Economía

El castigo a los pobres del IVA a los alimentos básicos

SPUTNIK

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) es uno de los tributos que pagan más personas. A diferencia de los que gravan a la renta, a los altos salarios o a las ganancias, este impuesto está presente en el consumo de ricos y pobres, y afecta a compras tan distintas como la de un colchón para una cama o la de la entrada a un espectáculo.

Uruguay es el país que cobra el IVA más caro de América Latina, con una tasa de 22%. Salvo la leche, está presente en los alimentos y productos de la canasta básica. Le sigue Argentina con 21%, y Chile y Colombia con 19%. En el otro extremo, Paraguay y Panamá tienen algunas de las tasas más bajas de la región, con 10% y 7% respectivamente.

Para el economista y abogado José Roberto Acosta, el IVA no es por sí mismo ni progresivo (el que tiene ingresos más altos paga más impuestos) ni regresivo (afecta más a los que menos ingresos perciben), sino que su característica depende del tipo de bien que grave.

Sin embargo, según dijo a Sputnik el integrante de la Red por la Justicia Tributaria de Colombia, en el caso de los países que gravan a los alimentos básicos -como se especula que comenzará a hacer Colombia- se tiende a la regresividad.

"En el caso de los alimentos hay una ley económica, la ley de Engels, que dice que cuanto más se gana, menos proporción del ingreso se dedica a la comida. Esto implica que los pobres, los de menor ingreso, destinan mayor proporción de dicho ingreso a comer. Así que un IVA a la comida castiga más a los pobres que a los ricos. Esto es algo matemático", explicó.