¿Para qué se hace la mayor demostración militar en democracia?: Arrancó en Patagonia el despliegue de las tropas en los ejercicios Pegaso y KekénCon más de mil lanzamientos de paracaídas -automáticos y manuales- y el despliegue de vehículos livianos, sistemas de abastecimiento y apoyo logístico, el Ejército Argentino puso en marcha en la Patagonia los ejercicios "Pegaso" y "Kekén", en una escala que no pasa desapercibida. El cielo ocupado por aeronaves y tropas, y el territorio convertido en escenario de simulacros de combate, configuran una postal que, lejos de ser neutral, interpela.
Las maniobras incluyeron simulaciones de ataques diurnos y nocturnos en terrenos serranos y localidades, con respaldo aéreo de aviones Hércules C-130. A nivel operativo, el despliegue buscó integrar distintas unidades: ingenieros abocados a la apertura de obstáculos y campos minados, artillería con fuego continuo y sistemas antiaéreos, caballería para inteligencia táctica y comunicaciones con tecnología satelital y enlaces de largo alcance.
A esto se sumaron acciones de la Aviación de Ejército, con inserciones rápidas mediante fast rope, evacuaciones aeromédicas y reposicionamiento de tropas en helipuertos de campaña. Todo bajo supervisión del comando de la Fuerza de Despliegue Rápido, que presentó el ejercicio "Pegaso" como una prueba integral de respuesta en escenarios complejos.
En paralelo, el ejercicio "Kekén" activó una logística de gran escala que trasladó vehículos, armamento y personal a través de un sistema multimodal. Dos ejes ferroviarios estructuraron el operativo: uno desde Buenos Aires hacia Río Negro, transportando incluso tanques TAM 2C-A2; y otro desde Córdoba hacia Comodoro Rivadavia, incorporando vehículos blindados Stryker y camiones Oshkosh. A estos movimientos se sumaron traslados por vía terrestre y aérea, consolidando una red de despliegue que atravesó nodos clave del país, como el área metropolitana y corredores centrales.
Desde la perspectiva oficial, la articulación entre "Pegaso" y "Kekén" demuestra la capacidad del Ejército para proyectar fuerzas, sostener operaciones y actuar en un "escenario multidominio". Sin embargo, esa narrativa técnica convive con preguntas más profundas: ¿qué implica esta exhibición de poder en un país sin hipótesis de conflicto armado inmediato? ¿Cuál es el mensaje hacia la sociedad civil cuando el territorio se convierte en teatro de operaciones?
La escala del despliegue -que incluye no solo entrenamiento, sino visibilización de recursos militares en tránsito por ciudades y regiones- también abre interrogantes sobre prioridades. En un contexto social y económico complejo, la inversión y movilización de estos recursos adquiere una dimensión política que excede lo estrictamente operativo.
Con más de mil lanzamientos de paracaídas -automáticos y manuales- y el despliegue de vehículos livianos, sistemas de abastecimiento y apoyo logístico, el Ejército Argentino puso en marcha en la Patagonia los ejercicios "Pegaso" y "Kekén", en una escala que no pasa desapercibida. El cielo ocupado por aeronaves y tropas, y el territorio convertido en escenario de simulacros de combate, configuran una postal que, lejos de ser neutral, interpela.
Las maniobras incluyeron simulaciones de ataques diurnos y nocturnos en terrenos serranos y localidades, con respaldo aéreo de aviones Hércules C-130. A nivel operativo, el despliegue buscó integrar distintas unidades: ingenieros abocados a la apertura de obstáculos y campos minados, artillería con fuego continuo y sistemas antiaéreos, caballería para inteligencia táctica y comunicaciones con tecnología satelital y enlaces de largo alcance.
A esto se sumaron acciones de la Aviación de Ejército, con inserciones rápidas mediante fast rope, evacuaciones aeromédicas y reposicionamiento de tropas en helipuertos de campaña. Todo bajo supervisión del comando de la Fuerza de Despliegue Rápido, que presentó el ejercicio "Pegaso" como una prueba integral de respuesta en escenarios complejos.
En paralelo, el ejercicio "Kekén" activó una logística de gran escala que trasladó vehículos, armamento y personal a través de un sistema multimodal. Dos ejes ferroviarios estructuraron el operativo: uno desde Buenos Aires hacia Río Negro, transportando incluso tanques TAM 2C-A2; y otro desde Córdoba hacia Comodoro Rivadavia, incorporando vehículos blindados Stryker y camiones Oshkosh. A estos movimientos se sumaron traslados por vía terrestre y aérea, consolidando una red de despliegue que atravesó nodos clave del país, como el área metropolitana y corredores centrales.
Desde la perspectiva oficial, la articulación entre "Pegaso" y "Kekén" demuestra la capacidad del Ejército para proyectar fuerzas, sostener operaciones y actuar en un "escenario multidominio". Sin embargo, esa narrativa técnica convive con preguntas más profundas: ¿qué implica esta exhibición de poder en un país sin hipótesis de conflicto armado inmediato? ¿Cuál es el mensaje hacia la sociedad civil cuando el territorio se convierte en teatro de operaciones?
La escala del despliegue -que incluye no solo entrenamiento, sino visibilización de recursos militares en tránsito por ciudades y regiones- también abre interrogantes sobre prioridades. En un contexto social y económico complejo, la inversión y movilización de estos recursos adquiere una dimensión política que excede lo estrictamente operativo.