Patagonia

La gobernación indígena patagónica de Las Manzanas: plurinacional, horizontal y multitudinaria

Por Adrián Moyano

En abril de 1870, un trascendente trawün tuvo lugar en la ruca de Sayhueque. Confluyeron donde se encuentran los ríos Caleufu y Collon Cura (Neuquén) varios centenares de jinetes: mapuche, gününa kuna y aonikenks. El pentukun fue espléndido y prolongado, las deliberaciones llevaron varios días. A su término se ratificó la paz entre los integrantes de los tres pueblos, se decidió que un contingente manzanero cruzaría la cordillera para sumarse a los peñi que guerreaban contra el ejército chileno, que se respondería negativamente a la invitación de Kalfükura de participar en un malón de revancha y que se le pediría al toki de Salinas Grandes que no se le ocurriera atacar Carmen de Patagones.

Durante el transcurso de las discusiones también se comerció, labor que sobre todo llevaron a cabo las mujeres "tehuelches" con sus anfitrionas. También hubo margen para carreras de caballos y otros entretenimientos. La holgura material del lonco dueño de casa era tal, que alimentó a sus casi tres centenares de visitantes durante unos nueve días.

No todo fue armonía y concordia: Foyel y su gente abandonaron el trawün después de las formalidades de los primeros días, porque por entonces, los primos estaban enemistados. De hecho, el futuro compañero inseparable de Inakayal vivía por entonces en cercanías de Ñorquinco y Las Bayas (Río Negro).

Cuando todavía faltaban ocho años para los prolegómenos de la Campaña al (nunca existente) Desierto, florecía en esta mapu la experiencia de la Gobernación Indígena de Las Manzanas: plurinacional, horizontal y multitudinaria. Funcionaba a partir de intereses propios: ni chilenos ni argentinos.

Conocemos con detalle estas instancias porque integraba el contingente aonikenk el inglés George Musters, quien las reprodujo en su diario de marcha. Si somos capaces de "cepillar a contrapelo" sus escritos, veremos que tendría sus defectos, pero la manera mapuche de ejercer la política era y es infinitamente más sabia y si se quiere, democrática, que la que vino con el Ejército y el capitalismo apenas una década después.

Cuando se viaja de Bariloche a Neuquén o viceversa, desde la cuesta del Collon Cura se ve en los días claros esa especie de delta con que el Caleufu desagua. También se ve desde el aire en caso de vuelos. En el presente, los antiguos territorios de Sayhueque y otros loncos se dividen entre cinco estancias, que son sociedades anónimas. Pero más allá de los alambrados, la seguridad privada y el silenciamiento, sepan el viajero y la viajera que allí sucedieron cosas, allí se vivió la vida de una manera inmensamente más humana de la que hoy conocemos.

Allí se vivió en auténtica libertad. 155 años atrás.

PD: la foto es la que aparece en mi libro "chileno" "De mar a mar. El Wallmapu sin fronteras" (LOM Ediciones - 2016). Es de varios años después más tarde, si miran con detenimiento verán varios huincas al fondo. Julio Vezub se tomó el trabajo de identificar a varias de las personas que aparecen, pero en su momento no guardé ese trabajo y ahora no lo encontré. Seguramente, varios de ellos estuvieron en el Caleufu en 1870.

PD2: mientras escribo, graznan un carpintero patagónico y varios wiki (zorzales) en el antiguo territorio de Inakayal.