Carriqueo: "El fuego siempre ha sido un elemento utilizado por el Estado y el Ejército para correr a las familias, el territorio vacío habilita la extranjerización" En medio de los incendios que azotan a la Patagonia y que llevan consumidas más de 15 mil hectáreas, los Pueblos Originarios resisten el avance del fuego así como los embates de un sector político que vuelve a endilgarles la responsabilidad. En diálogo con El Extremo Sur, el Werken Orlando Carriqueo -miembro del Lof Elel Quimun y de la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche- repasó el escenario actual, signado por el racismo, la criminalización y los intereses de fondo que esconden las acusaciones contra las comunidades.
Desfinanciar y sacar pobladores
Orlando Carriqueo vinculó la creciente persecución del pueblo mapuche con el interés del Ejecutivo Nacional en las actividades de seguridad y vigilancia, como se evidencia en el abultado presupuesto destinado a la SIDE, en desmedro de partidas sociales y ambientales. Habló de la oposición de las comunidades originarias a "un proyecto extractivo, minero, petrolero, forestal y de extranjerización de la tierra que hay en la Patagonia".
Preocupa la postura de los gobiernos, que niegan el cambio climático al tiempo que desfinancian políticas de protección de los territorios. Para Carriqueo no es casual, y está íntimamente relacionado al avance de proyectos extractivistas e inmobiliarios en la Patagonia: "El fuego siempre ha sido un elemento que ha utilizado el Estado y el Ejército para correr a las familias. Y acá lo grave es que no es solo el contra la población mapuche, sino contra pequeños productores, gente que no es mapuche, pero que vive en el territorio, la que queda afectada por estos grandes incendios porque la verdad es que no hay, no va a haber condiciones en los próximos tiempos para vivir en el territorio".
¿Cómo están viviendo las comunidades este escenario, teniendo en cuenta no sólo las pérdidas provocadas por el desastre ambiental sino las acusaciones públicas respecto a los incendios?
Ese discurso no viene de ahora, viene de los últimos años, son los mismos actores. Justamente el intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, dijo que hay grupos mapuches que son incendiarios, que toman tierras y todas esas cuestiones que por un lado tienen cierto desconocimiento, un grado de desconocimiento del derecho indígena y de la propia historia de la Patagonia. La comunidad Pulgar fue acusada de haber incendiado su propio territorio. Con lo cual no solo es una infamia, sino que también es el desconocimiento de las pautas culturales del pueblo mapuche. Y lo más grave es que abre toda la posibilidad de la criminalización y del discurso antiterrorista, para lo cual el Gobierno nacional ha generado mecanismos como un mayor presupuesto a la SIDE para habilitar la persecución no solo de la posición de los movimientos ambientalistas, sino fundamentalmente de las organizaciones mapuches. Es todo un andamiaje político, legislativo, jurídico y económico porque todo eso fue discutido también en el Congreso y en el Senado para habilitar el mayor presupuesto al servicio de inteligencia del Estado en desmedro de otras políticas que tienen que ver con resguardar o aplicar políticas de mitigación del fuego, de mitigación del riesgo, de tener equipamiento para afrontar esta crisis climática que es otra de las grandes negaciones que tiene el Gobierno. Creo que esas son cosas fundamentales.
¿Ven un discurso racista que se traduce en mayor violencia? En los últimos años se produjeron allanamientos a comunidades originarias en cada uno de los incendios, y este no fue la excepción.
Hace poco un grupo de mujeres mapuches de acá de la provincia que pertenecen al Parlamento sacaron un comunicado donde hablan del racismo y de la violencia machista que sufrieron por el incendio, pero sobre todo con la comunidad Pulgar. Entonces lo grave de esto es que se genera un escenario de hostigamiento por parte de las Fuerzas de Seguridad. Pero de parte de la sociedad también, que empieza a cuestionar porque asume el discurso del Gobierno. La irresponsabilidad de un discurso, y una estrategia atrás también, que intenta deslegitimar los reclamos indígenas, los reclamos de tierra, que intenta deslegitimar a las organizaciones indígenas, que intenta deslegitimar las pautas culturales. Eso provoca un escenario racista, un escenario de mucha criminalización. Y por supuesto que nosotros reclamamos eso porque el Gobierno nacional y el Gobierno provincial no pueden aplicar estas políticas en un sistema democrático.
¿Se puede hablar de una relación de estos episodios con el interés del Gobierno en la modificación de leyes vinculadas a la protección de los territorios?
Claramente. Otro de los aspectos es el destino de la tierra después de estos grandes incendios, que en algunos casos pueden ser provocados, en otros no, pero siempre se buscan culpables porque lo que niegan también los gobiernos es la crisis climática. Si no, hay que ver lo que está pasando en Chile. Los políticos no lo dimensionan, pero hay fenómenos extremos todo el tiempo, producto de esta crisis climática. Podría mencionar el corrimiento del Cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia, de estos tres días que dejó 300 casas destruidas, tres barrios fueron afectados. Eso tiene que ver con el extractivismo y con la crisis climática. Los grandes incendios de Chile o las nevadas extraordinarias que están pasando en parte de Rusia. Y podríamos hablar de otros eventos críticos que están ocurriendo. Entonces, es negar la crisis climática, negar la sequía, negar que los negocios forestales son polvorín, que en cualquier momento, ya sea por descuido o intencional se puede generar un incendio. Los que recorremos el territorio sabemos que un vidrio o algo que genere un efecto de lupa puede generar un incendio y eso lo vamos a ver cada vez más. Puede haber irresponsabilidad, puede haber intencionalidad, pero lo que no podemos negar es que estamos frente a una crisis donde hay una sequía extraordinaria, hay falta de agua y eso es un escenario para los grandes incendios. Lo que sí tenemos que reclamar es que hay otra cuestión que hace a que las comunidades sean criminalizadas y sean culpadas de estos incendios o de estos fenómenos que es una fuerte oposición a un proyecto extractivo, minero, petrolero, forestal y de extranjerización de la tierra que hay en la Patagonia. Porque si hay algo que comparten los pueblos indígenas, no solo el pueblo Mapuche sino todos los pueblos del Abya Yala, de Latinoamérica y del mundo es que están en una fuerte oposición al proceso extractivista. Todo ese escenario conflictivo es el que vivimos en la Patagonia, por eso digo que este discurso de terrorismo habilita la persecución, habilita el negocio de la seguridad: más armas, más cámaras, más elementos de la seguridad, más seguimiento, más drones, más intervenciones telefónicas. Todo eso son elementos que están fuera de los parámetros de un país que dice vivir en democracia. El argumento del terrorismo mapuche es un elemento que le es funcional al Estado en este escenario mundial.
Se han referido al fuego como una estrategia de despojo, ¿creés que los incendios, intencionales o no, pueden ser usados para expulsar a las comunidades de sus territorios?
El fuego siempre ha sido un elemento que ha utilizado el Estado y El ejército para correr a las familias. Y acá lo grave es que no es solo el contra la población mapuche, sino contra pequeños productores, gente que no es mapuche, pero que vive en el territorio, la que queda afectada por estos grandes incendios porque la verdad es que no hay, no va a haber condiciones en los próximos tiempos para vivir en el territorio. Entonces, para aplicar políticas extractivistas se necesita primero aplicar políticas de territorios vacíos. Por eso no hay políticas de resguardo del territorio ni políticas productivas o para trabajar en la prevención. Si actualmente hay un incendio, lo primero que van a hacer es culpar a los mapuches o van a utilizar otros argumentos, pero la verdad es que el territorio vacío habilita la extranjerización en algún tiempo, la venta de esas tierras o el proceso extractivo minero. No hay que desconocer que en la Cordillera y sobre todo en la zona de Chubut y la zona andina ha sido un ejemplo la lucha anti extractiva, para rechazar los proyectos mineros que están presentes. Entonces, mientras menos gente haya en el territorio, mucho más fácil es aplicar políticas extractivas.
En medio de los incendios que azotan a la Patagonia y que llevan consumidas más de 15 mil hectáreas, los Pueblos Originarios resisten el avance del fuego así como los embates de un sector político que vuelve a endilgarles la responsabilidad. En diálogo con El Extremo Sur, el Werken Orlando Carriqueo -miembro del Lof Elel Quimun y de la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche- repasó el escenario actual, signado por el racismo, la criminalización y los intereses de fondo que esconden las acusaciones contra las comunidades.
Desfinanciar y sacar pobladores
Orlando Carriqueo vinculó la creciente persecución del pueblo mapuche con el interés del Ejecutivo Nacional en las actividades de seguridad y vigilancia, como se evidencia en el abultado presupuesto destinado a la SIDE, en desmedro de partidas sociales y ambientales. Habló de la oposición de las comunidades originarias a "un proyecto extractivo, minero, petrolero, forestal y de extranjerización de la tierra que hay en la Patagonia".
Preocupa la postura de los gobiernos, que niegan el cambio climático al tiempo que desfinancian políticas de protección de los territorios. Para Carriqueo no es casual, y está íntimamente relacionado al avance de proyectos extractivistas e inmobiliarios en la Patagonia: "El fuego siempre ha sido un elemento que ha utilizado el Estado y el Ejército para correr a las familias. Y acá lo grave es que no es solo el contra la población mapuche, sino contra pequeños productores, gente que no es mapuche, pero que vive en el territorio, la que queda afectada por estos grandes incendios porque la verdad es que no hay, no va a haber condiciones en los próximos tiempos para vivir en el territorio".
¿Cómo están viviendo las comunidades este escenario, teniendo en cuenta no sólo las pérdidas provocadas por el desastre ambiental sino las acusaciones públicas respecto a los incendios?
Ese discurso no viene de ahora, viene de los últimos años, son los mismos actores. Justamente el intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, dijo que hay grupos mapuches que son incendiarios, que toman tierras y todas esas cuestiones que por un lado tienen cierto desconocimiento, un grado de desconocimiento del derecho indígena y de la propia historia de la Patagonia. La comunidad Pulgar fue acusada de haber incendiado su propio territorio. Con lo cual no solo es una infamia, sino que también es el desconocimiento de las pautas culturales del pueblo mapuche. Y lo más grave es que abre toda la posibilidad de la criminalización y del discurso antiterrorista, para lo cual el Gobierno nacional ha generado mecanismos como un mayor presupuesto a la SIDE para habilitar la persecución no solo de la posición de los movimientos ambientalistas, sino fundamentalmente de las organizaciones mapuches. Es todo un andamiaje político, legislativo, jurídico y económico porque todo eso fue discutido también en el Congreso y en el Senado para habilitar el mayor presupuesto al servicio de inteligencia del Estado en desmedro de otras políticas que tienen que ver con resguardar o aplicar políticas de mitigación del fuego, de mitigación del riesgo, de tener equipamiento para afrontar esta crisis climática que es otra de las grandes negaciones que tiene el Gobierno. Creo que esas son cosas fundamentales.
¿Ven un discurso racista que se traduce en mayor violencia? En los últimos años se produjeron allanamientos a comunidades originarias en cada uno de los incendios, y este no fue la excepción.
Hace poco un grupo de mujeres mapuches de acá de la provincia que pertenecen al Parlamento sacaron un comunicado donde hablan del racismo y de la violencia machista que sufrieron por el incendio, pero sobre todo con la comunidad Pulgar. Entonces lo grave de esto es que se genera un escenario de hostigamiento por parte de las Fuerzas de Seguridad. Pero de parte de la sociedad también, que empieza a cuestionar porque asume el discurso del Gobierno. La irresponsabilidad de un discurso, y una estrategia atrás también, que intenta deslegitimar los reclamos indígenas, los reclamos de tierra, que intenta deslegitimar a las organizaciones indígenas, que intenta deslegitimar las pautas culturales. Eso provoca un escenario racista, un escenario de mucha criminalización. Y por supuesto que nosotros reclamamos eso porque el Gobierno nacional y el Gobierno provincial no pueden aplicar estas políticas en un sistema democrático.
¿Se puede hablar de una relación de estos episodios con el interés del Gobierno en la modificación de leyes vinculadas a la protección de los territorios?
Claramente. Otro de los aspectos es el destino de la tierra después de estos grandes incendios, que en algunos casos pueden ser provocados, en otros no, pero siempre se buscan culpables porque lo que niegan también los gobiernos es la crisis climática. Si no, hay que ver lo que está pasando en Chile. Los políticos no lo dimensionan, pero hay fenómenos extremos todo el tiempo, producto de esta crisis climática. Podría mencionar el corrimiento del Cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia, de estos tres días que dejó 300 casas destruidas, tres barrios fueron afectados. Eso tiene que ver con el extractivismo y con la crisis climática. Los grandes incendios de Chile o las nevadas extraordinarias que están pasando en parte de Rusia. Y podríamos hablar de otros eventos críticos que están ocurriendo. Entonces, es negar la crisis climática, negar la sequía, negar que los negocios forestales son polvorín, que en cualquier momento, ya sea por descuido o intencional se puede generar un incendio. Los que recorremos el territorio sabemos que un vidrio o algo que genere un efecto de lupa puede generar un incendio y eso lo vamos a ver cada vez más. Puede haber irresponsabilidad, puede haber intencionalidad, pero lo que no podemos negar es que estamos frente a una crisis donde hay una sequía extraordinaria, hay falta de agua y eso es un escenario para los grandes incendios. Lo que sí tenemos que reclamar es que hay otra cuestión que hace a que las comunidades sean criminalizadas y sean culpadas de estos incendios o de estos fenómenos que es una fuerte oposición a un proyecto extractivo, minero, petrolero, forestal y de extranjerización de la tierra que hay en la Patagonia. Porque si hay algo que comparten los pueblos indígenas, no solo el pueblo Mapuche sino todos los pueblos del Abya Yala, de Latinoamérica y del mundo es que están en una fuerte oposición al proceso extractivista. Todo ese escenario conflictivo es el que vivimos en la Patagonia, por eso digo que este discurso de terrorismo habilita la persecución, habilita el negocio de la seguridad: más armas, más cámaras, más elementos de la seguridad, más seguimiento, más drones, más intervenciones telefónicas. Todo eso son elementos que están fuera de los parámetros de un país que dice vivir en democracia. El argumento del terrorismo mapuche es un elemento que le es funcional al Estado en este escenario mundial.
Se han referido al fuego como una estrategia de despojo, ¿creés que los incendios, intencionales o no, pueden ser usados para expulsar a las comunidades de sus territorios?
El fuego siempre ha sido un elemento que ha utilizado el Estado y El ejército para correr a las familias. Y acá lo grave es que no es solo el contra la población mapuche, sino contra pequeños productores, gente que no es mapuche, pero que vive en el territorio, la que queda afectada por estos grandes incendios porque la verdad es que no hay, no va a haber condiciones en los próximos tiempos para vivir en el territorio. Entonces, para aplicar políticas extractivistas se necesita primero aplicar políticas de territorios vacíos. Por eso no hay políticas de resguardo del territorio ni políticas productivas o para trabajar en la prevención. Si actualmente hay un incendio, lo primero que van a hacer es culpar a los mapuches o van a utilizar otros argumentos, pero la verdad es que el territorio vacío habilita la extranjerización en algún tiempo, la venta de esas tierras o el proceso extractivo minero. No hay que desconocer que en la Cordillera y sobre todo en la zona de Chubut y la zona andina ha sido un ejemplo la lucha anti extractiva, para rechazar los proyectos mineros que están presentes. Entonces, mientras menos gente haya en el territorio, mucho más fácil es aplicar políticas extractivas.

