El reciente deslizamiento ocurrido en la zona del Cerro Hermitte reavivó la preocupación de vecinos y generó numerosas consultas a especialistas. En ese contexto, el doctor en Geología e investigador del CONICET, Nicolás Foix, brindó -a través de su cuenta de Facebook- una explicación técnica pero accesible sobre las particularidades geológicas de Comodoro Rivadavia y las razones por las que algunos sectores presentan mayor riesgo.
Según detalló Foix, la ciudad se asienta sobre dos grandes unidades geológicas bien diferenciadas. Al norte de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco predominan rocas claras, más cohesivas, que dan lugar a relieves suaves y acantilados costeros. Esta unidad, conocida como Formación Sarmiento, caracteriza zonas como Km 5, Km 8, Palazzo, Caleta Córdova y Restinga Alí.
En cambio, hacia el sur de la Universidad, el escenario cambia de manera significativa. Allí afloran rocas de tonalidades marrón claro, con mayor contenido arcilloso, pendientes pronunciadas y cerros de mayor altura, como el Hermitte, el Viteau, el Chenque o el Antena. Estas características corresponden a la Formación Chenque, cuyos materiales tienen mayor capacidad para retener y transportar agua, un factor clave en la inestabilidad del terreno.
"El límite entre ambas formaciones, ubicado aproximadamente a la altura de Km 4, está marcado por una estructura geológica conocida desde principios del siglo XX como la Falla C", explicó el investigador. Esa transición ayuda a entender por qué algunos barrios cercanos a ese contacto -como 25 de Mayo, la zona del Carrefour o el borde sur de Castelli- presentan comportamientos particulares frente a lluvias intensas o saturación del suelo.
PEOR AL SUR
Foix señaló que la combinación de cerros elevados, pendientes fuertes, materiales arcillosos y niveles de agua acumulada explica por qué los principales problemas de movimientos de suelo se concentran en el sector sur de la ciudad. Allí se registran tanto desplazamientos lentos y progresivos -en los que el terreno parece fluir con el tiempo, como ocurre en el Camino del Centenario-, como episodios súbitos y de rápida ocurrencia, tal como se ha observado en el Cerro Chenque.
En algunos casos, incluso, ambos mecanismos pueden coexistir, como sucede en el barrio Sismográfica.
Comprender estas dinámicas, subrayó el geólogo, resulta fundamental para la planificación urbana, la prevención de riesgos y la toma de decisiones ante eventos que, si bien son naturales, se ven potenciados por la ocupación del territorio y las condiciones climáticas.