La memoria en disputaPor David Lugones *
Han transcurrido 50 años desde el golpe de estado de 1976. Mucho tiempo, varias generaciones, la mayoría no vivieron directamente lo ocurrido durante la dictadura. Sin embargo los hechos ocurridos siguen estando presentes: son una marca clave en los 200 años de la historia de nuestro país no solo por la tragedia, el horror y las heridas que generaron sino porque las transformaciones sociales y económicas que implementó siguen impactando hasta hoy.
La memoria de lo que ocurrió sigue siendo un lugar de disputa. Porque la construcción de la memoria social es el resultado de memorias en pugna, de luchas políticas por la validación de determinados relatos en desmedro de otros. Y las memorias son claves para la acción y la construcción del presente y el futuro de una sociedad, de un país.
Esta memoria en disputa se manifiesta claramente hoy. Por una parte este martes 24 de marzo millones de argentinos, de distintas generaciones caminaremos juntos fortaleciendo la Memoria, Verdad y Justicia por el Nunca Más, enarbolando pañuelos con los nombres y los rostros de nuestras compañeras y compañeros que no están.
Del otro lado está el gobierno nacional negando, falseando, ignorando los hechos ocurridos hace 50 años, con varios sentidos, entre ellos uno central, poder cristalizar un plan económico idéntico al ejecutado por el terrorismo de estado de la dictadura cívico-militar de 1976, que favorece solo a unos pocos y va en contra de los intereses populares.
Porque es allí, en la economía, donde encontramos las claves y razones de tanto terror y horror.Porque el terrorismo de estado de la dictadura cívico-militar no fue una concepción maquiavélica o nefasta hecha por personajes malvados. Fue el plan racional más brutal -jamás instrumentado en nuestro país- para implantar el miedo, el terror, la parálisis, el "disciplinamiento" social y político, la ruptura del lazo social en la sociedad toda y poder aplicar un plan económico neoliberal que cambió el país y cuyas consecuencias continúan hasta hoy.
Vayan algunos ejemplos de similitudes:
La deuda externa: era en 1975 de casi 6.000 millones dólares y al final de la dictadura se había multiplicado más de siete veces, era de 45.000 millones de dólares. Aún hoy la ley de entidades financieras vigente que regula la actividad fue firmada por Videla, ley que le dio a los sectores financieros un poder que antes no tenían. En 2015 el gobierno de Mauricio Macri nos volvió a endeudar en 45.000 millones de dólares y ahora el gobierno nacional ya generó una nueva deuda por 20.000 millones y mediante otros mecanismos vaya a saber por cuantos millones más. Es un brutal endeudamiento que va a condicionar la vida de los argentinos durante décadas; que nunca tuvo por objeto la obra pública y solo favoreció y favorece a los sectores financieros extranjeros y a la fuga de capitales, la "bicicleta financiera" o carry-trade en el nuevo lenguaje.
La desindustrialización y la libre importación:Producto del plan económico de 1976 cerraron miles y miles de pequeñas y medianas empresas en nuestro país producto de la libre importación, el dólar subvaluado y la caída del consumo interno con graves consecuencias para el empleo y la producción nacional. De igual manera se produjo el quiebre de las economías regionales. Hoy, 50 años después, está ocurriendo lo mismo con el plan económico de Milei. En dos años de gobierno ya cerraron 22.000 empresas. Un presidente que no solo no habla de industria sino que la denigra y ataca mientras día a día quiebran y cierran cientos de empresas, se van del país o están trabajando a la mitad de su capacidad instalada. Lo mismo ocurre con la mayoría de las economías regionales a lo largo y ancho del país.
La caída del salario real:Antes de 1976 la participación del salario en el ingreso nacional era del 46 %, al final de la dictadura era del 32 %. En solo ocho años la participación en los ingresos se redujo un 14%. O sea bajaron de manera brutal los ingresos populares con una importante reducción del consumo y el quiebre del mercado interno. En los dos años del gobierno de Milei el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores tuvo una caída de entre un 20 a un 35% en términos reales, según los sectores y por otra parte la desocupación va en aumento.
Producto del plan económico de 1976 emergió un nuevo poder formado por grandes grupos económicos y empresas extranjeras trasnacionales; en ambos casos con un fuerte poder de condicionar la vida de los argentinos. Hoy el modelo económico neoliberal de Milei está produciendo el mismo efecto. Se busca consolidar un país que solo produce y exporta materias primas y recursos naturales sin ningún tipo de industrialización ni valor agregado, con poca ocupación de mano de obra. Los únicos beneficiados son los sectores agroexportadores, las empresas productoras y exportadoras de hidrocarburos y las mineras en especial de litio. Y como siempre los sectores financieros.
El "disciplinamiento social" del terrorismo de estado en el Alto Valle.
Como en todo el país también en nuestra región el terrorismo de estado persiguió, secuestró, encarceló, asesinó o desapareció a cientos de personas todos ellos militantes sindicales, estudiantiles, políticos, vecinales, de la cultura, trabajadores o productores. Uno de ellos fue José Luis Albanessi -dirigente cooperativo del Alto Valle- que fue asesinado en el centro clandestino de detención "La Escuelita" de Neuquén.
En la década de 1950 José Luis Albanessi fue socio fundador e impulsor de la cooperativa "La Colmena" en Cipollettiun importante galpón de empaque y comercialización de manzanas y peras del cual participaban cientos de productores nucleados de manera cooperativa. Para 1970 en el valle de Río Negro y Neuquén había 40 cooperativas como "La Colmena" con unos 1.100 productores asociados. Cuando se produjo el golpe de estado de 1976 Albanessi era el delegado regional de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (F.A.C.A.). El último plenario de esta entidad en la región había colmado las tribunas del Club Cipolletti. La Federación se oponía al plan económico de la dictadura implementado por el ministro de Economía Martínez de Hoz, que destruía los pequeños productores entre ellos los productores frutícolas del Alto Valle y favorecía la concentración de la economía en pocas manos.
Para crear terror y terminar con todo tipo de organización social y cooperativista en la región -entre febrero y marzo de 1977- seguramente los servicios de inteligencia de la dictadura "armaron" una serie de incendios que destruyeron por completo el galpón de empaque y las instalaciones de la cooperativa "La Colmena". Después de tomar declaraciones a los trabajadores citaron a Albanessi -quien concurrió voluntariamente- a la Comisaría cuarta de Cipolletti el 23 de abril de 1977. Allí lo acusaron de "subversión económica" y de mandar a producir los incendios. Unos días después lo llevaron -encapuchado- al centro clandestino de detención "La Escuelita" en dependencias del ejército en Neuquén. También secuestraron y llevaron al mismo lugar a Carlos Di Fillipis -de solo 16 años- que era peón en el galpón "La Colmena" a quien acusaban de ser el que produjo los incendios por orden de Albanessi.
En "La Escuelita" los dos fueron brutalmente torturados con todo tipo de tormentos y otras atrocidades. Así lo relató Carlos De Fillipis durante los juicios por lesa humanidad que se desarrollaron en Neuquén. Albanessi -que tenía 58 años- murió durante la tortura el 29 de abril de 1977.
Su cuerpo -fraguando todo tipo de documentos y con la complicidad de muchos civiles- fue entregado al día siguiente a sus familiares para velarlo. ¿Por qué entregaron el cuerpo y no lo desaparecieron como tantos otros? Como dice el abogado de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén Juan Cruz Goñi, "Víctima de la represión por su actividad cooperativista, Albanesi fue utilizado por la dictadura como un caso ejemplar de "disciplinamiento social". Su muerte sirvió para desarticular el movimiento cooperativo del Alto Valle y desalentar la hasta entonces vigorosa producción frutícola desarrollada dentro del sistema de economía social".
En diciembre de 1977 la dictadura emitió un comunicado expresando que ni Albanessi ni Di Fillipis tenían ninguna responsabilidad en los incendios. Ni la Federación ni ninguna cooperativa dijeron nada. El objetivo del "disciplinamiento social" estaba cumplido.
Como nos expresaba Julián Álvarez ingeniero agrónomo, productor y cooperativista y un gran estudioso de la fruticultura del Alto Valle de Río Negro y Neuquén hoy -después de los sucesivos gobiernos neoliberales a partir de 1976- solo quedan tres cooperativas frutícolas en la región. El empaque y la comercialización está absolutamente concentrado en muy pocas manos de grandes corporaciones locales y extranjeras.
Actualmente hay nuevas formas por la cual el poder económico y político intenta el "disciplinamiento" social y político pero mientras sigue esa lucha recordamos las palabras de Noemí Labrune, esa gran luchadora por los Derechos Humanos, que refiriéndose a las compañeras y compañeros desparecidos expresaba:
"El terrorismo de estado pretendió aniquilar su memoria, y esa fue su derrota: una cadena formada por viejos y jóvenes, trasmite esa memoria de generación en generación. Una cadena que se hace fuerte... En la solidaridad de quienes plantan árboles y ponen baldosas para que otros también los recuerden... En la rebeldía de aquellos que marchan enarbolando su imagen, gritando sus nombres... Esa cadena los ha rescatado de la muerte, y siguen presentes en nuestras vidas. Presentes en la memoria de nuestro Pueblo".
(*) Ex detenido desaparecido. Ex delegado de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Ex secretario de Derechos Humanos de la municipalidad de Neruquén.
Fuente: Va con Firma
Por David Lugones *
Han transcurrido 50 años desde el golpe de estado de 1976. Mucho tiempo, varias generaciones, la mayoría no vivieron directamente lo ocurrido durante la dictadura. Sin embargo los hechos ocurridos siguen estando presentes: son una marca clave en los 200 años de la historia de nuestro país no solo por la tragedia, el horror y las heridas que generaron sino porque las transformaciones sociales y económicas que implementó siguen impactando hasta hoy.
La memoria de lo que ocurrió sigue siendo un lugar de disputa. Porque la construcción de la memoria social es el resultado de memorias en pugna, de luchas políticas por la validación de determinados relatos en desmedro de otros. Y las memorias son claves para la acción y la construcción del presente y el futuro de una sociedad, de un país.
Esta memoria en disputa se manifiesta claramente hoy. Por una parte este martes 24 de marzo millones de argentinos, de distintas generaciones caminaremos juntos fortaleciendo la Memoria, Verdad y Justicia por el Nunca Más, enarbolando pañuelos con los nombres y los rostros de nuestras compañeras y compañeros que no están.
Del otro lado está el gobierno nacional negando, falseando, ignorando los hechos ocurridos hace 50 años, con varios sentidos, entre ellos uno central, poder cristalizar un plan económico idéntico al ejecutado por el terrorismo de estado de la dictadura cívico-militar de 1976, que favorece solo a unos pocos y va en contra de los intereses populares.
Porque es allí, en la economía, donde encontramos las claves y razones de tanto terror y horror.Porque el terrorismo de estado de la dictadura cívico-militar no fue una concepción maquiavélica o nefasta hecha por personajes malvados. Fue el plan racional más brutal -jamás instrumentado en nuestro país- para implantar el miedo, el terror, la parálisis, el "disciplinamiento" social y político, la ruptura del lazo social en la sociedad toda y poder aplicar un plan económico neoliberal que cambió el país y cuyas consecuencias continúan hasta hoy.
Vayan algunos ejemplos de similitudes:
La deuda externa: era en 1975 de casi 6.000 millones dólares y al final de la dictadura se había multiplicado más de siete veces, era de 45.000 millones de dólares. Aún hoy la ley de entidades financieras vigente que regula la actividad fue firmada por Videla, ley que le dio a los sectores financieros un poder que antes no tenían. En 2015 el gobierno de Mauricio Macri nos volvió a endeudar en 45.000 millones de dólares y ahora el gobierno nacional ya generó una nueva deuda por 20.000 millones y mediante otros mecanismos vaya a saber por cuantos millones más. Es un brutal endeudamiento que va a condicionar la vida de los argentinos durante décadas; que nunca tuvo por objeto la obra pública y solo favoreció y favorece a los sectores financieros extranjeros y a la fuga de capitales, la "bicicleta financiera" o carry-trade en el nuevo lenguaje.
La desindustrialización y la libre importación:Producto del plan económico de 1976 cerraron miles y miles de pequeñas y medianas empresas en nuestro país producto de la libre importación, el dólar subvaluado y la caída del consumo interno con graves consecuencias para el empleo y la producción nacional. De igual manera se produjo el quiebre de las economías regionales. Hoy, 50 años después, está ocurriendo lo mismo con el plan económico de Milei. En dos años de gobierno ya cerraron 22.000 empresas. Un presidente que no solo no habla de industria sino que la denigra y ataca mientras día a día quiebran y cierran cientos de empresas, se van del país o están trabajando a la mitad de su capacidad instalada. Lo mismo ocurre con la mayoría de las economías regionales a lo largo y ancho del país.
La caída del salario real:Antes de 1976 la participación del salario en el ingreso nacional era del 46 %, al final de la dictadura era del 32 %. En solo ocho años la participación en los ingresos se redujo un 14%. O sea bajaron de manera brutal los ingresos populares con una importante reducción del consumo y el quiebre del mercado interno. En los dos años del gobierno de Milei el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores tuvo una caída de entre un 20 a un 35% en términos reales, según los sectores y por otra parte la desocupación va en aumento.
Producto del plan económico de 1976 emergió un nuevo poder formado por grandes grupos económicos y empresas extranjeras trasnacionales; en ambos casos con un fuerte poder de condicionar la vida de los argentinos. Hoy el modelo económico neoliberal de Milei está produciendo el mismo efecto. Se busca consolidar un país que solo produce y exporta materias primas y recursos naturales sin ningún tipo de industrialización ni valor agregado, con poca ocupación de mano de obra. Los únicos beneficiados son los sectores agroexportadores, las empresas productoras y exportadoras de hidrocarburos y las mineras en especial de litio. Y como siempre los sectores financieros.
El "disciplinamiento social" del terrorismo de estado en el Alto Valle.
Como en todo el país también en nuestra región el terrorismo de estado persiguió, secuestró, encarceló, asesinó o desapareció a cientos de personas todos ellos militantes sindicales, estudiantiles, políticos, vecinales, de la cultura, trabajadores o productores. Uno de ellos fue José Luis Albanessi -dirigente cooperativo del Alto Valle- que fue asesinado en el centro clandestino de detención "La Escuelita" de Neuquén.
En la década de 1950 José Luis Albanessi fue socio fundador e impulsor de la cooperativa "La Colmena" en Cipollettiun importante galpón de empaque y comercialización de manzanas y peras del cual participaban cientos de productores nucleados de manera cooperativa. Para 1970 en el valle de Río Negro y Neuquén había 40 cooperativas como "La Colmena" con unos 1.100 productores asociados. Cuando se produjo el golpe de estado de 1976 Albanessi era el delegado regional de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (F.A.C.A.). El último plenario de esta entidad en la región había colmado las tribunas del Club Cipolletti. La Federación se oponía al plan económico de la dictadura implementado por el ministro de Economía Martínez de Hoz, que destruía los pequeños productores entre ellos los productores frutícolas del Alto Valle y favorecía la concentración de la economía en pocas manos.
Para crear terror y terminar con todo tipo de organización social y cooperativista en la región -entre febrero y marzo de 1977- seguramente los servicios de inteligencia de la dictadura "armaron" una serie de incendios que destruyeron por completo el galpón de empaque y las instalaciones de la cooperativa "La Colmena". Después de tomar declaraciones a los trabajadores citaron a Albanessi -quien concurrió voluntariamente- a la Comisaría cuarta de Cipolletti el 23 de abril de 1977. Allí lo acusaron de "subversión económica" y de mandar a producir los incendios. Unos días después lo llevaron -encapuchado- al centro clandestino de detención "La Escuelita" en dependencias del ejército en Neuquén. También secuestraron y llevaron al mismo lugar a Carlos Di Fillipis -de solo 16 años- que era peón en el galpón "La Colmena" a quien acusaban de ser el que produjo los incendios por orden de Albanessi.
En "La Escuelita" los dos fueron brutalmente torturados con todo tipo de tormentos y otras atrocidades. Así lo relató Carlos De Fillipis durante los juicios por lesa humanidad que se desarrollaron en Neuquén. Albanessi -que tenía 58 años- murió durante la tortura el 29 de abril de 1977.
Su cuerpo -fraguando todo tipo de documentos y con la complicidad de muchos civiles- fue entregado al día siguiente a sus familiares para velarlo. ¿Por qué entregaron el cuerpo y no lo desaparecieron como tantos otros? Como dice el abogado de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén Juan Cruz Goñi, "Víctima de la represión por su actividad cooperativista, Albanesi fue utilizado por la dictadura como un caso ejemplar de "disciplinamiento social". Su muerte sirvió para desarticular el movimiento cooperativo del Alto Valle y desalentar la hasta entonces vigorosa producción frutícola desarrollada dentro del sistema de economía social".
En diciembre de 1977 la dictadura emitió un comunicado expresando que ni Albanessi ni Di Fillipis tenían ninguna responsabilidad en los incendios. Ni la Federación ni ninguna cooperativa dijeron nada. El objetivo del "disciplinamiento social" estaba cumplido.
Como nos expresaba Julián Álvarez ingeniero agrónomo, productor y cooperativista y un gran estudioso de la fruticultura del Alto Valle de Río Negro y Neuquén hoy -después de los sucesivos gobiernos neoliberales a partir de 1976- solo quedan tres cooperativas frutícolas en la región. El empaque y la comercialización está absolutamente concentrado en muy pocas manos de grandes corporaciones locales y extranjeras.
Actualmente hay nuevas formas por la cual el poder económico y político intenta el "disciplinamiento" social y político pero mientras sigue esa lucha recordamos las palabras de Noemí Labrune, esa gran luchadora por los Derechos Humanos, que refiriéndose a las compañeras y compañeros desparecidos expresaba:
"El terrorismo de estado pretendió aniquilar su memoria, y esa fue su derrota: una cadena formada por viejos y jóvenes, trasmite esa memoria de generación en generación. Una cadena que se hace fuerte... En la solidaridad de quienes plantan árboles y ponen baldosas para que otros también los recuerden... En la rebeldía de aquellos que marchan enarbolando su imagen, gritando sus nombres... Esa cadena los ha rescatado de la muerte, y siguen presentes en nuestras vidas. Presentes en la memoria de nuestro Pueblo".
(*) Ex detenido desaparecido. Ex delegado de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Ex secretario de Derechos Humanos de la municipalidad de Neruquén.
Fuente: Va con Firma