Política

Massoni fue el gran protagonista del Viernes Negro: alumno de Bullrich, podría terminar como Zaffaroni

De "endebles convicciones ideológicas" pero con un ímpetu a veces fuera de control, el jefe de Gabinete de Ministros de Chubut, Federico Massoni, fue este viernes el gran protagonista de una jornada que quedará marcada por la represión que ordenó llevar adelante a la policía que le responde. El mejor discípulo de una Patricia Bullrich -ahora devaluada y en retirada- fue primero radical y luego saltó al dasnevismo de Máximo Pérez Catán, para convertirse tres meses en kirchnerista junto a Martín Buzzi y reconvertirse en arcionista a comienzos de 2018. El furor represivo del subcomisario Farcy, aquel que no pudo evitar el linchamiento en Comodoro Rivadavia.

Federico Norberto Massoni (46) se quedó con las ganas de tener entre sus manos una pistola Taser, pero no de aplicar todo su rigor con quienes contradicen sus deseos. Lo padecieron este viernes los docentes de Comodoro Rivadavia, único gremio al que a lo largo de la historia se le atrevió la Policía de Chubut, que adopta otros recaudos cuando quienes cortan alguna ruta son integrantes de gremios "pesados" como Camioneros, Petroleros o UOCRA.

Justamente este peculiar hecho volvió a ser el eje de los análisis en estas horas entre los periodistas que cubrían los episodios en las rutas, al notar que uno de los más recios con las mujeres docentes era el subcomisario Víctor Farcy, a quien habían pasado a disponibilidad hace menos de cinco meses. Ese día, Farcy no logró proteger la vida de José Oviedo, el hombre linchado en un barrio periférico de Comodoro porque era el padre de un supuesto abusador.

El Zaffaroni de Arcioni

No es casual que Massoni haya elegido como jefe de Policía de Chubut a Miguel Gómez, un comisario al que había echado de la Unidad Regional de Trelew hace dos años el propio Mario Das Neves, cansado de la inseguridad en determinados sectores de esa ciudad.

De todos modos, Gómez había llegado ya demasiado lejos en su carrera profesional, teniendo en cuenta sus antecedentes que iban más allá de disfrazarse de "hombre araña" y trepar techos para deleite de los hijos de los policías en alguna fiesta del Día del Niño.

Gómez es el mismo que -en su condición de jefe del GEOP- fue juzgado en Esquel por la indiscriminada represión a habitantes de Corcovado cuando buscaban a un joven que había matado a su hijo. Literalmente, el GEOP sitió el pueblo cordillerano en marzo de 2009.

Gómez tuvo también un incidente con un defensor público de Trelew por un caso de apremios cometidos contra un ciudadano. Durante su paso por Comodoro como jefe de Operaciones dejó huella cuando ordenó -en mayo de 2014- reprimir a hinchas de dos clubes que se enfrentaban entre sí al término de un partido de fútbol en la zona norte. En esa ocasión resultó con serias heridas un niño que jugaba en su casa de Km 8. El comisario fue sancionado por orden del entonces ministro de Seguridad, José Glinski, con el respaldo del gobernador Buzzi.

De todos modos, sus servicios de trepador de altura habían ayudado al gobierno de Martín Buzzi 17 de octubre de 2013, cuando rescató al ministro de Educación Luis Zaffaroni del encierro al que había sido sometido por enardecidos docentes que mantenían un extenso conflicto con el gobierno de quien ahora quiere volver a ser intendente de Comodoro.

Aquella jornada significó el principio del fin para el ministro que -al huir por el techo perdió un mocasín que luego fuera "subastado" por los docentes- ya había decidido romper los candados en las escuelas y abrir sus puertas, desafiando a los huelguistas.

Aunque nunca se admitió públicamente, Zaffaroni no actuó por sí mismo, sino que obedeció la orden de su jefe. Claro que a la hora de pagar el costo le soltaron la mano e indirectamente le pusieron fin a su carrera política.

Más allá de que después de reprimir y detener por algunas horas a dos dirigentes del gremio docente, Massoni exhibió la orden del fiscal federal Norberto Bellver -

suegro de Néstor Di Pierro-, en estas horas debería repasar aquel caso. Hay un protagonista que estuvo en ambas: su amigo Miguel Gómez.

La urna 303

Massoni tenía 30 años cuando ocurrió el incidente de la urna 303, que supuestamente se hallaba en la escuela 1 de Comodoro Rivadavia cuando el 7 de septiembre de 2003 dirimieron la interna para ser candidato a gobernador por la UCR José Luis Lizurume y Carlos Maestro.

Ganó el primero por un puñado de votos que marcaron la diferencia tras la aparición de esa urna que algunos tildaron de "fantasma" y cuya aparición se le atribuyó a Fortunato Rafael Cambareri, quien iba como primer candidato a diputado nacional con Lizurume.

En tanto el primer candidato a senador de la lista de Maestro era Norberto Massoni, padre del hoy jefe de Gabinete que por entonces era un activo dirigente radical, recibido de abogado tres años antes y que hacía política a través de la Fundación Participar, una ONG que surgió en enero de 2001, luego de graduarse en la Universidad Kennedy de Buenos Aires.

Federico nació en Comodoro Rivadavia, donde su padre tenía un conocido estudio jurídico y militaba en la UCR, desde donde fue ministro de Educación de Maestro antes de llegar al Senado en 2003, llevándose como asesor a su impetuoso hijo que hoy ya hizo las paces con Cambareri, luego de haberle dicho de todo por aquella urna hace 16 años.

Cabe un paréntesis para recordar que Massoni padre también supo ser un hombre de férreas convicciones que alguna vez fue denunciado en el INADI porque pretendía que el desayuno y la merienda en las escuelas se diera fuera de horario y solo para quienes acreditaran su necesidad, con lo cual exponía a menores de edad a situaciones más que incómodas y rayanas con la discriminación.

"Tacos altos"

Establecido en su estudio jurídico de la calle Bolivia de Trelew, Federico Massoni nunca perdió sus ganas de hacer política, aunque fue escaso el feeling con el gobierno dasnevista; al que cuestionó públicamente en diversas ocasiones.

No obstante, pareció haber encontrado algo positivo sobre el fin del segundo mandato de Das Neves, ya que en febrero de 2011 asumía como presidente del Organismo Regulador de Servicios Públicos de la provincia, puesto que mantuvo hasta octubre de 2013.

Como presidente del Partido Independiente Chubutense (PICh), Massoni impulsó el respaldo electoral a Mario Das Neves y Eduardo Duhalde en las elecciones de ese año, lo cual le valió duras críticas internas.

"Estamos siendo gobernados por un príncipe de tacos altos que lo único que le interesa es aliarse con la derecha, más por un tema personal que por un tema político", acusó Fernando Vivas, quien ese año se postulaba a la intendencia de Comodoro.

Massoni supo cultivar vínculos de amistad con Daniel Taito, declarado enemigo de su tío político Mario -sobre todo desde que se incorporó al gobierno de Buzzi - y con Máximo Pérez Catán, quien como intendente de Trelew lo puso al frente de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos durante dos años. Finalmente, en septiembre de 2015 saltó al gobierno provincial para ser el nuevo responsable de Seguridad de Buzzi, que venía de vencer en las PASO para gobernador a Das Neves.

Es de esa época aquella recordada sentencia del columnista Rosendo Rodríguez Labat: "De los saltos políticos habidos desde que la garrocha parece haber sido declarado deporte provincial, ninguno ha sorprendido tanto como el que ha dado este joven abogado que muchos consideran de endebles convicciones ideológicas, pero todo lo que emprende lo hace con admirable ímpetu, aunque con escasa fortuna, como ha ocurrido con su promocionado anhelo de modernizar a Trelew que, por razones que atribuía al gobierno que hoy integra, quedó trunco".

Lo mejor de cada casa

Tres meses duró en ese cargo para el que parecía haberse preparado toda su vida. De hecho, cuando no llamaba a las redacciones periodísticas para quejarse por observaciones sobre su padre senador, Massoni remitía extensos documentos de su Fundación Participar en los que la seguridad era un tema recurrente.

El regreso de Das Neves alteró sus planes y también él debió recluirse en la Legislatura, tocándole en suerte el asesoramiento de la diputada Cecilia Torres Otarola, la inefable "Chechu". Su influencia seguramente tuvo algo que ver con el salto que posteriormente daría la legisladora oriunda de la cordillera, que fue de las primeras en irse del Frente Para la Victoria.

En su condición de asesor, Massoni fue denunciado por el entonces titular del bloque de Chubut Somos Todos, Jerónimo García, por haber pedide un terreno en Playa Unión a cambio del voto de la diputada en una determinada ley.

La muerte de Das Neves implicaría para el impetuoso Massoni una nueva oportunidad política, teniendo en cuenta su larga amistad con Taito y Pérez Catán, quienes pasaron a ser consejeros privilegiados del nuevo gobernador, Mariano Arcioni, junto con el flamígero Sergio Mammarelli y el incombustible "Rafa" Cambareri, su ex enemigo radical.

Massoni fue ungido nuevamente secretario de Seguridad de Chubut y junto a otro reivindicado, Miguel Gómez, decidió que la provincia no podía quedarse al margen del nuevo orden que a nivel nacional tenía la cara de Patricia Bullrich.

Mantuvo varias reuniones con la ministra y se pronunció a favor del ya olvidado Protocolo de Seguridad; ese que permitía disparar primero y preguntar después. Además se sumó entusiastamente a la adquisición de las polémicas armas Taser, que aplican descargas eléctricas sobre los manifestantes.

A Chubut le iban a corresponder tres Taser, pero la crisis económica le estalló a Arcioni y no le pudo cumplir el sueño a su funcionario favorito, al que sin embargo ascendió dos veces en poco más de un año y medio: de secretario a ministro y luego a Jefe de Gabinete.

Todo un reconocimiento para el único que asume a ciegas la defensa de su jefe, por el que hasta habla sin conocimiento de causa, como cuando modificó el cronograma de pagos a estatales fijado por Luis Tarrío, rebalsando la paciencia del mismo que se fue yendo un portazo luego de tildar con duros calificativos al calvo funcionario.

Más cómodo en la calle, Massoni también está dispuesto a ordenar furibundas réplicas que no siempre pueden concluir sin consecuencias mayores, más allá de que -como Zaffaroni- él también cuenta con el comisario Gómez a su lado por si alguno de estos debe salir de alguna encrucijada con los iracundos estatales.