La retroalimentación entre los pinos y el fuego: la mirada de la ciencia sobre los incendios en Patriada Tras los incendios que llevan más de 50 mil hectáreas consumidas en la Comarca Andina, los pobladores y la comunidad científica vuelven a alertar sobre la invasión de pinos en la Patagonia y su relación con la propagación del fuego. Se trata de una especie exótica implantada en la región a partir de los 70 que en las últimas décadas colonizó el paisaje nativo. En diálogo con El Extremo Sur, la investigadora Estela Raffaele explicó las características del pino y las adaptaciones que lo hacen resistente al fuego. Entre 2013 y 2021 monitoreó, junto a un equipo de científicos, la presencia del pino radiata en Puerto Patriada, precisamente donde se originó a principios de enero uno de los focos más complicados. Aunque advierte que erradicar la invasión es una tarea a largo plazo, sostiene que la mejor opción es controlar los pinos más pequeños en las zonas de interfase y permitir que las especies nativas rebrotantes vuelvan a crecer.
De especie exótica a símbolo patagónico
Estela Raffaele es ecóloga e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, UNCo). Desde hace más de una década estudia el impacto del pino en los incendios forestales: "En realidad los pinos los tomé porque vi que empezaba a haber invasiones y a mí en realidad lo que me interesaba era trabajar en las invasiones biológicas que es un tema también muy interesante y produce mucho impacto ambiental, mucho más de lo que las personas piensan".
Raffaele traza un paralelismo con los ciervos para ilustrar la resistencia que suscita la necesidad de controlar especies exóticas: "Los pinos en sí tienen este componente, como puede pasar con los ciervos, por ejemplo, que son bonitos, son carismáticos, es el pinito de Navidad, es un arbolito. Entonces el hecho de controlarlo, de sacarlo, siempre trae conflicto. No es fácil el tema cuando uno va a hacer el control; control significa eliminarlo en cierta área y la gente se enoja porque es verdad, ¿por qué vas a sacar un árbol cuando en realidad lo que se está esperando es que haya más árboles y por qué vas a matar un ciervo, que es un animal indefenso, lindo? En Patagonia hay un montón de escudos o cosas que hacen referencia a un ciervo y a un pino, simbólicamente".
"Varias de las especies que fueron las especies exóticas, que fueron plantadas acá, no se sabía que iban a invadir. No había registros. Esto empezó en los años 70. Era una intención que tuvo el Estado y los gobiernos como para tener una producción en Patagonia alternativa de otra cosa que no sea la oveja", explica. Detalla además que hay cuatro especies de pino que fueron plantadas en la Patagonia. Una de ellas es el pino radiata, una de las menos forestadas en la región pero la que tiene mayor presencia en Puerto Patriada, precisamente donde se originó uno de los focos más importantes: "El primer incendio fue en el año 1987 y ahí ya se empezó a ver que invadía después del incendio".
"A nosotros nos llamaron de la Secretaría de Bosques de ese momento para trabajar porque le llamaba la atención cómo invadía, yo nunca se había visto algo así, eran como un montón de pinitos que tendrían unos 15 cm y era toda una alfombra verde que cubría mucha superficie. Empezamos a ver realmente cuál era la causa, entendíamos que había una relación entre la germinación y el establecimiento de esos pinos después del incendio, porque en general nunca se invade así", recuerda.
Las adaptaciones del pino y su sinergia con el fuego
Junto a un equipo de investigadores presentaron un proyecto al Observatorio Nacional de Desertificación y Degradación de la Tierra, dependiente del CONICET, que buscaba detectar en todo el país lugares donde existieran grandes problemas ambientales. "Y logramos convencerlo que no era solamente el tema de la desertificación, no solo cuando se ven muchos lugares semidesérticos con problemas de erosión es un problema, también cuando tenés una invasión de esta envergadura donde lo único que ve son pinos y no va a crecer nada más que eso, también es un problema ambiental", remarca Raffaele.
El proyecto fue aceptado, y en ese momento contaban con 23 sitios piloto a nivel nacional con distintos conflictos socioambientales: "Está claro que este era un problema ambiental que también tenía asociado un problema social".
El equipo trabajó desde el 2013 hasta el 2021 monitoreando el territorio "tratando de entender cuáles eran los mecanismos que producía el pino que hacía que se invadiera de la manera que invadía".
"Estoy hablando del pino radiata en ese lugar, que fue un sitio piloto. Justamente piloto se llaman a los lugares donde uno trabaja a largo plazo, que lo tiene como referencia de una situación, donde lo que nosotros queríamos ver era si eso iba a ser repetible en otros lados", explica.
"A la vez trabajamos con pino ponderosa donde también vimos que después de incendio invade de una manera más despacio, como hace cualquiera de las otras especies cuando invaden. Pero también está asociado al fuego, puede producir invasión. Lo que pasa que ponderosa invade también sin fuego en algunas situaciones, o sea, todo depende mucho del ambiente, de las condiciones climáticas, de un montón de factores", indica.
"Pero en el caso de Patriada sí se produjo el problema que ahora ya todos sabemos que es que después de una invasión se prende fuego y después del fuego vuelve a haber una invasión que cada vez es más importante, se hace una retroalimentación entre el fuego y la invasión", subraya.
Explica que esto se produce porque es una especie que está adaptada al fuego, es decir que "le gusta el fuego, le hace bien que haya fuego porque va a hacer que prospere más, la propicia a la especie".
El equipo investigó las adaptaciones de la especie que pudieran explicar la vigorosidad de su recolonización. En este sentido, Raffaele remarca que el pino, proveniente de la zona de California, en Estados Unidos, tiene una adaptación denominada serotinia.
"Tiene dos tipos de conos, donde están las semillas. Unos son los conos anuales, los que uno siempre ve que cae la semilla todos los años. Y tiene otros que se llaman serotinios, que son conos que están cerrados. Los identificás porque tienen otro color. Primero que están cerrados, nunca los vas a ver abiertos y es más grisáceo, nosotros ya nos dábamos cuenta que eran distintos", explica.
Estos conos son uno de los factores de la invasión de la especie en territorios afectados por incendios: "Cuando hay fuego o aumentan mucho las temperaturas y hay mucha sequía, se abren y largan las semillas. Entonces, en una situación de incendio estas plantaciones y las invasiones ya viejas que tenían conos también, que ya estaban en etapa reproductiva, empezaron a abrir estos conos y largaron millones de semillas".
Otro factor clave es la alta tasa de germinación de sus semillas: "Tienen una germinación del 90%, que para una especie leñosa es altísimo. La probabilidad de que germine y se establezca del 90%, es mucho. Sobre todo para una especie leñosa, para un árbol. Sí se pueden ver esos porcentajes de germinación en una gramínea, en un pasto, en algunas hierbas, pero no en un árbol".
Las dos características son adaptaciones que le permiten germinar después de un incendio, e incluso la investigadora remarca que "le es propicio germinar en esas condiciones, lo que provoca que haya invasión". Lo ejemplifica con el paisaje en Puerto Patriada, donde después de los incendios rápidamente comienzan a brotar árboles en el suelo quemado.
"Es muy fuerte verlo. Al principio uno pensaba está bueno porque hay regeneración, está todo verde de nuevo'. Porque a uno lo que lo pone muy mal es el tema del suelo desnudo, el suelo con ceniza y todo muerto. Es muy angustiante. Entonces, al principio de las primeras veces que había fuego aparecían los pinos y parecía como que era algo bueno. Después se supo que no era tan bueno. Y la gente del lugar lo sabe", subraya.
Raffaele sostiene que lo que hace el pino en las condiciones climáticas actuales es aumentar de manera significativa la cantidad de combustible inflamable: "No es la causa de los incendios, la causa es si se prende fuego, si cae un rayo; cuando digo prender fuego ahí hay una causa antrópica, una causa humana que no está del todo determinada, puede ser un accidente, un cable que hizo cortocircuito, puede ser intencional, lo que pasa que en condiciones ambientales donde es tanta la carga de combustible que hay que no se ha retirado, se prende más".
De hecho, el informe presentado por el equipo de trabajo para el Observatorio Nacional de Desertificación advertía: "Ante un pronóstico de aumento de temperatura y disminución de las precipitaciones, en Patagonia, es predecible que la frecuencia de incendios aumente. Este cambio climático junto con ecosistemas más inflamables (áreas invadidas por pino radiata) predice una alerta de riesgo ambiental importante para la región del Sitio Piloto".
En la misma línea, el Informe Nacional de Peligro de Incendios de Vegetación del Servicio Nacional de Manejo del Fuego publicado en octubre pasado señalaba el déficit de precipitaciones y aumentos significativos en la cantidad de combustible de cara al verano, lo que adelantaba una temporada compleja.
Frenar la invasión y recolonizar el paisaje
Frente al escenario de los incendios y la propagación de pinos en la región, investigadores y pobladores apuntan a frenar la invasión para mitigar el impacto ambiental y social. Raffaele advierte que "es muy difícil erradicar una invasión y aparte lleva muchos años", por lo que sostiene que "priorizaría las zonas periurbanas, las que le dicen interfase, tratar de ir eliminando en donde hay poblaciones, porque van a aparecer nuevos pinos".
Lo fundamental, para la ecóloga, es "tomarlo como un trabajo que hay que hacer, porque uno no los va a eliminar en un año. Eso lleva mucho tiempo y hay que estar atento y cada vez que aparecen hay que sacarlos, cuando son chiquitos, porque es mucho más fácil, por eso me parece interesante que las mismas personas estén al tanto y sepan cuál es el pino". Enfatiza la necesidad de asegurar el mantenimiento en los sitios alrededor de las viviendas y en los lugares donde hay animales.
"A nivel municipal yo diría que tienen la preocupación, pero son cosas que hay que mantenerlas en el tiempo. Ahora todo el mundo sale y saca los pinos. No, los pinos hay que sacarlos durante muchos años. Es cambiar el paisaje, como el pino cambió el paisaje en su momento, ahora nosotros deberíamos volver a cambiarlo sacándolo. Sobre todo en las zonas de interfase. Yo priorizaría sacar los pinitos que van a salir, tratar de eliminar como se pueda los adultos que quedaron, que creo que son muy pocos", detalla.
En la misma línea, señala que es necesario manejar las plantaciones, lo que quiere decir "trabajar el árbol, sacarle las ramas para que no lleguen al piso", lo que permite evitar la acumulación de combustible en el suelo que deriva en la denominada "escalera de fuego".
Raffaele explica que la eliminación de los pinos permitiría además la germinación de especies rebrotantes, como el ñire, la laura, el radal o el maqui: "No me preocuparía tanto por qué plantar, porque van a salir, es zona de ciprés, de matorral, van a salir las rebrotantes y hay que dejarlas que empiecen a tener su lugar, a ocupar y después vemos. Pero ellas no van a salir de estas especies si de vuelta tienen una invasión de pinos".
"Para mí la clave es sacar los pinos de alrededor de las casas, de los lugares donde están los animales, para que puedan volver a tener alimentación -precisa-, y circunscribir al ganado porque también hemos trabajado mucho con la herbivoría después del incendio. Va a haber que llevarles comida y que no estén por todos lados, porque si no, no van a salir las especies nativas, se las van a comer".
Lo fundamental es garantizar las condiciones para que las rebrotantes recolonicen el paisaje. Subraya, por ejemplo, que una regeneración temprana toma unos 5 años, por lo que se trata de una tarea a largo plazo.
"Sé que hay ahora hay grupos que quieren salir ya a sacar los pinos, yo igual esperaría un poco que el suelo se estabilice, esperaría la lluvia. Pero más que salir a plantar nativas, yo esperaría las especies rebrotantes, por lo menos un año, dos años, e iría sacando los pinitos que salgan después del incendio", sintetiza.
El estudio coordinado en Puerto Patriada y la experiencia de los pobladores tras los sucesivos incendios dan pautas claras de las alternativas de manejo de la invasión de una especie altamente forestada en la región. Raffaele concluye que es necesario "estar atentos en qué otros lugares podría ocurrir lo mismo y trabajar sobre eso para tener la prevención de que no ocurra".
Tras los incendios que llevan más de 50 mil hectáreas consumidas en la Comarca Andina, los pobladores y la comunidad científica vuelven a alertar sobre la invasión de pinos en la Patagonia y su relación con la propagación del fuego. Se trata de una especie exótica implantada en la región a partir de los 70 que en las últimas décadas colonizó el paisaje nativo. En diálogo con El Extremo Sur, la investigadora Estela Raffaele explicó las características del pino y las adaptaciones que lo hacen resistente al fuego. Entre 2013 y 2021 monitoreó, junto a un equipo de científicos, la presencia del pino radiata en Puerto Patriada, precisamente donde se originó a principios de enero uno de los focos más complicados. Aunque advierte que erradicar la invasión es una tarea a largo plazo, sostiene que la mejor opción es controlar los pinos más pequeños en las zonas de interfase y permitir que las especies nativas rebrotantes vuelvan a crecer.
De especie exótica a símbolo patagónico
Estela Raffaele es ecóloga e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, UNCo). Desde hace más de una década estudia el impacto del pino en los incendios forestales: "En realidad los pinos los tomé porque vi que empezaba a haber invasiones y a mí en realidad lo que me interesaba era trabajar en las invasiones biológicas que es un tema también muy interesante y produce mucho impacto ambiental, mucho más de lo que las personas piensan".
Raffaele traza un paralelismo con los ciervos para ilustrar la resistencia que suscita la necesidad de controlar especies exóticas: "Los pinos en sí tienen este componente, como puede pasar con los ciervos, por ejemplo, que son bonitos, son carismáticos, es el pinito de Navidad, es un arbolito. Entonces el hecho de controlarlo, de sacarlo, siempre trae conflicto. No es fácil el tema cuando uno va a hacer el control; control significa eliminarlo en cierta área y la gente se enoja porque es verdad, ¿por qué vas a sacar un árbol cuando en realidad lo que se está esperando es que haya más árboles y por qué vas a matar un ciervo, que es un animal indefenso, lindo? En Patagonia hay un montón de escudos o cosas que hacen referencia a un ciervo y a un pino, simbólicamente".
"Varias de las especies que fueron las especies exóticas, que fueron plantadas acá, no se sabía que iban a invadir. No había registros. Esto empezó en los años 70. Era una intención que tuvo el Estado y los gobiernos como para tener una producción en Patagonia alternativa de otra cosa que no sea la oveja", explica. Detalla además que hay cuatro especies de pino que fueron plantadas en la Patagonia. Una de ellas es el pino radiata, una de las menos forestadas en la región pero la que tiene mayor presencia en Puerto Patriada, precisamente donde se originó uno de los focos más importantes: "El primer incendio fue en el año 1987 y ahí ya se empezó a ver que invadía después del incendio".
"A nosotros nos llamaron de la Secretaría de Bosques de ese momento para trabajar porque le llamaba la atención cómo invadía, yo nunca se había visto algo así, eran como un montón de pinitos que tendrían unos 15 cm y era toda una alfombra verde que cubría mucha superficie. Empezamos a ver realmente cuál era la causa, entendíamos que había una relación entre la germinación y el establecimiento de esos pinos después del incendio, porque en general nunca se invade así", recuerda.
Las adaptaciones del pino y su sinergia con el fuego
Junto a un equipo de investigadores presentaron un proyecto al Observatorio Nacional de Desertificación y Degradación de la Tierra, dependiente del CONICET, que buscaba detectar en todo el país lugares donde existieran grandes problemas ambientales. "Y logramos convencerlo que no era solamente el tema de la desertificación, no solo cuando se ven muchos lugares semidesérticos con problemas de erosión es un problema, también cuando tenés una invasión de esta envergadura donde lo único que ve son pinos y no va a crecer nada más que eso, también es un problema ambiental", remarca Raffaele.
El proyecto fue aceptado, y en ese momento contaban con 23 sitios piloto a nivel nacional con distintos conflictos socioambientales: "Está claro que este era un problema ambiental que también tenía asociado un problema social".
El equipo trabajó desde el 2013 hasta el 2021 monitoreando el territorio "tratando de entender cuáles eran los mecanismos que producía el pino que hacía que se invadiera de la manera que invadía".
"Estoy hablando del pino radiata en ese lugar, que fue un sitio piloto. Justamente piloto se llaman a los lugares donde uno trabaja a largo plazo, que lo tiene como referencia de una situación, donde lo que nosotros queríamos ver era si eso iba a ser repetible en otros lados", explica.
"A la vez trabajamos con pino ponderosa donde también vimos que después de incendio invade de una manera más despacio, como hace cualquiera de las otras especies cuando invaden. Pero también está asociado al fuego, puede producir invasión. Lo que pasa que ponderosa invade también sin fuego en algunas situaciones, o sea, todo depende mucho del ambiente, de las condiciones climáticas, de un montón de factores", indica.
"Pero en el caso de Patriada sí se produjo el problema que ahora ya todos sabemos que es que después de una invasión se prende fuego y después del fuego vuelve a haber una invasión que cada vez es más importante, se hace una retroalimentación entre el fuego y la invasión", subraya.
Explica que esto se produce porque es una especie que está adaptada al fuego, es decir que "le gusta el fuego, le hace bien que haya fuego porque va a hacer que prospere más, la propicia a la especie".
El equipo investigó las adaptaciones de la especie que pudieran explicar la vigorosidad de su recolonización. En este sentido, Raffaele remarca que el pino, proveniente de la zona de California, en Estados Unidos, tiene una adaptación denominada serotinia.
"Tiene dos tipos de conos, donde están las semillas. Unos son los conos anuales, los que uno siempre ve que cae la semilla todos los años. Y tiene otros que se llaman serotinios, que son conos que están cerrados. Los identificás porque tienen otro color. Primero que están cerrados, nunca los vas a ver abiertos y es más grisáceo, nosotros ya nos dábamos cuenta que eran distintos", explica.
Estos conos son uno de los factores de la invasión de la especie en territorios afectados por incendios: "Cuando hay fuego o aumentan mucho las temperaturas y hay mucha sequía, se abren y largan las semillas. Entonces, en una situación de incendio estas plantaciones y las invasiones ya viejas que tenían conos también, que ya estaban en etapa reproductiva, empezaron a abrir estos conos y largaron millones de semillas".
Otro factor clave es la alta tasa de germinación de sus semillas: "Tienen una germinación del 90%, que para una especie leñosa es altísimo. La probabilidad de que germine y se establezca del 90%, es mucho. Sobre todo para una especie leñosa, para un árbol. Sí se pueden ver esos porcentajes de germinación en una gramínea, en un pasto, en algunas hierbas, pero no en un árbol".
Las dos características son adaptaciones que le permiten germinar después de un incendio, e incluso la investigadora remarca que "le es propicio germinar en esas condiciones, lo que provoca que haya invasión". Lo ejemplifica con el paisaje en Puerto Patriada, donde después de los incendios rápidamente comienzan a brotar árboles en el suelo quemado.
"Es muy fuerte verlo. Al principio uno pensaba está bueno porque hay regeneración, está todo verde de nuevo'. Porque a uno lo que lo pone muy mal es el tema del suelo desnudo, el suelo con ceniza y todo muerto. Es muy angustiante. Entonces, al principio de las primeras veces que había fuego aparecían los pinos y parecía como que era algo bueno. Después se supo que no era tan bueno. Y la gente del lugar lo sabe", subraya.
Raffaele sostiene que lo que hace el pino en las condiciones climáticas actuales es aumentar de manera significativa la cantidad de combustible inflamable: "No es la causa de los incendios, la causa es si se prende fuego, si cae un rayo; cuando digo prender fuego ahí hay una causa antrópica, una causa humana que no está del todo determinada, puede ser un accidente, un cable que hizo cortocircuito, puede ser intencional, lo que pasa que en condiciones ambientales donde es tanta la carga de combustible que hay que no se ha retirado, se prende más".
De hecho, el informe presentado por el equipo de trabajo para el Observatorio Nacional de Desertificación advertía: "Ante un pronóstico de aumento de temperatura y disminución de las precipitaciones, en Patagonia, es predecible que la frecuencia de incendios aumente. Este cambio climático junto con ecosistemas más inflamables (áreas invadidas por pino radiata) predice una alerta de riesgo ambiental importante para la región del Sitio Piloto".
En la misma línea, el Informe Nacional de Peligro de Incendios de Vegetación del Servicio Nacional de Manejo del Fuego publicado en octubre pasado señalaba el déficit de precipitaciones y aumentos significativos en la cantidad de combustible de cara al verano, lo que adelantaba una temporada compleja.
Frenar la invasión y recolonizar el paisaje
Frente al escenario de los incendios y la propagación de pinos en la región, investigadores y pobladores apuntan a frenar la invasión para mitigar el impacto ambiental y social. Raffaele advierte que "es muy difícil erradicar una invasión y aparte lleva muchos años", por lo que sostiene que "priorizaría las zonas periurbanas, las que le dicen interfase, tratar de ir eliminando en donde hay poblaciones, porque van a aparecer nuevos pinos".
Lo fundamental, para la ecóloga, es "tomarlo como un trabajo que hay que hacer, porque uno no los va a eliminar en un año. Eso lleva mucho tiempo y hay que estar atento y cada vez que aparecen hay que sacarlos, cuando son chiquitos, porque es mucho más fácil, por eso me parece interesante que las mismas personas estén al tanto y sepan cuál es el pino". Enfatiza la necesidad de asegurar el mantenimiento en los sitios alrededor de las viviendas y en los lugares donde hay animales.
"A nivel municipal yo diría que tienen la preocupación, pero son cosas que hay que mantenerlas en el tiempo. Ahora todo el mundo sale y saca los pinos. No, los pinos hay que sacarlos durante muchos años. Es cambiar el paisaje, como el pino cambió el paisaje en su momento, ahora nosotros deberíamos volver a cambiarlo sacándolo. Sobre todo en las zonas de interfase. Yo priorizaría sacar los pinitos que van a salir, tratar de eliminar como se pueda los adultos que quedaron, que creo que son muy pocos", detalla.
En la misma línea, señala que es necesario manejar las plantaciones, lo que quiere decir "trabajar el árbol, sacarle las ramas para que no lleguen al piso", lo que permite evitar la acumulación de combustible en el suelo que deriva en la denominada "escalera de fuego".
Raffaele explica que la eliminación de los pinos permitiría además la germinación de especies rebrotantes, como el ñire, la laura, el radal o el maqui: "No me preocuparía tanto por qué plantar, porque van a salir, es zona de ciprés, de matorral, van a salir las rebrotantes y hay que dejarlas que empiecen a tener su lugar, a ocupar y después vemos. Pero ellas no van a salir de estas especies si de vuelta tienen una invasión de pinos".
"Para mí la clave es sacar los pinos de alrededor de las casas, de los lugares donde están los animales, para que puedan volver a tener alimentación -precisa-, y circunscribir al ganado porque también hemos trabajado mucho con la herbivoría después del incendio. Va a haber que llevarles comida y que no estén por todos lados, porque si no, no van a salir las especies nativas, se las van a comer".
Lo fundamental es garantizar las condiciones para que las rebrotantes recolonicen el paisaje. Subraya, por ejemplo, que una regeneración temprana toma unos 5 años, por lo que se trata de una tarea a largo plazo.
"Sé que hay ahora hay grupos que quieren salir ya a sacar los pinos, yo igual esperaría un poco que el suelo se estabilice, esperaría la lluvia. Pero más que salir a plantar nativas, yo esperaría las especies rebrotantes, por lo menos un año, dos años, e iría sacando los pinitos que salgan después del incendio", sintetiza.
El estudio coordinado en Puerto Patriada y la experiencia de los pobladores tras los sucesivos incendios dan pautas claras de las alternativas de manejo de la invasión de una especie altamente forestada en la región. Raffaele concluye que es necesario "estar atentos en qué otros lugares podría ocurrir lo mismo y trabajar sobre eso para tener la prevención de que no ocurra".