Marcha federal universitaria: "Perdemos un docente cada dos días"Por Luciana Rosende
Luna Urizar, estudiante de Antropología en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), está pisando por primera vez la Ciudad Universitaria de la UBA, ese monstruo académico que exhibe efervescencia y excelencia académica a metros del río. Desde uno de los balcones del Pabellón 2 Luna mira hacia el hall central, donde un grupo de chicos y chicas trabaja sobre una enorme tela roja. "Es una bandera de remate', como la histórica", explica Valeria Levi, vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, en modo anfitriona. Y recuerda la lucha universitaria de la década de 1990, que por entonces atravesaba como alumna. Gonzalo Ghedin, delegado de no-docentes, describe así a sus compañeros: "Agotados y buscando permanentemente alternativas porque los últimos días del mes, en algunos casos, no tienen cómo cubrir el viaje para venir trabajar". Agustina Martínez, profesora de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), comenta que a mitad del año pasado su sindicato empezó a ofrecer sopa: los destinatarios son docentes con largas jornadas y sin plata para comer durante el día.
Una estudiante, una autoridad académica, un trabajador no-docente y una docente -a su vez, alumna de posgrado y formadora de docentes-. Pertenecen a distintos sectores y casas de altos estudios, pero se encontraron para compartir un mismo mensaje: el desfinanciamiento es una decisión política e ideológica del gobierno de Javier Milei y es necesario dar batalla en la calle ante ese desmantelamiento orquestado. Porque, como dice un cartel en la fachada de la UNAJ, en Florencio Varela, "sin universidad pública no hay desarrollo ni justicia social". Representantes de cuatro sectores que demuestran lo heterogéneo y gigante que es el mundo de la educación superior, y que en todos los casos sufren por igual el ahogamiento que llegó a un límite. Como dice otro cartel: «La universidad NO PUEDE ESPERAR MÁS». El martes en Plaza de Mayo, a partir de las 17, la Marcha Federal será la respuesta.
Sobran los motivos
Poco antes del encuentro convocado por Tiempo, Luna Urizar, Valeria Levi, Gonzalo Ghedin y Agustina Martínez se enteraron que la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal concedió el recurso extraordinario presentado por el Gobierno contra el fallo que había confirmado la cautelar a favor del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) en la causa por la Ley de Financiamiento Universitario. La resolución no resolvió el conflicto de fondo sino que habilitó que el caso llegue a la Corte Suprema, que puede tardar largo tiempo en pronunciarse. El Gobierno lo celebró. Más motivos para marchar el 12, coincidieron los cuatro.
"No tenemos plata para comprar equipamientos ni insumos, los salarios y estipendios de nuestros becarios, docentes y no docentes, están prácticamente por debajo de la línea de la pobreza", enumera Levi. Resalta que en los últimos dos años y medio la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA perdió a 438 docentes. El efecto de este combo es drástico: "Dar clases es prácticamente imposible".
Según datos difundidos en abril por el Grupo EPC, los salarios de las universidades nacionales cayeron en marzo por 17º mes consecutivo: acumularon un retroceso del 33,7% desde 2023. Se ubicaron entonces debajo de los valores de 2002, y requerirían un aumento del 50,7% para volver a valores de noviembre de 2023. "Un hecho preocupante que salta a la vista día a día es que cada vez somos menos en las aulas. Pareciera que el objetivo del Gobierno es vaciar poco a poco las universidades y, lamentablemente, en alguna medida lo está logrando. ¿Qué docente o trabajador puede rechazar un puesto más rentable en otro espacio con tal de llegar a fin de mes o saldar deudas? ¿Qué estudiante no contempla postergar su cursada con tal de insertarse más tempranamente en el mercado laboral?", se pregunta Urizar, cerca de concluir la Licenciatura en Antropología Social y Cultural en la Escuela IDAES de la UNSAM, expresidenta del Centro de Estudiantes y actual consejera estudiantil.
Aporta que, según el gremio no docente de UNSAM (que responde a la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales, FATUN), alrededor de un 20% no cobra sueldo porque el banco se los embarga, debido al endeudamiento con tarjetas o créditos personales.
"Hay docentes que hacen Uber o venden ropa por catálogo. Es increíble ver que en grupos de WhatsApp de docentes de una materia, donde siempre hemos discutido cuestiones académicas o de gestión, ahora se alternan ofertas de productos y servicios que hacemos entre compañeros. Hasta ahí impacta la situación", grafica Martínez, 45 años, primera generación universitaria en su familia, licenciada en Enseñanza de las Ciencias, cursando el último tramo de una maestría en docencia universitaria, docente en el Instituto de Ciencias de la Salud de la UNAJ y en la Universidad Nacional de La Plata.
En septiembre de 2025, una encuesta realizada por la UNAJ expuso que uno de cada cinco profesores debe trabajar en plataformas como Uber, Rappi o en la venta directa de productos como Avon para poder cubrir sus gastos básicos.
"Reemplazar los cargos vacantes se está volviendo cada vez más difícil. En lo que va del gobierno de Milei se fueron 10 mil docentes de las universidades, y se están yendo más todos los días. En el caso de Ciencias de la Salud, a un kinesiólogo o a un médico le conviene mucho más tomar tres pacientes que un cargo simple en la universidad por el que va a cobrar 250 mil pesos", contrasta la docente.
Un modelo de país
"Nunca en la historia de la universidad -al menos desde la vuelta de la democracia- vivimos una crisis presupuestaria como la que estamos viviendo ahora", afirma Gonzalo Ghedin, 32 años, trabajador no docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA desde hace 13 años y delegado General de Asociación del Personal de la Universidad de Buenos Aires (APUBA). "Al igual que los docentes, la gran mayoría de trabajadores y trabajadoras no docentes tienen un segundo o tercer empleo porque no llegan ni a la mitad del mes -lamenta-. Vemos con preocupación que estudiantes e investigadores estén atravesando la misma situación que nosotros", agrega.
El último informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia Tecnología e innovación (CIICTI) refleja que la planta total del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación cayó de 75.057 a 68.730 puestos de trabajo desde que asumió el gobierno actual: una destrucción de 7,7 puestos diarios.
En Exactas de la UBA se pierde un docente cada dos días. "Este deterioro alcanza a todas las universidades de nuestro país -plantea la vicedecana-. Perder docentes e investigadores tendrá un impacto muy negativo en nuestras carreras, que ahora son reconocidas a nivel internacional. El golpe no es solo a la universidad pública. Es a la sociedad toda. A su presente y a su futuro".
Las transferencias a universidades nacionales registran una caída real acumulada del 45,6 % entre 2023 y 2026. Esto ubica a la Argentina entre los países del continente que menos recursos destinan a la educación superior, según un comunicado difundido desde la UNLP, y advierten que el recorte pone al sistema universitario en una situación crítica para su funcionamiento. "En el modelo de país que proyecta este gobierno, la universidad pública, gratuita, de calidad, y al servicio del pueblo no entra. Por eso creo que el desfinanciamiento del sistema universitario y científico es netamente ideológico", define Ghedin. Y pronostica: el martes 12 de mayo será "la marcha universitaria más masiva de la historia".
Estudiantes que llegan sin comer
El impacto del ajuste sobre las universidades es claro y palpable sobre el colectivo docente, medible entre otros factores en la pérdida de su poder adquisitivo y la ausencia de inversiones en equipamiento, infraestructura y equipos de investigación. Pero la crisis también recae sobre el estudiantado. "Todos los días tenemos casos de estudiantes que tienen que dejar materias porque tienen que trabajar más y no pueden sostener la cursada", advierte la docente Agustina Martínez, de la UNAJ. "Cada vez más nos pasa que estudiantes se descomponen en las aulas y cuando preguntamos qué les pasa vemos que hace muchas horas que están sin comer. No pueden ir a cursar a veces porque no tienen para el trasporte del día. Lo que se hace muchas veces es juntar las cursadas en uno o dos días, para viajar menos. Pero entonces no tienen para la alimentación de esos días en la universidad", resume.
"Al estudiante no solo le afectan los paros de sus docentes, sino que también se ven directamente afectadas sus posibilidades de continuar sus trayectorias académicas debido al ajuste en políticas centrales de igualación de oportunidades, como la Beca Progresar", señala Luna Urizar, alumna de Antropología en la UNSAM. Desde 2024 el monto está congelado en $ 35.000 y para acceder los ingresos del hogar no deben superar los tres salarios mínimos vitales y móviles. "Tenés que estar por debajo de la línea de pobreza y esperar que con $ 35.000 pesos, que con mucha suerte te cubren los apuntes de una sola materia, puedas sostener la cursada", lamenta.
Cuatro marchas federales en el gobierno de Milei
La nueva Marcha Federal es impulsada por el CIN, el Frente Sindical de Universidades Nacionales y la Federación Universitaria Argentina, con movilizaciones simultáneas en distintas ciudades y epicentro en Plaza de Mayo. La cuarta manifestación de este tipo desde que asumió Milei.
La primera, histórica, fue el 23 de abril de 2024. Más de 800.000 personas colmaron las calles en reclamo por fondos para las universidades nacionales. Pero el ajuste sobre el sector continuó. La segunda fue el 2 de octubre de ese año, reiterando los reclamos: aumento en las partidas presupuestarias destinadas a las universidades nacionales de todo el país y mejoras en los salarios docentes. También fue multitudinaria.
La tercera, el 17 de septiembre de 2025, tuvo clima de festejo: acompañó el rechazo al veto presidencial de la Ley de Financiamiento en la Cámara de Diputados. La medida pasó luego al Senado, que la ratificó en octubre. Pese a la insistencia aprobada en el Parlamento, el Gobierno incumple la normativa. Contra ello se convoca a la cuarta marcha federal, este martes 12 a las 17 horas.
Fuente: Tiempo Argentino
Por Luciana Rosende
Luna Urizar, estudiante de Antropología en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), está pisando por primera vez la Ciudad Universitaria de la UBA, ese monstruo académico que exhibe efervescencia y excelencia académica a metros del río. Desde uno de los balcones del Pabellón 2 Luna mira hacia el hall central, donde un grupo de chicos y chicas trabaja sobre una enorme tela roja. "Es una bandera de remate', como la histórica", explica Valeria Levi, vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, en modo anfitriona. Y recuerda la lucha universitaria de la década de 1990, que por entonces atravesaba como alumna. Gonzalo Ghedin, delegado de no-docentes, describe así a sus compañeros: "Agotados y buscando permanentemente alternativas porque los últimos días del mes, en algunos casos, no tienen cómo cubrir el viaje para venir trabajar". Agustina Martínez, profesora de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), comenta que a mitad del año pasado su sindicato empezó a ofrecer sopa: los destinatarios son docentes con largas jornadas y sin plata para comer durante el día.
Una estudiante, una autoridad académica, un trabajador no-docente y una docente -a su vez, alumna de posgrado y formadora de docentes-. Pertenecen a distintos sectores y casas de altos estudios, pero se encontraron para compartir un mismo mensaje: el desfinanciamiento es una decisión política e ideológica del gobierno de Javier Milei y es necesario dar batalla en la calle ante ese desmantelamiento orquestado. Porque, como dice un cartel en la fachada de la UNAJ, en Florencio Varela, "sin universidad pública no hay desarrollo ni justicia social". Representantes de cuatro sectores que demuestran lo heterogéneo y gigante que es el mundo de la educación superior, y que en todos los casos sufren por igual el ahogamiento que llegó a un límite. Como dice otro cartel: «La universidad NO PUEDE ESPERAR MÁS». El martes en Plaza de Mayo, a partir de las 17, la Marcha Federal será la respuesta.
Sobran los motivos
Poco antes del encuentro convocado por Tiempo, Luna Urizar, Valeria Levi, Gonzalo Ghedin y Agustina Martínez se enteraron que la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal concedió el recurso extraordinario presentado por el Gobierno contra el fallo que había confirmado la cautelar a favor del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) en la causa por la Ley de Financiamiento Universitario. La resolución no resolvió el conflicto de fondo sino que habilitó que el caso llegue a la Corte Suprema, que puede tardar largo tiempo en pronunciarse. El Gobierno lo celebró. Más motivos para marchar el 12, coincidieron los cuatro.
"No tenemos plata para comprar equipamientos ni insumos, los salarios y estipendios de nuestros becarios, docentes y no docentes, están prácticamente por debajo de la línea de la pobreza", enumera Levi. Resalta que en los últimos dos años y medio la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA perdió a 438 docentes. El efecto de este combo es drástico: "Dar clases es prácticamente imposible".
Según datos difundidos en abril por el Grupo EPC, los salarios de las universidades nacionales cayeron en marzo por 17º mes consecutivo: acumularon un retroceso del 33,7% desde 2023. Se ubicaron entonces debajo de los valores de 2002, y requerirían un aumento del 50,7% para volver a valores de noviembre de 2023. "Un hecho preocupante que salta a la vista día a día es que cada vez somos menos en las aulas. Pareciera que el objetivo del Gobierno es vaciar poco a poco las universidades y, lamentablemente, en alguna medida lo está logrando. ¿Qué docente o trabajador puede rechazar un puesto más rentable en otro espacio con tal de llegar a fin de mes o saldar deudas? ¿Qué estudiante no contempla postergar su cursada con tal de insertarse más tempranamente en el mercado laboral?", se pregunta Urizar, cerca de concluir la Licenciatura en Antropología Social y Cultural en la Escuela IDAES de la UNSAM, expresidenta del Centro de Estudiantes y actual consejera estudiantil.
Aporta que, según el gremio no docente de UNSAM (que responde a la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales, FATUN), alrededor de un 20% no cobra sueldo porque el banco se los embarga, debido al endeudamiento con tarjetas o créditos personales.
"Hay docentes que hacen Uber o venden ropa por catálogo. Es increíble ver que en grupos de WhatsApp de docentes de una materia, donde siempre hemos discutido cuestiones académicas o de gestión, ahora se alternan ofertas de productos y servicios que hacemos entre compañeros. Hasta ahí impacta la situación", grafica Martínez, 45 años, primera generación universitaria en su familia, licenciada en Enseñanza de las Ciencias, cursando el último tramo de una maestría en docencia universitaria, docente en el Instituto de Ciencias de la Salud de la UNAJ y en la Universidad Nacional de La Plata.
En septiembre de 2025, una encuesta realizada por la UNAJ expuso que uno de cada cinco profesores debe trabajar en plataformas como Uber, Rappi o en la venta directa de productos como Avon para poder cubrir sus gastos básicos.
"Reemplazar los cargos vacantes se está volviendo cada vez más difícil. En lo que va del gobierno de Milei se fueron 10 mil docentes de las universidades, y se están yendo más todos los días. En el caso de Ciencias de la Salud, a un kinesiólogo o a un médico le conviene mucho más tomar tres pacientes que un cargo simple en la universidad por el que va a cobrar 250 mil pesos", contrasta la docente.
Un modelo de país
"Nunca en la historia de la universidad -al menos desde la vuelta de la democracia- vivimos una crisis presupuestaria como la que estamos viviendo ahora", afirma Gonzalo Ghedin, 32 años, trabajador no docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA desde hace 13 años y delegado General de Asociación del Personal de la Universidad de Buenos Aires (APUBA). "Al igual que los docentes, la gran mayoría de trabajadores y trabajadoras no docentes tienen un segundo o tercer empleo porque no llegan ni a la mitad del mes -lamenta-. Vemos con preocupación que estudiantes e investigadores estén atravesando la misma situación que nosotros", agrega.
El último informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia Tecnología e innovación (CIICTI) refleja que la planta total del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación cayó de 75.057 a 68.730 puestos de trabajo desde que asumió el gobierno actual: una destrucción de 7,7 puestos diarios.
En Exactas de la UBA se pierde un docente cada dos días. "Este deterioro alcanza a todas las universidades de nuestro país -plantea la vicedecana-. Perder docentes e investigadores tendrá un impacto muy negativo en nuestras carreras, que ahora son reconocidas a nivel internacional. El golpe no es solo a la universidad pública. Es a la sociedad toda. A su presente y a su futuro".
Las transferencias a universidades nacionales registran una caída real acumulada del 45,6 % entre 2023 y 2026. Esto ubica a la Argentina entre los países del continente que menos recursos destinan a la educación superior, según un comunicado difundido desde la UNLP, y advierten que el recorte pone al sistema universitario en una situación crítica para su funcionamiento. "En el modelo de país que proyecta este gobierno, la universidad pública, gratuita, de calidad, y al servicio del pueblo no entra. Por eso creo que el desfinanciamiento del sistema universitario y científico es netamente ideológico", define Ghedin. Y pronostica: el martes 12 de mayo será "la marcha universitaria más masiva de la historia".
Estudiantes que llegan sin comer
El impacto del ajuste sobre las universidades es claro y palpable sobre el colectivo docente, medible entre otros factores en la pérdida de su poder adquisitivo y la ausencia de inversiones en equipamiento, infraestructura y equipos de investigación. Pero la crisis también recae sobre el estudiantado. "Todos los días tenemos casos de estudiantes que tienen que dejar materias porque tienen que trabajar más y no pueden sostener la cursada", advierte la docente Agustina Martínez, de la UNAJ. "Cada vez más nos pasa que estudiantes se descomponen en las aulas y cuando preguntamos qué les pasa vemos que hace muchas horas que están sin comer. No pueden ir a cursar a veces porque no tienen para el trasporte del día. Lo que se hace muchas veces es juntar las cursadas en uno o dos días, para viajar menos. Pero entonces no tienen para la alimentación de esos días en la universidad", resume.
"Al estudiante no solo le afectan los paros de sus docentes, sino que también se ven directamente afectadas sus posibilidades de continuar sus trayectorias académicas debido al ajuste en políticas centrales de igualación de oportunidades, como la Beca Progresar", señala Luna Urizar, alumna de Antropología en la UNSAM. Desde 2024 el monto está congelado en $ 35.000 y para acceder los ingresos del hogar no deben superar los tres salarios mínimos vitales y móviles. "Tenés que estar por debajo de la línea de pobreza y esperar que con $ 35.000 pesos, que con mucha suerte te cubren los apuntes de una sola materia, puedas sostener la cursada", lamenta.
Cuatro marchas federales en el gobierno de Milei
La nueva Marcha Federal es impulsada por el CIN, el Frente Sindical de Universidades Nacionales y la Federación Universitaria Argentina, con movilizaciones simultáneas en distintas ciudades y epicentro en Plaza de Mayo. La cuarta manifestación de este tipo desde que asumió Milei.
La primera, histórica, fue el 23 de abril de 2024. Más de 800.000 personas colmaron las calles en reclamo por fondos para las universidades nacionales. Pero el ajuste sobre el sector continuó. La segunda fue el 2 de octubre de ese año, reiterando los reclamos: aumento en las partidas presupuestarias destinadas a las universidades nacionales de todo el país y mejoras en los salarios docentes. También fue multitudinaria.
La tercera, el 17 de septiembre de 2025, tuvo clima de festejo: acompañó el rechazo al veto presidencial de la Ley de Financiamiento en la Cámara de Diputados. La medida pasó luego al Senado, que la ratificó en octubre. Pese a la insistencia aprobada en el Parlamento, el Gobierno incumple la normativa. Contra ello se convoca a la cuarta marcha federal, este martes 12 a las 17 horas.
Fuente: Tiempo Argentino