Bullrich se lleva puesto a Adorni y le pide a Milei que lo corra Por María Cafferata
"Javier, yo vengo de varios gobiernos que han fracasado y cuando un ministro no termina de explicar todo lo mejor es esperar a la Justicia". Patricia Bullrich le dijo estas palabras a Javier Milei poco después de que trascendiera el testimonio del contratista Matías Tabar, que relató que cobró US$245.000 por refaccionar la casa de Manuel Adorni en el country Indio Cúa. La presidenta del bloque de senadores oficialistas expuso lo que, por lo bajo, varios funcionarios y dirigentes libertarios murmuran sin animarse a decirle al Presidente y a su hermana: que el jefe de Gabinete es un lastre, que paraliza el Gobierno y que hay que dejarlo ir.
No fue la primera vez que Bullrich transmitió en público su irritación con el escándalo patrimonial de Manuel Adorni, que ella denuncia que le impide avanzar con las reformas del Gobierno en el Senado. Ya en la última reunión de gabinete, que se llevó a cabo hace dos semanas, Bullrich le lanzó a la cara: "Manuel acomodá tus papeles que todo es un quilombo, se me traban todas las leyes en el Congreso". No sólo estaba Adorni presente, sino todo el gabinete, incluidos el Presidente y su hermana, Karina Milei.
Según explica un dirigente de confianza de la senadora, los ministros están acostumbrados a los exabruptos de Bullrich y ya empiezan a hacer caras cuando ven que va a tomar la palabra. Esa última reunión de gabinete no fue la excepción. "Ella siente que su rol es decir las cosas", justifica un referente bullrichista.
Bullrich, que acaba de recibir el visto bueno de Karina Milei para recorrer la Ciudad de Buenos Aires como virtual candidata a jefa de Gobierno porteño, dejó transmitir primero su malestar a través de una nota en La Nación. Allí, sus asesores advertían que la ex ministra volvería a pedirle al Presidente que le pidiera la renuncia a Adorni. La nota generó tal nivel de ruido interno, amplificado por un sector de Casa Rosada, que tu Bullrich tuvo que salir a declarar públicamente que no se iba del Gobierno.
En diálogo con Eduardo Feinman, Bullrich respaldó a Milei, dijo que trabajaría en su reelección, pero advirtió: "Si él (Adorni) dijo que tiene todo probado, bueno esa prueba tiene que ser inmediata. Porque necesitamos dejar de discutir esta situación que él dice que tiene solucionada. Ahora es el momento de la prueba, y la prueba mientras antes mejor", remató.
Este viernes, el Presidente volverá a encabezar una reunión de gabinete en una de las peores semanas del Gobierno en lo que viene siendo uno de los peores bimestres de la gestión libertaria desde que asumió Milei. Luego de arribar de Estados Unidos, a donde viajó de nuevo para participar de la Conferencia del Instituto Milken, el Presidente convocará a todos sus funcionarios para medir hasta dónde llega el respaldo político al jefe de Gabinete. Un respaldo que, a medida que pasan los días, cada vez es más escueto.
Otro de los que dejó trascender su irritación con la permanencia de Adorni en el gabinete es Luis Caputo. Tal como relató Pedro Lacour en elDiarioAR, el ministro de Economía teme que el ruido político termine contaminando la credibilidad del Gobierno y, con ella, el frente económico. Para Caputo, los mercados no terminan de convalidar el programa por una falta de confianza en la sostenibilidad política del plan económico. Cuestiona que las crisis políticas afectan la gobernabilidad y, con ello, la posibilidad de bajar aún más el riesgo país.
El resto del gabinete, mientras tanto, viene acumulando malestar. Pero en silencio. Ninguno se anima a decirle a los hermanos Milei -especialmente a Karina- que creen que llegó el momento de correr a Adorni. Que lo que podría haber sido originalmente un pararrayos que concentra en sí mismo, y en toda la investigación judicial por enriquecimiento ilícito, todos los ataques del Gobierno se convirtió, en la última semana, en un costo político demasiado grande para Milei.
Este jueves Adorni le dará una entrevista a Alejandro Fantino en Neura con el objetivo de matizar la última revelación del contratista que le refaccionó la casa en el country Indio Cúa. Ni la conferencia de prensa ni el informe de gestión lograron clausurar el escándalo, sino todo lo contrario: cada día que pasa, un nuevo testigo arriba al despacho del fiscal Gerardo Pollicita y suelta un testimonio que hunde más al jefe de Gabinete.
El miércoles, encaramado a los coletazos del cascadagate, se conoció la declaración de Leandro Miano, hijo de una de las jubiladas que financió la compra del departamento de Caballito, que causó una nueva cuota de malestar en el Gobierno. ¿El motivo? Miano aseguró que la operación inmobiliaria incluía un pago adicional de US$65.000 por fuera de la escritura.
La sangría parece no detenerse, y son cada vez más los funcionarios y dirigentes libertarios que presionan para que Adorni dé un paso al costado. Circulan muchos nombres de posibles reemplazantes, pero el que conciliaba más adhesiones, el de Martín Menem, fue rechazado por su protagonista: el presidente de la Cámara de Diputados aseguró enfáticamente que él no asumiría en el lugar de Adorni. Otro de los nombres que circulan es el del canciller Pablo Quirno, aunque por lo bajo.
A excepción de Bullrich y Caputo, que son los únicos que dejaron trascender su mal humor, el resto de los funcionarios se queja en silencio. El motivo es que Milei y Karina se resisten, de momento, a echar a Adorni. Y ninguno se anima a cruzar a la hermana presidencial.
La parálisis del Senado
Uno de los principales motivos de la irritación de Bullrich es que considera que el escándalo patrimonial de Adorni le paraliza la agenda legislativa en el Senado. La jefa del oficialismo tenía previsto sesionar hace un par de semanas para aprobar el proyecto de "inviolabilidad de la propiedad privada", pero tuvo que suspenderlo porque los senadores del radicalismo se le rebelaron y le empezaron a pedir cada vez más cambios. Bullrich tuvo que aceptar que, por primera vez desde el recambio legislativo, no tenía el control absoluto del Senado.
El miércoles, sin embargo, Bullrich volvió a reunir a los aliados en el Senado con el objetivo de volver a intentarlo. En la cumbre con Eduardo Vischi (UCR), "Camau" Espínola (correntino que rompió con el peronismo) y Martín Goerling (PRO), así como otros senadores de fuerzas provinciales, se acordó avanzar con el dictamen del proyecto de Federico Sturzenegger. Pero con cambios. Uno de ellos es la eliminación del capítulo que disolvía el Registro Nacional de Barrios Populares y daba por concluido el régimen de regularización dominial en villas y barrios populares.
El objetivo es sesionar el 14 de mayo e incluir, además, el pliego de Carlos "Coco" Mahiques. Quedará afuera, por falta de acuerdo, el proyecto de Carolina Losada que aumenta las penas para denuncias falsas en casos de violencia de género que fue duramente cuestionado por organizaciones feministas y de derechos humanos. Habrá que ver, si Adorni continúa en la jefatura de Gabinete para entonces. En el bullrichismo esperan que no.
Fuente: elDiarioAr
Por María Cafferata
"Javier, yo vengo de varios gobiernos que han fracasado y cuando un ministro no termina de explicar todo lo mejor es esperar a la Justicia". Patricia Bullrich le dijo estas palabras a Javier Milei poco después de que trascendiera el testimonio del contratista Matías Tabar, que relató que cobró US$245.000 por refaccionar la casa de Manuel Adorni en el country Indio Cúa. La presidenta del bloque de senadores oficialistas expuso lo que, por lo bajo, varios funcionarios y dirigentes libertarios murmuran sin animarse a decirle al Presidente y a su hermana: que el jefe de Gabinete es un lastre, que paraliza el Gobierno y que hay que dejarlo ir.
No fue la primera vez que Bullrich transmitió en público su irritación con el escándalo patrimonial de Manuel Adorni, que ella denuncia que le impide avanzar con las reformas del Gobierno en el Senado. Ya en la última reunión de gabinete, que se llevó a cabo hace dos semanas, Bullrich le lanzó a la cara: "Manuel acomodá tus papeles que todo es un quilombo, se me traban todas las leyes en el Congreso". No sólo estaba Adorni presente, sino todo el gabinete, incluidos el Presidente y su hermana, Karina Milei.
Según explica un dirigente de confianza de la senadora, los ministros están acostumbrados a los exabruptos de Bullrich y ya empiezan a hacer caras cuando ven que va a tomar la palabra. Esa última reunión de gabinete no fue la excepción. "Ella siente que su rol es decir las cosas", justifica un referente bullrichista.
Bullrich, que acaba de recibir el visto bueno de Karina Milei para recorrer la Ciudad de Buenos Aires como virtual candidata a jefa de Gobierno porteño, dejó transmitir primero su malestar a través de una nota en La Nación. Allí, sus asesores advertían que la ex ministra volvería a pedirle al Presidente que le pidiera la renuncia a Adorni. La nota generó tal nivel de ruido interno, amplificado por un sector de Casa Rosada, que tu Bullrich tuvo que salir a declarar públicamente que no se iba del Gobierno.
En diálogo con Eduardo Feinman, Bullrich respaldó a Milei, dijo que trabajaría en su reelección, pero advirtió: "Si él (Adorni) dijo que tiene todo probado, bueno esa prueba tiene que ser inmediata. Porque necesitamos dejar de discutir esta situación que él dice que tiene solucionada. Ahora es el momento de la prueba, y la prueba mientras antes mejor", remató.
Este viernes, el Presidente volverá a encabezar una reunión de gabinete en una de las peores semanas del Gobierno en lo que viene siendo uno de los peores bimestres de la gestión libertaria desde que asumió Milei. Luego de arribar de Estados Unidos, a donde viajó de nuevo para participar de la Conferencia del Instituto Milken, el Presidente convocará a todos sus funcionarios para medir hasta dónde llega el respaldo político al jefe de Gabinete. Un respaldo que, a medida que pasan los días, cada vez es más escueto.
Otro de los que dejó trascender su irritación con la permanencia de Adorni en el gabinete es Luis Caputo. Tal como relató Pedro Lacour en elDiarioAR, el ministro de Economía teme que el ruido político termine contaminando la credibilidad del Gobierno y, con ella, el frente económico. Para Caputo, los mercados no terminan de convalidar el programa por una falta de confianza en la sostenibilidad política del plan económico. Cuestiona que las crisis políticas afectan la gobernabilidad y, con ello, la posibilidad de bajar aún más el riesgo país.
El resto del gabinete, mientras tanto, viene acumulando malestar. Pero en silencio. Ninguno se anima a decirle a los hermanos Milei -especialmente a Karina- que creen que llegó el momento de correr a Adorni. Que lo que podría haber sido originalmente un pararrayos que concentra en sí mismo, y en toda la investigación judicial por enriquecimiento ilícito, todos los ataques del Gobierno se convirtió, en la última semana, en un costo político demasiado grande para Milei.
Este jueves Adorni le dará una entrevista a Alejandro Fantino en Neura con el objetivo de matizar la última revelación del contratista que le refaccionó la casa en el country Indio Cúa. Ni la conferencia de prensa ni el informe de gestión lograron clausurar el escándalo, sino todo lo contrario: cada día que pasa, un nuevo testigo arriba al despacho del fiscal Gerardo Pollicita y suelta un testimonio que hunde más al jefe de Gabinete.
El miércoles, encaramado a los coletazos del cascadagate, se conoció la declaración de Leandro Miano, hijo de una de las jubiladas que financió la compra del departamento de Caballito, que causó una nueva cuota de malestar en el Gobierno. ¿El motivo? Miano aseguró que la operación inmobiliaria incluía un pago adicional de US$65.000 por fuera de la escritura.
La sangría parece no detenerse, y son cada vez más los funcionarios y dirigentes libertarios que presionan para que Adorni dé un paso al costado. Circulan muchos nombres de posibles reemplazantes, pero el que conciliaba más adhesiones, el de Martín Menem, fue rechazado por su protagonista: el presidente de la Cámara de Diputados aseguró enfáticamente que él no asumiría en el lugar de Adorni. Otro de los nombres que circulan es el del canciller Pablo Quirno, aunque por lo bajo.
A excepción de Bullrich y Caputo, que son los únicos que dejaron trascender su mal humor, el resto de los funcionarios se queja en silencio. El motivo es que Milei y Karina se resisten, de momento, a echar a Adorni. Y ninguno se anima a cruzar a la hermana presidencial.
La parálisis del Senado
Uno de los principales motivos de la irritación de Bullrich es que considera que el escándalo patrimonial de Adorni le paraliza la agenda legislativa en el Senado. La jefa del oficialismo tenía previsto sesionar hace un par de semanas para aprobar el proyecto de "inviolabilidad de la propiedad privada", pero tuvo que suspenderlo porque los senadores del radicalismo se le rebelaron y le empezaron a pedir cada vez más cambios. Bullrich tuvo que aceptar que, por primera vez desde el recambio legislativo, no tenía el control absoluto del Senado.
El miércoles, sin embargo, Bullrich volvió a reunir a los aliados en el Senado con el objetivo de volver a intentarlo. En la cumbre con Eduardo Vischi (UCR), "Camau" Espínola (correntino que rompió con el peronismo) y Martín Goerling (PRO), así como otros senadores de fuerzas provinciales, se acordó avanzar con el dictamen del proyecto de Federico Sturzenegger. Pero con cambios. Uno de ellos es la eliminación del capítulo que disolvía el Registro Nacional de Barrios Populares y daba por concluido el régimen de regularización dominial en villas y barrios populares.
El objetivo es sesionar el 14 de mayo e incluir, además, el pliego de Carlos "Coco" Mahiques. Quedará afuera, por falta de acuerdo, el proyecto de Carolina Losada que aumenta las penas para denuncias falsas en casos de violencia de género que fue duramente cuestionado por organizaciones feministas y de derechos humanos. Habrá que ver, si Adorni continúa en la jefatura de Gabinete para entonces. En el bullrichismo esperan que no.
Fuente: elDiarioAr