"Nos tratan como terroristas": las duras declaraciones de Eusebio Antieco tras su liberaciónEusebio Antieco, referente de la comunidad mapuche-tehuelche Fentren Kimun - Costa del Gualjaina, fue liberado tras haber sido detenido junto a Susana Martín y otros integrantes de su comunidad en el marco de un operativo policial que irrumpió en un reclamo territorial. Aunque quedó imputado por "robo y usurpación", Antieco rechazó las acusaciones y sostuvo que la detención fue "una maniobra de criminalización de la protesta indígena".
Desde la audiencia de control de detención, el dirigente se expresó con firmeza ante los representantes judiciales:
"El fiscal acusa de robo, pero, mientras yo estuve ahí, no hubo robo ni violencia. Se tiene que terminar, de parte de la justicia, que se nos trate como terroristas. Somos pueblos preexistentes", afirmó.
Antieco insistió en que su accionar estuvo enmarcado en un reclamo histórico, no en un delito. Recordó que fue designado como mediador entre las comunidades mapuche-tehuelche y los gobiernos provincial y nacional, y que ya envió cartas al presidente y al gobernador solicitando la apertura inmediata de una mesa de diálogo.
"Este es un problema político que no vamos a solucionar hoy acá. Yo estoy dispuesto a dialogar porque sé que no estoy cometiendo ningún delito", sostuvo.
El dirigente volvió a apuntar contra lo que considera un "despojo histórico". Denunció que el territorio en disputa -unas 80.000 hectáreas en la zona de "La Chacra Los Mallines"- fue reconocido como comunitario en 1897 por el propio Estado argentino, pero más tarde se entregó a privados, entre ellos al empresario Aldo Duscher.
"El mismo Estado reconoce que esas tierras son comunitarias de los Antieco y después dice que no son comunitarias, que son privadas", cuestionó.
Antieco también exigió la aplicación de la Ley I N.º 157, de reivindicación territorial indígena, y recordó que los reclamos se sostienen en marcos legales internacionales: "Ustedes aplican y trabajan con leyes, pero nosotros también estamos dentro de la ley internacional".
La memoria comunitaria se remonta a fines del siglo XIX, cuando los hermanos Zenón y Manuel Antieco llegaron a Costa del Lepá huyendo de la avanzada militar. Desde entonces, las sucesivas generaciones intentan recuperar su territorio y su identidad. Pero, según denunció el propio referente, las respuestas estatales han sido "allanamientos, judicialización y represión".
Al concluir la audiencia, Antieco pronunció un mensaje que resonó entre sus integrantes y acompañantes: "Si me quieren dejar detenido, déjenme detenido; si me quieren matar, mátenme, pero voy a morir con la frente en alto. Ya que nos usurparon las tierras, les pido a las autoridades que trabajen de forma comunitaria para que todos podamos vivir dignamente".
Con su liberación, el conflicto territorial permanece abierto, pero las palabras de Antieco revelan una tensión que sigue creciendo y que, según él mismo, solo podrá resolverse mediante un diálogo político real y efectivo.
Eusebio Antieco, referente de la comunidad mapuche-tehuelche Fentren Kimun - Costa del Gualjaina, fue liberado tras haber sido detenido junto a Susana Martín y otros integrantes de su comunidad en el marco de un operativo policial que irrumpió en un reclamo territorial. Aunque quedó imputado por "robo y usurpación", Antieco rechazó las acusaciones y sostuvo que la detención fue "una maniobra de criminalización de la protesta indígena".
Desde la audiencia de control de detención, el dirigente se expresó con firmeza ante los representantes judiciales:
"El fiscal acusa de robo, pero, mientras yo estuve ahí, no hubo robo ni violencia. Se tiene que terminar, de parte de la justicia, que se nos trate como terroristas. Somos pueblos preexistentes", afirmó.
Antieco insistió en que su accionar estuvo enmarcado en un reclamo histórico, no en un delito. Recordó que fue designado como mediador entre las comunidades mapuche-tehuelche y los gobiernos provincial y nacional, y que ya envió cartas al presidente y al gobernador solicitando la apertura inmediata de una mesa de diálogo.
"Este es un problema político que no vamos a solucionar hoy acá. Yo estoy dispuesto a dialogar porque sé que no estoy cometiendo ningún delito", sostuvo.
El dirigente volvió a apuntar contra lo que considera un "despojo histórico". Denunció que el territorio en disputa -unas 80.000 hectáreas en la zona de "La Chacra Los Mallines"- fue reconocido como comunitario en 1897 por el propio Estado argentino, pero más tarde se entregó a privados, entre ellos al empresario Aldo Duscher.
"El mismo Estado reconoce que esas tierras son comunitarias de los Antieco y después dice que no son comunitarias, que son privadas", cuestionó.
Antieco también exigió la aplicación de la Ley I N.º 157, de reivindicación territorial indígena, y recordó que los reclamos se sostienen en marcos legales internacionales: "Ustedes aplican y trabajan con leyes, pero nosotros también estamos dentro de la ley internacional".
La memoria comunitaria se remonta a fines del siglo XIX, cuando los hermanos Zenón y Manuel Antieco llegaron a Costa del Lepá huyendo de la avanzada militar. Desde entonces, las sucesivas generaciones intentan recuperar su territorio y su identidad. Pero, según denunció el propio referente, las respuestas estatales han sido "allanamientos, judicialización y represión".
Al concluir la audiencia, Antieco pronunció un mensaje que resonó entre sus integrantes y acompañantes: "Si me quieren dejar detenido, déjenme detenido; si me quieren matar, mátenme, pero voy a morir con la frente en alto. Ya que nos usurparon las tierras, les pido a las autoridades que trabajen de forma comunitaria para que todos podamos vivir dignamente".
Con su liberación, el conflicto territorial permanece abierto, pero las palabras de Antieco revelan una tensión que sigue creciendo y que, según él mismo, solo podrá resolverse mediante un diálogo político real y efectivo.

