Guerra en Irán: Impacto por la suba del crudo, exportaciones y recalentamiento de la inflaciónPor Lorena Hak
La guerra en Irán altera el tablero económico: en Argentina, el alza del crudo promete más dólares, pero complica la lucha contra la inflación. Javier Milei y Toto Caputo enfrentan el dilema de capitalizar mayores exportaciones energéticas sin que el encarecimiento de combustibles erosione su principal ancla macroeconómica.
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, con reportes sobre la muerte del líder supremo Ali Khamenei, reconfiguró el tablero geopolítico y financiero. La operación paralizó el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella por donde circula un tercio del tráfico mundial de petróleo.
El mercado financiero reaccionó de inmediato: el crudo Brent registró su mayor suba en cuatro años, mientras las bolsas globales operaban en rojo. Los futuros del crudo Brent llegaron a dispararse hasta 13%, alcanzando los u$s 82,37 por barril, su nivel más alto desde enero de 2025.
El Brent llegó a subir cerca de 10% luego de los primeros ataques militares y acumula una apreciación de 25% en lo que va del año. El mercado descuenta interrupciones en el suministro. Irán es el quinto productor mundial de petróleo, con cuatro millones de barriles diarios, y exporta alrededor de un tercio de su producción. El riesgo sobre ese flujo explica la reacción inmediata de los precios.
Hasta u$s 1300 millones más
Para la Argentina, la noticia es ambivalente. Por un lado, la mejora en los términos de intercambio promete inyectar divisas frescas en un momento clave. Por otro, el aumento del costo de la energía a nivel global pone un techo bajo a la desinflación que busca el Gobierno.
Según el director de Aleph Energy, Daniel Dreizzen, "por cada suba de u$s 10 en la cotización del Brent, las exportaciones argentinas de petróleo suman u$s 1300 millones a la proyección anual".
Antes de la escalada militar, el crudo ya había subido u$s 10 por barril, lo que elevó la previsión de la balanza comercial energética 2026 a u$s 10.000 millones. Con el nuevo salto, esa cifra podría incrementarse en otros u$s 1300 millones.
El economista Martín Castellano calculó que "cada aumento de u$s 10 en el precio del petróleo genera una ganancia inesperada en divisas de u$s 1700 millones de dólares (0,25% del PIB)". Y remarcó el cambio estructural: "Hace unos años, el mismo shock habría erosionado la cuenta corriente. Ahora la apuntala".
En tanto, el head of research de Criteria, Gustavo Araujo, señaló que el efecto relevante se observa en los términos de intercambio. "El país enfrenta este shock de precios con una elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores", explicó, en referencia al crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta.
Toto Caputo festeja
El ministro de Economía destacó que el costado favorable del shock externo en una entrevista con El Cronista. "La parte buena es que está afectando a una industria que este gobierno está desarrollando", afirmó.
Y reforzó el mensaje de alineamiento geopolítico: "El mejor escudo es tener la macroeconomía ordenada". En ese marco, respaldó la decisión oficial de alinearse "desde el minuto uno con Estados Unidos e Israel".
Caputo advirtió que con superávit fiscal y externo, el país estaría en mejores condiciones para absorber la volatilidad global.
Inflación, el frente interno
El otro lado de la moneda es la inflación. El petróleo más caro impacta de manera directa en el precio de los combustibles y, por esa vía, en toda la cadena de costos.
"El precio del petróleo alto no ayuda a la macroeconomía de Estados Unidos y global, y ahora la única norma es la volatilidad", advirtió el economista Gustavo Neffa.
Ante la consulta de Letra P, Juan Carlos Hallak, especialista en Economía Internacional, fue más crítico: "La ventaja que ve el ministro puede ser una ganancia de corto plazo, pero para mí es más una preocupación". Y agregó: "La suba del precio del petróleo es una mala noticia para los objetivos de bajar la inflación, sin duda".
En Argentina, el traslado a surtidor depende de la política de precios y de la estrategia fiscal, pero el encarecimiento del Brent presiona sobre el valor de la nafta y el gasoil, con efecto directo en el índice de precios al consumidor.
El antecedente inmediato no es alentador: en enero, el superávit energético fue de u$s 618 millones, un 12% inferior al de un año atrás, debido a una caída interanual de las exportaciones (-14%), particularmente de petróleo (-24,7%) y gas (-14,9%). La mejora en precios internacionales podría revertir ese cuadro, aunque con el costo de un mayor pass through inflacionario.
Mejora estructural o rebote transitorio
La clave, coinciden los analistas, es la duración del conflicto, y Araujo profundiza en esta dinámica: "La clave analítica reside en la persistencia del nuevo nivel de precios. Si el conflicto altera de manera sostenida la prima de riesgo geopolítico incorporada en el mercado petrolero, Argentina podría consolidar una mejora estructural en su frente externo. Si, en cambio, se trata de un movimiento transitorio, el impacto quedará acotado a una mejora coyuntural".
Mientras tanto, el Gobierno celebra el posible ingreso extra de divisas en un año atravesado por tensiones externas y compromisos financieros de deuda, pero enfrenta el desafío interno de que el petróleo más caro no erosione el ancla inflacionaria sobre la que se apoya todo el programa económico.
Fuente: Letra P
Por Lorena Hak
La guerra en Irán altera el tablero económico: en Argentina, el alza del crudo promete más dólares, pero complica la lucha contra la inflación. Javier Milei y Toto Caputo enfrentan el dilema de capitalizar mayores exportaciones energéticas sin que el encarecimiento de combustibles erosione su principal ancla macroeconómica.
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, con reportes sobre la muerte del líder supremo Ali Khamenei, reconfiguró el tablero geopolítico y financiero. La operación paralizó el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella por donde circula un tercio del tráfico mundial de petróleo.
El mercado financiero reaccionó de inmediato: el crudo Brent registró su mayor suba en cuatro años, mientras las bolsas globales operaban en rojo. Los futuros del crudo Brent llegaron a dispararse hasta 13%, alcanzando los u$s 82,37 por barril, su nivel más alto desde enero de 2025.
El Brent llegó a subir cerca de 10% luego de los primeros ataques militares y acumula una apreciación de 25% en lo que va del año. El mercado descuenta interrupciones en el suministro. Irán es el quinto productor mundial de petróleo, con cuatro millones de barriles diarios, y exporta alrededor de un tercio de su producción. El riesgo sobre ese flujo explica la reacción inmediata de los precios.
Hasta u$s 1300 millones más
Para la Argentina, la noticia es ambivalente. Por un lado, la mejora en los términos de intercambio promete inyectar divisas frescas en un momento clave. Por otro, el aumento del costo de la energía a nivel global pone un techo bajo a la desinflación que busca el Gobierno.
Según el director de Aleph Energy, Daniel Dreizzen, "por cada suba de u$s 10 en la cotización del Brent, las exportaciones argentinas de petróleo suman u$s 1300 millones a la proyección anual".
Antes de la escalada militar, el crudo ya había subido u$s 10 por barril, lo que elevó la previsión de la balanza comercial energética 2026 a u$s 10.000 millones. Con el nuevo salto, esa cifra podría incrementarse en otros u$s 1300 millones.
El economista Martín Castellano calculó que "cada aumento de u$s 10 en el precio del petróleo genera una ganancia inesperada en divisas de u$s 1700 millones de dólares (0,25% del PIB)". Y remarcó el cambio estructural: "Hace unos años, el mismo shock habría erosionado la cuenta corriente. Ahora la apuntala".
En tanto, el head of research de Criteria, Gustavo Araujo, señaló que el efecto relevante se observa en los términos de intercambio. "El país enfrenta este shock de precios con una elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores", explicó, en referencia al crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta.
Toto Caputo festeja
El ministro de Economía destacó que el costado favorable del shock externo en una entrevista con El Cronista. "La parte buena es que está afectando a una industria que este gobierno está desarrollando", afirmó.
Y reforzó el mensaje de alineamiento geopolítico: "El mejor escudo es tener la macroeconomía ordenada". En ese marco, respaldó la decisión oficial de alinearse "desde el minuto uno con Estados Unidos e Israel".
Caputo advirtió que con superávit fiscal y externo, el país estaría en mejores condiciones para absorber la volatilidad global.
Inflación, el frente interno
El otro lado de la moneda es la inflación. El petróleo más caro impacta de manera directa en el precio de los combustibles y, por esa vía, en toda la cadena de costos.
"El precio del petróleo alto no ayuda a la macroeconomía de Estados Unidos y global, y ahora la única norma es la volatilidad", advirtió el economista Gustavo Neffa.
Ante la consulta de Letra P, Juan Carlos Hallak, especialista en Economía Internacional, fue más crítico: "La ventaja que ve el ministro puede ser una ganancia de corto plazo, pero para mí es más una preocupación". Y agregó: "La suba del precio del petróleo es una mala noticia para los objetivos de bajar la inflación, sin duda".
En Argentina, el traslado a surtidor depende de la política de precios y de la estrategia fiscal, pero el encarecimiento del Brent presiona sobre el valor de la nafta y el gasoil, con efecto directo en el índice de precios al consumidor.
El antecedente inmediato no es alentador: en enero, el superávit energético fue de u$s 618 millones, un 12% inferior al de un año atrás, debido a una caída interanual de las exportaciones (-14%), particularmente de petróleo (-24,7%) y gas (-14,9%). La mejora en precios internacionales podría revertir ese cuadro, aunque con el costo de un mayor pass through inflacionario.
Mejora estructural o rebote transitorio
La clave, coinciden los analistas, es la duración del conflicto, y Araujo profundiza en esta dinámica: "La clave analítica reside en la persistencia del nuevo nivel de precios. Si el conflicto altera de manera sostenida la prima de riesgo geopolítico incorporada en el mercado petrolero, Argentina podría consolidar una mejora estructural en su frente externo. Si, en cambio, se trata de un movimiento transitorio, el impacto quedará acotado a una mejora coyuntural".
Mientras tanto, el Gobierno celebra el posible ingreso extra de divisas en un año atravesado por tensiones externas y compromisos financieros de deuda, pero enfrenta el desafío interno de que el petróleo más caro no erosione el ancla inflacionaria sobre la que se apoya todo el programa económico.
Fuente: Letra P

