Patagonia

Comunidad mapuche Lof Cayunao denunció "apropiación y posible contaminación" del Río Chubut

Imagen:Estado actual del Río Chubut en Paraje Arroyo Las Minas - Gentileza de Lof Cayunao


El 31 de enero pasado, integrantes de la Lof Cayunao observaron que las aguas del Río Chubut bajaban "con gran cantidad de espuma" y que, con el paso de las horas, se tornaban más turbias. Al amanecer del día siguiente, el río presentaba "una consistencia viscosa, como barro, y su color era más oscuro que el día anterior". Alarmados por la situación, decidieron emitir un comunicado público.

El Río Chubut nace en Río Negro, al límite con la provincia de Chubut, en la zona cordillera patagónica que actualmente se encuentra asediada por la sequía y los incendios forestales. Este río se extiende por aproximadamente 867km y abastece afluentes y localidades hasta llegar a la costa provincial.

En comunicación con infoterritorial, Soledad Cayunao expresó su preocupación y pidió que se analicen muestras del agua del río para determinar si el color se debe a un exceso de arcilla o a la presencia de elementos contaminantes. Uno de los motivos de sospecha es que, en los últimos días, la periodista Susana Lara mencionó en una investigación publicada en el medio "El Cohete a la Luna" que "las nacientes y el tramo superior del río Alto Chubut quedaron comprendidos dentro de un permiso de cateo minero que la provincia de Río Negro otorgó a una empresa de capitales israelíes". Esta noticia alarmó a la comunidad, que hace tiempo dejó de tener acceso a la veranada.

A su vez, en el comunicado público advirtieron que el actual estado de sequía agrava la situación. "El río, con su caudal cada vez más bajo y el barro que arrastra, afecta a todos los pobladores del paraje", expresaron. Y señalaron que aún tienen acceso a vertientes para consumo propio, pero alertaron: "Si se secaran, ¿de dónde sacaríamos agua si el río sigue en este estado?".

Los vecinos del paraje Arroyo Las Minas, que dependen del río para el consumo humano y animal, son quienes sufren las primeras consecuencias. Pero la preocupación de Lof Cayunao excede a los pobladores del paraje. El Río Chubut, según señalan informes del CONICET, provee agua al 50% de la población de la provincia y es sustento de numerosas actividades como ganadería, agricultura, industrias textiles, generación de energía hidroeléctrica, turismo y actividades recreativas, entre otras, además de constituir un importante elemento identitario en la región.

Conflicto territorial

El conflicto en las nacientes del río se centra en la privatización de las fuentes de agua y la ocupación de tierras por parte de empresas extranjeras, especialmente capitales qataríes y de Emiratos Árabes Unidos, en este último caso a través del Fideicomiso Amayke y ahora se sumaría la israelí Tamar Mining SA.

El cuidado de las nacientes de este río podría estar en agenda de todos los habitantes beneficiados por su caudal, pero no es así. Quien lleva adelante esta tarea es Soledad Cayunao junto a su comunidad y otras lof mapuche tehuelche en Río Negro y Chubut. "Desde que comenzamos a resistir al alambrado en las veranadas, pudimos advertir que habían hecho nuevos caminos privados, desvíos del cauce del río y lagunas artificiales", señalaron.

La defensa del agua tiene un costo alto para Soledad, quien se encuentra imputada y enfrentará un juicio oral y público en mayo de este año por una causa penal impulsada por Hugo Alberto Barabucci, uno de los intermediarios de Amayke, que la acusa por supuesta "usurpación, daños y destrozos".

Esta causa le restringió el acceso a las veranadas no solo a su comunidad, sino también a otros pobladores del paraje Arroyo Las Minas. Aunque no se pueden corroborar todas las intervenciones en el territorio, el cada vez más débil y turbio caudal del río transmite un mensaje claro: algo no está bien.

Criminalización de la protesta

Sobre las consecuencias de la criminalización, Cayunao explicó: "No estás en la cárcel, pero estás limitada en muchas cosas de la vida cotidiana, porque cuando te arman causas penales enseguida te tratan como usurpadora en tus propias tierras, tierras originarias".

Para la referente mapuche los reclamos territoriales deberían ser tratados por la vía civil. En este sentido, remarcó que la judicialización penal de los reclamos territoriales no solo desconoce los convenios internacionales como el 169 de la OIT, al cual el Estado argentino adhiere, sino que además habilita procesos de despojo y desplazamiento de comunidades. Según explicó, esta estrategia convierte las demandas legítimas en supuestos delitos, lo que facilita la expulsión de pobladores de sus tierras ancestrales.

"Nunca en la historia pasó que los reclamos territoriales de los Pueblos Originarios se traten por vía civil. Si así fuera, todas las comunidades tendríamos nuestro espacio y no tendríamos que andar reclamando lo que nos corresponde por legitimidad. Para el Estado argentino es preferible tratarlos por vía penal y convertirte en delincuente. En esa supuesta delincuencia justifican el despojo, acusándote de usurpadora y de cometer daños", remarcó Soledad.

En este contexto, explicó cómo funciona la presión sobre los pobladores, contando que algunas personas de su mismo paraje se vieron obligados a firmar acuerdos para que se les retiren las causas penales, pero a cambio "ya no pueden acercarse a su territorio. Eso significa ser despojado: irte de tu propia casa, abandonar todo y no poder volver, porque si lo haces estás cometiendo otro delito".

Despojo histórico

Soledad advirtió que el despojo de los territorios originarios es un proceso histórico que se manifiesta de múltiples formas y que continúa hasta hoy. "La expulsión de la gente del territorio viene desde hace décadas, silenciosamente. No te arreglan los caminos vecinales, te cierran las salitas de primeros auxilios, las escuelas de los parajes. Dejan todo preparado para que la gente con dinero, el capitalista, llegue en helicóptero o en 4×4, traiga ciervos que hacen sobrepastoreo y después el pasto disminuye", expresó Cayunao.

Asimismo señaló que esa realidad, marcada por el avance de capitales privados y el debilitamiento de las condiciones de vida en los parajes rurales, lleva el nombre de Baguales y Amayke entre otros ejemplos de despojo que afectan a las comunidades de la región.

Para los pobladores, la realidad es diametralmente opuesta: "La gente que vive de sus animales ya no puede comprar pasto y se ve obligada a irse a las ciudades. Con la sequía, muchos están vendiendo sus animales. No les queda otra que abandonar sus hogares, porque la falta de agua impide sostener la huerta y el ganado. Es otra forma más de despojo".

Soledad también resaltó que los incendios, la sequía, la contaminación y las forestaciones de pino se suman a esa modalidad de expulsión: "El gobierno aprovecha para correr a los campesinos de sus lugares".

Vulneración de derechos

Soledad no está sola, sabe que la vulneración de derechos atraviesa a toda la sociedad y que las comunidades originarias lo padecen con mayor crudeza.

"Todas las clases sociales con este gobierno sufrimos el atropello y la vulneración de derechos", expresó, al mencionar los sueldos precarios de trabajadores y jubilados, así como el desfinanciamiento de universidades y hospitales públicos. "Nosotros, desde los reclamos territoriales, lo sufrimos aún más, porque si antes nos tildaban de terroristas, imagínense ahora", agregó.

En su mensaje final, Cayunao llamó a sostener la resistencia de manera pacífica y con esperanza en las futuras generaciones: "No hay que ponerse a la altura de un gobierno racista e ignorante. Hay que resguardar las vidas, prestar atención a todo lo que está pasando, buscar distintas salidas día a día y tratar de estar en libertad y con salud para poder seguir adelante. La lucha continúa: los hijos están, los nietos vendrán. Hay que encontrar la forma más pacífica de seguir luchando para tener una buena vida".

Fuente: Infoterritorial