Barrios populares: el 40% asiste a comedores y el 80% no accede a servicios básicosPor Santiago Brunetto
Un estudio realizado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y La Poderosa en nueve barrios populares de distintos puntos del país muestra que más del 40 por ciento de sus habitantes asiste a comedores comunitarios para poder alimentarse, más del 70 requiere de alguna asistencia económica estatal y más del 80 no tiene un acceso adecuado a los servicios básicos. Además de advertir sobre las condiciones de hacinamiento, el informe final da cuenta de las diversas problemáticas ambientales que atraviesan los barrios, en su mayoría vinculadas con la cercanía a fuentes de contaminación como cursos de agua en mal estado, basurales o desagües cloacales.
El trabajo se realizó entre los meses de noviembre y diciembre del año pasado en cuatro barrios del AMBA --Isla Maciel, Villa 21-24, Barrio Mugica y Los Álamos de La Matanza-- y otros cinco en las ciudades de Mar del Plata --Las Dalias-- , Córdoba --Yapeyú--, La Rioja --Virgen Desatanudos--, Corrientes --Mendoza al Sur-- y Ushuaia --Mirador de Ushuaia--, alcanzando a 1485 hogares que contabilizan un total de 5825 personas.
Sus resultados fueron presentados este jueves por integrantes de las dos organizaciones. Diego Mora, del Observatorio Villero de La Poderosa, destacó entre otros puntos que la encuesta hogar por hogar fue realizada por vecinos y vecinas de los barrios con el objetivo de recabar información pero además "hacer una disputa en la agenda que además se pueda traducir en políticas para vivir dignamente". Catalina Marino, coordinadora del Programa Derecho a la Ciudad de ACIJ también indicó que buscaron "disputar relatos oficiales" con "información que apunte a la incidencia en políticas".
El informe final lleva el nombre de "Condiciones de vida en barrios populares" y fue redactado por el propio Mora y Fernando Bercovich, de ACIJ, con un total de 31 páginas que desagregan diversos datos relevantes sobre la cuestión económica en los barrios, pero también ambientales y de acceso a los servicios. En cuanto al primer punto, se recabó que el 41 por ciento de las familias encuestadas recurre a comedores comunitarios para poder alimentarse, cifra que se eleva en algunos casos llegando, por ejemplo, al 60 por ciento en barrios como Isla Maciel y Virgen Desatanudos. El dato se conecta de lleno con la cantidad de encuestados que reciben algún tipo de asignación estatal, que llega al 74 por ciento de los hogares. El informe advierte en este sentido que "esta combinación evidencia una alta dependencia de redes de apoyo comunitario y transferencias sociales estatales para garantizar la subsistencia diaria".
Los hogares, además, muestran una "marcada feminización", ya que "la mayoría de las jefas de hogar son mujeres, con más del 60 por ciento, y entre el 50 y el 60 por ciento de los hogares cuenta con al menos un menor a cargo". "Este escenario evidencia una doble vulnerabilidad: las mujeres deben asumir simultáneamente tareas de cuidado y la generación de ingresos", indica el informe.
La cuestión de las dificultades de la supervivencia diaria se traduce en otro dato ya conocido pero que el estudio presenta con números concretos: que la expectativa de vida de las personas que viven en barrios populares es mucho menor que la del resto de la población. En la presentación se indicó que entre los encuestados se recabó sólo un 4 por ciento de personas mayores de 65 años, lo que contrasta con el 12 por ciento que arrojó el último censo nacional para toda la población argentina. En los barrios populares incluidos en el informe, en tanto, "entre el 20 y el 30 por ciento de la población está compuesto por personas de 14 años o menos".
Pero el dato no se entiende sólo por las condiciones económicas de vida, sino también por las condiciones estructurales y socioambientales de los barrios. En el primer sentido se observa que en la mitad de las viviendas encuestadas hay condiciones de hacinamiento, con dos o tres personas por habitación, población dentro de la que un 10 por ciento está en "hacinamiento crítico" con más de tres personas por habitación. El 46 por ciento de las casas encuestadas están ubicadas sobre calles de tierra, mientras que el 84,1 no tiene acceso adecuado a los servicios básicos.
En cuanto a la conexión a esos servicios públicos, el punto más crítico se da en el tendido eléctrico, ya que el 63 por ciento de las viviendas tiene una conexión irregular a la red. La mitad de los encuestados también tiene una conexión informal al servicio de agua, cuya calidad, por otro lado, fue mal calificada por el 75 por ciento, que "declaró que el suministro presenta olor, color y/o sabor". La cuestión lleva a que el 60,6 por ciento de los encuestados se vea obligado a comprar agua embotellada para el consumo diario pese a sus precarias situaciones económicas.
El punto de la contaminación en los barrios es abordado en primer lugar a partir de la percepción de los vecinos y vecinas, que en un 30 por ciento cree que las cuestiones ambientales son el problema más importante de su barrio, mientras que el 53 por ciento asegura que su barrio está afectado por problemas ambientales. El 50 por ciento de las viviendas, en tanto, se encuentra cerca de una fuente directa de contaminación, ya sea en forma de cursos de agua, deshechos cloacales o basurales. El 57 por ciento asegura que todos los días ve basura alrededor de sus hogares.
Por último, el informe también hace hincapié en la falta de establecimientos públicos en los barrios, como centros de salud o escuelas. En el primer punto, el 22 por ciento de los encuestados respondió que tarda más de una hora en llegar al centro de salud en el que se atiende habitualmente por la ausencia de establecimientos cerca de su casa y por la falta de conexión adecuada de transporte en el barrio. El 28 por ciento indicó en este sentido que la falta de centros educativos y/o de salud en las cercanías es uno de los problemas que más afectan a sus vidas cotidianas.
Fuente: Página 12
Por Santiago Brunetto
Un estudio realizado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y La Poderosa en nueve barrios populares de distintos puntos del país muestra que más del 40 por ciento de sus habitantes asiste a comedores comunitarios para poder alimentarse, más del 70 requiere de alguna asistencia económica estatal y más del 80 no tiene un acceso adecuado a los servicios básicos. Además de advertir sobre las condiciones de hacinamiento, el informe final da cuenta de las diversas problemáticas ambientales que atraviesan los barrios, en su mayoría vinculadas con la cercanía a fuentes de contaminación como cursos de agua en mal estado, basurales o desagües cloacales.
El trabajo se realizó entre los meses de noviembre y diciembre del año pasado en cuatro barrios del AMBA --Isla Maciel, Villa 21-24, Barrio Mugica y Los Álamos de La Matanza-- y otros cinco en las ciudades de Mar del Plata --Las Dalias-- , Córdoba --Yapeyú--, La Rioja --Virgen Desatanudos--, Corrientes --Mendoza al Sur-- y Ushuaia --Mirador de Ushuaia--, alcanzando a 1485 hogares que contabilizan un total de 5825 personas.
Sus resultados fueron presentados este jueves por integrantes de las dos organizaciones. Diego Mora, del Observatorio Villero de La Poderosa, destacó entre otros puntos que la encuesta hogar por hogar fue realizada por vecinos y vecinas de los barrios con el objetivo de recabar información pero además "hacer una disputa en la agenda que además se pueda traducir en políticas para vivir dignamente". Catalina Marino, coordinadora del Programa Derecho a la Ciudad de ACIJ también indicó que buscaron "disputar relatos oficiales" con "información que apunte a la incidencia en políticas".
El informe final lleva el nombre de "Condiciones de vida en barrios populares" y fue redactado por el propio Mora y Fernando Bercovich, de ACIJ, con un total de 31 páginas que desagregan diversos datos relevantes sobre la cuestión económica en los barrios, pero también ambientales y de acceso a los servicios. En cuanto al primer punto, se recabó que el 41 por ciento de las familias encuestadas recurre a comedores comunitarios para poder alimentarse, cifra que se eleva en algunos casos llegando, por ejemplo, al 60 por ciento en barrios como Isla Maciel y Virgen Desatanudos. El dato se conecta de lleno con la cantidad de encuestados que reciben algún tipo de asignación estatal, que llega al 74 por ciento de los hogares. El informe advierte en este sentido que "esta combinación evidencia una alta dependencia de redes de apoyo comunitario y transferencias sociales estatales para garantizar la subsistencia diaria".
Los hogares, además, muestran una "marcada feminización", ya que "la mayoría de las jefas de hogar son mujeres, con más del 60 por ciento, y entre el 50 y el 60 por ciento de los hogares cuenta con al menos un menor a cargo". "Este escenario evidencia una doble vulnerabilidad: las mujeres deben asumir simultáneamente tareas de cuidado y la generación de ingresos", indica el informe.
La cuestión de las dificultades de la supervivencia diaria se traduce en otro dato ya conocido pero que el estudio presenta con números concretos: que la expectativa de vida de las personas que viven en barrios populares es mucho menor que la del resto de la población. En la presentación se indicó que entre los encuestados se recabó sólo un 4 por ciento de personas mayores de 65 años, lo que contrasta con el 12 por ciento que arrojó el último censo nacional para toda la población argentina. En los barrios populares incluidos en el informe, en tanto, "entre el 20 y el 30 por ciento de la población está compuesto por personas de 14 años o menos".
Pero el dato no se entiende sólo por las condiciones económicas de vida, sino también por las condiciones estructurales y socioambientales de los barrios. En el primer sentido se observa que en la mitad de las viviendas encuestadas hay condiciones de hacinamiento, con dos o tres personas por habitación, población dentro de la que un 10 por ciento está en "hacinamiento crítico" con más de tres personas por habitación. El 46 por ciento de las casas encuestadas están ubicadas sobre calles de tierra, mientras que el 84,1 no tiene acceso adecuado a los servicios básicos.
En cuanto a la conexión a esos servicios públicos, el punto más crítico se da en el tendido eléctrico, ya que el 63 por ciento de las viviendas tiene una conexión irregular a la red. La mitad de los encuestados también tiene una conexión informal al servicio de agua, cuya calidad, por otro lado, fue mal calificada por el 75 por ciento, que "declaró que el suministro presenta olor, color y/o sabor". La cuestión lleva a que el 60,6 por ciento de los encuestados se vea obligado a comprar agua embotellada para el consumo diario pese a sus precarias situaciones económicas.
El punto de la contaminación en los barrios es abordado en primer lugar a partir de la percepción de los vecinos y vecinas, que en un 30 por ciento cree que las cuestiones ambientales son el problema más importante de su barrio, mientras que el 53 por ciento asegura que su barrio está afectado por problemas ambientales. El 50 por ciento de las viviendas, en tanto, se encuentra cerca de una fuente directa de contaminación, ya sea en forma de cursos de agua, deshechos cloacales o basurales. El 57 por ciento asegura que todos los días ve basura alrededor de sus hogares.
Por último, el informe también hace hincapié en la falta de establecimientos públicos en los barrios, como centros de salud o escuelas. En el primer punto, el 22 por ciento de los encuestados respondió que tarda más de una hora en llegar al centro de salud en el que se atiende habitualmente por la ausencia de establecimientos cerca de su casa y por la falta de conexión adecuada de transporte en el barrio. El 28 por ciento indicó en este sentido que la falta de centros educativos y/o de salud en las cercanías es uno de los problemas que más afectan a sus vidas cotidianas.
Fuente: Página 12