Petróleo

Hace 7 años estalló Cerro Dragón: un día de furia y destrucción que acabó con los temibles "Dragones"

Hoy se cumplen 7 años de aquella violenta toma en el yacimiento Cerro Dragón por parte de un grupo de "Dragones", aquella peculiar organización sindical que había surgido en 2005 exigiendo igualdad de derechos laborales. Sin embargo, ese jueves el reclamo superó todos los límites y eso fue el comienzo del fin de su existencia. Además de grandes daños y procesados, el hecho le costó la vida -en un accidente de tránsito- a 12 gendarmes que había enviado el Gobierno nacional.

Una semana antes de que estallara el conflicto se había declarado un estado de alerta y movilización por despidos producidos en la empresa Tecnotrol, una contratista de Pan American Energy (PAE). A ese reclamo se sumó un pedido de "homologación salarial y el pago de días caídos".

El jueves 21 de junio amaneció frío -como siempre en cada inicio de la estación invernal- y fue el secretario de Prensa del gremio no reconocido de la construcción, Guido Dickason, quien anunció el inicio de la toma del yacimiento ubicado en el oeste de Comodoro.

Por la lejanía de la zona era difícil imaginar lo que ocurría en el campo, pero las imágenes que se conocieron pocas horas después llegaron a estremecer. La mayoría habían sido captadas por celulares de trabajadores petroleros que las compartían al bajar de Cerro Dragón.

Algo serio

La protesta de aquel día había concluido con camionetas arriba de trailers, maquinaria y equipos con la leyenda "Dragones" con aerosol; vehículos volcados; computadoras y otros electrodomésticos rotos. El daño observado, traducido en números, era de consideración.

A los cinco días la operadora PAE anunciaba que se paralizaba la producción, con las pérdidas que ello implicaba para la provincia, donde gobernaba desde hacía medio año Martín Buzzi y solo un mes antes se había producido la reestatización de YPF.

Recién 15 días después de iniciada la toma se pudo avanzar en la primera firma de un acuerdo. En medio de las reuniones se movilizó un contingente de Gendarmería que sufrió un gravísimo accidente cuando regresaban a su guarnición y en el que perdieron la vida 12 personas.

Por la toma y los cortes de ruta fueron procesados cuatro líderes de los Dragones: Guido Dickason, Raúl Murga, Daniel Ojeda y Luis Olivares; mientras que unos 200 trabajadores tuvieron que declarar ante la Justicia.

La renta

Aunque nunca se los reconoció como sindicato, los Dragones sí llegaron a ser admitidos como "organización civil". Su lucha fue visibilizada en 2005, al compás del nuevo boom petrolero, cuando se produjo la famosa toma de la planta de Termap en Caleta Córdova -barrio portuario ubicado al norte de Comodoro- por parte del sindicato petrolero conducido entonces por el hoy reelecto diputado provincial, Mario Mansilla.

Por entonces también surgía el sindicato de Jerárquicos del Petróleo, alentado por el senador nacional por Santa Cruz, Nicolás "Tito" Fernández, un leal kirchnerista que hoy asesora al hoy tránsfuga Miguel Ángel Pichetto en el Senado, sobre todo en sus vínculos con los jueces y la Corte Suprema, ya que fue integrante del Consejo de la Magistratura durante su mandato entre 2001 y 2011.

Lo que estaba en disputa hace tres lustros era la nueva distribución de la renta. Desde el gobierno de Néstor Kirchner se empezaron a alentar las discusiones paritarias y los dirigentes sindicales se desperezaban luego del letargo menemista y la Banelco de De la Rúa.

En este contexto surgieron los Dragones, quienes dependían formalmente de la UOCRA pero al trabajar en los yacimientos realizaban tareas similares a las de los petroleros. De allí que exigieran una remuneración equiparable.

De la épica a la ambición

El nacimiento de la agrupación tuvo algo de épica. Ocurrió en el invierno de 2005 y decidieron cortar las rutas de acceso a los pozos en medio del frío, mientras sus esposas, madres e hijos marchaban por las calles de Comodoro para darle visibilidad a un reclamo que era novedoso para los no iniciados en la actividad petrolera. Eran unas 2.500 familias las que habían decidido exigir lo que era justo, para lo cual mantuvieron en pie su protesta durante dos semanas.

Al principio la UOCRA pretendió copar la demanda, pero los sacaron del medio y su persistencia tendría recompensa al final cuando tanto el gobierno de Mario Das Neves como las principales operadoras comenzaron a reconocerlos de hecho como interlocutores.

Lograron así lo que se propusieron, pero como ocurre en estos casos, decidieron ir por más: si no los reconocían como sindicato, querían conducir la UOCRA.

La larga toma del sindicato ubicado en un lugar próximo al centro de Comodoro se extendió por varios días y solo consiguieron la expulsión de su entonces titular, Ricardo "Chiquito" Cheuquepal, mientras el titular nacional del gremio, Gerardo Martínez, les enviaba un delegado normalizador con promesas de prontas elecciones.

En el interín se habían producido choques con los referentes leales a la UOCRA que habían incluido el uso de armas de fuego. La cuadra de la calle Rawson, entre Alvear y Saavedra, estuvo cortada al tránsito varios días y los Dragones ya dejaron de caerles simpáticos a unos cuantos.

El uso político

A todo esto, los Dragones fueron alentados desde el gobierno de Das Neves en su disputa con la UOCRA -que respondía al kirchnerismo- y pronto se convirtieron en una especie de "fuerza de choque" de quien no contaba con una estructura de tal índole en Comodoro.

Empezaron entonces no solo los enfrentamientos periódicos en cualquier punto de la ciudad con el gremio oficial -que incluían el uso de armas de fuego-, sino también las diferencias internas en la conducción de los Dragones.

Uno de sus referentes, Daniel Ojeda, diría con posterioridad que cuando empezó a "entrar plata" él se enteró por los medios porque la conducción nunca efectuó una rendición de cuentas, mientras su sector seguía trabajando "como pica piedras".
Al volver a reclamar la rendición de cuentas, señaló que cuando el aporte de los trabajadores era voluntario, la asociación organizaba algunas cuestiones, pero que "ahora que sacan el 4% a cada afiliado entra mucha plata y nunca hicieron nada para el Día del Trabajador, o el Día del Padre".

La disolución

Todo esto trascendería luego de los sucesos violentos de la toma de Cerro Dragón, cuando muchos sospecharon que fueron objeto de una maniobra orquestada por el secretario general de Dragones, Raúl Murga, y algún "autor intelectual" al que el sector ya lo tenía harto con sus demandas, que iban a la par de las de los sindicatos petroleros.

Las negociaciones para que la toma concluyera recién pudieron comenzar el 29 de junio de 2012, ocho días después del bloqueo del acceso al yacimiento de Cerro Dragón. PAE logró reactivar las tareas, aunque no al 100%. El corte en el cruce de las rutas 3 y 26, así como en el camino de Diadema y en la vía a Sarmiento, continuaron.
Otra jornada de máxima tensión se produjo el martes 3 de julio cuando los petroleros privados y jerárquicos quisieron ir a trabajar con el acompañamiento de la Infantería de Policía provincial. El objetivo de los 200 efectivos de seguridad era dar cumplimiento a la orden de "desalojo sin represión".

Sobre las 18 de ese día, el gobernador ordenó a la Secretaría de Trabajo que dependía del hoy electo diputado, Simón Cimadevilla, dictar la conciliación obligatoria.
PAE rescindió los contratos a Contreras Hermanos y a Skanska el miércoles 4 de julio, al señalar que los empleados de esas contratistas fueron los autores materiales de la toma del 21 de junio.

En tanto, quedaron más de 800 trabajadores a la deriva, muchos de ellos afiliados a la asociación civil que nucleaba a los Dragones.
Un mes después de iniciadas las negociaciones, Daniel Ojeda formaba una facción sindical aparte. Mantuvieron reuniones con las operadoras para aclarar la situación de los adherentes a este nuevo sector y se desvincularon definitivamente de la organización comandada por Raúl Murga.
"A nosotros nos avisaron lo que iban a hacer el último día. Murga lo armó todo con un grupito que trabaja en Contreras y no tuvo en cuenta lo que pensaba cada delegado, que tiene atrás un grupo importante de gente. Nosotros solo hicimos el aguante en las manifestaciones de ruta 3 y 26", aclaraba.

Dos meses después eran 10 los Dragones procesados por la Justicia Federal en el marco de la denuncia realizada por PAE por los destrozos en instalaciones del yacimiento Cerro Dragón.

Triste, solitario y final

Un año después de los sucesos de Cerro Dragón, el ex secretario de Prensa de los Dragones Guido Dickason admitía que "sabemos muy bien que por una demanda de igualdad salarial terminamos todos despedidos y con la organización desarticulada. Lamento mucho lo sucedido y me da mucha pena todo".

Por entonces había 700 desocupados por la rescisión de los contratos con las empresas que tenían en su planta a casi todos afiliados a Dragones. "Más allá de que se iniciaron las gestiones necesarias, en la Secretaría de Trabajo nunca tuvimos un resultado positivo", sostenía el sindicalista.

Luego de reivindicar que "se trató de sostener la lucha y libertad sindical que no se respetan en el país", un ahora reposado dirigente gremial confesaba: "no volveríamos a hacer algo como lo que hicimos y tampoco creo que vuelva a existir una organización como la que teníamos".