bariloche), un joven mapuche de 22 años murió a causa de una herida de bala calibre 9 milímetros en su espalda. El asesinato de Rafael Nahuel estuvo a cargo de los Albatros, en las costas del lago Mascardi. Ese mismo día, el pueblo bonaerense de 25 de Mayo enterró a Santiago en su ciudad natal.

Quinto paso: Guardar al monstruo hasta nuevo aviso. Diciembre 2017. El Ministerio de Seguridad publicó junto a los gobernadores de Chubut, Neuquén y Río Negro un informe con 96 causas judiciales (incluido un homicidio), tráfico de armas y vínculos criminales con organizaciones mapuches chilenas. 84 casos carecían de autores identificados y solo en 12 oportunidades se hablaba de personas concretas, muchas de ellas sobreseídas en ese momento.

La ingeniería de esta nueva doctrina del miedo nunca contó con pruebas concretas sobre la existencia de esta supuesta organización terrorista. Su creador fue Pablo Noceti, por entonces jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad y exdefensor de represores.

Un año y medio después, la Justicia de Esquel determinó que no existían rastros de la RAM y que la mayoría de esos procesos habían sido archivados por falta de evidencias. También quedó comprobado que se fraguaron pruebas para inculpar a mapuches y militantes políticos.

La historia que pintaba para largo, por el peso de la denuncia oficial, se fue evaporando mediáticamente a medida que la RAM ya no le era funcional al gobierno de Macri. Y de la noche a la mañana, dejó de hablarse por las usinas neoliberales de una organización terrorista financiada desde el exterior, capaz de tomar la mitad de la Argentina. El peligro estuvo casi una década en el freezer, hasta que Bullrich y Monteoliva necesitaron volver a trabajar para el núcleo duro de su clientela, una versión racista, bárbara y deshistorizada. Un guion para que los usurpadores desalojen a los verdaderos dueños de la tierra. Una invasión a su propio territorio.

Solo para esto son Estado presente...

Fuente: Página 12