Géneros

El femicidio que desnuda el desfinanciamiento de la prevención: "Necesitamos políticas concretas, cada vez son menos las respuestas"

En la madrugada del 14 de enero se encontró el cuerpo de Valeria Schwab en inmediaciones del ingreso norte a Comodoro, en la costanera aledaña al cerro Chenque. La mujer fue intensamente buscada durante horas por sus familiares, quienes tuvieron contacto con ella por última vez el día anterior sobre las 23. Mientras la Justicia intenta reconstruir los hechos, familiares y ciudadanos exigen más seguridad. No se trata de un evento aislado, sino que da cuenta de una problemática mucho más amplia vinculada a la actuación de las instituciones y la falta de presupuesto para las políticas de prevención, en un escenario local fuertemente golpeado por la violencia y la ausencia de respuestas estatales concretas. El Extremo Sur dialogó con una referente de la Multisectorial Feminista de Comodoro, quien dio precisiones sobre los reclamos sobre el caso y el panorama de la violencia de género en la ciudad. Habló de una crisis habitacional creciente que agrava la vulnerabilidad de las víctimas, de instituciones que no alcanzan a dar respuesta y una ley de emergencia vetada hace años.

"Donde debía haber seguridad, hubo abandono"

El femicidio de Valeria Schwab conmocionó a la ciudad, que en las últimas semanas se movilizó para exigir respuestas y justicia. Según se reconstruyó hasta el momento, la mujer salió a caminar cerca de las 22 del martes 13 de enero. Sobre las 23:07 le avisa a su pareja que va caminando por el Chalet Huergo, regresando a su casa. A las 23:09 su pareja recibe una llamada perdida de ella desde Whatsapp. Desde entonces, deja de responder los mensajes.

Media hora más tarde, su familia salió a buscarla por un sector del Cerro Chenque. Sobre las 3 de la mañana se presenta la Policía, y cerca de las 4 los amigos de Valeria encuentran el cuerpo en un barranco próximo a la zona de Eureka. Su hermana, Jessica, relató los momentos previos a la desaparición. "Para mí en ese momento la estaban agarrando, porque en ese lugar no había luz, no había presencia policial, no había nada; era una boca de lobo", explicó en relación a la llamada perdida que recibe su pareja.

Al conocerse el caso, la comunidad comenzó a reclamar la falta de condiciones de seguridad que caracteriza a esa zona, donde no hay cámaras de vigilancia ni iluminación adecuada. En los días posteriores se conocieron más detalles del caso, que actualmente está caratulado como femicidio.

De acuerdo al informe forense, la víctima presentaba múltiples traumatismos y evidencias de un ataque violento. Se confirmaron además signos de abuso sexual, lo que agrava la calificación del hecho y orienta las principales líneas de investigación del MPF. Por otro lado, se constataron lesiones defensivas, lo que indica que Valeria intentó resistirse.

A pesar de que circuló una versión de un supuesto autor del crimen, que se habría suicidado pocos días después del femicidio, no hay confirmación oficial por parte del Ministerio Público Fiscal, que todavía está a la espera de los resultados del ADN hallado bajo las uñas de la víctima. Entre declaraciones de testigos, peritajes técnicos y análisis de las cámaras ubicadas en las inmediaciones se intenta reconstruir las últimas horas de Valeria.

En las últimas semanas, la sociedad se movilizó para exigir respuestas. Lo hizo en dos ocasiones: una primera marcha se realizó el día después del hallazgo del cuerpo de Valeria. Allegados y ciudadanos se concentraron en la plaza de la Escuela 83 para marchar hasta la Unidad Regional y dialogar con los responsables de la investigación.

El martes 20 se convocó a una marcha de velas. La movilización convocó más de tres mil personas, que marcharon durante la noche, recorriendo el mismo trayecto que realizó la joven antes de ser atacada. Y este jueves se realizará "una salida en bicicletas" hacia la zona donde fue encontrado el cuerpo.

"Donde debía haber seguridad, hubo abandono. El feminicidio de mi hermana ocurrió en un lugar que el gobierno ya sabía que era tierra de nadie. No la mató solo un asesino o un par de asesinos, la mató un sistema que no escucha denuncias hasta que ya es demasiado tarde", expresó la hermana de la víctima en redes sociales.

La actuación institucional

El Extremo Sur dialogó con Emilse Saavedra, militante del MST y miembro de la Multisectorial Feminista de la ciudad. Aclaró que las organizaciones que componen la Multisectorial todavía no se reúnen para definir su postura, pero que ven "muchos reclamos de la sociedad de más policía, más seguridad, como si eso implicara la resolución de toda la violencia que se sufre en Comodoro. Desde la Multisectorial en general nos corremos un poco desde ese lugar y sostenemos más una exigencia hacia el Estado y por más presupuesto", agregó.

Saavedra subrayó que el reclamo central sigue siendo que se garantice el trabajo de las instituciones: "La exigencia lamentablemente sigue siendo la misma, en la misma línea en que la Multisectorial la viene haciendo. Nosotras en 2015 hicimos un diagnóstico de las instituciones que operan en violencia de género y lamentablemente de ahí hasta ahora, once años después, no ha cambiado mucho, han cambiado los nombres, las personas que están al frente de cada una de las instituciones, pero la realidad es que todas siguen funcionando de la misma manera".

"A nosotras nos encantaría decir ‘la comisaría ahora te toma denuncia, es distinto, hay capacitación' y la realidad es que no. Lo mismo con Fiscalía, Defensoría, la realidad es que se replican también en toda la provincia, que esas instituciones todavía no están preparadas para abordar estos casos", advirtió. Señaló que este fue, precisamente, el reclamo de la familia de Valeria: "que la Policía no quería salir a buscarla inmediatamente y cuando salió a buscar no tenía linternas, es una falta de recursos tremenda que se explica solamente porque hay una desfinanciación enorme para combatir la violencia de género, que parte del Estado nacional, por supuesto, pero la Provincia y el Municipio tampoco hacen demasiado".

"Hay una secretaria de Género que está hace unos pocos meses, y la realidad es que mucho no está haciendo, hablan de 500 casos que están acompañando en la ciudad, nosotros no vemos que eso se traduzca en políticas reales que tiendan a combatir la violencia. Porque si no tampoco tendríamos casos como el de Valeria", cuestionó.

El caso particular se inscribe en un panorama más amplio caracterizado por el desfinanciamiento, la ausencia de articulación institucional y la falta de aplicación de leyes en materia de género. Saavedra se refiere a normativas clave como la Ley Micaela o la ESI, cuya aplicación hoy enfrenta serios desafíos: "Realmente necesitamos no solo que esas leyes se apliquen en escuelas o en instituciones, sino en todos los ámbitos de la vida. Y para eso no alcanza con una o dos voluntades de algunos profesionales que tengan la buena predisposición para hacerlo. Necesitamos políticas reales, con un respaldo presupuestario que puedan tender a hacerlo".

La militante señaló que la situación es sumamente compleja en los barrios, donde se registran cientos de casos de violencia: "La mayoría de los casos de violencia que llegan a la Secretaría de la Mujer suceden en los barrios, sobre todo zona sur, donde más crudamente se expresa la violencia. En los barrios incluso más precarios hay situaciones bastante vulnerables de las mujeres que sufren. Esto de depender del varón o de tener que trabajar y sostener una casa, son situaciones donde el Estado no está llegando".

"Necesitamos que todas esas leyes se apliquen, pero necesitamos que haya una definición política de los gobiernos", resumió y cuestionó los argumentos tanto municipales como provinciales sobre la falta de transferencia de partidas de Nación: "No alcanza con eso. Hay que hacer que haya presupuesto. Para nosotras desde la Multisectorial y desde mi propia organización, la salida es seguir existiendo en las calles, que es la única manera que logramos desde 2015 que se empieza a hablar de esto, que es algo de lo que no se hablaba".

"Antes sufríamos violencia y no se hablaba de eso, era como incluso una justificación de que la mujer tiene que hacer las cosas y si no las hace merece ser golpeada. Bueno, hubo un quiebre en eso, logramos que se hable de ello saliendo a las calles, logramos conquistar más derechos, pero ahora necesitamos que el Estado acompañe realmente", apuntó.

Para Saavedra, es fundamental la movilización social en las calles, en un momento signado por múltiples casos de violencia y desapariciones: "Entiendo toda la preocupación, lo masiva que fue la última movilización exigiendo justicia por Valeria que tuvo que ver no solo con este caso de femicidio, sino con los casos de desapariciones, de Juana y Pedro, o la desaparición de Diego que terminó con la aparición sin vida de él. Y de todas estas personas desaparecidas donde el Estado tampoco termina de llegar, un Estado que no le da respuestas a las familias, que no tiene protocolos de búsquedas, que no tiene insumos para realizar esas búsquedas, no puede ser que no sepamos nada de Nicolás Capovilla, de Juana y Pedro, de ninguna de las personas que tenemos desaparecidas acá en la provincia en democracia. Iván Torres, por ejemplo, que es otro caso que también venimos acompañando. Hay respuestas que venimos exigiendo que no están dando y que cada vez lamentablemente pesan más porque cada vez son menos las respuestas".

"No creemos que la solución sea más policías"

En los días posteriores al femicidio de Valeria, comenzaron a circular imágenes que mostraban los túneles alrededor del lugar donde se encontró el cuerpo, acompañadas de un reclamo social que apuntaba a mejorar la iluminación y aumentar la presencia policial en las calles. La existencia de túneles en la zona de Eureka, usados cómo refugios o "aguantaderos", generó preocupación entre los ciudadanos.

Saavedra señala que, aunque es importante mejorar la capacidad de respuesta policial, el reclamo de fondo tiene que ver con un mayor presupuesto para prevenir y abordar la violencia: "Nos enseñaron o el Estado se encargó de que entendamos que la Policía es el policía bueno que ayuda a la abuela a cruzar la calle, que te va a resolver, que te va a cuidar. La realidad de la policía no es esa. Yo no menciono inocentemente a Iván Torres, que desaparece de una comisaría, con responsabilidad policial".

"Si bien nosotras necesitamos que, por ejemplo, la Comisaría de la Mujer tenga más capacitaciones y tome realmente las denuncias, nos corremos de exigir más policías en las calles. Esa no es la respuesta", agregó. "Muchas veces los policías no están pendientes de que el violento no cumpla la perimetral, de que el violento no se acerque a las mujeres que fueron golpeadas, hay medidas que da la fiscalía que la policía no termina de cumplir, entonces no es la solución", apuntó.

En la misma línea, Valeria Velásquez -quien también forma parte de la Multisectorial-, indicaba a este medio, en ocasión del 25N, las dificultades que genera la falta de prevención: "La verdad es que es mucho más difícil poder hacer frente no solamente a la víctima, sino a la prevención, que es la parte que no se está viendo. Porque creo que lo urgente también está llamando, hay denuncias de violencia de género en Comodoro todas las semanas". A ello se suma la ausencia de protocolos de atención en las dependencias públicas, que cuentan con "muy pocos recursos, no solamente económicos sino también humanos".

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Entre la violencia y la crisis habitacional

Consultada sobre las necesidades más urgentes en materia de violencia de género en la ciudad, Saavedra señaló que hoy persiste "una necesidad habitacional que también es integral para toda la sociedad". Pese a que el desempleo, los bajos salarios y la dificultad para conseguir vivienda son problemáticas extendidas a nivel local, se agrava en el caso de las mujeres que sufren violencia: "Lamentablemente siempre hay una dependencia económica del violento y la realidad es que no pueden salir de esa dinámica de violencia justamente porque no tienen a dónde ir y menos si tienen uno o dos niños".

"Entonces, necesitamos en primer lugar que haya un refugio, sí, pero en segundo lugar que haya una realidad donde la mujer pueda acceder a una casa propia con sus hijos donde no tenga que depender de un violento. La casa refugio que tenemos en la ciudad cuenta con 12 camas. Para los 500 casos de los que habla la Secretaria de Género, claramente las matemáticas no dan. Necesitamos más refugios, pero también necesitamos políticas concretas", advirtió.

La referente recordó que este punto estaba asegurado en la Ley de Emergencia de Violencia de Género, que se conquistó en 2017 gracias a la movilización. La normativa, sin embargo, fue vetada, y las organizaciones sociales y feministas exigen desde entonces que sea tratada nuevamente.

"Acá en la provincia durante el gobierno de Mario Das Neves tuvimos una Ley de emergencia, por ejemplo, que planteaba que iba a otorgar subsidios para los alquileres para que la mujer pueda salir de la situación violenta y un subsidio para que pueda encontrar trabajo en blanco, estable, que era excelente, que eso es lo que necesitamos. ¿Pero qué pasó con esa ley? No se aplicó nunca. No solo no se aplicó, sino que en la medida en que Das Neves vio que nosotras seguíamos en las calles, la vetó", explica Saavedra.

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La falta de capacidad en las casas refugio, sumado a las condiciones precarias de algunos establecimientos en la provincia, constituyen hoy una de las necesidades más urgentes en materia de prevención y abordaje de las violencias: "Si no, una mujer denuncia, se acerca a la Secretaría de Género, no tiene dónde estar, vuelve al violento. Y todos esos 500 casos vuelven al violento y es un círculo difícil de salir si no hay acompañamiento, por supuesto, de las familias y las amigas, pero sobre todo si no hay acompañamiento del Estado y menos si no hay plata", La crisis habitacional se agudiza con los eventos recientes del barrio Sismográfica, que dificultan el acceso pleno de la ciudadanía a la vivienda.

El pedido colectivo de justicia

"El tema es redireccionar el reclamo, no es pedido de más policías, sino que es más integral. Es a los tres poderes, el municipio, la Provincia y el Estado Nacional, y el pedido es urgente, necesitamos mayor presupuesto. No tenemos un Ministerio de la Mujer a nivel nacional y en la provincia está todo absolutamente degradado por lo que necesitamos más presupuesto para combatir la violencia", sintetiza Saavedra.

"Es lo que venimos haciendo también desde la Multisectorial, desde el 2015 para acá con conversatorios, discusiones foros de debate, para continuar este camino de sensibilización sobre lo que está pasando con la violencia, porque mucho se decía también en la movilización esto de ‘hasta que no te pasa a vos, no salís, hasta que no te toca de cerca, no te duele'. Y esa realidad un poco me parece que hay que desmitificarla. Hay mucha gente que sale a movilizar cuando algo le conmueve, pero también hay mucha gente que no conocía a Valeria y también salió", opina.

"Entonces, entender que se puede salir a las calles, que se puede salir a reclamar y que se puede lograr algo, yo creo que es importante y en este caso se notó bastante, con una movilización de casi tres cuadras, e incluso con muchas familias acompañando. Así que yo creo que sí, seguir en las calles va a seguir siendo la clave y seguir exigiendo más presupuesto para combatir la violencia", concluye la militante.

El femicidio de Valeria conmocionó a una ciudad atravesada por múltiples crisis simultáneas, y se inscribe en un reclamo de larga data, en un escenario de violencia machista que se agudizó en los últimos años -fruto del desfinanciamiento de políticas públicas y el retroceso en materia de derechos- para el que todavía no hay respuestas concretas.