Patagonia

Propietaria de campos en Península Valdés cerró los ingresos a los miradores y quiere cobrarle al turismo

Susana Cereijo - apoderada de la familia Ferro

Santiago Sussanich, representante del sector de agencias de viajes dde Puerto Madryn, denunció el bloqueo de los ingresos a la pingüinera y a la Boca de la Caleta. Según detalló, la decisión fue tomada por Susana Cereijo (viuda de Ferro), apoderada de la familia Ferro y propietaria de gran parte de los campos de la zona.

En Península Valdés, la familia Ferro decidió cerrar, desde el martes 6 de enero, de manera unilateral los caminos internos que conducen a puntos estratégicos de avistaje. La medida consistió en la colocación de alambres para anular el acceso a un mirador de la Caleta y al sector de la pingüinera, lugares que son visitados tanto por agencias como por particulares.

Susana Cereijo, apoderada de la familia Ferro, ha estado en conversaciones con el sector, pero las negociaciones se estancaron ante pretensiones económicas calificadas como injustificables, "el pedido era de 7.000 dólares mensuales. No hay manera de justificarlo ni de absorber ese costo, porque la realidad es que la propuesta de la Señora no tenía ninguna contraprestación más que el acceso", sentenció Santiago Sussanich en diálogo con Jornada Radio.

Exigencias cumplidas y un nuevo "canon"

Sussanich explicó que, inicialmente, la familia Ferro aludió a una supuesta falta de cuidado y control del lugar. Ante esto, el Ministerio de Turismo y la administradora accedieron a diversas exigencias técnicas y de conservación. Sin embargo, una vez resueltos esos puntos, apareció el reclamo monetario.

"Se le dio respuesta a todo y luego apareció la cuestión económica", relató el referente de las agencias. Según su testimonio, la propuesta de Cereijo consistía en que el Estado realizara los arreglos del sitio, elaborara un plan de manejo, pusiera personal de cuidado y, además, abonara la cifra en dólares mencionada. "Es un lugar que queda de paso y no tiene infraestructura, el Estado ya ha aportado a esos sitios", añadió Sussanich, diferenciando este caso de otros emprendimientos privados que sí ofrecen servicios de gastronomía o traslados.

25 años de acceso libre

El conflicto rompe con una convivencia de un cuarto de siglo. Sussanich recordó que existía un convenio "tácito" de palabra con el anterior propietario del campo. "Hace 25 años que se utiliza y se utiliza de manera responsable y sin ningún tipo de conflicto. Hoy que tiene relevancia, te dicen < bueno, o me pagas o te lo cierro>", lamentó.

Desde el sector consideran que el cierre es "contraproducente para justamente el cuidado y la conservación de esos lugares", ya que la presencia del turismo ha sido históricamente lo que ha mantenido la zona protegida y conservada.

Consecuencias para los cruceros

El impacto de esta medida es inmediato. Con la llegada de dos cruceros este miércoles, cientos de turistas internacionales no podrán conocer estos atractivos. "No van a poder acceder al área, así que pasaremos por fuera", confirmó Sussanich, señalando que el perjuicio afecta a toda la cadena turística de Puerto Madryn y Puerto Pirámides.

Por el momento, el sector analiza las vías legales y posibles recursos de amparo para reabrir los caminos en una zona que se encuentra prácticamente sobre la línea de costa.

Arribo de cruceros

Con la oficialización del cierre de los accesos a los miradores, los prestadores turísticos tuvieron que plantear un escenario alternativo para poder cumplir con los cruceristas que contrataban los servicios al Patrimonio de la Humanidad.

"Va a ser un día complicado con la actividad de cruceros por no poder acceder a estos dos sitios tan importantes que se visitan en esta época del año y por la carga que significa llevar toda la gente a un solo área de Península Valdés" explicó Leticia Benítez, integrante de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo.

Ante la decisión tomada por los dueños de los campos se resolvió que llevar a los turistas a "lo que es el mirador y la zona de Caleta Valdés que vamos a poder seguir haciendo, no así visitar la pingüinera de Punta Cantor y la boca de la caleta" comentó la prestadora.

Con la reducción de espacios y sectores a visitar la sobrecarga para los lugares habilitados es significativa con los riesgos que ello puede generar en dichos ambientes.

La integrante de la Asociación de Agencias de Viajes aclaró que "el problema no está en estos dos miradores. Ella presentó tres puntos para continuar abierto y donde dos fueron aprobados. El único punto que no se no se aceptó fue el pedido de 7 mil dólares de canon para poder acceder a esos lugares".

Los aspectos que estaban aceptados eran el plan de manejo y el arreglo del área, mientras que el tercer punto se seguiría conversando. "A nosotros nos había dicho que alrededor del 15 o 17 de enero iba a ser el cierre. Por eso habíamos dicho de volver a tener otra reunión y la semana pasada avisó de que entre el 6 y 7 de enero iba a cerrar los dos lugares de acceso y lo hizo" afirmó Benítez.

Asimismo, planteó que el eje del conflicto es que "hay un enojo por otras áreas que hay dentro de Península Valdés. Hay otro problema de fondo que lleva muchos años, donde ellos son los responsables de iniciar con las acciones que sean necesarias para poder empezar a trabajar en ese sector. El problema de los miradores no creo que pase por una cuestión económica".

Fuente: Jornada