Ambiente

El cambio climático y la explotación de hidrocarburos triplicaron el riesgo de incendios en Sudamérica

Los incendios que devastaron Sudamérica en 2024 y el cambio climático antropogénico están directamente vinculados. Así lo confirmó un estudio de World Weather Attribution (WWA). Según este, el calentamiento global triplicó la probabilidad de las condiciones que generaron los fuegos históricos en el Amazonas y el Pantanal.

El informe de la WWA determinó que la quema de combustibles fósiles alteró el equilibrio hídrico y térmico del continente. El calor extremo superó incluso la influencia de El Niño como factor determinante de la sequedad. En zonas específicas de la Amazonía, el riesgo de condiciones extremas fue hasta 20 veces mayor que en la era preindustrial.

La combinación de baja humedad, vientos y temperaturas extremas convirtió ecosistemas húmedos en territorios vulnerables al fuego.

El impacto se extendió desde el trópico hasta la Patagonia

Los incendios no afectaron solo a las regiones tropicales. En enero de 2026, el cambio climático también dejó su huella en el sur del continente. Por ejemplo, los fuegos en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, pusieron en riesgo poblaciones de alerces de más de 3.000 años de antigüedad.

El ejemplar conocido como «El Abuelo», con más de 2.600 años de historia, se convirtió en símbolo de esa fragilidad. Vientos de 50 km/h y una humedad inferior al 10% transformaron el paisaje en un polvorín imposible de contener.

Hasta principios de febrero, más de 45.000 hectáreas en el norte de la Patagonia argentina ardieron, con afectaciones en Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén.

Incendios y cambio climático: un círculo vicioso que amenaza la estabilidad regional

Los incendios de 2024 liberaron cantidades récord de CO2. Bolivia y varios estados brasileños registraron emisiones históricas de carbono por quema de biomasa, lo que alimenta un ciclo de retroalimentación climática.

Al perderse la capacidad de evapotranspiración de selvas y bosques, se debilita la formación de «ríos atmosféricos». Esto garantiza temporadas futuras aún más secas y propensas al fuego.

Entre los factores que la ciencia identifica como claves en esta crisis figuran:

• La desecación estructural del paisaje por menor cantidad de lluvias

• La expansión de especies invasoras como los pinos, que aceleran la propagación del fuego

• La deforestación y el manejo de tierras como origen de la mayoría de los focos

• La transformación de sumideros de carbono en fuentes de emisión

• La pérdida de capacidad del Amazonas para generar su propia lluvia

La Dra. Friederike Otto, codirectora del WWA, fue categórica: «Mientras sigamos quemando combustibles fósiles, Sudamérica enfrentará sequías más largas y fuegos más voraces que superarán cualquier capacidad de adaptación actual».

El vínculo entre incendios y cambio climático ya no representa una amenaza futura. La evidencia de 2024 lo consolidó como un componente del clima presente que exige una revisión profunda de las políticas ambientales y energéticas en todo el continente.

Fuente: Noticias Ambientales