El Vikingo del Desierto: El diario perdido del anarquista que quiso fundar una utopía en la Patagonia
Por Raúl Mansilla (especial para EES)
Por fin, en 2026, verá la luz en español la bitácora de Nils Johan Schjander. Un relato fascinante (1889-1891) donde un ingeniero noruego, miembro de la bohemia radical europea, cruzó la frontera para medir tierras ajenas y terminó encontrando la humanidad en su contacto con los pueblos originarios de la Patagonia profunda.
Buenos Aires/Oslo
Imaginen la escena: corre el año 1889. En medio de una tormenta de nieve en la estepa patagónica, un hombre refinado de Oslo comparte un mate y un fogón con Anasario, un guerrero manzanero. Mientras el viento aúlla fuera de la carpa, no hablan de conquista ni de guerra, sino de la vida misma. Este hombre es Nils Johan Schjander, y su historia ha permanecido oculta demasiado tiempo.
Este año, el mundo editorial hispanohablante recibirá una joya histórica: la traducción de "En reise til Patagonia" ("Un viaje a la Patagonia"). El manuscrito, que Schjander dejó tras su muerte en 1903, es mucho más que una libreta de viajes, es el testimonio de un sueño anarquista que chocó contra la realidad de la frontera sudamericana.
El ingeniero de la utopía y la paradoja británica
Schjander no era un explorador cualquiera. Pertenecía a la "Bohemia de Kristiania", (en noruego, Kristiania-bohemen) que fue un movimiento político y cultural definitorio que floreció en Kristiania (actual Oslo) durante la década de 1880. Lejos de ser un simple círculo de artistas, este colectivo emergió como una fuerza activista que desafió frontalmente las estructuras sociales, la moralidad burguesa y el conservadurismo religioso arraigado en la Noruega de finales del siglo XIX. Su propósito fundamental era utilizar el arte y la literatura como instrumentos directos para el progreso social y la liberación individual. El arte, para este colectivo, no era un fin estético, sino un mecanismo de acción política, un vehículo para impulsar debates sociales de alcance europeo sobre la pobreza urbana, la prostitución, la religión y los derechos de la mujer. Uno de sus miembros más importante fue nada más y nada menos que Edward Munch, autor de la famosa obra "El Grito" (1893).
Tras tragedias personales -la muerte de su esposa e hijo- y la persecución política en su tierra, Schjander emigró a Argentina en 1888.
Pero su viaje escondía un secreto: para su amigo Jæger, Schjander era la avanzada de una utopía. El plan era fundar un "estado libre" en la Patagonia, una colonia anarquista donde "escandinavos fracasados", indígenas y animales convivieran en libertad absoluta.
La ironía de la historia es brutal: para financiar este sueño de libertad, Schjander tuvo que trabajar para la Southern Argentine Land Company, la corporación capitalista británica encargada de explotar y dividir los mismos territorios que los bohemios soñaban liberar.
Itinerario del recorrido de Schjander por etapas
1. Salida y Base en la Pampa (1889)
Buenos Aires - Pigüé: Parte en tren desde Plaza Constitución hacia el sur.
Pigüé - General Acha: Viaja en "galera" (diligencia) pasando por Puán y Epu-Pel
hasta llegar a la entonces capital de la Pampa Central, General Acha .
2. Expedición al Noroeste (Mendoza y el Salado)
Desde General Acha, inicia una exploración hacia el interior:
Pasa por Estancia Chita, Fortín Daza, la Salina de Trelefe y Meuco Grande.
Cruza el Río Salado y llega a Cochico y Colón (actual provincia de Mendoza), cerca del Volcán Nevado.
Regresa a General Acha tras explorar el valle del Río Colorado.
3. Rumbo a la Cordillera (Río Negro y Neuquén)
Viaja desde General Acha hacia el sur pasando por Hucal, Buta Ranquil hasta Choele-Choel.
Sigue hacia General Roca y bordea el río Limay (límite entre Río Negro y Neuquén).
Entra en Neuquén pasando por Fortín Nogueira, el río Pichi-Picún-Leufú y el valle de Nemoco.
Cruza el río Collón Curá, pasa por el río Traful y llega al Lago Nahuel Huapi.
4. Agrimensura en Chubut (1890-1891)
Entra en Chubut por la zona de Fofo-Cahuel, que se convierte en su base cordillerana.
Realiza mediciones en Cholila, visita al cacique Sayhueque y explora Sacamata, Esquel y Leleque.
Desciende por el Paso de los Indios y el Valle de los Mártires hasta la Colonia del Chubut (Gaiman, Trelew y Rawson).
5. El Retorno: "La Gran Travesía"
Su regreso a Buenos Aires fue una prueba de resistencia por la estepa:
Desde Puerto Madryn, cabalga hacia el norte por la costa y luego vira hacia el interior.
Pasa por Sierra Ventana (una formación menor en Río Negro), Arroyo Los Berros y Valcheta.
Cruza la "Gran Travesía", un tramo desértico de 18 horas sin agua, para llegar nuevamente al río Negro y de allí a Choele-Choel.
Cierra el círculo regresando en galera por Hucal, Puán y Pigüé, donde toma el tren definitivo a Buenos Aires.
La traducción completa del diario "En reise til Patagonia" estará disponible en librerías a mediados de 2026.
Cara a cara con el "Rey de las Manzanas"
Lo que hace que este diario -pronto a publicarse- sea un documento explosivo, es que ofrece una mirada "desde adentro" justo después de la llamada "Conquista del Desierto". Schjander no describe a "salvajes", sino a una civilización en resistencia y transición.
Uno de los momentos cumbre del relato es su encuentro con Valentín Sayhueque, el líder de los Manzaneros. Contra todo consejo militar y desarmado, el noruego visitó al cacique para pedirle que no incendiara los campos durante sus cacerías (una técnica ancestral para usar las boleadoras). Lo que encontró no fue un monstruo, sino a un hombre de dignidad imponente que, tras un intercambio de miradas y yerba mate, accedió a su petición.
El diario revela detalles desgarradores de la asimilación forzada. Describe cómo el gobierno argentino otorgaba rangos militares, como el de "coronel" al cacique Tripailaf, para controlar a los líderes tribales. Estos "oficiales" vivían bajo restricciones severas, como águilas enjauladas, obligados a permanecer en pueblos como General Acha y solo autorizados a cazar en ciertas épocas.
Un "Far West" a la Argentina
La narrativa de Schjander tiene el ritmo de una novela de aventuras, poblada de personajes que parecen salidos de un western.
El lector de 2026 conocerá a figuras como Don Baldo, el dueño del Hotel Pampa Central, un hombre que presumía de erudición, pero aguaba el vino "para evitar alborotos" y no sabía distinguir el este del oeste. O a Martin Sheffield, un cowboy que servía de puente entre culturas.
La violencia de la frontera también está presente. Schjander narra una borrachera épica en Chinquen-Nieu, donde tuvo que atar de pies y manos a su propio peón, "Juan Pitador", para evitar una masacre durante una noche de alcohol y tormenta.
Pero quizás la anécdota más triste, que funciona como metáfora de la brutalidad del entorno, es la de su perro Clareón. Schjander, creyendo inicialmente que los manzaneros habían matado a su mascota, descubrió con horror que el perro había sido devorado por la propia jauría de galgos hambrientos de la expedición.
El lado oscuro de la Historia
El diario no rehúye el horror. A través de testimonios orales, Schjander documentó la desesperación de los años previos a su llegada. Recogió relatos de mujeres ancianas que pedían ser enterradas vivas para no retrasar la huida de sus familias ante el avance de la caballería argentina.
También fue testigo de la esclavitud velada. En sus páginas aparece un alemán llamado Graff, que vivía con una joven indígena a la que trataba como su "esclava en todo", una observación que Schjander anota con una mezcla de sorpresa y repulsión.
Un legado de amistad
A pesar de ser un agrimensor encargado de lotear la tierra, Schjander se fue con el corazón roto. Su proyecto utópico nunca se materializó y regresó a Noruega en 1896.
Sin embargo, dejó constancia de una lealtad inquebrantable con sus compañeros de viaje.
Hombres como el teniente manzanero Pedernera o el fiel Anasario no fueron para él simples sirvientes, sino amigos indispensables. Al final del viaje, Schjander describe con melancolía cómo rodaban las lágrimas por las mejillas de sus hombres manzaneros al despedirse, esos "silenciosos indígenas a quienes había aprendido a querer".
Este 2026, la publicación de su diario nos pondrá frente a un espejo incómodo y fascinante. Nos recordará que detrás de los mapas y las fronteras que hoy conocemos, hubo historias humanas de conexión profunda que el tiempo intentó borrar, pero que la pluma de un soñador noruego logró salvar del olvido.