El ex fiscal general Gustavo Gómez explicó el camino a seguir para denunciar la contaminación por el avance del extractivismo minero y petrolero. Representantes de los territorios afectados en la Patagonia debatieron en el Foro "Somos Agua" de Comodoro.
En medio de la expansión del extractivismo minero y petrolero en toda la Patagonia, una voz sureña vuelve a cobrar fuerza para defender al medio ambiente. Sus palabras se expanden y se hacen eco entre la población de los territorios afectados.
Esa voz es la del ex fiscal general Gustavo Gómez, quien en el Foro "Somos Agua", realizado hace dos semanas en Comodoro Rivadavia, llamó a superar la etapa de denuncias y lamentos: "No nos podemos quedar solo en el diagnóstico y el llanto por el daño a la naturaleza. Basta de decir: ¡Uy, qué barbaridad! Tenemos los remedios para mejorar la situación, para facilitarle el acceso a la justicia a las víctimas de delitos ambientales. Y ahora los tenemos que a usar".
Con 34 años de trayectoria en el mundo del derecho y siempre en defensa del interés público, el hombre tuvo un bautismo de fuego en sus inicios como fiscal general de Rawson. En septiembre de 1991 tuvo que accionar por el derrame de un buque que afectó a unos 17.000 pingüinos.
"Es cierto que hay que denunciar e insistir con las denuncias, pero ya me cansé de pensar que esa es la única puerta de salida. Creo que ella debe surgir de otros caminos. Desde el mismo lugar en que me he criado, que es el jurídico", insistió.
Diversas miradas contra la contaminación
El mensaje de Gómez caló hondo en el "Somos Agua", un encuentro en el que desde diversas miradas (ambientalistas, comunidades mapuches-tehuelches, activistas, docentes, vecinos y poetas) se debatió sobre la contaminación que generan la megaminería y el fracking, una técnica hidrocarburífera agresiva por sus inyecciones de arenas, agua y sopa de químicos para quebrar la roca madre y extraer el petróleo a más de 3.000 metros de profundidad.
El "dejen de llorar" provocador que lanzó el ex fiscal no tuvo otra intención que la de generar un sacudón, un despertar en los asistentes. Un llamado de atención para repensar estrategias ante las flacas convocatorias que muestran las movilizaciones, protestas y los foros ambientales. "Somos siempre los mismos", se le escuchó repetir a algunos panelistas con gestos de resignación.
Es que en tiempos de crueldad y el ajuste que baja desde el Gobierno central -al que se suma la ambición de los poderes provinciales por ser parte del negocio extractivista vía regalías- la agenda ambiental deja de ser prioridad para quienes lidian con urgencias constantes: sueldos que se evaporan rápido, alimentos caros, salud, movilidad, impuestos y todos los etcéteras que se suman para el diario vivir.
¿Pero cuáles son los remedios para el medio ambiente que propone Gómez?
El experto en investigar crímenes ambientales explicó los pasos a seguir para prosperar con las denuncias.
De todos modos, aclaró que "para cambiar la realidad de los territorios afectados, habrá que ser insistentes y recurrir a voces influyentes, de los que tienen peso en la opinión pública y pueden ayudar a destrabar".
Una de sus sugerencias para quienes denuncien delitos ambientales fue la siguiente: "No hay que presentar una querella penal con 30 firmas, sino 30 querellas, para que los juzgados se tengan que hacer cargo por el volumen de causas iniciadas".
Al referirse al reciente derrame de un pozo con fracking en el lago Mari Menuco de Neuquén, Gómez consideró de importancia que el obispo del lugar, monseñor Fernando Croxatto, solicitara medidas al Gobierno provincial para asegurar la protección del agua. "El obispo accionó en el marco del Tratado de Escazú y la ley de acceso a la información pública ambiental. Eso motivó a una reunión de ‘Salvemos al Mari Menuco' con la secretaria de Ambiente, Leticia Estévez, y todo su gabinete. Todo bajo la coordinación del obispo". De la reunión surgió la idea de establecer santuarios en lugares sensibles, donde no se debe hacer fracking.
Aguas negras en Paso Córdoba
El caso del agua negra aceitosa que sale de las canillas en Paso Córdoba, barrio ribereño de General Roca, Río Negro, fue otro ejemplo de daño ambiental bajo análisis y debate en el Foro de Comodoro.
Desde Aguas Rionegrinas se les dice a los vecinos que el agua se vuelve negra porque contiene mucho manganeso y se activa con el cloro. Los vecinos se niegan a utilizarla. Hubo cuadros de diarrea, irritaciones en la piel y temen que se trate de una contaminación de las napas por el fracking que se hace unos 15 kilómetros aguas arriba del barrio pegado al río Negro.
Las bombas que extraen el agua de las napas se engranan y los lavarropas se rompen por el agua pesada. No se sabe aún la fuente de donde emana el agua negra ni cuál es su composición. Desde Aguas Rionegrinas y el Departamento Provincial de Aguas repiten que "es el manganeso".
Por estos días, los vecinos se mueven para reunir fondos a través de una campaña solidaria en General Roca. Es para costear el pago a un laboratorio que hará el análisis de las muestras de agua que certificó un escribano.
Consultado para saber cómo se debe accionar ante un caso así, el ex fiscal Gómez dijo que es necesario pedirle a Aguas Rionegrinas que informe cuál es la composición del agua, en base a los componentes que establece el Código Alimentario Nacional. "Deben detallar si están presentes las sustancias establecidas y señalar si aparecen otras que no corresponden".
Mencionó también que debe respetarse el cumplimiento de la Ley 24052 que establece lo que se llama "agua destinada al consumo humano".
Gómez recordó un caso similar en el que actuó por la denuncia de un vecino de Tandil. El hombre había enviado un oficio a la Municipalidad por la calidad del agua pero no le daban respuesta. "Fuimos con un amparo. Y el intendente mintió al decir que hacían los análisis cuando no era así, lo que originó que iniciáramos con una causa penal en su contra. Desde allí, en Tandil empezaron a hacer los análisis del agua. A veces una acción como esta cambia la historia y no es necesario llegar a un final judicial".
Patagónico, católico y "denunciador"
Gustavo Gómez tuvo su última actuación como fiscal federal en Tucumán, luego de 34 años de batallar contra quienes lucran con el medio ambiente y lo dañan. Su sueño es verlos presos y no que solo paguen multas económicas.
Tiene 66 años, nació en Puerto Deseado, creció y vivió en distintas ciudades de la Patagonia (entre ellas Cipolletti), ya que su padre fue empleado del Banco Nación.
Es profundamente católico, dice que tiene a Jesús como ídolo y se casó con Mercedes Mechi Petroff. Tiene 3 hijas y dos nietos.
Gómez recorre el país y explica con tutoriales cómo iniciar una querella penal contra los delitos ambientales. Hace público su mail (fiscalgustavogomez@gmail.com) y su cuenta de Instagram (@exfiscalgustavogomezok) "para socializar el conocimiento".
La carrera que inició como funcionario judicial en Rawson, Chubut, hasta llegar a fiscal en los ‘90 derivó en su designación como fiscal de la Cámara Federal en Tucumán en 2001. Fue el encargado de llevar adelante la causa por contaminación contra Minera Alumbrera en Catamarca. La empresa derramó metales pesados y efluentes industriales en la cuenca de los ríos Salí-Dulce.
Uno de los jueces que sobreseyó a los empresarios condenados terminó destituido y condenado a cinco años de cárcel por enriquecimiento ilícito, por otras denuncias.
Pese a su basta trayectoria -dio trámite a más de 120 denuncias por contaminación- y escuchar en distintos lugares del país los lamentos por las agresiones al medio ambiente, el fiscal, ya jubilado, cree que el cambio social que busca sigue sin resolverse.
Para clausurar el Foro "Somos Agua" en Comodoro Rivadavia eligió estas palabras: "Todavía sigo sin convencerlos de que hay remedios para estos problemas. ¿Que nos cuesta?: Sí. ¿Que los obstáculos para prosperar con la demanda son infinitos? También. ¿Que necesitan de nuestra paciencia? Sí. ¿Qué tenemos que ser persistentes? También. ¿Qué vamos a enfrentarnos a batallas perdidas de entrada? Sí. Pero de cien causas que se abran, una va a prosperar. Y eso justifica nuestra pelea".