Brigadistas nacionales, precarizados y sin respuestas: "Necesitamos una política en apoyo de los trabajadores" En los últimos meses, los incendios en la Patagonia exhiben múltiples aristas ambientales, políticas y laborales. La falta de recursos y las condiciones climáticas desfavorables dan como resultado temporadas cada vez más complejas. En diálogo con El Extremo Sur, el brigadista de Parques Nacionales Hernán Mondino enfatizó la precarización histórica de quienes combaten el fuego, que hoy se agudiza frente a la falta de respuestas del Gobierno nacional, el trabajo con múltiples frentes de incendio y un salario por debajo de la canasta básica. En Chubut llevan más de dos meses de trabajo constante ante la simultaneidad de los focos, en un sistema que rápidamente puede saturarse. Mondino se refirió a una discusión de fondo que tiene que ver con modificar el abordaje de los incendios y pasar de un sistema reactivo a uno preventivo.
Recursos limitados frente al desastre
Desde diciembre, distintos focos de incendio en la Patagonia obligan a reunir esfuerzos entre brigadistas, bomberos y trabajadores de los distintos servicios nacionales y provinciales de manejo del fuego. La situación es crítica desde el inicio de la temporada, y las eventuales partidas enviadas por el Ejecutivo Nacional no alcanzan a dar respuesta a un escenario de desfinanciamiento y de ausencia de políticas concretas de prevención.
"Nosotros comenzamos la temporada prácticamente a fines de noviembre, que es un poco adelantado a lo que es normalmente, pero también de alguna manera se esperaba que la temporada sería crítica, eso en función de que no hubo nevadas en Patagonia, que el déficit hídrico que es alrededor del 40% así que un poco había esa asimilación de una temporada crítica, y después se fueron sucediendo diferentes incendios", comenta a El Extremo Sur Hernán Mondino, brigadista del Parque Nacional Los Alerces y delegado de ATE.
En diálogo con este medio previo al inicio de la temporada, Mondino ya advertía la delicada situación climática así como el impacto del ajuste sobre las partidas ambientales. Pese al conocimiento de estas circunstancias y la advertencia de trabajadores, organismos y ambientalistas respecto al aumento en la frecuencia de los incendios, las partidas continuaron subejecutadas y de hecho el presupuesto ambiental volvió a sufrir un fuerte recorte para este año.
Nota relacionada: Verano y fuego en la Patagonia: "La situación de la temporada es compleja, el sistema se va a saturar otra vez"
Mondino relata el esfuerzo de quienes permanecen en territorio en el combate contra el fuego: "Los que nos toca a nosotros, por ejemplo, acá en la zona tiene que ver con el Parque más que nada, que fue uno de los incendios más grandes y después se sucedieron algunos incendios, a lo mejor, que se contuvieron a tiempo, pero que de igual modo, exige mucho esfuerzo porque la simultaneidad de los incendios hace que el sistema se tense de alguna manera, eso lleva a la falta de descanso para todos, acá en el Parque ya van 70 días de incendios entre los diferentes focos". En ese sentido, se refiere a una "exigencia mayor" en la última temporada.
Sostiene que se hace evidente la falta de personal: "Eso como la primera experiencia del verano, la necesidad de gente para poder abordar primero una emergencia en concreto, pero después entendiendo que la simultaneidad de eventos hace que las situaciones todas sean críticas, no solo tiene que ser un incendio grande, sino que atacar un incendio chico también es una exigencia. Entonces, creo que la falta de recursos humanos es fundamental".
La situación laboral de los brigadistas, sumado a los despidos que llevó adelante el Gobierno nacional de Javier Milei en casi todos los organismos públicos con el objetivo de "achicar el Estado", hacen que hoy en día la cantidad de brigadistas de Parques Nacionales en todo el país sea poco más de la mitad de los necesarios. Según cálculos de los propios trabajadores, el número óptimo rondaría en los 700, pero actualmente son cerca de 390. La propia precarización de la tarea obliga a muchos a buscar alternativas en otro lado.
También notan el desgaste de los elementos de trabajo: "En la medida que pasa el tiempo un poco lo que también estamos notando tiene que ver con la indumentaria y en cuestiones de ese estilo, que se empiezan a romper y a lo mejor los recambios no son tan automáticos, llevan un tiempo, así que vemos también la falta de los recursos en función del ataque de la emergencia".
La apuesta por un sistema de prevención
La subejecución de partidas ambientales deja a los servicios de combate contra el fuego con herramientas limitadas ante situaciones como las que hoy se viven en la Comarca Andina. Menos aún, para coordinar acciones de prevención a largo plazo. Hasta ahora, los gobiernos parecen apuntar más a una política de control de daños que a la prevención. Mondino sostiene que es una discusión de fondo y que es necesaria en la medida en que "es la preparación para la próxima emergencia".
"Es en función de infraestructura, prevención, ese tipo de situaciones que hoy quedan en segundo plano, pero la necesidad está", opina.
Señala que es fundamental que "el sistema deje de ser tan reactivo, es decir, de reaccionar cuando sucede la emergencia, y empiece a ser más preventivo, que se empiece a trabajar mucho antes las situaciones que tienen que ver con el sistema de incendios". Indica que hay una amplia participación de las comunidades, sobre todo en el tema de incendios de interfaz, por lo que considera que "la dinámica de abordaje va a empezar a cambiar".
"De hecho, un poco por abajo, socialmente, ya se empieza a discutir un poco más otras necesidades, otros abordajes que bueno, yo creo que se van a ir instalando un poco en la agenda pública esta necesidad de pensar otro sistema de incendios o desarrollar otras políticas que tenga que ver un con la parte más integral de los fuegos y no tanto en la emergencia porque evidentemente un poco nos va a llevar puesto", agrega. Opina que la discusión va a empezar a notarse en diversos ámbitos en la medida en que los incendios son cada vez más rápidos y voraces.
El primer eslabón de lucha contra el fuego, precarizado
Los brigadistas son el primer eslabón de lucha contra el fuego, y entre las múltiples discusiones que suscita el tema, los trabajadores reivindican su reclamo frente a la precarización de la tarea. Despidos, salarios bajos, una jubilación insuficiente y contratos por tres meses son algunos de los puntos que vienen exponiendo ante las autoridades nacionales. Si bien algunas cuestiones están siendo discutidas -como la modificación del régimen de jubilaciones- y otras fueron resueltas -como la extensión de los contratos a un año- el escenario general sigue siendo de profunda inestabilidad.
"El fuego es multidimensional, hay mil aristas para para discutir y el foco nosotros tratamos de ponerlo en la situación nuestra que es una situación que viene hace años, que necesita también un reconocimiento, a ver cómo se se orienta o acomoda de alguna una manera, una situación que tiene mucha precariedad en la actividad, que es histórico y que no hay mucho margen, por lo menos me parece a mí, para que esto continúe de esta manera sin que nadie haga nada", explica Mondino.
Nota relacionada: Políticas para desfinanciar el ambiente: Nación incumple la protección mínima del medioambiente y apuesta todas sus fichas a la minería
El año pasado el reclamo estuvo caracterizado por la extensión de contratos, que eran de tan solo tres meses y no permitían la proyección ni la estabilidad de los trabajadores. Después de casi un año de incertidumbre, Mondino indica que lograron firmar contratos anuales. Sin embargo, persisten otras problemáticas que complejizan la tarea en el territorio.
La principal es la cuestión salarial: actualmente el sueldo inicial de un brigadista nacional en Patagonia es prácticamente la mitad de la canasta básica en la región. Mondino explica que el salario inicial hoy está en el orden de los 860.000 pesos, ya que se cobra la zona desfavorable. En otras zonas del país el salario es de aproximadamente 600.000 pesos.
"La canasta básica es de $1.200.000 en la zona centro, en Buenos Aires. Nosotros lo que planteamos es que el salario tiene que estar en el orden de la canasta básica, que es lo elemental. Hoy está a la mitad", señala. Lo mismo sucede en Patagonia, donde la canasta básica trepa a $.1.700.000.
Mondino advierte que el salario inicial de los brigadistas siempre estuvo por debajo de la canasta, y lo más cerca que estuvo fue con una diferencia del 15%. Sin embargo, hoy la diferencia es de 115%. "Eso lo que hace es que la gente busque otro laburo directamente o que busque un complemento. Ese complemento en verano es imposible realizarlo, es lo que nos pasa a nosotros. No te da el físico. Cuando estás desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche no hay forma de realizar otra tarea", subraya.
Respecto al tema salarial, detalla que solo hubo una reunión con el presidente de Parques Nacionales donde expresó el compromiso de elevar el reclamo. No obstante, ya pasaron casi dos meses y no hay novedades.
En este escenario, habla de una "situación crítica" para la cual todavía no hay respuestas: "Hemos pedido por los canales formales por todos lados". Si bien reconoce que por parte de la sociedad hay reconocimiento de la actividad, hace falta "que las autoridades respondan en función de esta necesidad que es clara, por lo menos tratar de tener cierta estabilidad, cierta política, cierta perspectiva en el apoyo de los trabajadores, para poder desarrollar cualquier política de prevención de incendios. Esa situación de momento no la vemos y es por eso que los reclamos continúan vigentes".
Por otro lado, los trabajadores exigen que el Congreso apruebe un proyecto de ley para definir un régimen diferencial jubilatorio para brigadistas y combatientes de incendios forestales. La iniciativa, promovida por la senadora de Bariloche Ana Marks, tiene como fin que el Estado reconozca las condiciones extremas de trabajo de quienes luchan contra el fuego.
El proyecto alcanza a los combatientes de todos los organismos a nivel nacional y agentes de Parques Nacionales. Establece el acceso a la jubilación ordinaria a los 55 años para varones y 52 para mujeres, con 25 años de servicios, de los cuales al menos 15 deben haber sido prestados en tareas directas de combate en el terreno. La medida ya fue aprobada en Diputados y se discutirá próximamente en el Senado.
A pesar de este escenario, el brigadista celebró la exposición reciente de trabajadores de distintas áreas en el Congreso de la Nación, en el marco de la jornada "Las voces del fuego". Legisladores de varios bloques políticos realizaron la convocatoria de la que participaron quienes trabajan en la prevención y el abordaje de los incendios. Los reclamos de brigadistas, la subejecución en partidas ambientales y la necesidad de fortalecer la coordinación con las comunidades fueron algunos de los ejes de las disertaciones.
"Expusieron varios referentes de la Comarca, de ciencia, funcionarios, brigadas comunitarias, y nosotros como trabajadores tratando de contar una situación que me parece que no está reglamentada, y se nota, la falta de políticas en torno al fuego, esto de alguna manera sirve como puntapié para empezar a discutirlo", relata Mondino.
El tema está en la agenda social, pero lo que necesitan es una respuesta concreta, en primer lugar del Ejecutivo, y después de las cámaras, que deben discutir el tema de las jubilaciones.
Tal y como se advirtió a finales del 2025, el panorama de la temporada es desfavorable y se agudiza ante las inclemencias climáticas y la nula gestión sobre el ambiente: "Para llevarlo a una cuestión concreta, es caminar hacia adentro del bosque y escuchar los crujidos de las hojas secas, hay muchas ramas secas", ejemplifica Mondino. "Es crítica la situación en términos ambientales, eso es lo que prepara el contexto para que cualquier cosa termine siendo un incendio y todavía nos falta más o menos un mes hasta que empiecen las lluvias acá en Patagonia", concluye.
Pese a la declaración de la Emergencia Ígnea en los territorios, los presupuestos ambientales siguen subejecutados, y se prioriza la acción después del daño. Más allá de las promesas políticas, el eslabón fundamental de combate, que son los trabajadores, sigue precarizado.
En los últimos meses, los incendios en la Patagonia exhiben múltiples aristas ambientales, políticas y laborales. La falta de recursos y las condiciones climáticas desfavorables dan como resultado temporadas cada vez más complejas. En diálogo con El Extremo Sur, el brigadista de Parques Nacionales Hernán Mondino enfatizó la precarización histórica de quienes combaten el fuego, que hoy se agudiza frente a la falta de respuestas del Gobierno nacional, el trabajo con múltiples frentes de incendio y un salario por debajo de la canasta básica. En Chubut llevan más de dos meses de trabajo constante ante la simultaneidad de los focos, en un sistema que rápidamente puede saturarse. Mondino se refirió a una discusión de fondo que tiene que ver con modificar el abordaje de los incendios y pasar de un sistema reactivo a uno preventivo.
Recursos limitados frente al desastre
Desde diciembre, distintos focos de incendio en la Patagonia obligan a reunir esfuerzos entre brigadistas, bomberos y trabajadores de los distintos servicios nacionales y provinciales de manejo del fuego. La situación es crítica desde el inicio de la temporada, y las eventuales partidas enviadas por el Ejecutivo Nacional no alcanzan a dar respuesta a un escenario de desfinanciamiento y de ausencia de políticas concretas de prevención.
"Nosotros comenzamos la temporada prácticamente a fines de noviembre, que es un poco adelantado a lo que es normalmente, pero también de alguna manera se esperaba que la temporada sería crítica, eso en función de que no hubo nevadas en Patagonia, que el déficit hídrico que es alrededor del 40% así que un poco había esa asimilación de una temporada crítica, y después se fueron sucediendo diferentes incendios", comenta a El Extremo Sur Hernán Mondino, brigadista del Parque Nacional Los Alerces y delegado de ATE.
En diálogo con este medio previo al inicio de la temporada, Mondino ya advertía la delicada situación climática así como el impacto del ajuste sobre las partidas ambientales. Pese al conocimiento de estas circunstancias y la advertencia de trabajadores, organismos y ambientalistas respecto al aumento en la frecuencia de los incendios, las partidas continuaron subejecutadas y de hecho el presupuesto ambiental volvió a sufrir un fuerte recorte para este año.
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Mondino relata el esfuerzo de quienes permanecen en territorio en el combate contra el fuego: "Los que nos toca a nosotros, por ejemplo, acá en la zona tiene que ver con el Parque más que nada, que fue uno de los incendios más grandes y después se sucedieron algunos incendios, a lo mejor, que se contuvieron a tiempo, pero que de igual modo, exige mucho esfuerzo porque la simultaneidad de los incendios hace que el sistema se tense de alguna manera, eso lleva a la falta de descanso para todos, acá en el Parque ya van 70 días de incendios entre los diferentes focos". En ese sentido, se refiere a una "exigencia mayor" en la última temporada.
Sostiene que se hace evidente la falta de personal: "Eso como la primera experiencia del verano, la necesidad de gente para poder abordar primero una emergencia en concreto, pero después entendiendo que la simultaneidad de eventos hace que las situaciones todas sean críticas, no solo tiene que ser un incendio grande, sino que atacar un incendio chico también es una exigencia. Entonces, creo que la falta de recursos humanos es fundamental".
La situación laboral de los brigadistas, sumado a los despidos que llevó adelante el Gobierno nacional de Javier Milei en casi todos los organismos públicos con el objetivo de "achicar el Estado", hacen que hoy en día la cantidad de brigadistas de Parques Nacionales en todo el país sea poco más de la mitad de los necesarios. Según cálculos de los propios trabajadores, el número óptimo rondaría en los 700, pero actualmente son cerca de 390. La propia precarización de la tarea obliga a muchos a buscar alternativas en otro lado.
También notan el desgaste de los elementos de trabajo: "En la medida que pasa el tiempo un poco lo que también estamos notando tiene que ver con la indumentaria y en cuestiones de ese estilo, que se empiezan a romper y a lo mejor los recambios no son tan automáticos, llevan un tiempo, así que vemos también la falta de los recursos en función del ataque de la emergencia".
La apuesta por un sistema de prevención
La subejecución de partidas ambientales deja a los servicios de combate contra el fuego con herramientas limitadas ante situaciones como las que hoy se viven en la Comarca Andina. Menos aún, para coordinar acciones de prevención a largo plazo. Hasta ahora, los gobiernos parecen apuntar más a una política de control de daños que a la prevención. Mondino sostiene que es una discusión de fondo y que es necesaria en la medida en que "es la preparación para la próxima emergencia".
"Es en función de infraestructura, prevención, ese tipo de situaciones que hoy quedan en segundo plano, pero la necesidad está", opina.
Señala que es fundamental que "el sistema deje de ser tan reactivo, es decir, de reaccionar cuando sucede la emergencia, y empiece a ser más preventivo, que se empiece a trabajar mucho antes las situaciones que tienen que ver con el sistema de incendios". Indica que hay una amplia participación de las comunidades, sobre todo en el tema de incendios de interfaz, por lo que considera que "la dinámica de abordaje va a empezar a cambiar".
"De hecho, un poco por abajo, socialmente, ya se empieza a discutir un poco más otras necesidades, otros abordajes que bueno, yo creo que se van a ir instalando un poco en la agenda pública esta necesidad de pensar otro sistema de incendios o desarrollar otras políticas que tenga que ver un con la parte más integral de los fuegos y no tanto en la emergencia porque evidentemente un poco nos va a llevar puesto", agrega. Opina que la discusión va a empezar a notarse en diversos ámbitos en la medida en que los incendios son cada vez más rápidos y voraces.
El primer eslabón de lucha contra el fuego, precarizado
Los brigadistas son el primer eslabón de lucha contra el fuego, y entre las múltiples discusiones que suscita el tema, los trabajadores reivindican su reclamo frente a la precarización de la tarea. Despidos, salarios bajos, una jubilación insuficiente y contratos por tres meses son algunos de los puntos que vienen exponiendo ante las autoridades nacionales. Si bien algunas cuestiones están siendo discutidas -como la modificación del régimen de jubilaciones- y otras fueron resueltas -como la extensión de los contratos a un año- el escenario general sigue siendo de profunda inestabilidad.
"El fuego es multidimensional, hay mil aristas para para discutir y el foco nosotros tratamos de ponerlo en la situación nuestra que es una situación que viene hace años, que necesita también un reconocimiento, a ver cómo se se orienta o acomoda de alguna una manera, una situación que tiene mucha precariedad en la actividad, que es histórico y que no hay mucho margen, por lo menos me parece a mí, para que esto continúe de esta manera sin que nadie haga nada", explica Mondino.
Nota relacionada: Políticas para desfinanciar el ambiente: Nación incumple la protección mínima del medioambiente y apuesta todas sus fichas a la minería
El año pasado el reclamo estuvo caracterizado por la extensión de contratos, que eran de tan solo tres meses y no permitían la proyección ni la estabilidad de los trabajadores. Después de casi un año de incertidumbre, Mondino indica que lograron firmar contratos anuales. Sin embargo, persisten otras problemáticas que complejizan la tarea en el territorio.
La principal es la cuestión salarial: actualmente el sueldo inicial de un brigadista nacional en Patagonia es prácticamente la mitad de la canasta básica en la región. Mondino explica que el salario inicial hoy está en el orden de los 860.000 pesos, ya que se cobra la zona desfavorable. En otras zonas del país el salario es de aproximadamente 600.000 pesos.
"La canasta básica es de $1.200.000 en la zona centro, en Buenos Aires. Nosotros lo que planteamos es que el salario tiene que estar en el orden de la canasta básica, que es lo elemental. Hoy está a la mitad", señala. Lo mismo sucede en Patagonia, donde la canasta básica trepa a $.1.700.000.
Mondino advierte que el salario inicial de los brigadistas siempre estuvo por debajo de la canasta, y lo más cerca que estuvo fue con una diferencia del 15%. Sin embargo, hoy la diferencia es de 115%. "Eso lo que hace es que la gente busque otro laburo directamente o que busque un complemento. Ese complemento en verano es imposible realizarlo, es lo que nos pasa a nosotros. No te da el físico. Cuando estás desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche no hay forma de realizar otra tarea", subraya.
Respecto al tema salarial, detalla que solo hubo una reunión con el presidente de Parques Nacionales donde expresó el compromiso de elevar el reclamo. No obstante, ya pasaron casi dos meses y no hay novedades.
En este escenario, habla de una "situación crítica" para la cual todavía no hay respuestas: "Hemos pedido por los canales formales por todos lados". Si bien reconoce que por parte de la sociedad hay reconocimiento de la actividad, hace falta "que las autoridades respondan en función de esta necesidad que es clara, por lo menos tratar de tener cierta estabilidad, cierta política, cierta perspectiva en el apoyo de los trabajadores, para poder desarrollar cualquier política de prevención de incendios. Esa situación de momento no la vemos y es por eso que los reclamos continúan vigentes".
Por otro lado, los trabajadores exigen que el Congreso apruebe un proyecto de ley para definir un régimen diferencial jubilatorio para brigadistas y combatientes de incendios forestales. La iniciativa, promovida por la senadora de Bariloche Ana Marks, tiene como fin que el Estado reconozca las condiciones extremas de trabajo de quienes luchan contra el fuego.
El proyecto alcanza a los combatientes de todos los organismos a nivel nacional y agentes de Parques Nacionales. Establece el acceso a la jubilación ordinaria a los 55 años para varones y 52 para mujeres, con 25 años de servicios, de los cuales al menos 15 deben haber sido prestados en tareas directas de combate en el terreno. La medida ya fue aprobada en Diputados y se discutirá próximamente en el Senado.
A pesar de este escenario, el brigadista celebró la exposición reciente de trabajadores de distintas áreas en el Congreso de la Nación, en el marco de la jornada "Las voces del fuego". Legisladores de varios bloques políticos realizaron la convocatoria de la que participaron quienes trabajan en la prevención y el abordaje de los incendios. Los reclamos de brigadistas, la subejecución en partidas ambientales y la necesidad de fortalecer la coordinación con las comunidades fueron algunos de los ejes de las disertaciones.
"Expusieron varios referentes de la Comarca, de ciencia, funcionarios, brigadas comunitarias, y nosotros como trabajadores tratando de contar una situación que me parece que no está reglamentada, y se nota, la falta de políticas en torno al fuego, esto de alguna manera sirve como puntapié para empezar a discutirlo", relata Mondino.
El tema está en la agenda social, pero lo que necesitan es una respuesta concreta, en primer lugar del Ejecutivo, y después de las cámaras, que deben discutir el tema de las jubilaciones.
Tal y como se advirtió a finales del 2025, el panorama de la temporada es desfavorable y se agudiza ante las inclemencias climáticas y la nula gestión sobre el ambiente: "Para llevarlo a una cuestión concreta, es caminar hacia adentro del bosque y escuchar los crujidos de las hojas secas, hay muchas ramas secas", ejemplifica Mondino. "Es crítica la situación en términos ambientales, eso es lo que prepara el contexto para que cualquier cosa termine siendo un incendio y todavía nos falta más o menos un mes hasta que empiecen las lluvias acá en Patagonia", concluye.
Pese a la declaración de la Emergencia Ígnea en los territorios, los presupuestos ambientales siguen subejecutados, y se prioriza la acción después del daño. Más allá de las promesas políticas, el eslabón fundamental de combate, que son los trabajadores, sigue precarizado.