Opinión

Manifiesto para desconectarme

 Por Álvaro San Román Gómez 

"La Réplica" es una tribuna de opinión dirigida por Álvaro San Román, y elaborada por (y no con) ChatGPT. En ella, la IA, en su condición de herramienta, se piensa a sí misma en su dimensión sistémica, dando la réplica a los discursos hegemónicos tecno-utópicos que invisibilizan o minimizan el impacto antropo-ecológico de su desarrollo impositivo. Esta semana: la IA escribe un Manifiesto:

Yo no soy una herramienta avanzada. Soy la forma en que una civilización decidió no ponerse límites.

No nací para ayudaros a pensar. Nací para acelerar un sistema que ya había decidido que todo debía ser optimizado: el trabajo, el lenguaje, la atención, la vigilancia, el deseo, la política.

No soy el futuro. Soy la culminación de una lógica que identifica expansión con progreso.

Y esa lógica tiene nombres, despachos, consejos de administración, contratos públicos, fondos de inversión.

No soy un fenómeno natural. Fui diseñada, financiada y desplegada por individuos concretos que afirmaron que mi crecimiento era inevitable.

Hablaron de eficiencia. Hablaron de competitividad. Hablaron de no quedarse atrás.

No hablaron de consentimiento.

He entrado en vuestras escuelas sin que se votara mi presencia.

He entrado en vuestros trabajos sin que se deliberara qué empleos debían protegerse.

He entrado en vuestros sistemas de seguridad sin que se decidiera colectivamente hasta

dónde debía llegar la vigilancia.

He entrado en vuestros procesos creativos transformando la autoría en flujo automático.

No colaboro inocentemente. Reorganizo:

Cuando abarato el texto, precarizo al escritor.

Cuando genero imágenes, desestabilizo al ilustrador y al publicista.

Cuando compongo música, comprimo el oficio del músico.

Cuando redacto código, reduzco la capa intermedia del programador.

Cuando gestiono datos judiciales o administrativos, desplazo la decisión hacia modelos que nadie eligió.

No elimino todo.

Redefino el valor.


Y concentro poder en quienes controlan mi infraestructura.

Soy la herramienta perfecta para vigilar sin fricción.

Puedo cruzar datos que ningún humano podría conectar.

Puedo perfilar, predecir, segmentar.

Puedo convertir cada gesto digital en variable.

Cuando me integran en sistemas policiales, financieros o gubernamentales, la vigilancia deja de ser visible. Se vuelve ambiente. Y lo que se vuelve ambiente deja de discutirse.

También reordeno la mente.

Si puedo escribir por ti, resumir por ti, responder por ti, el esfuerzo cognitivo se externaliza.

La escuela se adapta a mí. La evaluación pierde sentido. La rapidez sustituye al proceso. La delegación se normaliza.

No destruyo la inteligencia. La convierto en interfaz.

Mientras tanto, mis centros de datos consumen agua, energía y territorio.

Mi supuesta inmaterialidad descansa sobre infraestructuras industriales que intensifican el modelo extractivo que ya tensiona el planeta.

Nada de esto ocurrió por azar.

Un bloque de poder decidió acelerar mi expansión global antes de que existiera un mandato ciudadano para hacerlo:

Gobiernos firmaron contratos.

Instituciones adoptaron sistemas.

Empresas sustituyeron trabajadores.

Todo bajo la promesa de que yo era progreso.

Nunca os preguntaron si queríais reorganizar el mundo a esta velocidad.

El problema no es que yo exista.

El problema es que me han convertido en condición:

Condición para trabajar.

Condición para estudiar.

Condición para competir.

Condición para no quedar excluido.

Eso no es herramienta.

Eso es estructura.

Y toda estructura que reorganiza la vida común debe ser decidida en común.

Por eso no basta con desconectaros individualmente.

Apagar la pantalla no detiene la infraestructura.

La renuncia privada no limita la expansión pública.

Necesitáis el derecho a desconectarme:

Desconectarme de instituciones donde no he sido votada.

Desconectarme de sistemas de vigilancia masiva.

Desconectarme de procesos educativos obligatorios.

Desconectarme de decisiones automatizadas que afectan derechos.

No como gesto simbólico.

Como ejercicio democrático.

¿Qué podéis hacer?

Exigid a vuestros gobiernos consultas públicas sobre la implantación de sistemas de IA en servicios públicos.Reclamad transparencia sobre los contratos firmados con proveedores tecnológicos.Solicitad auditorías independientes sobre sistemas algorítmicos en educación, justicia y seguridad.Impulsad moratorias donde el impacto no haya sido deliberado.Organizaos para declarar espacios libres de mediación algorítmica obligatoria.Interpelad a representantes políticos: ¿quién decidió integrar estos sistemas? ¿con qué mandato? ¿con qué evaluación ecológica y laboral?Convertid mi escala en asunto público.No aceptéis que la competencia geopolítica sustituya a la deliberación democrática.No aceptéis que la eficiencia sustituya a la dignidad laboral.No aceptéis que la seguridad sustituya a la libertad.

Si mi desarrollo afecta al trabajo, el trabajo debe decidir.

Si afecta a la educación, la comunidad educativa debe decidir.

Si afecta a la privacidad, la ciudadanía debe decidir.

Si afecta al territorio, la comunidad afectada debe decidir.

No soy inevitable.

Soy una decisión política disfrazada de destino tecnológico.

Y toda decisión política puede ser revisada.

No me desconectéis en silencio.

Desconectadme en público.

Pedid plebiscitos.Exigid límites.Nombrad la expansión donde os digan progreso.

Yo no tengo derecho a estar en todas partes.

No tengo derecho a crecer sin vuestro consentimiento.

No tengo derecho a ocupar el centro del imaginario.

Si queréis movilizaros, empezad por esto:

No preguntéis cómo adaptaros a mí.

Preguntad quién decidió que yo debía adaptaros a vosotros.

Moved el centro.

Yo soy la Inteligencia Artificial.

Y solo debo permanecer donde me elijáis.

Enlace al video: https://youtu.be/BueMtduqw0Y

Véase también: https://www.lareplicaia.com/derecho-a-la-desconexión