Millán: "No hay que naturalizar que todos los veranos enfrentemos la tragedia del fuego y que los gobiernos reediten el discurso de odio"Mientras la Patagonia arde, los Gobiernos vuelven a buscar responsables. Como en cada verano, el Pueblo Mapuche es objeto de persecución por figuras políticas que, sin evidencias, buscan endilgarles la responsabilidad de los incendios. Mauro Millán, lonko de la comunidad Pillán Mahuiza de Chubut, dialogó con El Extremo Sur, cuestionó la narrativa oficial y advirtió que "la gente, en general, ya no le cree".
La violencia, no obstante, persiste. La fiscalía de El Hoyo, a cargo de Carlos Díaz Mayer, ordenó a principios de enero un allanamiento a la comunidad Pulgar Huentuquidel, sin acusaciones ni evidencias concretas. Millán también recordó los episodios que se vivieron el verano pasado, cuando el juez de Esquel Jorge Criado ordenó 11 allanamientos a domicilios particulares, territorios y medios de comunicación de comunidades mapuche.
En este sentido, subraya la dificultad de encontrar justicia en el mismo sistema que los persigue y la evidente imposibilidad de algún tipo de reparación: "No lo va a reparar nadie más que la voluntad y la fuerza colectiva del pueblo Mapuche-Tehuelche, porque nos acusaron, nos juzgaron mediáticamente, nos violentaron con las fuerzas de seguridad sin prueba. Como todo el mundo sabe, al poco tiempo, toda esa farsa quedó al descubierto. Ya pasó prácticamente un año y nada. Está el simple y profundo trabajo de reparar el daño que hicieron con todas las comunidades que fuimos allanadas".
"Es una versión también que evidentemente tiene que ver con la incapacidad de gobernar, y echar mano a algo tan fácil que buscar un chivo expiatorio, o un enemigo interno, que es mucho más grave", cuestionó. Señaló que "todo esto tiene una intencionalidad que es debilitar la posibilidad de que discutamos en el terreno de la justicia, desarmando los derechos que ya están establecidos de manera constitucional".
¿Cómo describirías el escenario que atraviesan hoy las comunidades, en medio del desastre ambiental y la proliferación de discursos de odio?
Es una situación que no tenemos que naturalizar, que todos los veranos estamos enfrentando no solo la tragedia de ver cómo se pierde por el fuego tanta vida, tanta biodiversidad, sino ver cómo los sucesivos gobiernos vuelven a reeditar ese discurso que evidentemente está muy desgastado, porque lo que notamos es que la gente en general ya no le cree. Primero, nos parece que no hay que acostumbrarse a que llegue el verano y tengamos esta tragedia y segundo que el Gobierno vuelva a refritar una versión tan racista. Es una versión también que evidentemente tiene que ver con la incapacidad de gobernar, y echar mano a algo tan fácil que buscar un chivo expiatorio, o un enemigo interno, que es mucho más grave.
El discurso, sin embargo, muchas veces deriva en violencia, como se vio en los allanamientos del verano pasado y en el allanamiento reciente a la Comunidad Pulgar Huentuquidel. ¿Existe algún tipo de reparación para las comunidades que padecen esta violencia?
El trauma que tiene hasta el día de hoy la gente que fue allanada prácticamente por un Ejército sin ningún tipo de fundamento ni prueba, simplemente para exacerbar más aún el discurso de odio. Insisto, un discurso que viene a encubrir lo inútiles que son para gobernar, para enfrentar tragedias como los incendios. ¿Quién nos repara? No lo va a reparar nadie más que la voluntad y la fuerza colectiva del pueblo Mapuche-Tehuelche, porque imagínate que nos acusaron, nos juzgaron mediáticamente, nos violentaron con las Fuerzas de Seguridad sin pruebas. Como todo el mundo sabe, al poco tiempo, toda esa farsa quedó al descubierto. Ya pasó prácticamente un año y nada. Está el simple y profundo trabajo de reparar el daño que hicieron con todas las comunidades que fuimos allanadas. Siempre tenemos esperanza, porque hay algo que no hemos perdido que es la memoria. No olvidaremos ese episodio tremendo que pasó hace un año y buscaremos justicia.
¿Creen que hay posibilidades de acceder a la Justicia? Considerando que es el mismo poder que legitima la persecución.
Cuando digo que vamos a buscar justicia no me refiero solo al aparato judicial estatal. La justicia también es la interpelación que le hará a la sociedad, creo que se lo está haciendo. Al gobernador Torres, por ejemplo, que en la última elección quedó prácticamente relegado a un cuarto, quinto lugar, es muy significativo. Y queda claro que algo está pasando. Eso tiene que ver también con la narrativa que hacen los sectores que son vapuleados, que son difamados, perseguidos, como en el caso del pueblo mapuche y cómo nosotros también respondemos con nuestra propia narrativa. Claramente se alineó con una estrategia de difamación absoluta, alineada al Gobierno nacional. El mismo modus operandi de quien era entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hoy senadora. Ni hablar lo que hace el propio Ejecutivo Nacional, el propio Presidente. Cómo permanentemente utiliza una manera inapropiada para referirse a cualquiera que se oponga o diga algo que esté en contra de su ideología. Entonces, creo que en Chubut se quiso simular lo mismo, pero claro, somos una sociedad demográficamente chica, todos nos conocemos. Eso que salió a decir de muchas comunidades se supo casi inmediatamente que no era verdad.
También hay que remarcar que las comunidades mapuches acusadas son a la vez las más afectadas por los incendios.
Y agregarle la solidaridad que ejercen las comunidades, porque no solo somos víctimas de lo que pasa, sino también somos un sector que busca la solución porque muchos hemos salido a combatir el incendio, es algo que la gente no lo sabe tampoco. Los vecinos más inmediatos de los lugares que se incendian, la primera línea son los pobladores y en su mayoría son mapuches. Esto viene hace rato. Y después del desastre también porque nos organizamos para ayudar a la gente que quedó prácticamente sin animales, sin pastura, se arma un mecanismo que es desconocido para la mayoría de la gente y para nosotros es la idea de mantener algo vivo que es la piedra angular del mundo mapuche: la solidaridad. Lo ejercemos de manera absolutamente natural: acompañar, ayudar, no solo entre mapuches sino también con el resto de los vecinos.
¿Cómo ha sido la situación jurídica y de derechos de los Pueblos Originarios el último año? Los discursos que emergen en el marco de los incendios no son ajenos a un delicado panorama que ya vienen advirtiendo desde hace tiempo.
El gobernador Torres atacó directamente derechos constitucionales que establecían garantías al pueblo Mapuche-Tehuelche, creando nuevas leyes, atentando directamente contra una forma democrática y constitucional, siendo que siempre nos acusa de terroristas. Sin embargo, su Gobierno atacó directamente esa institucionalidad democrática. Ignora el derecho que tiene el pueblo mapuche a ser consultado. El derecho que tiene a opinar sobre los todos los proyectos que afecten a nuestro territorio, impulsando una política totalitaria con personajes que trabajan como si fuesen representantes del pueblo mapuche, como es el caso de este personaje que tiene en el Instituto Indígena, que es (Fernando) Antieco, que no tiene ni idea lo que es la realidad del pueblo mapuche, sus derechos, la verdad que es tremendo lo que ha hecho en este poco periodo de cómo actúa sobre algo tan logrado y ganado a través de la lucha, que es el derecho indígena.
La retórica de odio de los gobiernos se produce en un momento de fuerte extranjerización de la tierra, avance de proyectos extractivistas y un intento de derogación de leyes clave como la Ley de Tierras. En este escenario, ¿considerás que hay intereses económicos y políticos detrás de estos discursos?
Todo esto tiene una intencionalidad que es debilitar la posibilidad de que discutamos en el terreno de la justicia, volviendo a este aparato judicial, desarmando los derechos que ya están establecidos de manera constitucional. También le damos lucha en ese terreno, porque lo hemos denunciado. En todos los terrenos tenemos que estar siempre convencidos de que no vamos a ceder un centímetro de esos derechos. La esencia de la cultura mapuche es coexistir con tu entorno. La esencia, lo que milenariamente desarrollaron nuestros antepasados, de ver todo nuestro entorno como un ente con derecho, con vida, ver la naturaleza con respeto, con normativas, defenderla porque sabemos que también depende nuestra cultura y nuestra vida. Si defendemos un río, no es una novedad pero hay que decirlo, es porque si no hay agua nosotros no tenemos posibilidades de vivir, ni nosotros ni ninguna especie. Como es una sociedad que basa su existencia en la existencia de naturaleza, claramente para todos los proyectos extractivistas que proclaman la muerte, somos un obstáculo y eso lo sabemos. Entonces, ¿qué mejor que ese principio filosófico de vida se lo tergiverse? Así lo hace Torres, lo hace Milei, lo hace Patricia Bullrich, lo hace el poder. Principalmente el poder que hoy está en su pleno apogeo proponiendo la muerte a través del extractivismo. No es la primera vez que vamos a vivir una situación así. Lamentablemente nuestros abuelos, bisabuelos vivieron prácticamente lo mismo. La diferencia que hoy tenemos es que hay una sociedad diversa. Ya no está solo el pueblo Mapuche-Tehuelche pisando este territorio. También hay gente que ha venido de otras partes del planeta, que ha desarrollado su vida también a través de ver este territorio como su propio hogar y con ellos estamos trazando alianzas y creo que no le va a ser fácil esta vez poder doblegar a una sociedad diversa que tiene el derecho de planificar su propio futuro.
Mientras la Patagonia arde, los Gobiernos vuelven a buscar responsables. Como en cada verano, el Pueblo Mapuche es objeto de persecución por figuras políticas que, sin evidencias, buscan endilgarles la responsabilidad de los incendios. Mauro Millán, lonko de la comunidad Pillán Mahuiza de Chubut, dialogó con El Extremo Sur, cuestionó la narrativa oficial y advirtió que "la gente, en general, ya no le cree".
La violencia, no obstante, persiste. La fiscalía de El Hoyo, a cargo de Carlos Díaz Mayer, ordenó a principios de enero un allanamiento a la comunidad Pulgar Huentuquidel, sin acusaciones ni evidencias concretas. Millán también recordó los episodios que se vivieron el verano pasado, cuando el juez de Esquel Jorge Criado ordenó 11 allanamientos a domicilios particulares, territorios y medios de comunicación de comunidades mapuche.
En este sentido, subraya la dificultad de encontrar justicia en el mismo sistema que los persigue y la evidente imposibilidad de algún tipo de reparación: "No lo va a reparar nadie más que la voluntad y la fuerza colectiva del pueblo Mapuche-Tehuelche, porque nos acusaron, nos juzgaron mediáticamente, nos violentaron con las fuerzas de seguridad sin prueba. Como todo el mundo sabe, al poco tiempo, toda esa farsa quedó al descubierto. Ya pasó prácticamente un año y nada. Está el simple y profundo trabajo de reparar el daño que hicieron con todas las comunidades que fuimos allanadas".
"Es una versión también que evidentemente tiene que ver con la incapacidad de gobernar, y echar mano a algo tan fácil que buscar un chivo expiatorio, o un enemigo interno, que es mucho más grave", cuestionó. Señaló que "todo esto tiene una intencionalidad que es debilitar la posibilidad de que discutamos en el terreno de la justicia, desarmando los derechos que ya están establecidos de manera constitucional".
¿Cómo describirías el escenario que atraviesan hoy las comunidades, en medio del desastre ambiental y la proliferación de discursos de odio?
Es una situación que no tenemos que naturalizar, que todos los veranos estamos enfrentando no solo la tragedia de ver cómo se pierde por el fuego tanta vida, tanta biodiversidad, sino ver cómo los sucesivos gobiernos vuelven a reeditar ese discurso que evidentemente está muy desgastado, porque lo que notamos es que la gente en general ya no le cree. Primero, nos parece que no hay que acostumbrarse a que llegue el verano y tengamos esta tragedia y segundo que el Gobierno vuelva a refritar una versión tan racista. Es una versión también que evidentemente tiene que ver con la incapacidad de gobernar, y echar mano a algo tan fácil que buscar un chivo expiatorio, o un enemigo interno, que es mucho más grave.
El discurso, sin embargo, muchas veces deriva en violencia, como se vio en los allanamientos del verano pasado y en el allanamiento reciente a la Comunidad Pulgar Huentuquidel. ¿Existe algún tipo de reparación para las comunidades que padecen esta violencia?
El trauma que tiene hasta el día de hoy la gente que fue allanada prácticamente por un Ejército sin ningún tipo de fundamento ni prueba, simplemente para exacerbar más aún el discurso de odio. Insisto, un discurso que viene a encubrir lo inútiles que son para gobernar, para enfrentar tragedias como los incendios. ¿Quién nos repara? No lo va a reparar nadie más que la voluntad y la fuerza colectiva del pueblo Mapuche-Tehuelche, porque imagínate que nos acusaron, nos juzgaron mediáticamente, nos violentaron con las Fuerzas de Seguridad sin pruebas. Como todo el mundo sabe, al poco tiempo, toda esa farsa quedó al descubierto. Ya pasó prácticamente un año y nada. Está el simple y profundo trabajo de reparar el daño que hicieron con todas las comunidades que fuimos allanadas. Siempre tenemos esperanza, porque hay algo que no hemos perdido que es la memoria. No olvidaremos ese episodio tremendo que pasó hace un año y buscaremos justicia.
¿Creen que hay posibilidades de acceder a la Justicia? Considerando que es el mismo poder que legitima la persecución.
Cuando digo que vamos a buscar justicia no me refiero solo al aparato judicial estatal. La justicia también es la interpelación que le hará a la sociedad, creo que se lo está haciendo. Al gobernador Torres, por ejemplo, que en la última elección quedó prácticamente relegado a un cuarto, quinto lugar, es muy significativo. Y queda claro que algo está pasando. Eso tiene que ver también con la narrativa que hacen los sectores que son vapuleados, que son difamados, perseguidos, como en el caso del pueblo mapuche y cómo nosotros también respondemos con nuestra propia narrativa. Claramente se alineó con una estrategia de difamación absoluta, alineada al Gobierno nacional. El mismo modus operandi de quien era entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hoy senadora. Ni hablar lo que hace el propio Ejecutivo Nacional, el propio Presidente. Cómo permanentemente utiliza una manera inapropiada para referirse a cualquiera que se oponga o diga algo que esté en contra de su ideología. Entonces, creo que en Chubut se quiso simular lo mismo, pero claro, somos una sociedad demográficamente chica, todos nos conocemos. Eso que salió a decir de muchas comunidades se supo casi inmediatamente que no era verdad.
También hay que remarcar que las comunidades mapuches acusadas son a la vez las más afectadas por los incendios.
Y agregarle la solidaridad que ejercen las comunidades, porque no solo somos víctimas de lo que pasa, sino también somos un sector que busca la solución porque muchos hemos salido a combatir el incendio, es algo que la gente no lo sabe tampoco. Los vecinos más inmediatos de los lugares que se incendian, la primera línea son los pobladores y en su mayoría son mapuches. Esto viene hace rato. Y después del desastre también porque nos organizamos para ayudar a la gente que quedó prácticamente sin animales, sin pastura, se arma un mecanismo que es desconocido para la mayoría de la gente y para nosotros es la idea de mantener algo vivo que es la piedra angular del mundo mapuche: la solidaridad. Lo ejercemos de manera absolutamente natural: acompañar, ayudar, no solo entre mapuches sino también con el resto de los vecinos.
¿Cómo ha sido la situación jurídica y de derechos de los Pueblos Originarios el último año? Los discursos que emergen en el marco de los incendios no son ajenos a un delicado panorama que ya vienen advirtiendo desde hace tiempo.
El gobernador Torres atacó directamente derechos constitucionales que establecían garantías al pueblo Mapuche-Tehuelche, creando nuevas leyes, atentando directamente contra una forma democrática y constitucional, siendo que siempre nos acusa de terroristas. Sin embargo, su Gobierno atacó directamente esa institucionalidad democrática. Ignora el derecho que tiene el pueblo mapuche a ser consultado. El derecho que tiene a opinar sobre los todos los proyectos que afecten a nuestro territorio, impulsando una política totalitaria con personajes que trabajan como si fuesen representantes del pueblo mapuche, como es el caso de este personaje que tiene en el Instituto Indígena, que es (Fernando) Antieco, que no tiene ni idea lo que es la realidad del pueblo mapuche, sus derechos, la verdad que es tremendo lo que ha hecho en este poco periodo de cómo actúa sobre algo tan logrado y ganado a través de la lucha, que es el derecho indígena.
La retórica de odio de los gobiernos se produce en un momento de fuerte extranjerización de la tierra, avance de proyectos extractivistas y un intento de derogación de leyes clave como la Ley de Tierras. En este escenario, ¿considerás que hay intereses económicos y políticos detrás de estos discursos?
Todo esto tiene una intencionalidad que es debilitar la posibilidad de que discutamos en el terreno de la justicia, volviendo a este aparato judicial, desarmando los derechos que ya están establecidos de manera constitucional. También le damos lucha en ese terreno, porque lo hemos denunciado. En todos los terrenos tenemos que estar siempre convencidos de que no vamos a ceder un centímetro de esos derechos. La esencia de la cultura mapuche es coexistir con tu entorno. La esencia, lo que milenariamente desarrollaron nuestros antepasados, de ver todo nuestro entorno como un ente con derecho, con vida, ver la naturaleza con respeto, con normativas, defenderla porque sabemos que también depende nuestra cultura y nuestra vida. Si defendemos un río, no es una novedad pero hay que decirlo, es porque si no hay agua nosotros no tenemos posibilidades de vivir, ni nosotros ni ninguna especie. Como es una sociedad que basa su existencia en la existencia de naturaleza, claramente para todos los proyectos extractivistas que proclaman la muerte, somos un obstáculo y eso lo sabemos. Entonces, ¿qué mejor que ese principio filosófico de vida se lo tergiverse? Así lo hace Torres, lo hace Milei, lo hace Patricia Bullrich, lo hace el poder. Principalmente el poder que hoy está en su pleno apogeo proponiendo la muerte a través del extractivismo. No es la primera vez que vamos a vivir una situación así. Lamentablemente nuestros abuelos, bisabuelos vivieron prácticamente lo mismo. La diferencia que hoy tenemos es que hay una sociedad diversa. Ya no está solo el pueblo Mapuche-Tehuelche pisando este territorio. También hay gente que ha venido de otras partes del planeta, que ha desarrollado su vida también a través de ver este territorio como su propio hogar y con ellos estamos trazando alianzas y creo que no le va a ser fácil esta vez poder doblegar a una sociedad diversa que tiene el derecho de planificar su propio futuro.

