Géneros

Cómo reciclar el PJ de Chubut: el rol de las mujeres, el frente feminista y el desafío de constituir una oposición consistente

Entrevista de Lola Sánchez

"No hay una crisis sólo económica, sino de representatividad de los diferentes sectores políticos", expresó la abogada y ex funcionaria provincial, Cecilia Russo, en diálogo con El Extremo Sur. La especialista en Derechos Humanos y Género fue candidata a diputada por Arriba Chubut en las últimas elecciones, y planteó los desafíos de reorganizar tanto el PJ como otros espacios de movilización social de cara al nuevo gobierno de Javier Milei.

"La organización es fundamental, las mujeres hemos dado mucha cuenta de acciones de ese tipo, estamos preparadas para esto", subrayó, y advirtió que no será sencillo avanzar con el retroceso en Derechos como se ha planteado: "Se debe recurrir al Congreso, y ahí está el rol de quienes llegaron a los espacios legislativos, al menos del campo nacional y popular, a quienes tenemos que seguir de cerca para ver que hacen".

En cuanto a la situación del peronismo provincial, sostuvo que "Hay un proceso de recomposición, de repensar ciertas prácticas. Dentro de esa situación creemos que es importante pensar una renovación pero que sea discutida por cada uno de los territorios".

¿Cómo analizás la preferencia electoral en las últimas elecciones? ¿Reflejan una derechización de la sociedad?

Para mí no hay un proceso de derechización, me parece que hay que mirar varias cuestiones del contexto, no solo la cuestión ideológica. Creo que hay cuatro tipos de votos, dos que son inamovibles, que vienen con este proceso de la construcción del odio, que propugnan los discursos de la libertad, una libertad es demasiado consciente, sino una liberación, con modelo económico que se presentaba como una novedad, y que, al menos desde la mirada histórica, sabemos que son los 70' y los 90'. También acá entra el voto anti K. Después hay otros dos tipos de votos, que son los que fluctúan, en relación con el bolsillo, específicamente. Sabemos que el gobierno de Alberto Fernández no venía pudiendo resolver cuestiones económicas, con nivel de inflación importante, sin embargo, se tomaron algunas medidas y por eso se pudieron reacomodar algunas cosas, pensando en la intervención del Estado y no en un Estado que parece que mira al costado de la sociedad, como se propone hoy. Otro voto en este sentido está más relacionado a la crisis económica, a dar un giro de 180 grados y darle una oportunidad a algo diferente. Ya lo dije en campaña, creo que no hay una crisis sólo económica sino de representatividad donde los diferentes sectores políticos de diferentes ramas no estaban pudiendo representar los intereses del pueblo.

En la medida en que se han incrementado los niveles de violencia política y discursiva, ¿cuál es hoy la posibilidad de debate y diálogo en el ámbito público?

Tenemos muchas leyes que se han logrado y son herramientas que hay que saber utilizar dentro de este contexto y en el momento indicado. Tener la organización es lo mas importante, por lo menos de los sectores del feminismo. Somos las sujetas políticas que le hicieron frente al gobierno de Macri, que plantó el Ni Una Menos, que avanzó con políticas vinculadas con el género aún y a pesar del gobierno de Macri. Entonces creo que por eso también tuvo esta vuelta misógina, de ver cuál es el enemigo, lamentablemente en términos políticos siempre se plantea así. Creo que hay un montón de herramientas que tenemos, dentro de las herramientas la organizaciones y redes son parte importante, lo único que falta es poder sostenernos con acciones concretas, y esto va a haber que pensarlo colectivamente desde cada uno de los territorios, a nivel provincial y local, porque creo que las medidas del gobierno nacional y también las medidas anunciadas por protocolo de Bullrich sobre protesta social son medidas que aleccionan. Lo que suele pasar en este tipo de crisis es que la mayoría de las mujeres nos retrotraemos aún más en el hogar, en los espacios comunitarios, se abren aún más comedores, y aumenta esa carga laboral -no económica, porque no se cobra por eso-, para tapar sostener la situación social, donde el Estado termina corriéndose. Eso nos va a quitar el tiempo de toda esa cuestión que veníamos construyendo. Pero ya hay grupos de WhatsApp, reuniones en las que venimos participando, ya hay una mirada, no de resistencia porque parecería que estamos resistiéndonos a un proceso de cambio y en realidad creo que es un proceso que hay que pasarlo, dentro de un contexto determinado. La organización es fundamental, las mujeres hemos dado mucha cuenta de acciones de ese tipo, estamos preparadas para esto.

¿Será necesaria la articulación colectiva entre organizaciones, colectivos y partidos?

En los últimos años el patriarcado metió la cola dentro de esa ola que quedo después del Encuentro. Nosotras como feministas, referentes de la temática, creo que tenemos que repensar la agenda de género en este contexto y poder organizarnos, no solo mujeres, también hay compañeros que son parte y que deberían ser parte, esta cuestión no solo nos va a impactar a nosotras, también los varones en tiempos de crisis son afectados. Va a impactar en el acceso laboral, con un sistema patriarcal que los obliga a cumplir con un rol que parecería que es una cuota individual pero lo que va a suceder en términos de empleo y desocupación no es individual, hay que pensar qué le va a pasar a esos hombres que dejan de ser proveedores y tienen que reacomodarse. Las familias más tradicionales van a tener que pensar maneras de sostener la crisis más a la par, y en las familias unipersonales reacomodar ciertas cosas. Cuando se toman medidas económicas así se beneficia a un sector y se perjudica a otro, generalmente los que menos tienen. En este caso con un claro aleccionamiento económico hacia la clase media. Creo que ahí vamos a tener que pensar entre todas, todos y todes como sostenemos este proceso.

En esta coyuntura, ¿cuál es el rol del peronismo, a nivel local y regional? ¿Quedan pendientes discusiones hacia adentro del espacio, en relación con la configuración como oposición?

El año que viene tenemos las elecciones de las autoridades provinciales dentro del partido. Hay un proceso de recomposición, de repensar ciertas prácticas. Precisamente cuando pude volver a participar en política partidaria, empecé a entender que un proyecto que plantee la justicia social y no la injusticia social como plantea Milei, tiene que ser con la mayoría, con una gran cantidad de compañeras y compañeros que puedan entender el contexto, dejar de lado estas cuestiones que vienen para atrás, entender que no podemos seguir construyendo propuesta electoral para pensar solamente en los primeros lugares, para sostener de alguna manera lo mínimo. Dentro de esa situación creemos que es importante pensar una renovación pero que sea discutida por cada uno de los territorios. Las últimas elecciones tuvieron un resultado que muestra un movimiento peronista que está vivo. Me tocó a mi estar en cada una de las ciudades, pude participar y recorrer gran parte de la provincia, lo que encontrábamos era eso, muchos compañeros y compañeras que nos decían que necesitaban una propuesta, un proyecto político que realmente sea efectivo desde lo que se dice hasta lo que se hace, que tenga una coherencia. Entonces ese creo que es el desafío, hay un porcentaje muy alto, no se perdió por una diferencia amplia, a niveles provinciales hay una base importante a la cual cada uno de los representantes de localidades y puestos legislativos van a tener que sostener un proyecto, dentro del legado, para esa persona que puso su voto ahí, sus sueños y esperanzas. Por lo menos desde la militancia estamos viendo de cerca cómo se va a ir configurando la oposición en los diferentes espacios, una oposición que sea responsable, hay que entender que no hay que oponerse porque sí, sino plantear ciertas cosas en el marco del sistema democrático de contrapeso, y que sean justas y tengan relación con intereses de las personas que han votado.

Varias de las promesas de La Libertad Avanza tienen que ver con el retroceso en derechos, ¿ves posible la imposición de estas medidas en el corto plazo?

Primero, para retrotraer algunas leyes, como la del aborto, la ESI, la Ley Micaela, se debe recurrir al Congreso, no puede modificarse por un Decreto de Necesidad y Urgencia. Ahí está el rol de quienes llegaron a los espacios legislativos, al menos del campo nacional y popular, a quienes tenemos que seguir de cerca para ver que hacen. A nivel provincial, lo mismo, hay normativas que ya están vigentes. El sostenimiento de derechos también se va a dar en proceso judiciales, en la calle, espero que el campo nacional y popular esté más organizado, iremos para ese lado. Lo que es fundamental explicar es que hay una situación compleja, estamos en un proceso complejo, no quiere decir drástico o dramático sino algo que hay que plantearnos como una problemática que hay que llevar adelante. Hay que pensar en estos votos que pensaron que le estaban dando una oportunidad, que era una propuesta nueva y se dieron cuenta o se van a dar cuenta en unos meses que no es así, que les subió el precio del alquiler, que no es posible comprar ciertos cortes, irse de vacaciones. Todo eso es una decisión política, esa decisión viene de un gobierno neoliberal que plantea un modelo económico que ya fracaso en los 70' y en los 90'. También es fundamental empezar a plantearnos la alfabetización política, construirla a través de charlas, de espacios donde podamos debatir, pensar cómo llegamos a plantear este voto. Muchas personas que decían que lo votaban por ser algo nuevo, también creían que no iba a hacer todo lo que decía. Y en un día, hizo gran parte de eso, con las medidas económicas que anunciaron recientemente, ya directamente hay algo que la gente creyó que no iba a hacer, y lo hizo. Es parte del aleccionamiento psicosocial de los medios, de las redes, que se han utilizado mucho. Hay que entender que hay decisiones políticas que nos llevan a determinados lugares en materia económica. Esas decisiones pueden impactar negativa o positivamente, y esto es un impacto negativo, complejo que nos esta arrastrando a gran parte de la clase media a estar dentro de la pobreza.

¿Qué está pasando, a nivel discursivo, con la concepción de los Derechos Humanos y la connotación negativa que hacen los sectores más conservadores y liberales? ¿Se ve un retroceso también en ese sentido?

En el debate presidencial, uno de los temas que planteo la mayoría de las personas fue la cuestión de los Derechos Humanos, no solo las políticas de memoria, sino que hablamos de acceso a la salud, a la educación, de diferentes tipos de acceso al medioambiente sano. Pareciera que la libertad, por la que todos hemos luchado, hoy no tiene condicionamiento. Hay personas que están condicionadas a partir de esa libertad, no es que una persona toma siempre una decisión libremente. También hay estigmatización de la cuestión de los Derechos, a los que se le pone un precio, porque también plantean eso. Si mercantilizamos la política, se deja de lado la cuestión social. Un Estado no puede mercantilizar todo, si no, todo tiene un precio. Ahí entra esto de la avaricia, de no pensar en el otro, de egoísmo puro, este tipo de modelo. La pregunta es qué queremos como sociedad, si queremos que todo sea mercancía, nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestros sentires, porque ese es el modelo que están planteando algunos sectores. No creo que todos los que lo votaron tengan esa base ideológica, lo que hay que dar es la discusión ideológica, no una batalla cultural, porque no se perdió esa batalla. Estamos en democracia, estamos construyendo la democracia y dentro de este sistema el debate, la construcción de pensamiento crítico es lo que tenemos que sostener y profundizar.