Economía

La mitad de las PyMES argentinas podría cerrar, aunque aportan 45% del PBI y 70% de empleos

Algunas PyMES no han sobrevivido, y otras hacen malabares para sortear el cimbronazo económico que ha causado la pandemia del coronavirus. Son la base del entramado productivo del país: aportan el 45% del producto interno bruto (PIB) y generan el 70% del empleo; pero son al mismo tiempo uno de los eslabones más débiles.

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) argentinas lidian con más de cuatro meses de cuarentena, que volverá a ser dilatada esta semana. En todo el país existen unas 600.000. Un tercio se hallan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que abarca la capital y 40 municipios adyacentes de la provincia bonaerense, según informó a Sputnik la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme).

El 22% de los comercios de la ciudad de Buenos Aires tuvo que bajar la persiana, una proporción equivalente a 24.200 pymes. Así lo ha señalado la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), entidad que observa además una aceleración en el nivel de cierres definitivos.

Sólo el 80% de los comercios de proximidad en la capital pudieron reanudar la atención al público desde que el Gobierno local flexibilizara desde el 20 de julio las condiciones de la cuarentena. Casi el 55% de estos negocios reconoce haber facturado menos del 25% en relación a los días previos al confinamiento.

Frágil subsistencia

Con esta visión coincide Apyme, que representa unas 3.000 pymes de todo el país. "Los comerciantes son los más golpeados por esta situación. La mayoría de los que han abierto tienen un 25% de los ingresos de una jornada normal", señala a Sputnik el vicepresidente del organismo, Julián Moreno.

Las industrias en la provincia de Buenos Aires también pudieron retomar sus labores desde el 20 de julio, "pero apenas para reponer algo de stock y atender la demanda acumulada en estos cuatro meses, pero sin demasiada expectativa por los días que vienen ante un mercado que se muestra deprimido", añade.

El fantasma del default vuelve a asomar en Argentina

El Ejecutivo de Alberto Fernández anunció la extensión del programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), que garantizó desde abril una cobertura de todo el sueldo para los empleados que ganaran el sueldo mínimo (222 dólares) y para el resto de trabajadores del sector privado una ayuda de hasta la mitad del salario.

En la ampliación de esta iniciativa fueron excluidas las compañías que en junio mejoraron su facturación hasta un 30% interanual, pero sí accederán a préstamos a tasa competitiva, mientras que recibirán una asignación de hasta dos salarios mínimos los sectores dedicados a actividades críticas, como el turismo, entretenimiento, salud y deportes.

La ATP amparó hasta junio a 310.000 empresas y a 2,8 millones de asalariados. Desde el mes pasado las firmas beneficiadas decrecieron hasta las 218.000, pero aumentó hasta el 78% las pymes que fueron asistidas en el AMBA.

Ayuda clave

Esta asistencia estatal es imperiosa para mantener el tejido productivo de Argentina lo más intacto posible. Así lo entiende Vicente Lourenzo, integrante de la comisión pyme del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la ciudad de Buenos Aires, una institución no gubernamental que reúne a más de 70.000 profesionales.

"Esta medida es necesaria para que el aparato productivo genere riqueza y pueda generar sueldos", explica a Sputnik. "El Estado no puede estar más exigido de lo que ya está en cuanto a emisión monetaria y recursos impositivos. Por eso es una excelente iniciativa que ayuda a atemperar el perjuicio que causará la pandemia".

A las pymes no les queda más remedio que contraer deudas para afrontar costos fijos, el sueldo de los empleados, el pago a proveedores y el alquiler que deben afrontar siete de cada diez empresas.

Crisis en Argentina: entre un tercio y la

mitad de las pymes penden de un hilo

"Sin generar recursos suficientes, no se sabe cómo saldrán de esa situación", alerta Lourenzo. "Sectores de servicio como hotelería, gastronomía y turismo están en una situación más crítica porque se vislumbra que la gente, por miedo a contagiarse, no se va a volcar a esos lugares".

Fuentes del Gobierno revelaron a Sputnik que el Estado argentino ha destinado hasta el momento casi el 3% del PIB para paliar las secuelas económicas de la pandemia. Es un porcentaje menor al de otros países de la región, como Perú o Brasil. Pero las comparativas pueden ser engañosas.

"El Estado argentino tiene de por sí un porcentaje importante de su PIB orientado al gasto social que otros países no tienen", observa de nuevo el vicepresidente de Apyme. "Una cosa es la novedad y otro el volumen permanente que se destina".

El PIB de Argentina cayó 2,5% en 2018 y 2,2% en 2019. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el hundimiento este año será del 9,9% en una nación que arrastra dos años de recesión.