Milei sumó el apoyo de tres gobernadores, pero la reforma podría sufrir más recortes Por Mauricio Cantando
Javier Milei intentará este jueves aprobar la reforma laboral en Diputados, con la eliminación del límite a las licencias definida este miércoles. Esta modificación retornaría el debate al Senado, donde Patricia Bullrich buscará la sanción el 27. El pedido de sesión sumó el respaldo de tres gobernadores que pueden ser decisivos, aunque no garantizan la aprobación de todo el texto.
Hay dos títulos del proyecto que penden de un hilo. Uno es el segundo, que crea un fondo de financiamiento a despidos (FAL) nutrido con aportes de ANSES (3% de aportes). Otro es el 26, que elimina los estatutos profesionales (como el del periodista) y el financiamiento del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y de Radio y televisión Argentina (RTA). El PRO hará el último intento para habilitar el uso de billeteras virtuales en los pagos de sueldos.
La sesión será a las 14, a partir de un pedido que presentó el oficialismo junto a aliados. Martín Menem buscó las firmas claves que garanticen abrir el recinto, como la diputada Gladys Medina, del bloque Independencia, cuyos tres miembros responden al mandatario tucumano Osvaldo Jaldo.
También suscribió la sanjuanina Nancy Picón Martínez, de Producción y Trabajo, con el sello del gobernador Marcelo Orrego. Su colega Rolando Figueroa (Neuquén), garantizó el cuórum con la estampa de la diputada Karina Maureira.
Los votos para la reforma laboral
Al pedido de sesión lo completaron figuras de La Libertad Avanza (Gabriel Bornoroni, Lisandro Almirón y Bertie Benegas Lynch), el PRO (Cristian Ritondo), la UCR (Pamela Verasay), el misionero Alberto Arrúa (Innovación Federal) y Oscar Zago (MID). Estas fuerzas, sumadas, garantizan el cuórum justo si no tienen rebeldes. Deberían estar los salteños o el santacruceño José Garrido.
Con este panorama, en el oficialismo creen que no tendrán problemas en alcanzar la aprobación general, como también la de la mayoría del articulado. Hay temas que parecen aceptados en la oposición dialoguista, como la flexibilización de los convenios colectivos (se termina la ultraactividad y habrá que negociar nuevos acuerdos); paritarias dinámicas (podrían ser por empresa o región); restricciones a los juicios por despidos, banco de horas y fragmentación de vacaciones, entre otras medidas.
En el Gobierno creen que pueden sostener el resto de la reforma laboral (sin el artículo 44, que regulaba las licencias), pero los números están finos. La complicación que tienen por la rebelión del interbloque Unidos (Provincias Unidas -PU-, Encuentro Federal y la Coalición Cívica). Sólo ayudarían algunos exPRO, como Sergio Capozzi, que firmó el dictamen.
Sin ese espacio, que tiene 22 votos, el oficialismo no puede perder aliados para evitar una derrota. Fue lo que le ocurrió durante el debate del presupuesto, cuando se cayó el capítulo 11, que derogaba de la emergencia en Discapacidad. Este miércoles, PU tuvo una reunión y, pese a su composición heterogénea, no hubo nadie que pudiera comprometerse a ayudar al gobierno.
Los números justos
Para sostener una mayoría, el gobierno necesita al menos a los PU que provienen del PRO, (como Gisela Scaglia, Felipe Núñez y Capozzi). En la aprobación en general podría acompañar el sector que responde al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora. Dudan de tomar una decisión similar los radicales cercanos al gobernador, Carlos Sadir.
La aprobación en general estaría garantizada y en PU cuentan los votos para eliminar el capítulo dos, que crea el FAL. La senadora Alejandra Vigo fue una de sus principales detractoras de este fondo en la cámara alta. La acompañaron sus pares de Salta (Flavia Royón), provincia que en Diputados tiene más peso.
El problema que tenía PU es que este miércoles había dos cordobeses que no garantizaban presencia en la sesión: Alejandra Torres e Ignacio García Aresca. Ambos son cercanos al gobernador Llaryora. Quedan los otros cuatro para imitar a Vigo, entre ellos su esposo, Juan Schiaretti. Esa fractura podría ser decisiva para el gobierno.
En el Senado, para sostener el FAL Patricia Bullrich jugó fuerte. Sumó a último momento el voto de la neuquina Julieta Corroza: fue necesaria una gestión de Diego Santilli, temeroso de perder el capítulo. Por el mismo temor, Bullrich usó para esa votación a la dupla de Santa Cruz (José María Carambia y Natalia Gadano). En la cámara baja, José Garrido responde al gobernador Claudio Vidal. Pronto le sonará el teléfono. Los seis radicales serán claves.
La dificultad del Gobierno este jueves es que al aceptar que el texto vuelva al Senado, por la eliminación del artículo sobre licencias, la votación en particular es una tómbola. En Unión por la Patria (UP) creen que se puede caer el FAL pero tienen menos expectativa en borrar el título 26, aun cuando en el Senado obtuvo una magra cosecha (38 votos).
Se trata del último tramo del proyecto, que elimina el financiamiento del cine desde el 1 de enero de 2028; y le da un año de vida a los estatutos profesionales, como del periodismo y viajantes. Cada sector tuvo sus representantes circulando los pasillos este miércoles.
Los aliados de siempre
El PRO fue el gran verdugo del Gobierno para demorar la sanción de la reforma laboral, que llegará recién para el viernes 27. Fue así porque el bloque amarillo promovió la eliminación del artículo 44, de licencias médicas, sin alternativas de enmendar el error en una eventual reglamentación.
No fue casual: Fernando De Andreis, el diputado que habla a diario con Mauricio Macri, informó el voto en disidencia el PRO para pedir que las billeteras virtuales puedan liquidar sueldos, como sostenía el proyecto original. Fue eliminado por el Senado por pedido de Bullrich, a partir de un planteo de los Bancos.
"Según datos del Banco Central, siete de cada diez personas tienen billetera virtual. Prefieren ese medio de pago y servicio a otro. Desde el PRO apoyamos con entusiasmo el espíritu del proyecto original enviado por el Poder Ejecutivo, pero rechazamos esta modificación, que va a en contra de la libertad de disponer del dinero propio de la manera que un empleado quiera", sostuvo el diputado amarillo.
La UCR, curiosamente, acompañó sin chistar ni siquiera aprovechó que se abriera el debate del texto final para pedir algunos de sus planteos que fueron eliminados en el Senado, como la eliminación a los cobros compulsivos de cuotas sindicales, que Bullrich desechó. No volverá.
Fuente: Letra P
Por Mauricio Cantando
Javier Milei intentará este jueves aprobar la reforma laboral en Diputados, con la eliminación del límite a las licencias definida este miércoles. Esta modificación retornaría el debate al Senado, donde Patricia Bullrich buscará la sanción el 27. El pedido de sesión sumó el respaldo de tres gobernadores que pueden ser decisivos, aunque no garantizan la aprobación de todo el texto.
Hay dos títulos del proyecto que penden de un hilo. Uno es el segundo, que crea un fondo de financiamiento a despidos (FAL) nutrido con aportes de ANSES (3% de aportes). Otro es el 26, que elimina los estatutos profesionales (como el del periodista) y el financiamiento del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y de Radio y televisión Argentina (RTA). El PRO hará el último intento para habilitar el uso de billeteras virtuales en los pagos de sueldos.
La sesión será a las 14, a partir de un pedido que presentó el oficialismo junto a aliados. Martín Menem buscó las firmas claves que garanticen abrir el recinto, como la diputada Gladys Medina, del bloque Independencia, cuyos tres miembros responden al mandatario tucumano Osvaldo Jaldo.
También suscribió la sanjuanina Nancy Picón Martínez, de Producción y Trabajo, con el sello del gobernador Marcelo Orrego. Su colega Rolando Figueroa (Neuquén), garantizó el cuórum con la estampa de la diputada Karina Maureira.
Los votos para la reforma laboral
Al pedido de sesión lo completaron figuras de La Libertad Avanza (Gabriel Bornoroni, Lisandro Almirón y Bertie Benegas Lynch), el PRO (Cristian Ritondo), la UCR (Pamela Verasay), el misionero Alberto Arrúa (Innovación Federal) y Oscar Zago (MID). Estas fuerzas, sumadas, garantizan el cuórum justo si no tienen rebeldes. Deberían estar los salteños o el santacruceño José Garrido.
Con este panorama, en el oficialismo creen que no tendrán problemas en alcanzar la aprobación general, como también la de la mayoría del articulado. Hay temas que parecen aceptados en la oposición dialoguista, como la flexibilización de los convenios colectivos (se termina la ultraactividad y habrá que negociar nuevos acuerdos); paritarias dinámicas (podrían ser por empresa o región); restricciones a los juicios por despidos, banco de horas y fragmentación de vacaciones, entre otras medidas.
En el Gobierno creen que pueden sostener el resto de la reforma laboral (sin el artículo 44, que regulaba las licencias), pero los números están finos. La complicación que tienen por la rebelión del interbloque Unidos (Provincias Unidas -PU-, Encuentro Federal y la Coalición Cívica). Sólo ayudarían algunos exPRO, como Sergio Capozzi, que firmó el dictamen.
Sin ese espacio, que tiene 22 votos, el oficialismo no puede perder aliados para evitar una derrota. Fue lo que le ocurrió durante el debate del presupuesto, cuando se cayó el capítulo 11, que derogaba de la emergencia en Discapacidad. Este miércoles, PU tuvo una reunión y, pese a su composición heterogénea, no hubo nadie que pudiera comprometerse a ayudar al gobierno.
Los números justos
Para sostener una mayoría, el gobierno necesita al menos a los PU que provienen del PRO, (como Gisela Scaglia, Felipe Núñez y Capozzi). En la aprobación en general podría acompañar el sector que responde al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora. Dudan de tomar una decisión similar los radicales cercanos al gobernador, Carlos Sadir.
La aprobación en general estaría garantizada y en PU cuentan los votos para eliminar el capítulo dos, que crea el FAL. La senadora Alejandra Vigo fue una de sus principales detractoras de este fondo en la cámara alta. La acompañaron sus pares de Salta (Flavia Royón), provincia que en Diputados tiene más peso.
El problema que tenía PU es que este miércoles había dos cordobeses que no garantizaban presencia en la sesión: Alejandra Torres e Ignacio García Aresca. Ambos son cercanos al gobernador Llaryora. Quedan los otros cuatro para imitar a Vigo, entre ellos su esposo, Juan Schiaretti. Esa fractura podría ser decisiva para el gobierno.
En el Senado, para sostener el FAL Patricia Bullrich jugó fuerte. Sumó a último momento el voto de la neuquina Julieta Corroza: fue necesaria una gestión de Diego Santilli, temeroso de perder el capítulo. Por el mismo temor, Bullrich usó para esa votación a la dupla de Santa Cruz (José María Carambia y Natalia Gadano). En la cámara baja, José Garrido responde al gobernador Claudio Vidal. Pronto le sonará el teléfono. Los seis radicales serán claves.
La dificultad del Gobierno este jueves es que al aceptar que el texto vuelva al Senado, por la eliminación del artículo sobre licencias, la votación en particular es una tómbola. En Unión por la Patria (UP) creen que se puede caer el FAL pero tienen menos expectativa en borrar el título 26, aun cuando en el Senado obtuvo una magra cosecha (38 votos).
Se trata del último tramo del proyecto, que elimina el financiamiento del cine desde el 1 de enero de 2028; y le da un año de vida a los estatutos profesionales, como del periodismo y viajantes. Cada sector tuvo sus representantes circulando los pasillos este miércoles.
Los aliados de siempre
El PRO fue el gran verdugo del Gobierno para demorar la sanción de la reforma laboral, que llegará recién para el viernes 27. Fue así porque el bloque amarillo promovió la eliminación del artículo 44, de licencias médicas, sin alternativas de enmendar el error en una eventual reglamentación.
No fue casual: Fernando De Andreis, el diputado que habla a diario con Mauricio Macri, informó el voto en disidencia el PRO para pedir que las billeteras virtuales puedan liquidar sueldos, como sostenía el proyecto original. Fue eliminado por el Senado por pedido de Bullrich, a partir de un planteo de los Bancos.
"Según datos del Banco Central, siete de cada diez personas tienen billetera virtual. Prefieren ese medio de pago y servicio a otro. Desde el PRO apoyamos con entusiasmo el espíritu del proyecto original enviado por el Poder Ejecutivo, pero rechazamos esta modificación, que va a en contra de la libertad de disponer del dinero propio de la manera que un empleado quiera", sostuvo el diputado amarillo.
La UCR, curiosamente, acompañó sin chistar ni siquiera aprovechó que se abriera el debate del texto final para pedir algunos de sus planteos que fueron eliminados en el Senado, como la eliminación a los cobros compulsivos de cuotas sindicales, que Bullrich desechó. No volverá.
Fuente: Letra P