Patagonia

Milei, Vaca Muerta, el ejercicio militar Kekén y una nueva hipótesis de conflicto en la Patagonia

Para mantener operativos los nuevos oleoductos y gasoductos, incluyendo a la nueva terminal portuaria que está construyéndose en la costa del Golfo San Matías en la provincia Río Negro se requerirán niveles especiales de seguridad. En este contexto, la Patagonia comienza tener mayor relevancia en la defensa nacional.

El jueves, con la visita operativa del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, el Ejercicio Kekén cerró su etapa de ejecución en Puerto Deseado, Comodoro Rivadavia y Sarmiento, después de 10 días de actividad operacional para simular un eventual ataque a infraestructura petrolera.

Si bien el ejercicio se realizó en las provincias de Chubut y Santa Cruz podría servir de ensayo para proteger la integridad de toda la red de gasoductos, estaciones de bombeo, oleoductos y tanques que está construyéndose en torno a la cuenca neuquina, señala un artículo publicado en Shale 24.

La zona que va desde Vaca Muerta hasta el Océano Atlántico, vinculada al turismo y la fruticultura, hoy está reorganizándose como un nuevo corredor energético de proyección regional, elevando su estatus a un activo de primer orden para la defensa.

Cuando se encuentre en operación plena, el Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS) podrá transportar hasta 720 mil barriles diarios, generando exportaciones anuales sin precedentes. De esta manera, por los ductos pronto van a correr 40 mil millones de dólares. En la nueva terminal portuaria de Punta Colorada están construyéndose 6 tanques de 120 mil metros cúbicos (los mayores del país), además de una infraestructura marítima que extenderá el ducto 9 km. mar adentro.

Esta extensión permitirá el acople con buques de gran porte. La profundidad de la terminal posibilitará por primera vez en esta región la operación de Very Large Crude Carriers (VLCC), los mayores petroleros del mundo.

Todo esto representará un incremento que aliviaría los cuellos de botella logísticos y posicionaría a la Argentina como un proveedor relevante de crudo y gas en el mercado internacional. Pero, para que esto sea posible, garantizar la continuidad operativa de este corredor será tan crítica como la protección de la Casa de Gobierno o las represas hidroeléctricas.

A diferencia de otras épocas en las que los conflictos bélicos tenían como objetivo principal la destrucción física de tropas, las "guerras hídridas" de este siglo parecen tener la mira puesta en la infraestructura crítica como blanco prioritario. Este año, South Pars y Ras Laffan fueron casos emblemáticos.

Otro ejemplo del cambio de paradigma es la Guerra de Ucrania. En 2022 los ductos del Nord Stream, que se habían construido para transportar gas natural desde Rusia hacia Alemania a través del Mar Báltico, sufrieron un ataque que terminó teniendo un impacto directo en la economía de Europa, y cuyos efectos se extienden hasta hoy, analizó el periodista Matías Astore.

En ese momento, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió: "Cualquier interrupción deliberada de la infraestructura energética europea es inaceptable y conducirá a la respuesta más fuerte posible".

El ataque al gasoducto Nord Stream en 2022 tuvo consecuencias económicas inmediatas para toda la Unión Europa, obligando al continente a una reconfiguración urgente en su matriz de suministro. Europa terminó dependiendo del GNL importado, principalmente desde Estados Unidos, a precios elevados.

El valor estratégico que adquiere hoy Vaca Muerta y su zona de influencia ya no se limita a la extracción. También se extiende a todo el corredor logístico que la conecta con el Golfo San Matías y, desde allí, al resto del mundo. Probablemente, el nuevo eje geopolítico requiera medidas especiales y recursos adicionales de seguridad para garantizar el tránsito ininterrumpido de personal y materiales.

Desde los pozos de extracción y las plantas de tratamiento en Neuquén, pasando por las estaciones de bombeo en la provincia de Río Negro, hasta las terminales marítimas y puertos de exportación, la protección abarcaría toda la cadena de valor.

Para el Ejercicio Kekén, unidades provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y de siete provincias se reunieron en la Patagonia después de haber recorrido distancias de hasta 2.000 kilómetros por modo ferroviario, aéreo y automotor. En ese escenario, más de 3.000 efectivos operaron con autonomía logística, poniendo a prueba la capacidad de la Fuerza para sostener operaciones en un ambiente de alta complejidad.

Se movilizaron vehículos blindados, camiones, helicópteros y sistemas de drones, de defensa antiaérea y de guerra electrónica. Se destacó el despliegue de los TAM 2C-A2 y de los vehículos Stryker 8×8, que rodaron por primera vez en suelo patagónico; el tiro con munición de guerra del sistema de armas RBS-70 NG, así como el empleo de drones de ataque y del radar de vigilancia aérea RPA-200 fabricado por INVAP, que evidenciaron la integración de medios de los núcleos de modernidad del Ejército Argentino.

Fuente: La Opinión Austral