Patagonia

El fin de la Colimba: 32 años del asesinato de Omar Carrasco en Zapala

Por Guillermo Berto 

La tarde del 6 de marzo de 1994, en el Grupo de Artillería de Zapala, el soldado Omar Octavio Carrasco fue visto por última vez con vida en la batería A. Su cuerpo aparecería el 6 de abril en otro sector del cuartel y su asesinato marcó el fin del servicio militar obligatorio.

Este aniversario del crimen tiene la particularidad de que se produce pocos meses después de la muerte de su mamá, Sebastiana Barrera, ocurrido el 26 de diciembre pasado en Neuquén.

El servicio militar obligatorio, apodado la colimba (porque el soldado corre, limpia, barre) fue reemplazado por uno voluntario supuestamente más profesional.

Casi tres décadas después

Pablo Jesús Córdoba era soldado voluntario y, al igual que Omar, estaba en el Grupo de Artillería de Zapala 29 años después cuando lo asesinaron de dos balazos en la cabeza.

Fue el 1 de junio del 2023 y todavía no hay sospechosos identificados. «La injusticia duele, la inoperancia y la sensación de burla también», posteó su madre, Natalia Uribe, en sus redes sociales ante un nuevo aniversario.

«No me acostumbré. No me resigné. No me voy a callar. No me rendiré. Porque detrás de ese expediente está mi hijo. Y detrás de cada demora hay responsables. Exijo respuestas. Exijo avances reales. Exijo justicia», agregó.

Semejanzas y diferencias

Natalia no conoce al padre de Omar, Francisco Carrasco, ni conoció a Sebastiana, pero tiene bien presente su historia. «Es distinta la forma en que nuestros hijos entraron al Ejército, pero en lo demás es todo muy parecido», dijo en diálogo con diario RÍO NEGRO.

«En los dos casos fueron muertes apañadas por el Ejército, el mismo encubrimiento, las pistas falsas, la burla... es lamentable que haya vuelto a pasar», remarcó.

Las hipótesis falsas

En efecto si bien los casos de Omar y Pablo tienen enormes diferencias, se reconocen en algunos aspectos. El principal: en ambos se trató de instalar hipótesis distintas al homicidio.

De Carrasco dijeron sucesivamente que había desertado; muerto de frío; o sido víctima de una patota afuera del cuartel. En cambio, el joven nacido en Cutral Co murió por la paliza que recibió dentro de las instalaciones el 6 de marzo, que le provocaron un hemotórax. O, de acuerdo con otra teoría, por una atención médica deficiente de esas heridas en el hospital de la Guarnición Militar.

En tanto, cuando el cuerpo de Pablo apareció con dos disparos en diferentes lugares de la cabeza, mientras cumplía guardia a las 6 de la mañana del 1 de junio del 2023, también se trató de desviar la atención: en su caso, con la teoría del suicidio.

Las pruebas científicas

El resultado de la autopsia médico forense fue categórico: cualquiera de los dos haya sido el primero, «lo inhabilitó para movimientos conscientes» y cualquiera de los dos posee idoneidad para provocar la muerte, juntos o por separado.

El anterior juez que intervino en el caso, Hugo Greca, sostenía que Pablo supuestamente se suicidó porque atravesaba un mal estado de ánimo, pese a que la autopsia psicológica fue contundente al señalar que «es posible deducir que no se cumpliría con los indicadores de conducta suicida o de autolesión, ya que no se evidenciaron sentimientos de desesperanza hacia el futuro; ni una conducta hostil para sí mismo».

«No puedo creer que diga eso»

Tal como lo explicó Natalia Uribe en su momento, «el juez dice que quizá mi hijo le comentó a un amigo que se quería suicidar, y éste le pegó un tiro por camaradería, por amistad... No puedo creer que diga eso».

«O dice que vino otro soldado a ayudarlo y se le escapó el segundo tiro, no se puede creer», agregó la mamá del soldado.

En el caso de Omar Carrasco, hubo apuro por declarar una muerte natural y entregarlo a sus padres en un cajón cerrado. Pero durante a autopsia -realizada en el cuartel, sin las mínimas condiciones- se descubrió que tenía las costillas fracturadas a golpes.

En el de Pablo Córdoba se informó a la Policía Federal que se había suicidado, no se convocó a personal de Criminalística ni a expertos en homicidios, por lo que la escena del crimen fue alterada.

Fuente: Río Negro