El movimiento del terreno, que comenzó a notarse con fuerza en las primeras horas de este domingo, provocó grietas profundas en viviendas, roturas en cañerías de gas y agua, y un riesgo concreto de derrumbe que llevó a los vecinos a abandonar sus hogares con lo puesto. El intendente Othar Macharashvili asistió al lugar para ponerse al frente del operativo y activó desde el inicio de la emergencia un esquema de monitoreo conjunto con organismos técnicos y empresas de servicios, entre ellos el SEGEMAR, Camuzzi, la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) y la Universidad Nacional de la Patagonia.
La situación, que se venía gestando desde hace semanas con señales de inestabilidad, alcanzó un punto crítico este fin de semana. Según relatos de los afectados y del presidente de la Asociación Vecinal del barrio Mosconi, el problema no es solo visible en las paredes agrietadas, sino que incluye peligrosas fugas de gas dentro de las viviendas, confirmadas por personal de Camuzzi.
"Mi casa se abrió al medio"
El impacto del desplazamiento del cerro es directo y devastador para los vecinos. «Mi casa se abrió al medio», describió con crudeza uno de los afectados, resumiendo el tipo de daño estructural que observan las familias. No se trata de fisuras menores, sino de fracturas que comprometen la seguridad de las viviendas, muchas de las cuales «corren riesgo directo de caerse», según advirtió Alfredo Gómez, presidente de la Asociación Vecinal del barrio Mosconi.
La decisión de evacuar no fue tomada a la ligera. Algunas familias comenzaron a salir de sus hogares desde el viernes, cuando el terreno ya mostraba señales claras de inestabilidad. «La situación es crítica con el movimiento del suelo», explicó Gómez, quien detalló que el problema se agrava con la confirmación de «pérdidas de gas internas» en algunos domicilios, un riesgo adicional que transforma una emergencia geológica en una amenaza inmediata para la vida.
Macharashvili en las evaluaciones casa por casa
Durante la madrugada, personal de Bomberos, Defensa Civil y áreas municipales trabajaron contrarreloj para asistir a los evacuados y garantizar condiciones mínimas de seguridad. En una primera instancia, varias familias fueron trasladadas al Club Talleres, mientras que el municipio dispuso posteriormente la apertura del Hotel Deportivo como espacio de alojamiento temporal.
El intendente Othar Macharashvili se encuentra al frente del operativo y activó desde el inicio de la emergencia un esquema de monitoreo conjunto con organismos técnicos y empresas de servicios, entre ellos el SEGEMAR, Camuzzi, la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) y la Universidad Nacional de la Patagonia. Equipos interdisciplinarios realizan evaluaciones casa por casa para determinar el nivel de afectación y el riesgo en cada vivienda.
Desde el Ejecutivo municipal remarcaron que la prioridad es preservar la integridad física de los vecinos y evitar cualquier retorno prematuro a zonas comprometidas. Al mismo tiempo, se avanza en la asistencia social y logística para las familias que debieron abandonar sus hogares.
Infraestructura colapsada: calles, gas y agua comprometidos
El daño trasciende las viviendas y afecta a toda la infraestructura barrial. El movimiento del suelo ha provocado roturas en cañerías de gas y agua, comprometiendo servicios esenciales y elevando el nivel de peligro. Las calles de los barrios Sismográfica y Marquesado también presentan alteraciones visibles, con el terreno cambiando de forma y afectando la transitabilidad.
Esta combinación de factores -daño estructural en las casas, fugas de gas y corte de servicios- crea un escenario de extrema vulnerabilidad. Las autoridades mantienen un seguimiento técnico constante del cerro para evaluar la magnitud del daño y la estabilidad del suelo, mientras los vecinos evacuados enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo, o incluso si, podrán regresar a sus hogares.
Una problemática recurrente en laderas inestables
El desplazamiento del cerro Hermitte revela un problema grave. Comodoro Rivadavia y otras ciudades con laderas enfrentan un riesgo constante: construir en terrenos inestables. Un fenómeno geológico se convierte en una amenaza directa para los hogares, con un impacto humano y material devastador.
Actualmente, se asiste a las familias evacuadas y las autoridades analizan qué hacer. Esta situación es una llamada de atención urgente. Es necesario un plan urbano que realmente tenga en cuenta estos peligros y protocolos de respuesta rápidos y efectivos para cuando la tierra deje de ser firme bajo los pies de la gente.