Alambrando la Patagonia: 1.300 familias son propietarias del 70% de las tierras productivas y concentran 33 millones de hectáreas
En la región patagónica la extranjerización de la tierra no es el único problema, la concentración de millones de hectáreas en manos de unas pocas familias se acopla como una problemática adicional en un país donde los sectores más empobrecidos no tienen acceso a la tierra y los campesinos junto a los pueblos originarios son desplazados. La investigación de El Extremo Sur determinó -en base a la información oficial del Censo Nacional Agropecuario y el Registro de Tierras- que la totalidad de la Patagonia tiene una extensión 78,6 millones de hectáreas, de las cuales 46,4 millones (59,1%) son tierras para Explotaciones Agropecuarias (EAP). En las cinco provincias patagónicas 1.302 familias son dueñas 32,7 millones de hectáreas que representan el 41,6% de la totalidad de tierra rural y el 70,4% de las EAP.
Desde hace casi 150 años muchas de las tierras patagónicas fueron regaladas o vendidas a precios irrisorios a los terratenientes, locales y extranjeros, que fueron construyendo la oligarquía nacional; mientras que los pueblos originarios fueron expulsados de sus territorios ancestrales, exterminados y en la actualidad se los sigue persiguiendo para arrebatarles sus tierras.
En una región que tiene 78,6 millones de hectáreas existen problemas habitacionales en las ciudades -se intensifican las dificultades como las que padecen algunos comodorenses con los desplazamientos de los cerros-, los pueblos agrícolas están semi abandonados, avanza la sequía, la deforestación y al mismo tiempo escasea el agua para el consumo humano -como sucede en Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Sarmiento y Esquel- mientras que abunda la que se utiliza para el riego en los campos.
Y también acechan los devastadores incendios forestales que, como describió Orlando Carriqueo -miembro del Lof Elel Quimun y de la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche-, son instrumentos del desplazamiento de los habitantes: "El fuego siempre ha sido un elemento que ha utilizado el Estado y el Ejército para correr a las familias. Y acá lo grave es que no es solo el contra la población mapuche, sino contra pequeños productores, gente que no es mapuche, pero que vive en el territorio".
Sólo cuando se recorre el mapa de las estancias y sus dimensiones se termina de comprender el poder que poseen los terratenientes que dominan el 42% del territorio regional, por lo que muchas veces son subsidiados por el Estado y eximidos del impuesto Inmobiliario Rural.
La Patagonia de 1.302 familias
Santa Cruz es la provincia con mayor concentración de la tierra en pocas manos, sólo 471 terratenientes son propietarios de 13 millones de hectáreas que representan el 99% de las EAP. Tierra del Fuego está dominada por 47 estancieros que tienen en su poder 1 millón de hectáreas que abarcan en 97,3% de las tierras productivas.
En el caso de Chubut los propietarios de grandes estancias ascienden a 879 y poseen 14,7 millones de hectáreas (86,2% de las EAP).
En Neuquén 212 terratenientes acaparan 2,9 millones de hectáreas que representan el 76,6% de las EAP y en Río Negro son 625 los estancieros que acumulan 8 millones de hectáreas que se traducen en el 70,2% de las Explotaciones Productivas de la provincia.
Concentración de latifundistas
El máximo nivel de concentración de la tierra productiva en la Patagonia se registra entre los propietarios de extensiones productivas superiores a las 20.000 hectáreas. Los terratenientes de Santa Cruz representan el 30,5% de los propietarios de las EAP y tienen en su poder el 67,6% del territorio con un promedio de 48.863 hectáreas cada uno; mientras que en Neuquén el 2% de los estancieros acapara el 35,6% de la tierra con una superficie promedio de 39.836 hectáreas cada uno.
El tercer escalón lo ocupa Tierra del Fuego donde el 12,2% de los propietarios de las EAP concentran en sus manos el 64,2% del territorio que refleja un promedio de 38.538 hectáreas por terrateniente.
Le siguen los estancieros de Chubut entre los que el 6% es propietario del 42,5% de la tierra productiva y a cada le pertenecen en promedio 37.563 hectáreas. Por último, se ubican los latifundistas de Río Negro donde el 1,5% concentra el 25,4% del territorio productivo y cada uno promedia 31.450 hectáreas productivas.
Roca, la "conquista" y la Sociedad Rural
La apropiación de la tierra en la Patagonia se remonta esencialmente a la extensión territorial de la Nación Argentina y el rol fundamental que cumplió Julio Argentino Roca en la "conquista" de la región a través de la masacre de pueblos originarios conocida como la "Campaña del Desierto".
En la investigación efectuada por los especialistas Gina Chechele y Daniel Godoy concluyen que "probablemente un punto de inflexión en la historia Argentina (no el único), ha sido al momento de conformarse la Nación en Siglo XIX, luego de las llamadas presidencias fundacionales (Bartolomé Mitre 1862-1868; Domingo Faustino Sarmiento 1868-1874 y Nicolás Avellaneda 1874-1889, período durante el cual se terminó de consolidar lo que la narrativa de la historia dominante denominó Organización Nacional'. Un cumulo de sucesos y procesos, consolidan un modelo de organización jurídica y política que definen buena parte de la configuración de bloques en tensión hasta nuestros días. El conjunto de medidas que modificaron la organización jurídica y política del país, consolidaron un modelo agroexportador que incluía a la Argentina en el mercado mundial como vendedores de materias primas, condenando al interior a la pobreza y desocupación. Entre otros, se sancionó la Constitución Nacional de 1853, que permitió constituir una república federal con autoridades nacionales; tuvo lugar la Guerra contra el Paraguay; se realizó la llamada Conquista del Desierto contra los pueblos indígenas; se resolvió la cuestión capital' con la federalización de Buenos Aires; se inició el movimiento de inmigración ultramarina que modificaría radicalmente la población del país; se modernizaron las comunicaciones internas -iniciándose el tendido de la red ferroviaria argentina- y las externas, con la construcción de nuevas instalaciones portuarias; y se sancionaron las leyes de tierras que promovieron el latifundio y limitaron el acceso a la propiedad rural de los inmigrantes y la población nativa; e irrumpen en escena un grupo de hombres (entre ellos intelectuales, políticos, escritores) vinculados e integrantes de clases dominantes conocidos como Generación del ´80".
Los especialistas aseguran que "en la inmensa mayoría de los trabajos agrarios relevantes que forman parte de nuestro patrimonio, se aborda la caracterización de las grandes explotaciones con un doble objetivo: explicar, de un lado, la naturaleza y el comportamiento de la fracción fundamental de nuestra clase dominante y, de otro lado, analizar la dinámica del sector agropecuario y su relación con el modelo agroexportador iniciado en la década de 1880 y con la evolución del proceso de industrialización por sustitución de importaciones, encarado después de la crisis de 1930. La preocupación por medir su influencia en la economía, condujo a la caracterización de las formas de propiedad latifundistas y de las orientaciones de conducta del sector terrateniente'. La necesidad de comprender su poder social y político llevó a la utilización del concepto de oligarquía' y de régimen oligárquico'".
En ese marco detallan que "las exposiciones anuales de la Sociedad Rural Argentina (la entidad que éstos habían fundado) se convirtieron en el punto de encuentro y también de ostentación y legitimación de esta oligarquía. La SRA apoyó a las tres presidencias fundacionales, donde durante la última de ellas, el presidente Nicolás Avellaneda efectuó la Campaña del Desierto, a partir de la cual 538 estancieros, familias patricias y militares de la misma obtuvieron 18.668.000 hectáreas, siendo los principales beneficiados varios miembros de la Sociedad Rural, entre ellos las familias Anchorena, Alzaga, Alvear, Azcuénaga, Bosch, Castro, Díaz Vélez, Dorrego, Eguía, Echeverría, Escalada, Ezcurra, Gallardo, Garrahan, Irigoyen, Lacarra, Larreta, Lynch, Miguens, Obarrio, Ocampo, Ortiz Basualdo, Otamendi y Sáenz Valiente".
Agregando que "parte de la campaña fue financiada por la Sociedad Rural Argentina. Su presidente, José Martínez de Hoz, recibió 2,5 millones de hectáreas. Los Anchorena y los Amadeo recibieron 300 mil y 500 mil hectáreas respectivamente, conformando las mejores tierras: las pampas del sur bonaerense, del sur de La Pampa, partes de San Luis y Río Negro".
Los investigadores revelaron que el Estado emitió bonos de $100 equivalentes a 250.000 hectáreas, los cuales fueron vendidos entre la elite que encontró un gran negocio para hacerse de grandes extensiones de tierra a muy bajo costo. Es en este sentido, la conquista puede pensarse como una empresa mixta' que combinó capitales privados y recursos estatales. El Estado vendió, a muy bajo precio, más de 41.000.000 hectáreas en una zona de enorme productividad agropecuaria, cuya propiedad se concentró en manos de un pequeño grupo de no más de 541 terratenientes, cerrando el camino una vez más la posibilidad de acceso a la tierra de los inmigrantes europeos del período. La Conquista del Desierto sirvió a la oligarquía para fortalecerse en cuanto latifundistas y especuladora, incorporando a su haber increíbles extensiones de tierra que en sus manos sirvieron para frenar el desarrollo nacional".
Misioneros en Choele Choel, entre los que se encontraba Antonio Espinosa, futuro arzobispo de Buenos Aires, impartiendo instrucción religiosa a indígenas, principalmente niños, 1879. Foto Antonio Pozzo. AGN
Por último, sostuvieron que "por aplicación de la Ley 947 del 14 de agosto de 1878 con un mensaje que resumía la teoría militar del general Julio A. Roca de ir a buscar directamente a los indios en su guarida para expulsarlos o someterlos'. Se beneficiaron 391 personas con 8.547.817 hectáreas repartidas en La Pampa, Rio Negro y Neuquén. Por la ley de remate público del 3 de diciembre de 1882, 5.473.033 hectáreas fiscales y patagónicas fueron devoradas por los especuladores. Lo mismo ocurrió con las 820.305 hectáreas fiscales cuya propiedad reconocerá a un escaso centenar y medio de personas la ley de derecho de posesiones. A su vez la ley de premios militares del 6 de septiembre de 1885 libró a favor de 441 personas la cantidad de 4.679.000 hectáreas en La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego, lo que suma 16.821.664 hectáreas de tierras fiscales transferidas al dominio privado en plazo de muy pocos años".
Lo sucedido en la Patagonia con la "Conquista" fue claramente un genocidio contra las poblaciones indígenas y en la actualidad se sustancia lentamente un juicio para determinar la responsabilidad del Estado nacional en la masacre ejecutada por Roca y el Ejército Argentino.