El origen del nombre "Esquel", los pueblos originarios y una leyenda araucanaPor Mariano Romero Cuestas
La historia del nombre Esquel cuenta con muchas versiones y más de una interpretación. En octubre de 1931, cuando la ciudad empezaba a tomar forma, un artículo publicado por el periódico local El Libre del Sur intentó dar una respuesta desde una mirada poética y legendaria.
En esa edición del 10 de octubre -que forma parte de la Hemeroteca de la Biblioteca Pública Municipal- se transcribe una curiosa historia firmada por el profesor O. L. Trespailhié, quien aseguraba haber encontrado "una interesante leyenda araucana" que explicaba el origen de la palabra.
El artículo arrancaba con una frase prestada del italiano: "se non è vera, è ben trovata" (si no es verdad, está bien contada), como para anticipar que lo que venía no era un dato académico, sino la narración de un mito.
Una leyenda entre la luna y el dolor
Según esta versión, el nombre Esquel está ligado a una historia trágica. Relata que en las orillas de una laguna -cuyas aguas reflejaban el sol durante el día y la luna por las noches- se asentaba "la toldería de un poderoso caudillo araucano".
"El cacique tenía un hijo, que varonilmente fuerte era toda su esperanza, para cuando gozara del eterno descanso, que ya anunciara su caducidad", expresa el relato escrito en el diario.
Pero una noche, -continúa la leyenda- el joven intentó atrapar la luna que veía reflejada en la laguna, y fue tragado por sus aguas. "Loco de dolor", el padre se arrojó también, esta vez al río cercano.
Entonces -dice la leyenda- las aguas de la laguna se unieron con las del río, y los araucanos llamaron a ese lugar "Esquel", que según el texto significaría "atado" en lengua araucana.
Como si fuera poco, la tristeza de la tribu fue "presenciada por el cerro" identificado como el Nahuel (Tigre) Pan (Lomo) que, según cuenta el texto, "mudo y perezoso, se sacudió".
No es la única explicación
Está claro que esta no es la única explicación sobre el nombre Esquel.
De hecho, existen otras hipótesis más documentadas que señalan raíces tehuelches, significados geográficos o incluso confusiones fonéticas.
Pero esta historia, publicada en un periódico de Esquel, hace más de 90 años, también dice algo sobre cómo se contaban las cosas en aquellos tiempos. Una forma de darle sentido al lugar desde el relato, mezclando lo real con lo simbólico.
Al mismo tiempo, nos recuerda que los nombres no solo sirven para ubicar un punto en el mapa. Muchas veces traen detrás historias y vínculos con la naturaleza.
Agradecimiento especial al personal de la Biblioteca Pública Municipal y del Museo Histórico Municipal de Esquel por el material bibliográfico y fotográfico aportado.
Fuente: EQS
Por Mariano Romero Cuestas
La historia del nombre Esquel cuenta con muchas versiones y más de una interpretación. En octubre de 1931, cuando la ciudad empezaba a tomar forma, un artículo publicado por el periódico local El Libre del Sur intentó dar una respuesta desde una mirada poética y legendaria.
En esa edición del 10 de octubre -que forma parte de la Hemeroteca de la Biblioteca Pública Municipal- se transcribe una curiosa historia firmada por el profesor O. L. Trespailhié, quien aseguraba haber encontrado "una interesante leyenda araucana" que explicaba el origen de la palabra.
El artículo arrancaba con una frase prestada del italiano: "se non è vera, è ben trovata" (si no es verdad, está bien contada), como para anticipar que lo que venía no era un dato académico, sino la narración de un mito.
Una leyenda entre la luna y el dolor
Según esta versión, el nombre Esquel está ligado a una historia trágica. Relata que en las orillas de una laguna -cuyas aguas reflejaban el sol durante el día y la luna por las noches- se asentaba "la toldería de un poderoso caudillo araucano".
"El cacique tenía un hijo, que varonilmente fuerte era toda su esperanza, para cuando gozara del eterno descanso, que ya anunciara su caducidad", expresa el relato escrito en el diario.
Pero una noche, -continúa la leyenda- el joven intentó atrapar la luna que veía reflejada en la laguna, y fue tragado por sus aguas. "Loco de dolor", el padre se arrojó también, esta vez al río cercano.
Entonces -dice la leyenda- las aguas de la laguna se unieron con las del río, y los araucanos llamaron a ese lugar "Esquel", que según el texto significaría "atado" en lengua araucana.
Como si fuera poco, la tristeza de la tribu fue "presenciada por el cerro" identificado como el Nahuel (Tigre) Pan (Lomo) que, según cuenta el texto, "mudo y perezoso, se sacudió".
No es la única explicación
Está claro que esta no es la única explicación sobre el nombre Esquel.
De hecho, existen otras hipótesis más documentadas que señalan raíces tehuelches, significados geográficos o incluso confusiones fonéticas.
Pero esta historia, publicada en un periódico de Esquel, hace más de 90 años, también dice algo sobre cómo se contaban las cosas en aquellos tiempos. Una forma de darle sentido al lugar desde el relato, mezclando lo real con lo simbólico.
Al mismo tiempo, nos recuerda que los nombres no solo sirven para ubicar un punto en el mapa. Muchas veces traen detrás historias y vínculos con la naturaleza.
Agradecimiento especial al personal de la Biblioteca Pública Municipal y del Museo Histórico Municipal de Esquel por el material bibliográfico y fotográfico aportado.
Fuente: EQS