Especialista propone crear plantaciones de olivos en las zonas afectadas por incendios de la Comarca Andina Por Víctor Tomaselli*
Sufrimos como sociedad un daño inmenso con los recientes incendios forestales de la zona andina, que comenzaron el fatídico 5 de enero. Siempre suceden debates que a veces se desatan IMPIADOSOS, en momentos en que la subjetividad se exacerba. Por eso es necesario que tratemos entre todos de situarnos en un plano más general, que nos permita vislumbrar un camino que nos saque de la inquietud, la zozobra y la angustia.
Sigamos a una notable antropóloga en esta reflexión: la necesaria reconsideración de la relación entre naturaleza y cultura, que siempre ha estado en el centro del debate antropológico desde los orígenes de la disciplina, y las ecofricciones del Antropoceno (Tsing Lowenhaupt, 2004; Latour 2014; Povinelli 2016), que en los últimos diez años ha acabado, en particular, por centrar la atención de la investigación y el análisis político en la responsabilidad humana en los desastres medioambientales, en el sentido de los límites y la incertidumbre relacionados con la contemporaneidad, en la articulación crítica entre los modos de vida rurales/montanos y urbanos/periurbanos, y en la interrelación entre los flujos demográficos, las prácticas culturales y las políticas territoriales. (Bindi, Letizia, 2021).
Vimos en años anteriores las desgracias que ocurrieron en Afganistán. Donde los bosques fueron degradados por acciones de los hombres y acciones naturales, durante cientos de años. Nadie duda a esta altura que los bosques juegan un papel importante en el mantenimiento de un equilibrio territorial por un montón de factores.
Los ambientalistas dicen que la deforestación tiene un impacto tangiblemente negativo sobre la belleza natural de la zona y la cantidad de animales y aves silvestres en peligro de extinción. El daño en realidad va mucho más allá.
La deforestación también contribuye a la sequía, la baja retención de precipitaciones, la contaminación ambiental, la erosión de las tierras fértiles y la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad.
También sabemos que a lo largo de muchos años se han repetido los incendios. Una temporada especialmente difícil fue en Europa la del verano de 2017. Y allí surgió una primera idea de remediación: "Después de que los incendios forestales ocurrieron este verano en todo el Mediterráneo, las autoridades están considerando los olivares y los viñedos como alternativas resistentes al fuego." (Putinja, Isabel, 2017.)
Esta primera reflexión nos aporta elementos valiosos: Entre los principales aspectos se destacan en el artículo citado:
- Crear franjas de tierra despejada entre bosques y tierras agrícolas es una forma de evitar que los incendios se propaguen fácilmente. Cuando los animales aran o pastan regularmente la tierra, los campos mantenidos carecen de la maleza que puede incendiarse fácilmente. Se pueden tomar otras medidas preventivas, como limpiar la vegetación silvestre de los bordes de las carreteras y propiedades privadas, y plantar viñedos u olivares para crear barreras protectoras.
- Los olivos y las vides pueden crear una barrera natural contra el fuego porque son plantas frondosas que retienen la humedad y necesitan poca agua. En el sur de Francia, algunos caminos forestales están bordeados de viñedos que actúan como barreras contra incendios.
- El olivo es una planta resistente que se considera que tiene cualidades ignífugas y puede ofrecer protección contra el fuego y el viento. Los olivos pueden vivir durante siglos e incluso si se destruyen sus ramas y tronco, el árbol puede regenerarse gracias a su robusto sistema de raíces.
- En un folleto publicado por el estado de Victoria, Australia incluyó el olivo en su lista de plantas resistentes al fuego sugeridas para plantar en áreas propensas a incendios forestales. El nodo de la cuestión es que no se trata de repoblar a tontas y a locas. Hay experiencia que las zonas quemadas dejadas solas sin intervención se vuelven mosquetales degradados o lugares de nacimiento de cientos de miles de pinos invasores, que sin manejo adecuado tornan todo más difícil y vulnerable.
La propuesta entonces, debe mesurarse bien, contar con el consenso social y la intervención de la comunidad educativa y científica, pero parte de CREAR CORREDORES PRODUCTIVOS DE OLIVOS Y VIDES, QUE APORTEN SISTEMÁTICA AL PAISAJE Y CREEN POR SU PROPIA PRESENCIA ZONAS DE MITIGACIÓN DE RIESGOS. Hay que juntar las voluntades, conmover los corazones de los que tienen que tomar las decisiones políticas, armar los presupuestos acordes y
ejecutar y rendir cada partida de modo puntilloso. El primer paso lo damos, tirando a la consideración pública estas ideas:
De la manera que concebimos el cultivo del olivo como cultivo agroecológico, gracias a su sistema radicular que se extiende entre los 5 cm y los 60 cm hasta el 90% de su cabellera de raíces, y así es resistente, el olivo contribuye a fijar el suelo, evitando la pérdida de nutrientes y frenando la erosión hídrica y eólica. Su capacidad de rebrote, incluso tras incendios severos, lo convierte en una de las especies más resilientes del ecosistema mediterráneo. Además, la hojarasca que genera favorece la recuperación de la materia orgánica, mejora la estructura del suelo y estimula la actividad biológica.
En zonas afectadas por incendios, su implantación planificada puede ser una solución eficaz para recuperar la vida del suelo, fijar población rural y devolver valor productivo al territorio.
El olivo no solo vuelve a dar fruto: devuelve equilibrio, paisaje y futuro y vida en las zonas devastadas.
Pero no termina ahí la consideración del tema: nos encontramos con la experiencia valiosísima que se realizó en Extremadura, España. El proyecto MOSAICO. Se quemó mucho una zona emblemática forestal en la zona de frontera entre España y Portugal en 2015, la Sierra de Gata y las Hurdes. (Pulido, Fernando, 2020)2. Entonces dieron a luz una forma de concebir el territorio que habla de planificación y prevención, para morigerar las calamidades.
Es decir, sabemos que el abandono de una zona genera condiciones propicias para que las catástrofes sucedan. Entonces debemos no sólo darnos las manos solidarias para actuar cuando el fuego está presente, sino juntar las voluntades para prever las calamidades posibles, quitar los focos que "llaman al incendio" cuando las temperaturas y sequía se hacen facilitadoras naturales de la catástrofe.
Una iniciativa innovadora, el Proyecto Mosaico, propuso el diseño de un paisaje de mosaico resistente al fuego basado en nuevas prácticas agro-silvo-pastoriles en bosques densos y prácticas forestales que reducen la densidad de rodales y, por lo tanto, el riesgo de incendios. El proceso participativo fue estimulado a través del sitio web del proyecto, servicios de extensión, talleres, entrevistas personales y encuestas de opinión, con resultados sobresalientes.
En Argentina, el camino de la Agroecología gana espacio día a día. Porque combina prácticas sostenibles con diversidad biológica, e injerencia de las comunidades. Cumple el requisito formal de servir de llamador al turismo, como paisaje resiliente de las catástrofes. La Comarca Andina presenta una fortaleza, que son sus comunidades, sus organizaciones, sus asociaciones de productores, y sus diversas expresiones de la organización política de las comunidades. Los intendentes comarcales están acostumbrados a compartir sus espacios.
Lo de Extremadura y su MOSAICO, es viable y exitoso, porque tuvo y tiene dos arietes, que son la Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura. Que mejor ocasión que potenciar todas las fuerzas de la Comarca Andina del Paralelo 42 en planificar el territorio y concebir la Agroecología como planificación de zonas de articulación que sirvan de cortafuegos naturales para atenuar las catástrofes. El olivo ya está jugando en la zona, ya se plantaron los primeros 400 olivos en Cholila, (Tomaselli, Victor.2025)3. Aportando a la agroecología como camino de gestión territorial y enriquecimiento de la vida en comunidad.
2 Pulido, Fernando, 2020. Instituto de Investigación de la Dehesa; Proyecto MOSAICO-Agrosilvopastoralismo contra incendios 2019-2021 FUENTE: https://indehesa.unex.es/index.php/2020/11/06/proyecto-mosaico-ejemplo-accion-participativa/
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
1) Bindi, Letizia, 2021; Más allá del «pequeño burguesismo». Comunidades patrimoniales y regeneración de zonas frágiles, Dott.ssa. Letizia Bindi. Dialoghi Mediterranei Periodico bimestrale dell'Istituto Euroarabo di Mazar del Vallo; FUENTE: https://www.istitutoeuroarabo.it/DM/oltre-il-piccoloborghismo-comunita-patrimoniali-e-rigenerazione-delle-aree-fragili/ Publicado el 21 de Marzo de 2021.
2) Putinja, Isabel, 2017; FUENTE: https://es.oliveoiltimes.com/world/can-olive-trees-protect-forest-fires/58547. 7 de septiembre de 2017
3) Pulido, Fernando, 2020. Instituto de Investigación de la Dehesa; Proyecto MOSAICO-Agrosilvopastoralismo contra incendios 2019-2021; FUENTE: https://indehesa.unex.es/index.php/2020/11/06/proyecto-mosaico-ejemplo-accion-participativa/
* Maestro de almazara y maestro oleario, Víctor Tomaselli - Diplomado en Agroecología especializado en zonas áridas y semiáridas - en esta región, quién coordina y gestiona proyectos de campo y aporta su experiencia en cultivo de olivo en ambientes de bajas temperaturas. https://www.oleorevista.com/texto-diario/mostrar/5740209/impulsa-registro-comarcal-analizar-cultivo-olivo-patagonia?prev=1
Por Víctor Tomaselli*
Sufrimos como sociedad un daño inmenso con los recientes incendios forestales de la zona andina, que comenzaron el fatídico 5 de enero. Siempre suceden debates que a veces se desatan IMPIADOSOS, en momentos en que la subjetividad se exacerba. Por eso es necesario que tratemos entre todos de situarnos en un plano más general, que nos permita vislumbrar un camino que nos saque de la inquietud, la zozobra y la angustia.
Sigamos a una notable antropóloga en esta reflexión: la necesaria reconsideración de la relación entre naturaleza y cultura, que siempre ha estado en el centro del debate antropológico desde los orígenes de la disciplina, y las ecofricciones del Antropoceno (Tsing Lowenhaupt, 2004; Latour 2014; Povinelli 2016), que en los últimos diez años ha acabado, en particular, por centrar la atención de la investigación y el análisis político en la responsabilidad humana en los desastres medioambientales, en el sentido de los límites y la incertidumbre relacionados con la contemporaneidad, en la articulación crítica entre los modos de vida rurales/montanos y urbanos/periurbanos, y en la interrelación entre los flujos demográficos, las prácticas culturales y las políticas territoriales. (Bindi, Letizia, 2021).
Vimos en años anteriores las desgracias que ocurrieron en Afganistán. Donde los bosques fueron degradados por acciones de los hombres y acciones naturales, durante cientos de años. Nadie duda a esta altura que los bosques juegan un papel importante en el mantenimiento de un equilibrio territorial por un montón de factores.
Los ambientalistas dicen que la deforestación tiene un impacto tangiblemente negativo sobre la belleza natural de la zona y la cantidad de animales y aves silvestres en peligro de extinción. El daño en realidad va mucho más allá.
La deforestación también contribuye a la sequía, la baja retención de precipitaciones, la contaminación ambiental, la erosión de las tierras fértiles y la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad.
También sabemos que a lo largo de muchos años se han repetido los incendios. Una temporada especialmente difícil fue en Europa la del verano de 2017. Y allí surgió una primera idea de remediación: "Después de que los incendios forestales ocurrieron este verano en todo el Mediterráneo, las autoridades están considerando los olivares y los viñedos como alternativas resistentes al fuego." (Putinja, Isabel, 2017.)
Esta primera reflexión nos aporta elementos valiosos: Entre los principales aspectos se destacan en el artículo citado:
- Crear franjas de tierra despejada entre bosques y tierras agrícolas es una forma de evitar que los incendios se propaguen fácilmente. Cuando los animales aran o pastan regularmente la tierra, los campos mantenidos carecen de la maleza que puede incendiarse fácilmente. Se pueden tomar otras medidas preventivas, como limpiar la vegetación silvestre de los bordes de las carreteras y propiedades privadas, y plantar viñedos u olivares para crear barreras protectoras.
- Los olivos y las vides pueden crear una barrera natural contra el fuego porque son plantas frondosas que retienen la humedad y necesitan poca agua. En el sur de Francia, algunos caminos forestales están bordeados de viñedos que actúan como barreras contra incendios.
- El olivo es una planta resistente que se considera que tiene cualidades ignífugas y puede ofrecer protección contra el fuego y el viento. Los olivos pueden vivir durante siglos e incluso si se destruyen sus ramas y tronco, el árbol puede regenerarse gracias a su robusto sistema de raíces.
- En un folleto publicado por el estado de Victoria, Australia incluyó el olivo en su lista de plantas resistentes al fuego sugeridas para plantar en áreas propensas a incendios forestales. El nodo de la cuestión es que no se trata de repoblar a tontas y a locas. Hay experiencia que las zonas quemadas dejadas solas sin intervención se vuelven mosquetales degradados o lugares de nacimiento de cientos de miles de pinos invasores, que sin manejo adecuado tornan todo más difícil y vulnerable.
La propuesta entonces, debe mesurarse bien, contar con el consenso social y la intervención de la comunidad educativa y científica, pero parte de CREAR CORREDORES PRODUCTIVOS DE OLIVOS Y VIDES, QUE APORTEN SISTEMÁTICA AL PAISAJE Y CREEN POR SU PROPIA PRESENCIA ZONAS DE MITIGACIÓN DE RIESGOS. Hay que juntar las voluntades, conmover los corazones de los que tienen que tomar las decisiones políticas, armar los presupuestos acordes y
ejecutar y rendir cada partida de modo puntilloso. El primer paso lo damos, tirando a la consideración pública estas ideas:
De la manera que concebimos el cultivo del olivo como cultivo agroecológico, gracias a su sistema radicular que se extiende entre los 5 cm y los 60 cm hasta el 90% de su cabellera de raíces, y así es resistente, el olivo contribuye a fijar el suelo, evitando la pérdida de nutrientes y frenando la erosión hídrica y eólica. Su capacidad de rebrote, incluso tras incendios severos, lo convierte en una de las especies más resilientes del ecosistema mediterráneo. Además, la hojarasca que genera favorece la recuperación de la materia orgánica, mejora la estructura del suelo y estimula la actividad biológica.
En zonas afectadas por incendios, su implantación planificada puede ser una solución eficaz para recuperar la vida del suelo, fijar población rural y devolver valor productivo al territorio.
El olivo no solo vuelve a dar fruto: devuelve equilibrio, paisaje y futuro y vida en las zonas devastadas.
Pero no termina ahí la consideración del tema: nos encontramos con la experiencia valiosísima que se realizó en Extremadura, España. El proyecto MOSAICO. Se quemó mucho una zona emblemática forestal en la zona de frontera entre España y Portugal en 2015, la Sierra de Gata y las Hurdes. (Pulido, Fernando, 2020)2. Entonces dieron a luz una forma de concebir el territorio que habla de planificación y prevención, para morigerar las calamidades.
Es decir, sabemos que el abandono de una zona genera condiciones propicias para que las catástrofes sucedan. Entonces debemos no sólo darnos las manos solidarias para actuar cuando el fuego está presente, sino juntar las voluntades para prever las calamidades posibles, quitar los focos que "llaman al incendio" cuando las temperaturas y sequía se hacen facilitadoras naturales de la catástrofe.
Una iniciativa innovadora, el Proyecto Mosaico, propuso el diseño de un paisaje de mosaico resistente al fuego basado en nuevas prácticas agro-silvo-pastoriles en bosques densos y prácticas forestales que reducen la densidad de rodales y, por lo tanto, el riesgo de incendios. El proceso participativo fue estimulado a través del sitio web del proyecto, servicios de extensión, talleres, entrevistas personales y encuestas de opinión, con resultados sobresalientes.
En Argentina, el camino de la Agroecología gana espacio día a día. Porque combina prácticas sostenibles con diversidad biológica, e injerencia de las comunidades. Cumple el requisito formal de servir de llamador al turismo, como paisaje resiliente de las catástrofes. La Comarca Andina presenta una fortaleza, que son sus comunidades, sus organizaciones, sus asociaciones de productores, y sus diversas expresiones de la organización política de las comunidades. Los intendentes comarcales están acostumbrados a compartir sus espacios.
Lo de Extremadura y su MOSAICO, es viable y exitoso, porque tuvo y tiene dos arietes, que son la Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura. Que mejor ocasión que potenciar todas las fuerzas de la Comarca Andina del Paralelo 42 en planificar el territorio y concebir la Agroecología como planificación de zonas de articulación que sirvan de cortafuegos naturales para atenuar las catástrofes. El olivo ya está jugando en la zona, ya se plantaron los primeros 400 olivos en Cholila, (Tomaselli, Victor.2025)3. Aportando a la agroecología como camino de gestión territorial y enriquecimiento de la vida en comunidad.
2 Pulido, Fernando, 2020. Instituto de Investigación de la Dehesa; Proyecto MOSAICO-Agrosilvopastoralismo contra incendios 2019-2021 FUENTE: https://indehesa.unex.es/index.php/2020/11/06/proyecto-mosaico-ejemplo-accion-participativa/
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
1) Bindi, Letizia, 2021; Más allá del «pequeño burguesismo». Comunidades patrimoniales y regeneración de zonas frágiles, Dott.ssa. Letizia Bindi. Dialoghi Mediterranei Periodico bimestrale dell'Istituto Euroarabo di Mazar del Vallo; FUENTE: https://www.istitutoeuroarabo.it/DM/oltre-il-piccoloborghismo-comunita-patrimoniali-e-rigenerazione-delle-aree-fragili/ Publicado el 21 de Marzo de 2021.
2) Putinja, Isabel, 2017; FUENTE: https://es.oliveoiltimes.com/world/can-olive-trees-protect-forest-fires/58547. 7 de septiembre de 2017
3) Pulido, Fernando, 2020. Instituto de Investigación de la Dehesa; Proyecto MOSAICO-Agrosilvopastoralismo contra incendios 2019-2021; FUENTE: https://indehesa.unex.es/index.php/2020/11/06/proyecto-mosaico-ejemplo-accion-participativa/
* Maestro de almazara y maestro oleario, Víctor Tomaselli - Diplomado en Agroecología especializado en zonas áridas y semiáridas - en esta región, quién coordina y gestiona proyectos de campo y aporta su experiencia en cultivo de olivo en ambientes de bajas temperaturas. https://www.oleorevista.com/texto-diario/mostrar/5740209/impulsa-registro-comarcal-analizar-cultivo-olivo-patagonia?prev=1