Patagonia

El crucero infectado de Hantavirus transporta la misma cepa "Andes" que afectó a Epuyén en 2018

Por Pablo Esteban

Los virus: agentes infecciosos e invisibles a simple vista, que dominan la agenda pública una vez que provocan brotes y enferman a poblaciones enteras. En el presente, lo que sucede en el crucero que partió de Ushuaia con destino a Islas Canarias (España) es noticia nacional e internacional. El hantavirus provocó la muerte de tres viajeros y no se conoce, a ciencia cierta, cuál será la suerte del resto de los pasajeros. Por el momento, están varados en África mientras se estudian otros casos sospechosos y la Organización Mundial de la Salud invita a extremar los cuidados. El antecedente inmediato: en 2018, un brote en Epuyén, Chubut, terminó con la vida de 11 personas.

Como el coronavirus, el hantavirus se trata de una enfermedad zoonótica, esto es: un patógeno que se transmite de los animales a los humanos y ocasiona un padecimiento. A diferencia de los murciélagos, en este caso, los roedores silvestres son quienes actúan como reservorios del virus. El principal conflicto sanitario se da porque, a diferencia de otras cepas virales de hantavirus, la Andes, que circula en región patagónica y se contagia a partir del ratón colilargo, además puede transmitirse de persona a persona. Como en la embarcación hay cientos de individuos reunidos, los cuidados deben reforzarse.

Daniela Hozbor, bioquímica e investigadora principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata, ofrece un resumen valioso: "El contagio de persona a persona no es algo frecuente para el hantavirus. Es la cepa Andes, que previamente se había identificado en Epuyén, en un brote de 2018. Como se puede transmitir entre individuos, se recomienda la cuarentena y su mortalidad es del orden del 30 o 40 por ciento".

Aunque el crucero zarpó de Ushuaia, Tierra del Fuego no es una provincia en donde habitualmente se identifique la presencia del virus. Otras jurisdicciones patagónicas como Chubut, Río Negro y Neuquén son más propensas al reporte de la enfermedad. La deforestación, el desplazamiento de la frontera agrícola, la falta de planificación urbana y el turismo constituyen algunos de los principales motivos que dificultan la deslocalización del roedor vector y, sobre todo, fomenta nueva presencia humana en territorios históricamente prístinos.

Síntomas, tratamiento y recomendaciones

Como otras enfermedades virales, las personas que padecen hantavirus exhiben, al poco tiempo, el elenco estable de padecimientos. Fiebre alta, escalofríos, cefalea, malestar general, dolor corporal, vómitos y diarrea, entre otros. Se trata del "elenco estable" porque, al menos en un comienzo, los síntomas no son muy distintos a los provocados por otras enfermedades virales bien distintas, como dengue o influenza. Como resulta habitual para otras patologías, el diagnóstico y la atención médica tempranas mejoran el resultado clínico.

El hantavirus, con presencia marcada en el sur argentino, suele infectar a roedores que se mueven por zonas periurbanas y rurales, así como en terrenos cerrados, como pueden ser galpones, fábricas y depósitos. Las personas, habitualmente, se enferman cuando establecen contacto o inhalan aerosoles (partículas virales) presentes en la orina, la saliva o los excrementos de animales infectados. Aunque es menos común, también se puede contagiar a través de la mordedura. Además de la cepa Andes, a nivel doméstico tiene circulación la cepa "Laguna negra".

Aunque aún no existe vacuna para prevenir la enfermedad, por lo general, puede tratarse a partir de cuidados de apoyo convencionales como oxigenoterapia, ventilación mecánica y medicamentos antivirales. No obstante, en algunos casos, los cuadros pueden empeorar y derivar en un síndrome cardiopolmular (insuficiencia respiratoria, shock cardiogénico), y conducir a la muerte. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (EE.UU.), una vez que el paciente desarrolla síntomas respiratorios, la mortalidad se incrementa y puede alcanzar el 40 por ciento.

Desde el ministerio de Salud a nivel nacional recomiendan extremar los cuidados orientados a evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones, evitar tocar o golpear roedores muertos y, en las viviendas, se sugiere tapar huecos y orificios generados en puertas, paredes y cañerías.

La primera cuarentena del siglo XXI

Desafortunadamente, Argentina tuvo otros episodios de hantavirus en el pasado reciente. Uno de los más llamativos ocurrió en 2018-2019, en la ciudad de Epuyén, Chubut. Como en aquel momento se confirmó que la cepa Andes podía transmitirse de persona a persona, las autoridades indicaron el aislamiento obligatorio y barbijos para miles de pobladores. A pesar de los cuidados, fallecieron 11 personas y hubo decenas de contagios.

El de Epuyén fue un confinamiento que, para quienes siguen de cerca los eventos que ponen en jaque a la salud pública, anticipó lo que sucedería con el coronavirus.

El hantavirus y el crucero: un nuevo recordatorio que denota la fragilidad humana en pleno siglo XXI. Como en aquella ocasión, en el presente, las autoridades sanitarias deberán actuar rápido y reconstruir la trazabilidad de los viajeros: de dónde venían, y qué lugares y qué contactos estrechos frecuentaron los últimos días.

Fuente: P12