Milei avanza con su Plan Nuclear que incluye a Chubut: "La Arabia Saudita del uranio"El Gobierno creó la Secretaría de Asuntos Nucleares. La palabra "Asuntos" es difusa, de otra época; remite a la tradición anglosajona, siendo la traducción directa de "Affairs". Macri la trajo de vuelta al crear la Secretaría de Asuntos Estratégicos. Milei, que se copia hasta los escudos de los yanquis, no se la iba a perder. Parece una oficina hecha para tener un affaire con los Estados Unidos sobre nuestros recursos.
El gobierno fanfarroneó en el comunicado: "Nuestra Nación tiene el potencial para convertirse en la ‘Arabia Saudita del Uranio'". Ahora el ideal es un país con un régimen monárquico, cuya familia gobierna desde hace 94 años; la Constitución es el Corán; su economía depende de la exportación de un recurso natural no renovable; es el principal aliado de EE.UU. en Medio Oriente; aún se decapita con sable y los periodistas ensobrados son los que caben dentro de sobres. Por mucho menos le dieron el Nobel de la Paz a una opositora que pasó de la clandestinidad a Oslo por las mismas aguas donde EE.UU., los hutíes del Caribe, lanza misiles contra embarcaciones civiles y se roba los barcos petroleros cual piratas somalíes.
Milei presentó el Plan Nuclear Argentino con la ilusión de dar energía a la IA global. Pero la política es desfinanciamiento, desguace y privatización. Paralizó el proyecto CAREM, primer reactor modular de potencia diseñado íntegramente en el país. Atucha III también está frenada, por la nueva geopolítica definida desde Washington que busca sacar a China del proyecto. El 5 de noviembre pasado se habilitó la venta del 44% de las acciones de NASA (Nucleoléctrica Argentina S.A.), empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país.
Su presidente Demian Reidel había declarado de forma grandilocuente "vamos a venderle uranio al resto del planeta". En realidad, va a ser a EEUU. El plan es extractivismo para la exportación, como en la colonia, dejando que el uranio sea enriquecido en el extranjero. Las provincias con reservas se entusiasmaron, sobre todo Chubut. Una semana después de que Milei anunció el Plan Nuclear, su ex patrón, Eduardo Eurnekian, se compró en Río Negro la mina de uranio más grande del país. El que sabe, sabe; y el que no, es jefe.
La Secretaría de Asuntos Nucleares pretende organizar la política del sector, pero está por fuera de la Secretaría de Energía y depende directamente del Ministerio de Economía, una lógica más fiscal que técnico-estratégica. Como presidente pusieron a Federico Ramos Nápoli, un abogado de apenas 30 años, exasesor de Comunicación Digital bajo la Secretaría General de la Presidencia, o sea, un troll de Karina que en octubre pasado fue nombrado presidente de Dioxitek S.A, la empresa estatal encargada de la conversión de uranio, donde su mérito fue meter un ajuste.
Imitar de verdad a los saudíes sería tener las empresas estatales y los recursos nacionalizados, o al menos en acuerdo estratégico con las provincias para agregar valor con nuestra tecnología.
El Gobierno creó la Secretaría de Asuntos Nucleares. La palabra "Asuntos" es difusa, de otra época; remite a la tradición anglosajona, siendo la traducción directa de "Affairs". Macri la trajo de vuelta al crear la Secretaría de Asuntos Estratégicos. Milei, que se copia hasta los escudos de los yanquis, no se la iba a perder. Parece una oficina hecha para tener un affaire con los Estados Unidos sobre nuestros recursos.
El gobierno fanfarroneó en el comunicado: "Nuestra Nación tiene el potencial para convertirse en la ‘Arabia Saudita del Uranio'". Ahora el ideal es un país con un régimen monárquico, cuya familia gobierna desde hace 94 años; la Constitución es el Corán; su economía depende de la exportación de un recurso natural no renovable; es el principal aliado de EE.UU. en Medio Oriente; aún se decapita con sable y los periodistas ensobrados son los que caben dentro de sobres. Por mucho menos le dieron el Nobel de la Paz a una opositora que pasó de la clandestinidad a Oslo por las mismas aguas donde EE.UU., los hutíes del Caribe, lanza misiles contra embarcaciones civiles y se roba los barcos petroleros cual piratas somalíes.
Milei presentó el Plan Nuclear Argentino con la ilusión de dar energía a la IA global. Pero la política es desfinanciamiento, desguace y privatización. Paralizó el proyecto CAREM, primer reactor modular de potencia diseñado íntegramente en el país. Atucha III también está frenada, por la nueva geopolítica definida desde Washington que busca sacar a China del proyecto. El 5 de noviembre pasado se habilitó la venta del 44% de las acciones de NASA (Nucleoléctrica Argentina S.A.), empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país.
Su presidente Demian Reidel había declarado de forma grandilocuente "vamos a venderle uranio al resto del planeta". En realidad, va a ser a EEUU. El plan es extractivismo para la exportación, como en la colonia, dejando que el uranio sea enriquecido en el extranjero. Las provincias con reservas se entusiasmaron, sobre todo Chubut. Una semana después de que Milei anunció el Plan Nuclear, su ex patrón, Eduardo Eurnekian, se compró en Río Negro la mina de uranio más grande del país. El que sabe, sabe; y el que no, es jefe.
La Secretaría de Asuntos Nucleares pretende organizar la política del sector, pero está por fuera de la Secretaría de Energía y depende directamente del Ministerio de Economía, una lógica más fiscal que técnico-estratégica. Como presidente pusieron a Federico Ramos Nápoli, un abogado de apenas 30 años, exasesor de Comunicación Digital bajo la Secretaría General de la Presidencia, o sea, un troll de Karina que en octubre pasado fue nombrado presidente de Dioxitek S.A, la empresa estatal encargada de la conversión de uranio, donde su mérito fue meter un ajuste.
Imitar de verdad a los saudíes sería tener las empresas estatales y los recursos nacionalizados, o al menos en acuerdo estratégico con las provincias para agregar valor con nuestra tecnología.

