En Comodoro Rivadavia este 2025 se contraponen dos realidades disociadas en cuanto al empleo. Por un lado, el INDEC informó que en el tercer trimestre del año la tasa de desocupación fue de apenas el 2,7%, lo que podría definirse como una situación de "pleno empleo", pero esas estadísticas se dan de bruces con los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), dependiente del Ministerio de Capital Humano de Nación. Por el otro, los miles de trabajadores petroleros que dejaron sus puestos en los yacimientos generaron un cimbronazo recesivo en el conjunto de la sociedad comodorense. Ambos mundos paralelos colisionan y existen algunas pistas que permiten intentar entender los motivos por los cuales los datos del INDEC están disociados de la realidad laboral imperante en la ciudad. El dato novedoso es que se achicó la masa laboral disponible de Comodoro y al mismo tiempo se produjo una migración interprovincial que expulsó a cerca de 2.000 trabajadores de Chubut y otros 1.000 de Santa Cruz que se instalaron en Neuquén, muchos de los cuales seguramente están vinculados a la actividad petrolera.
Números desmentidos por la realidad
Si bien el INDEC informó con sus publicaciones de la Encuesta Permanente de Hogares sobre el mercado de trabajo que en Comodoro Rivadavia se produjo en los primeros tres trimestres del 2025 un aumento de la desocupación, dichas estadísticas no reflejan la profunda destrucción de empleo privado formal que se vienen dando desde finales del 2023.
Para el organismo oficial que efectúa los relevamientos oficiales, en el primer trimestre de este año el desempleo en Comodoro se ubicó en el 1,3%; para pasar al 2,0% en el trimestre siguiente y llegar al 2,7% en el tercer trimestre del año.
Si bien el crecimiento escalonado registrado oficialmente muestra una duplicación de la tasa de desempleo en la ciudad, los indicadores tienen un alto nivel de disociación con la realidad imperante en una Comodoro que sufre sacudones en el empleo petrolero y en el de la construcción, lo que a su vez genera anillos recesivos sobre el resto de los sectores de la masa laboral y el conjunto de la economía.
Tan distantes están las estadísticas del INDEC de la realidad que la desocupación registrada en el tercer trimestre de este año es menor a todo le segundo semestre del 2023, cuando arrancó la crisis económica a nivel nacional, e inclusive es de una dimensión más acotada a todo el año 2024 cuando llegaron las ondas expansivas de la recesión generada por la devaluación y la altísima tasa de inflación.
La colisión de estadísticas se produce inclusive entre dos organismos oficiales. Por un lado los indicadores de bajo desempleo que reveló el INDEC y por el otro los contradicen los altísimos niveles de destrucción de empleo privado formal que viene informando mensualmente el SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), dependiente del Ministerio de Capital Humano de Nación.
Si bien las estadísticas del SIPA engloban a toda la provincia de Chubut y no discriminan los datos específicos de Comodoro Rivadavia, ciudad que tienen la mayor población y con más amplia incidencia en el mercado laboral formal, los guarismos reflejan claramente una fuerte pérdida de puestos de trabajo en el último cuatrimestre y que se fue desacelerando en los meses de agosto y septiembre.
Los datos del SIPA no incluyen el panorama del empleo informal que en Comodoro debe ubicarse por encima del 25%, aunque esa precisión no puede obtenerse fácilmente ya que el INDEC dejó publicar los datos del empleo en negro de la ciudad en septiembre de 2019 cuando había alcanzado el 22% de la población económicamente activa.
Para el SIPA Chubut no genera empleo privado desde noviembre del 2024 y sólo hizo en ese mes de manera excepcional ya que toda la serie iniciada a finales del 2023 muestra una casi constante destrucción de puestos de trabajo formalizados.
Dichos datos sí tienen un correlato con la realidad laboral imperante en Comodoro Rivadavia, más allá que engloben al conjunto del territorio chubutense. Con la profundización del proceso de reestructuración de la industria petrolera en el sur provincial, apalancado con la salida de YPF, las ventas de las concesiones y la llegada de nuevas operadoras miles de obreros petroleros se quedaron sin trabajo y se adhirieron a los retiros voluntarios.
Ese proceso se potenció en el segundo trimestre de este 2025 y alcanzó su punto más elevado en julio con 7.868 puestos de trabajo menos que en el mismo mes del 2024; luego se fue aminorando, aunque el último dato disponible indica que en septiembre se contabilizaron 3.565 empleos privados menos en la provincia que en el año pasado.
Las estadísticas que podrían ayudar a dilucidar la yuxtaposición de estos dos indicadores que colisionan entre el INDEC y el SIPA, son las del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) que también dependen del Ministerio de Capital Humano; pero las mismas se publican con más de seis meses de retraso y habrá que esperar hasta el primer trimestre del 2026 para saber cuál fue el desempeño del empleo en la provincia en cada una de sus ramas laborales.
¿Por qué el INDEC mide una desocupación tan baja en Comodoro?
Dilucidar cuáles son los elementos que llevan al INDEC a medir un desempleo tan bajo en Comodoro no es una tarea sencilla ya que se conjugan varias aristas que se complementan entre sí.
En base a los análisis efectuados por el contador y economista César Herrera para el Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, uno de los primeros elementos a considerar es que el coeficiente de variación de la desocupación en Comodoro es muy elevado.
El propio INDEC reveló que para el tercer trimestre del año dicho indicador de variación se ubicó en el 40,8%. Es decir que el 2,7% de desocupación puede variar un 40,8% hacia el límite superior y en la misma magnitud hacia el límite inferior; lo que deja la tasa de desocupación con un mínimo del 0,9% y un máximo del 4,6%.
Si bien ninguno de los márgenes parece reflejar la realidad que se vive en lo cotidiano en los hogares comodorenses, esa es una de las primeras explicaciones que comienzan a dilucidar la disociación entre la realidad y las estadísticas oficiales.
Aunque una desocupación del 4,6% podría acercarse más a la realidad existente en la ciudad, tampoco es la única variable a considerar a la hora de explicar el desfase entre los indicadores.
El coeficiente de variación amplía los márgenes de error
Para Herrera, "Comodoro Rivadavia (CRD-RT) y Neuquén (NQN-PLOT) tienen desempleo muy bajo (2.7% y 3.3%), lo que indicaría una situación de ‘pleno empleo' o alta demanda de mano de obra, típico de economías locales dinámicas (hidrocarburos, en estos casos)".
Desde el Observatorio de Economía se explica que "el Coeficiente de Variación (CV) es una medida de dispersión relativa. Se calcula como (Desviación Estándar/Media) x 100. En el contexto de una encuesta de hogares como la EPH (INDEC), se utiliza para medir la precisión estadística o error de muestreo de la estimación".
Herrera interpretó que este coeficiente de variación tan elevado "significa que la estimación del desempleo (2.7%) está sujeta a un alto grado de incertidumbre estadística".
En ese marco detalló varios ítems a considerar:
1) Muestra Pequeña o Poca Variedad: El CV (Coeficiente de Variación) tan elevado sugiere que la submuestra de la EPH en Comodoro Rivadavia que se utilizó para calcular el desempleo es muy pequeña o que los desempleados captados fueron pocos y concentrados en ciertos segmentos. El desempleo es un fenómeno de baja incidencia en esa ciudad (solo 2.7 de cada 100 personas en la PEA), por lo que es difícil "encontrarlo" de manera estable en una encuesta muestral.
2) La estimación no es robusta: El INDEC suele considerar que un CV por encima del 20-25% indica que el dato debe ser analizado con extrema cautela. Un CV del 40.8% implica que el intervalo de confianza alrededor del 2.7% es muy amplio. Podría ser, por ejemplo, que la "verdadera" tasa de desempleo (si se hiciera un censo) estuviera entre 1% y 4.5% (esto es una simplificación ilustrativa).
3) Relación con la Tasa de Actividad: El CV para la tasa de actividad en Comodoro es aún más extremo (0.9% con un CV que, aunque no lo das, debe ser altísimo). Esto confirma que la estimación del tamaño de la PEA en ese trimestre y aglomerado es muy volátil y poco precisa. Si la base (PEA) es incierta, el cálculo del desempleo (que es una parte de esa base) se vuelve doblemente incierto.
En ese marco Herrera concluyó que: 1) El CV altísimo de Comodoro Rivadavia (40.8%) es una bandera roja estadística. Indica que su tasa de desempleo reportada (2.7%) tiene un alto margen de error y debe interpretarse como una señal cualitativa ("desempleo bajo") más que como un valor cuantitativo preciso; 2) Pero su medición es imprecisa debido probablemente a limitaciones en el tamaño o la distribución de la muestra para los trimestres ese trimestre; 3) El dato debe leerse junto con el de tasa de actividad en baja (39,4%), lo que pinta un cuadro de un mercado laboral difícil de medir, donde la población activa es reducida pero casi totalmente ocupada; 4) En resumen: el bajo desempleo en CRD -RT no se debe necesariamente a una gran creación de puestos, sino a una muy pequeña población económicamente activa (PEA) que, sin embargo, casi en su totalidad tiene empleo.
Este coeficiente de variación mencionado anteriormente viene siendo muy elevado en los tres primeros trimestres del 2025, e inclusive ronda en porcentajes altísimos que amplían el margen de error y transforman en engañosas las cifras.
Desde el cuarto trimestre del 2023 la variación se ubicó en el 40,7%, pero luego fue creciendo con el paso de los meses en la última medición del año pasado llegó al 49,9% de margen de error. En todo este 2025 estuvo posicionado en el 65,3% durante el primer trimestre para luego descender al 50,2% en el segundo trimestre y el 40,8% ya reflejado del tercer trimestre.
Cuanto más baja dio la desocupación en Comodoro durante este 2025 más alto fue el coeficiente de variación y por eso el 1,3% de desempleo registrado en el primer trimestre del año es una falacia de altas proporciones porque el margen superior fue del 2,1% y tampoco así se logra reflejar una realidad que ya se estaba desarrollando con la destrucción de miles de puestos de trabajo formalizados.
Achicamiento de la población laboral y sin generación de empleo
Existen otras dos variables que impactan sobre la interpretación de una desocupación tan baja que informó en INDEC para Comodoro Rivadavia.
Una de ellas es el estancamiento e inclusive el retroceso de la Población Económicamente Activa (PEA) y la consiguiente contracción de la Población Ocupada en la ciudad.
Hasta el tercer trimestre del 2023 la PEA experimentó una tendencia alcista que se rompió a finales de ese año, pero que en segundo trimestre del 2023 alcanzó su punto más elevado de los últimos siete años. Con 43,3% de tasa de actividad Comodoro tuvo su máximo nivel de trabajadores en actividad e inclusive fue el registro más alto desde el 2016.
Los tres primeros trimestres del 2023 se movieron en función de la actividad laboral con los más altos registros de la última década, pero esa tendencia se esfumó en el último trimestre y la PEA se desplomó al 39,5% para fluctuar en niveles inferiores durante todo el 2024.
Esa contracción de la actividad laboral que se produjo a finales del 2023 no se revirtió hasta este 2025 y sólo tuvo variaciones menores, siempre sin alcanzar los niveles de hace dos años.
De los 108 mil trabajadores activos que había en Comodoro durante el tercer trimestre del 2023 se cayó a 99 mil en el trimestre siguiente y los niveles que había antes de la devaluación y el estallido inflacionario recién se recuperaron en el arranque de este 2025.
Entre el tercer trimestre del 2023 y el mismo trimestre del 2025 en Comodoro Rivadavia la población en general creció un 3,2%, pero la población económicamente activa se contrajo un 2,8%. Es decir que según las propias cifras del INDEC se sumaron 8 mil habitantes y los que están en actividad se redujeron en 3 mil personas.
Estas fluctuaciones ascendentes de la población en general y descendentes de la actividad influyen de manera directa sobre las estadísticas del INDEC y a su vez ponen en superficie un proceso expulsivo de la masa laboral existente en la ciudad y la región.
En paralelo se observa una destrucción de empleo registrado de alta magnitud que se disparó tras el tercer trimestre del 2023. Sólo en tres meses se perdieron 9 mil empleos de calidad en Comodoro Rivadavia y hubo que esperar hasta el primer trimestre del 2025 para que se retomaran niveles similares a los de dos años anteriores, aunque esa suba se esfumó y los registros de fuerza laboral disponible se volvió a contraer para estancarse en el resto de este año.
Esas tendencias se constatan con una curva de evolución similar en lo que respecta a la mano de obra ocupada. Los 105 mil empleos contabilizados como ocupados en el segundo trimestre del 2025 comenzaron a retroceder por la crisis económica y productiva que afectó a la ciudad, llegando a 98 mil trabajadores en el cuarto trimestre del 2023 y 97 mil en el arranque del 2024.
La mano de obra ocupada en la ciudad no solamente retrocedió, sino que cuando creció apenas logró superar levemente los niveles de hace dos. Como consecuencia del crecimiento poblacional y la incorporación de nuevos actores al mundo laboral, en Comodoro la generación de empleo se encuentra estancada desde hace dos años y con achicamientos de relevancia.
Migración hacia Vaca Muerta
En base a los análisis efectuados por Herrera sobre las bases de datos de la EPH se pudo detectar que en los últimos años, especialmente desde el 2023, se produjo una fuerte migración de obreros calificados y trabajadores en general hacia la provincia de Neuquén.
Se puede estimar que alrededor de 2.000 trabajadores que tenían residencia en Chubut migraron hacia Vaca Muerta y otros 1.000 hicieron lo propio abandonando la provincia de Santa Cruz hacia el refugio petrolero neuquino.
Ese proceso de trabajadores migrando en búsqueda de un horizonte laboral que Comodoro y el norte de Santa Cruz ya no les ofrecen seguramente es parte de una tendencia que aún no se puede terminar de dimensionar en toda la real magnitud.
Lo cierto es que la masa laboral se contrajo considerablemente en los últimos dos años. Muchos de los trabajadores que perdieron sus empleos en el petróleo aún pueden vivir con sus indemnizaciones, otros dejaron la ciudad y hay otros que se han retirado del mundo del trabajo agobiados por el desánimo. Todos ellos no aparecen en las estadísticas de la desocupación.
Tal como sucede a nivel nacional, es de suponer que ha crecido en la región el trabajo informal vinculado al monotributismo o al empleo de aplicaciones de servicios con condiciones de mayor precariedad.
El responsable del Observatorio de Economía interpretó que "mientras el petróleo se transforma, sectores como el comercio y la construcción ya enfrentan una situación crítica, lo que afecta las oportunidades laborales".
Todos estos elementos juntos permiten comprender cuál es la realidad laboral y ocupacional en Comodoro Rivadavia en el marco de una perspectiva que aún podría no haber terminado de reacomodarse, pero que además posibilita vislumbrar los motivos por los cuales los bajos niveles de desocupación informados por el INDEC chocan con la realidad que se vive cotidianamente en la ciudad.
La crisis laboral desatada en Comodoro y que impacta en toda la región de la Cuenca del Golfo San Jorge, haciéndose sentir en Chubut, no está terminada ni mucho menos; habrá que esperar para saber cuál es el desenvolvimiento de las diferentes variables laborales y económicas para poder terminar de precisar los alcances de un proceso que nuevamente pone a la ciudad ante el desafío de reinventarse para resurgir.