El 38% de las mujeres sufre violencia digital y el 85% es testigo de esos ataquesPor Roxana Sandá
Durante los últimos tres años, la violencia contra mujeres y niñas en contextos digitales aumentó con crudeza sobre la difusión no consensuada de material íntimo, las publicaciones de información personal, fotos o videos con el objetivo de dañar la imagen, y en el envío de mensajes o publicación de comentarios con insinuaciones sexuales, ofensas o insultos. Mientras que un 38% de las mujeres en el mundo sufren experiencias personales de violencia en línea, el 85% de aquéllas que están en línea han presenciado violencia digital contra otras mujeres.
Según el estudio al que refiere el documento "Violencia digital contra las mujeres y las niñas", de ONU Mujeres, las formas más comunes de violencia en línea son la difamación (67%), el acoso (66%), y el discurso de odio (65%).
"Como sucede con la violencia de género fuera de Internet, la violencia en línea es interseccional y se incrementa de acuerdo a indicadores de identidad, como la etnia, estrato socioeconómico, orientación sexual o nacionalidad", describe el informe.
Los grupos de mayor riesgo son las mujeres víctimas de violencias por parte de sus parejas, las jóvenes de entre 18 y 24 años, y las mujeres víctimas o sobrevivientes de violencia física o sexual. "La violencia digital aumenta en el momento de la separación -advierte-, no sólo contra las víctimas sino también contra sus hijas o hijos, familiares, amistades o parejas sentimentales."
El trabajo del organismo subraya la necesidad de contar con marcos jurídicos que incorporen tipos penales precisos de la violencia de género en línea o facilitada por nuevas tecnologías, acordes con los estándares internacionales de derechos humanos: "En su gran mayoría, los Estados tienen pendiente incorporar en sus marcos legales un reconocimiento integral de la violencia digital como una forma de violencia de género en contra de las mujeres".
Entre otras estrategias de preservación y cuidados resultan centrales la disponibilidad de datos y recursos financieros sobre las necesidades y vulnerabilidades de los grupos marginados de mujeres y niñas es un eje central, junto con la protección, el acceso a la Justicia y la reparación integral para las víctimas. Las acciones contemplan además políticas públicas para la prevención y atención de la violencia digital, programas y campañas con perspectiva de género para la educación digital y la prevención de la violencia digital, y el tejido de alianzas "para defender los derechos humanos dentro y fuera de línea".
En este escenario, los sectores empresariales ocupan un rol clave: "Los intermediarios de Internet, los medios sociales y las empresas de medios de comunicación tradicionales tienen responsabilidades en materia de derechos humanos (...)", concluye el documento. "Los diez principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas también incluyen el compromiso de que las empresas se aseguren de que no son cómplices de abusos de derechos humanos", y que garanticen la seguridad y privacidad de los datos personales de las mujeres, para ayudar a proteger su libertad de expresión y su derecho a vivir una vida libre de violencias.
Fuente: Página/12
Por Roxana Sandá
Durante los últimos tres años, la violencia contra mujeres y niñas en contextos digitales aumentó con crudeza sobre la difusión no consensuada de material íntimo, las publicaciones de información personal, fotos o videos con el objetivo de dañar la imagen, y en el envío de mensajes o publicación de comentarios con insinuaciones sexuales, ofensas o insultos. Mientras que un 38% de las mujeres en el mundo sufren experiencias personales de violencia en línea, el 85% de aquéllas que están en línea han presenciado violencia digital contra otras mujeres.
Según el estudio al que refiere el documento "Violencia digital contra las mujeres y las niñas", de ONU Mujeres, las formas más comunes de violencia en línea son la difamación (67%), el acoso (66%), y el discurso de odio (65%).
"Como sucede con la violencia de género fuera de Internet, la violencia en línea es interseccional y se incrementa de acuerdo a indicadores de identidad, como la etnia, estrato socioeconómico, orientación sexual o nacionalidad", describe el informe.
Los grupos de mayor riesgo son las mujeres víctimas de violencias por parte de sus parejas, las jóvenes de entre 18 y 24 años, y las mujeres víctimas o sobrevivientes de violencia física o sexual. "La violencia digital aumenta en el momento de la separación -advierte-, no sólo contra las víctimas sino también contra sus hijas o hijos, familiares, amistades o parejas sentimentales."
El trabajo del organismo subraya la necesidad de contar con marcos jurídicos que incorporen tipos penales precisos de la violencia de género en línea o facilitada por nuevas tecnologías, acordes con los estándares internacionales de derechos humanos: "En su gran mayoría, los Estados tienen pendiente incorporar en sus marcos legales un reconocimiento integral de la violencia digital como una forma de violencia de género en contra de las mujeres".
Entre otras estrategias de preservación y cuidados resultan centrales la disponibilidad de datos y recursos financieros sobre las necesidades y vulnerabilidades de los grupos marginados de mujeres y niñas es un eje central, junto con la protección, el acceso a la Justicia y la reparación integral para las víctimas. Las acciones contemplan además políticas públicas para la prevención y atención de la violencia digital, programas y campañas con perspectiva de género para la educación digital y la prevención de la violencia digital, y el tejido de alianzas "para defender los derechos humanos dentro y fuera de línea".
En este escenario, los sectores empresariales ocupan un rol clave: "Los intermediarios de Internet, los medios sociales y las empresas de medios de comunicación tradicionales tienen responsabilidades en materia de derechos humanos (...)", concluye el documento. "Los diez principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas también incluyen el compromiso de que las empresas se aseguren de que no son cómplices de abusos de derechos humanos", y que garanticen la seguridad y privacidad de los datos personales de las mujeres, para ayudar a proteger su libertad de expresión y su derecho a vivir una vida libre de violencias.
Fuente: Página/12

