Cuáles fueron los sectores del peronismo que aportaron quórum y votos al gobierno para la reforma laboral Por Fernando Cibeira
El diputado por Santa Cruz, José Luis Garrido, difícilmente haya imaginado un ingreso al recinto como el de este jueves: ovacionado por la bancada de La Libertad Avanza, que celebraba haber alcanzado el quórum para tratar la reforma laboral. Garrido responde al gobernador Claudio Vidal, ex sindicalista del Petróleo y el Gas, y su presencia terminó de inclinar la balanza. Para entonces ya estaban en sus bancas los tres tucumanos del bloque Elijo Catamarca, armado por el gobernador peronista Raúl Jalil, y los integrantes de Independencia, referenciados en Osvaldo Jaldo. El cuadro del peronismo colaborador con el gobierno de Javier Milei se completó con los tres legisladores salteños alineados con Gustavo Sáenz, que alterna críticas pintorescas al Ejecutivo con respaldos decisivos. Sin ese entramado de apoyos provinciales, el oficialismo no habría podido aprobar el proyecto que ahora volverá al Senado.
"Los peronistas tienen un mandato", sostuvo la diputada de origen sindical Vanesa Siley, de Unión por la Patria. Aclaró que no cuestionaba a los diputados tucumanos, catamarqueños o salteños libertarios que acompañaban la reforma laboral porque, en ese caso, se trataba de "coherencia ideológica". Su crítica apuntaba a los de su partido, que -remarcó- llevan implícita en su representación la defensa de los trabajadores. Desde la bancada de La Libertad Avanza le gritaron "chorros" y Siley replicó que los "chorros" eran, justamente, esos peronistas que el oficialismo había logrado comprar. Antes, el jefe del bloque, Germán Martínez, ya había ironizado sobre los "packs" que el Gobierno había negociado con distintos bloques de la oposición dialoguista: combinaciones variables que podían incluir dar quórum, votar a favor en general y rechazar artículos puntuales, o lo inverso. Todo según las conveniencias y las posibilidades de cada bloque.
En medio de esas sospechas -incluso se mencionó en más de una ocasión la recordada "Ley Banelco" del gobierno de Fernando de la Rúa- ocurrieron episodios llamativos. Un caso lo protagonizó el diputado salteño Pablo Outes, quien criticó al gobierno de Milei e incluso consideró que su modelo "está fracasando". Con todo, anunció que votaría a favor de la reforma. El diputado Rodolfo Tailhade dijo que tal vez la actitud de Outes se debía a que perdió un juicio laboral por dejar a un trabajador incapacitado de por vida y no querer pagarle, según había publicado un medio de su provincia. Finalmente, los tres diputados de Salta acompañaron la reforma, en línea con lo que ya había hecho la semana anterior en el Senado la legisladora Flavia Royón.
Si hubo un "pack" que combinara dar quórum y luego votar en contra, allí se anotaron los tres integrantes del bloque Elijo Catamarca, alineados con el gobernador Raúl Jalil. El jefe de la bancada, Sebastián Nóblega, sorprendió al anunciar su rechazo: "Por mi padre, mi madre y por respeto a cada trabajador argentino no puedo acompañar esta ley, porque no nace del interior productivo". La contradicción no pasó inadvertida. En el cierre del debate, Máximo Kirchner se preguntó por qué, entonces, habían dado quórum. Y ensayó una respuesta: "Fue una instrucción del gobernador la que lo sentó en esa banca". El señalamiento remitía a un dato concreto. Tras su respaldo al Presupuesto 2026, el Ejecutivo le concedió a Jalil el traspaso de las acciones estatales en el yacimiento minero Aguas de Dionisio. De perfil dialoguista, desde entonces el mandatario catamarqueño se mostró más cercano que nunca a la Casa Rosada e incluso buscó convencer a dirigentes del peronismo opositor sobre las ventajas de tender puentes con los funcionarios libertarios.
"Ganen las elecciones", gritó la diputada tucumana Elia Fernández a sus pares de Unión por la Patria que, detrás del cortinado, le recriminaban que ayudara a alcanzar el quórum junto con Gladys Medina y Javier Noguera, los otros integrantes de la bancada Independencia. Resultó llamativo. En Tucumán, el peronismo compitió en octubre con una lista de unidad encabezada por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien hizo campaña con la promesa de "cortarle la peluca al león" Milei. En ese contexto, la frase despectiva de Fernández -sugiriendo que los peronistas opositores debían ganar elecciones- fue difícil de interpretar. Una vez más, los legisladores tucumanos alineados con Jaldo acompañaron el proyecto libertario. Incluso, el miércoles el gobernador se animó a criticar el paro general convocado por la CGT con el argumento de que "al otro día todo sigue igual", una línea de razonamiento habitual en el discurso antiperonista.
Garrido integra el bloque Por Santa Cruz dentro del interbloque Fuerzas del Cambio y responde al gobernador Claudio Vidal, cuya relación con la Casa Rosada oscila entre acercamientos y tensiones complicados de decodificar. Su trayectoria vuelve más intrigante la movida: de origen humilde y con un perfil forjado en el sindicalismo combativo, llegó a la gobernación casi por sorpresa y este jueves terminó avalando una reforma que implica un retroceso en materia de derechos laborales. Golpeado tras un mal desempeño en las elecciones de octubre y en medio de crecientes reclamos salariales -incluidos los de las fuerzas policiales, en un conflicto que se replica en varias provincias-, Vidal ordenó el acompañamiento clave que el oficialismo necesitaba para habilitar el tratamiento de la reforma.
Un caso aparte fue el del peronismo cordobés: faltaron tres diputados, con el ex gobernador Juan Schiaretti a la cabeza. Germán Martínez sobrevoló las defecciones del peronismo en el último discurso antes de la votación. "Mucho se habló sobre las traiciones y el voto. Nosotros vamos a representar a los argentinos y a las argentinas de cada una de las provincias, nos hayan votado o no, hayan votado a los diputados que ingresaron por nuestras listas o no, y les aseguro que cuando asumamos nuevamente el gobierno de la Nación esta ley va a ser derogada inmediatamente", concluyó el jefe del bloque de Unión por la Patria. Así, entre quórums facilitados, apoyos cruzados y ausencias estratégicas, la reforma avanzó empujada no sólo por el oficialismo sino también por un entramado de peronismos provinciales que, por acción u omisión, terminaron garantizando su aprobación.
Fuente: El Destape
Por Fernando Cibeira
El diputado por Santa Cruz, José Luis Garrido, difícilmente haya imaginado un ingreso al recinto como el de este jueves: ovacionado por la bancada de La Libertad Avanza, que celebraba haber alcanzado el quórum para tratar la reforma laboral. Garrido responde al gobernador Claudio Vidal, ex sindicalista del Petróleo y el Gas, y su presencia terminó de inclinar la balanza. Para entonces ya estaban en sus bancas los tres tucumanos del bloque Elijo Catamarca, armado por el gobernador peronista Raúl Jalil, y los integrantes de Independencia, referenciados en Osvaldo Jaldo. El cuadro del peronismo colaborador con el gobierno de Javier Milei se completó con los tres legisladores salteños alineados con Gustavo Sáenz, que alterna críticas pintorescas al Ejecutivo con respaldos decisivos. Sin ese entramado de apoyos provinciales, el oficialismo no habría podido aprobar el proyecto que ahora volverá al Senado.
"Los peronistas tienen un mandato", sostuvo la diputada de origen sindical Vanesa Siley, de Unión por la Patria. Aclaró que no cuestionaba a los diputados tucumanos, catamarqueños o salteños libertarios que acompañaban la reforma laboral porque, en ese caso, se trataba de "coherencia ideológica". Su crítica apuntaba a los de su partido, que -remarcó- llevan implícita en su representación la defensa de los trabajadores. Desde la bancada de La Libertad Avanza le gritaron "chorros" y Siley replicó que los "chorros" eran, justamente, esos peronistas que el oficialismo había logrado comprar. Antes, el jefe del bloque, Germán Martínez, ya había ironizado sobre los "packs" que el Gobierno había negociado con distintos bloques de la oposición dialoguista: combinaciones variables que podían incluir dar quórum, votar a favor en general y rechazar artículos puntuales, o lo inverso. Todo según las conveniencias y las posibilidades de cada bloque.
En medio de esas sospechas -incluso se mencionó en más de una ocasión la recordada "Ley Banelco" del gobierno de Fernando de la Rúa- ocurrieron episodios llamativos. Un caso lo protagonizó el diputado salteño Pablo Outes, quien criticó al gobierno de Milei e incluso consideró que su modelo "está fracasando". Con todo, anunció que votaría a favor de la reforma. El diputado Rodolfo Tailhade dijo que tal vez la actitud de Outes se debía a que perdió un juicio laboral por dejar a un trabajador incapacitado de por vida y no querer pagarle, según había publicado un medio de su provincia. Finalmente, los tres diputados de Salta acompañaron la reforma, en línea con lo que ya había hecho la semana anterior en el Senado la legisladora Flavia Royón.
Si hubo un "pack" que combinara dar quórum y luego votar en contra, allí se anotaron los tres integrantes del bloque Elijo Catamarca, alineados con el gobernador Raúl Jalil. El jefe de la bancada, Sebastián Nóblega, sorprendió al anunciar su rechazo: "Por mi padre, mi madre y por respeto a cada trabajador argentino no puedo acompañar esta ley, porque no nace del interior productivo". La contradicción no pasó inadvertida. En el cierre del debate, Máximo Kirchner se preguntó por qué, entonces, habían dado quórum. Y ensayó una respuesta: "Fue una instrucción del gobernador la que lo sentó en esa banca". El señalamiento remitía a un dato concreto. Tras su respaldo al Presupuesto 2026, el Ejecutivo le concedió a Jalil el traspaso de las acciones estatales en el yacimiento minero Aguas de Dionisio. De perfil dialoguista, desde entonces el mandatario catamarqueño se mostró más cercano que nunca a la Casa Rosada e incluso buscó convencer a dirigentes del peronismo opositor sobre las ventajas de tender puentes con los funcionarios libertarios.
"Ganen las elecciones", gritó la diputada tucumana Elia Fernández a sus pares de Unión por la Patria que, detrás del cortinado, le recriminaban que ayudara a alcanzar el quórum junto con Gladys Medina y Javier Noguera, los otros integrantes de la bancada Independencia. Resultó llamativo. En Tucumán, el peronismo compitió en octubre con una lista de unidad encabezada por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien hizo campaña con la promesa de "cortarle la peluca al león" Milei. En ese contexto, la frase despectiva de Fernández -sugiriendo que los peronistas opositores debían ganar elecciones- fue difícil de interpretar. Una vez más, los legisladores tucumanos alineados con Jaldo acompañaron el proyecto libertario. Incluso, el miércoles el gobernador se animó a criticar el paro general convocado por la CGT con el argumento de que "al otro día todo sigue igual", una línea de razonamiento habitual en el discurso antiperonista.
Garrido integra el bloque Por Santa Cruz dentro del interbloque Fuerzas del Cambio y responde al gobernador Claudio Vidal, cuya relación con la Casa Rosada oscila entre acercamientos y tensiones complicados de decodificar. Su trayectoria vuelve más intrigante la movida: de origen humilde y con un perfil forjado en el sindicalismo combativo, llegó a la gobernación casi por sorpresa y este jueves terminó avalando una reforma que implica un retroceso en materia de derechos laborales. Golpeado tras un mal desempeño en las elecciones de octubre y en medio de crecientes reclamos salariales -incluidos los de las fuerzas policiales, en un conflicto que se replica en varias provincias-, Vidal ordenó el acompañamiento clave que el oficialismo necesitaba para habilitar el tratamiento de la reforma.
Un caso aparte fue el del peronismo cordobés: faltaron tres diputados, con el ex gobernador Juan Schiaretti a la cabeza. Germán Martínez sobrevoló las defecciones del peronismo en el último discurso antes de la votación. "Mucho se habló sobre las traiciones y el voto. Nosotros vamos a representar a los argentinos y a las argentinas de cada una de las provincias, nos hayan votado o no, hayan votado a los diputados que ingresaron por nuestras listas o no, y les aseguro que cuando asumamos nuevamente el gobierno de la Nación esta ley va a ser derogada inmediatamente", concluyó el jefe del bloque de Unión por la Patria. Así, entre quórums facilitados, apoyos cruzados y ausencias estratégicas, la reforma avanzó empujada no sólo por el oficialismo sino también por un entramado de peronismos provinciales que, por acción u omisión, terminaron garantizando su aprobación.
Fuente: El Destape