Con la CGT dormida, crece la presión de los gremios para enfrentar la reforma laboral de Milei Por José Maldonado
Abel Furlán, líder de la UOM, convocó para este miércoles a gremios combativos para enviar un mensaje contundente a la nueva conducción de la CGT: reclaman que active un plan de lucha urgente contra la reforma laboral en la antesala del tratamiento en el Senado.
En las últimas horas la presión se intensificó desde varios frentes. En paralelo a la convocatoria de Furlán, que incluye a gremios que forman parte de la estructura de CGT, Daniel Yofra, secretario general de Aceiteros, mandó un mensaje directo a Azopardo. "No alcanza con la movilización callejera, se tiene que parar a nivel nacional", dijo el dirigente del principal gremio de los trabajadores de los puertos de Santa Fe.
En tanto, este martes, desde los movimientos sociales nucleados en la UTEP y organizaciones piqueteras anunciaron que marcharán al Congreso el día que se trate el proyecto, en lo que anticipan será un "febrero caliente".
La nueva conducción de la CGT empieza a quedar presionada entre dos fuegos: gremios combativos que exigen salir a la calle y activar un plan de lucha de inmediato, y un gobierno envalentonado que cerró el diálogo y ratificó que la reforma saldrá "sin tocar una coma", pese a la amenaza de la central obrera que ya avisó que convocaría a un paro general.
La CGT se endurece
Por eso, en las últimas horas sus líderes salieron a ratificar la amenaza de un paro general. Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT, advirtió este martes que "no se descarta nada" si el gobierno no introduce modificaciones al proyecto. "Lo que nosotros planteamos es que lo queremos modificar todo, no algunas cosas", remarcó.
Jorge Sola fue igual de contundente: "Si la reforma laboral llega sin cambios al Congreso, habrá protestas hasta el paro general", dijo a Letra P. El cosecretario general de la CGT negó además que exista un diálogo real con el gobierno: "No hay invitación real, el picaporte sigue cerrado".
El gobierno, confiado
El endurecimiento de la postura oficial se aceleró en los últimos días. El viernes pasado, la mesa política del gobierno definió en Balcarce 50 que "el proyecto no se toca". Fue un mensaje tajante luego de dos semanas en las que algunos funcionarios y la senadora nacional Patricia Bullrich, habían insinuado que existía margen para negociar cambios.
Este lunes, el ministro de Interior Diego Santilli selló un acuerdo con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que aportará tres votos en Diputados y uno en el Senado. "Va a salir. Estamos tranquilos", dijo una fuente de Casa Rosada.
Ese mismo día, antes de partir hacia Davos, Milei dejó delegados a los Menem, Santilli y Patricia Bullrich para sacar la reforma en febrero. En el entorno presidencial fueron tajantes: "No hay ninguna chance. No vamos a cambiar ni tocar nada".
Desconfianza en los gobernadores
La conducción de la CGT, sin embargo, desconfía de que la presión parlamentaria alcance para frenar el proyecto. "Nosotros jugamos en un solo tablero, el de la defensa de los derechos colectivos. Ellos juegan en muchos: coparticipación, ATN, obras, la Corte...", sintetizó off the record un integrante de la mesa de conducción cegetista en las últimas horas.
En ese escenario, la convocatoria de Furlán para mañana miércoles suma ruido. El líder metalúrgico viene reclamando públicamente que la CGT endurezca posiciones. "No se puede aceptar mansamente un proyecto de ley con tanta profundidad", advirtió. Y anticipó: "No tengo dudas de que se lo vamos a estar pidiendo todos".
Furlán metió además el dedo en la llaga con un pedido de acción también por lo salarial. "Cada vez es más caro comer en la Argentina. El salario apenas alcanza para garantizar los alimentos", dijo.
Febrero caliente
La reunión de mañana buscará coordinar acciones con otros sindicatos combativos y presionar a la conducción cegetista para que defina una fecha de paro. Yofra, desde Aceiteros, fue más allá: advirtió que un solo día de paro será "insuficiente" y reclamó que "las centrales entiendan que hay que salir a luchar". "No hay otra alternativa", sostuvo.
Los movimientos sociales, por su parte, ya definieron su estrategia. La UTEP, junto a ATE y las dos CTA, marcharán al Congreso el día que se trate la reforma en el Senado, con fecha tentativa para el 11 de febrero. Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, anticipó un "febrero caliente" de alta tensión política y sindical.
Jerónimo, en tanto, confirmó este martes que existen compromisos de algunos gobernadores para acompañar el rechazo si no se incorporan las modificaciones que plantea el movimiento obrero.
El Senado retomará las sesiones extraordinarias el 2 de febrero. Si el gobierno logra aprobar la reforma en la Cámara alta antes de fin de mes, pasará a Diputados para su tratamiento definitivo. La CGT tiene pocas semanas para decidir su estrategia.
Fuente: Letra P
Por José Maldonado
Abel Furlán, líder de la UOM, convocó para este miércoles a gremios combativos para enviar un mensaje contundente a la nueva conducción de la CGT: reclaman que active un plan de lucha urgente contra la reforma laboral en la antesala del tratamiento en el Senado.
En las últimas horas la presión se intensificó desde varios frentes. En paralelo a la convocatoria de Furlán, que incluye a gremios que forman parte de la estructura de CGT, Daniel Yofra, secretario general de Aceiteros, mandó un mensaje directo a Azopardo. "No alcanza con la movilización callejera, se tiene que parar a nivel nacional", dijo el dirigente del principal gremio de los trabajadores de los puertos de Santa Fe.
En tanto, este martes, desde los movimientos sociales nucleados en la UTEP y organizaciones piqueteras anunciaron que marcharán al Congreso el día que se trate el proyecto, en lo que anticipan será un "febrero caliente".
La nueva conducción de la CGT empieza a quedar presionada entre dos fuegos: gremios combativos que exigen salir a la calle y activar un plan de lucha de inmediato, y un gobierno envalentonado que cerró el diálogo y ratificó que la reforma saldrá "sin tocar una coma", pese a la amenaza de la central obrera que ya avisó que convocaría a un paro general.
La CGT se endurece
Por eso, en las últimas horas sus líderes salieron a ratificar la amenaza de un paro general. Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT, advirtió este martes que "no se descarta nada" si el gobierno no introduce modificaciones al proyecto. "Lo que nosotros planteamos es que lo queremos modificar todo, no algunas cosas", remarcó.
Jorge Sola fue igual de contundente: "Si la reforma laboral llega sin cambios al Congreso, habrá protestas hasta el paro general", dijo a Letra P. El cosecretario general de la CGT negó además que exista un diálogo real con el gobierno: "No hay invitación real, el picaporte sigue cerrado".
El gobierno, confiado
El endurecimiento de la postura oficial se aceleró en los últimos días. El viernes pasado, la mesa política del gobierno definió en Balcarce 50 que "el proyecto no se toca". Fue un mensaje tajante luego de dos semanas en las que algunos funcionarios y la senadora nacional Patricia Bullrich, habían insinuado que existía margen para negociar cambios.
Este lunes, el ministro de Interior Diego Santilli selló un acuerdo con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que aportará tres votos en Diputados y uno en el Senado. "Va a salir. Estamos tranquilos", dijo una fuente de Casa Rosada.
Ese mismo día, antes de partir hacia Davos, Milei dejó delegados a los Menem, Santilli y Patricia Bullrich para sacar la reforma en febrero. En el entorno presidencial fueron tajantes: "No hay ninguna chance. No vamos a cambiar ni tocar nada".
Desconfianza en los gobernadores
La conducción de la CGT, sin embargo, desconfía de que la presión parlamentaria alcance para frenar el proyecto. "Nosotros jugamos en un solo tablero, el de la defensa de los derechos colectivos. Ellos juegan en muchos: coparticipación, ATN, obras, la Corte...", sintetizó off the record un integrante de la mesa de conducción cegetista en las últimas horas.
En ese escenario, la convocatoria de Furlán para mañana miércoles suma ruido. El líder metalúrgico viene reclamando públicamente que la CGT endurezca posiciones. "No se puede aceptar mansamente un proyecto de ley con tanta profundidad", advirtió. Y anticipó: "No tengo dudas de que se lo vamos a estar pidiendo todos".
Furlán metió además el dedo en la llaga con un pedido de acción también por lo salarial. "Cada vez es más caro comer en la Argentina. El salario apenas alcanza para garantizar los alimentos", dijo.
Febrero caliente
La reunión de mañana buscará coordinar acciones con otros sindicatos combativos y presionar a la conducción cegetista para que defina una fecha de paro. Yofra, desde Aceiteros, fue más allá: advirtió que un solo día de paro será "insuficiente" y reclamó que "las centrales entiendan que hay que salir a luchar". "No hay otra alternativa", sostuvo.
Los movimientos sociales, por su parte, ya definieron su estrategia. La UTEP, junto a ATE y las dos CTA, marcharán al Congreso el día que se trate la reforma en el Senado, con fecha tentativa para el 11 de febrero. Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, anticipó un "febrero caliente" de alta tensión política y sindical.
Jerónimo, en tanto, confirmó este martes que existen compromisos de algunos gobernadores para acompañar el rechazo si no se incorporan las modificaciones que plantea el movimiento obrero.
El Senado retomará las sesiones extraordinarias el 2 de febrero. Si el gobierno logra aprobar la reforma en la Cámara alta antes de fin de mes, pasará a Diputados para su tratamiento definitivo. La CGT tiene pocas semanas para decidir su estrategia.
Fuente: Letra P

