Liliana Battistotti: "Las luchas de los '70 son hoy las del agua"Por Karina Micheletto
"Desde que me jubilé, estoy mucho más ocupada", dice Liliana Battistotti con una sonrisa. Es que toda su vida ha estado atravesada por luchas varias, y de un tiempo a esta parte algunas han ocupado el espacio público especialmente. Es una de las referentes de la lucha medioambiental en Rawson, donde vive desde 1976, y a nivel provincial integra también la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut. El peligro que implica el proyecto de modificación de la ley de Glaciares -que ya tiene media sanción en el Senado y tendrá audiencia pública en Diputados los próximos 25 y 26 de marzo- la tiene a Liliana por estos días en plena actividad.
Otra fecha en particular la "ocupa" especialmente en la ciudad donde vive: los aniversarios de la Masacre de Trelew, el fusilamiento de 16 jóvenes presos políticos tras el intento de fuga del penal. Liliana integra también la Asociación de Sobrevivientes, Familiares y Compañeros de Campo de Mayo; su compañero y padre de sus hijos, el delegado gremial y militante del PRT -al igual que ella, en los 70- Luis Marcelo Panizza, continúa desaparecido.
Porteña de nacimiento, su mudanza a la Patagonia en los años de plomo tiene que ver con un exilio interno que muchos y muchas debieron afrontar, en su caso marcado por persecuciones, secuestros y allanamientos a distintos miembros de su familia, incluso su propia detención.
Un buen vivir
A contramano de la idea que se intenta instalar por estos días sobre la lucha medioambiental -que se trata de "prejuicios absurdos", en palabras del Presidente, y como continuidad de lectura, que es un reclamo de personas no informadas, con ideales abstractos, casi snobs, "hippies con Osde" -, Liliana da testimonio del modo en que "aquellas luchas" y estas luchas, son parte de una misma y única raíz histórica, social y política: la que confluye en la defensa del "buen vivir". "Las luchas de los 70 son hoy exactamente las mismas que las de la defensa del agua y los glaciares, las mismas que las del no a la mina", no duda en definir, con conocimiento de causa.
Por todo ese trabajo, Liliana ha sido reconocida con la distinción "Berta Cáceres", que se entrega el lunes 9 en el Congreso. El galardón anual entregado por la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir a mujeres, disidencias y organizaciones destacadas por su militancia ambiental y ecofeminista cobra hoy una relevancia política particular, en plena carrera del Gobierno para modificar una ley modélica como la de Glaciares.
ChubutAguazo y después
Como muchas de sus compañeras (hay referentes de todo el país convocadas en el evento de hoy), Liliana prefiere hablar de "buen vivir" antes que de ecología; de "bienes comunes" antes que de recursos naturales; de "justicia ambiental" antes que de ambientalismo. Definiciones, miradas, puntos de partida que hacen pie en un saber ancestral, el de los pueblos originarios, otra de las luchas que forman parte de esa "misma lucha". "Hoy tenemos preso a Facundo Jones Huala y no hay causa, no hay expediente, no hay carátula, y está el otro compañero, también mapuche, también preso acá en Rawson, Pablo Colhuan Nahuel, el hostigamiento y la persecución no cesan", recuerda Liliana.
Recuerda, también, el modo en que la lucha por la defensa del agua llegó para quedarse en su provincia, en forma de una red de asambleas que permanece y se reactiva en presentes como este, a pesar de lo difícil que resulta toda organización horizontal en estos tiempos. Fue aquel "ChubutAguazo" que marcó a la provincia en forma de estallido con el grito de "No a la mina", en diciembre de 2021, aquella "pueblada" que logró frenar la aprobación de la megaminería en la provincia, obligando al entonces gobernador Mariano Arcioni a suspender la ley de zonificación minera.
"Acá quedamos todos muy comprometidos con el tema después del ChubutAguazo, es como que hay una conciencia ya ganada. Se armó la asamblea acá en Rawson y en toda la provincia se levantó, quedamos conectados, alertas", repasa Liliana en diálogo con Página/12. "Aprendimos a juntarnos, a salir a la calle, a resistir, a ser reprimidos y perseguidos también, hasta judicialmente, hay mucho intento de disciplinamiento, y eso sigue, de distintas maneras. Hoy son muchas luchas que estamos llevando en este momento, pero insisto, todo tiene que ver con todo", analiza.
-¿Y cómo se conecta con los 70?
-Bueno, nosotros luchábamos contra "el imperialismo yanqui", se suponía que eso era de otra época, otro lenguaje, pero mirá ahora cómo estamos. Somos súbditos, ¿no? Aquellos años 70 yo los atesoro como gloriosos: como un tiempo en que creíamos que todo se podía cambiar. Hoy el escenario es otro, pero tenemos muchos aprendizajes. Sabemos, por ejemplo, que el enemigo no es idiota, porque todo lo que hace, lo tiene muy bien pensado y diseñado. Entonces hay que luchar teniendo eso en mente. Y hay que lograr volver a la conciencia del laburante, que es en lo que han sido tan efectivos, en borrar un poco eso. Contagiar conciencia es el trabajo que nos toca: conciencia de los glaciares, del agua, y también de todo lo demás.
Las distinciones
La distinción federal "Berta Cáceres" toma el nombre de la líder indígena, feminista y activista ambiental hondureña, fallecida en 2016, cuyo rostro está desde este año en un billete de su país, como "heroína nacional". Se entrega el lunbes 9 de marzo en el Congreso (desde las 15, en el anexo A de la Cámara de Diputados), por iniciativa de la Red de Defensoras del Buen Vivir, y reconoce "las contribuciones ecofeministas a la defensa del ambiente y el buen vivir".
Además de Liliana Battistotti, serán reconocidas la mendocina Elena María Abraham, investigadora emérita del Conicet que trabaja con el tema de desertificación, la bióloga María Luisa Bolkovic, las integrantes de la asamblea de la Comunidad Costera de Tierra del Fuego, que a las luchas por la defensa del agua y los glaciares suma otro tema local urgente, el de las salmoneras.
También Virginia Colipan, docente intercultural de Neuquén, la abogada ambientalista chaqueña Nora Beatriz Giménez, las mujeres de la comunidad Cueva del Inca de Jujuy. Además, las mujeres y disidencias que integran la cooperativa de trabajo Las Decididas, de Almirante Brown, por su trabajo sobre soberanía alimentaria.
Otras reconocidas son Laura Medina, del Proyecto Hábitat de Claypole, la investigadora y artista chubutense Ana Mariel Weinstock, la agroecóloga Romina Iodice, el espacio de aprendizaje Vuela el Pez, de Río Negro y las Sikuris Warkimuna, de Jujuy.
Fuente: Página 12
Por Karina Micheletto
"Desde que me jubilé, estoy mucho más ocupada", dice Liliana Battistotti con una sonrisa. Es que toda su vida ha estado atravesada por luchas varias, y de un tiempo a esta parte algunas han ocupado el espacio público especialmente. Es una de las referentes de la lucha medioambiental en Rawson, donde vive desde 1976, y a nivel provincial integra también la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut. El peligro que implica el proyecto de modificación de la ley de Glaciares -que ya tiene media sanción en el Senado y tendrá audiencia pública en Diputados los próximos 25 y 26 de marzo- la tiene a Liliana por estos días en plena actividad.
Otra fecha en particular la "ocupa" especialmente en la ciudad donde vive: los aniversarios de la Masacre de Trelew, el fusilamiento de 16 jóvenes presos políticos tras el intento de fuga del penal. Liliana integra también la Asociación de Sobrevivientes, Familiares y Compañeros de Campo de Mayo; su compañero y padre de sus hijos, el delegado gremial y militante del PRT -al igual que ella, en los 70- Luis Marcelo Panizza, continúa desaparecido.
Porteña de nacimiento, su mudanza a la Patagonia en los años de plomo tiene que ver con un exilio interno que muchos y muchas debieron afrontar, en su caso marcado por persecuciones, secuestros y allanamientos a distintos miembros de su familia, incluso su propia detención.
Un buen vivir
A contramano de la idea que se intenta instalar por estos días sobre la lucha medioambiental -que se trata de "prejuicios absurdos", en palabras del Presidente, y como continuidad de lectura, que es un reclamo de personas no informadas, con ideales abstractos, casi snobs, "hippies con Osde" -, Liliana da testimonio del modo en que "aquellas luchas" y estas luchas, son parte de una misma y única raíz histórica, social y política: la que confluye en la defensa del "buen vivir". "Las luchas de los 70 son hoy exactamente las mismas que las de la defensa del agua y los glaciares, las mismas que las del no a la mina", no duda en definir, con conocimiento de causa.
Por todo ese trabajo, Liliana ha sido reconocida con la distinción "Berta Cáceres", que se entrega el lunes 9 en el Congreso. El galardón anual entregado por la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir a mujeres, disidencias y organizaciones destacadas por su militancia ambiental y ecofeminista cobra hoy una relevancia política particular, en plena carrera del Gobierno para modificar una ley modélica como la de Glaciares.
ChubutAguazo y después
Como muchas de sus compañeras (hay referentes de todo el país convocadas en el evento de hoy), Liliana prefiere hablar de "buen vivir" antes que de ecología; de "bienes comunes" antes que de recursos naturales; de "justicia ambiental" antes que de ambientalismo. Definiciones, miradas, puntos de partida que hacen pie en un saber ancestral, el de los pueblos originarios, otra de las luchas que forman parte de esa "misma lucha". "Hoy tenemos preso a Facundo Jones Huala y no hay causa, no hay expediente, no hay carátula, y está el otro compañero, también mapuche, también preso acá en Rawson, Pablo Colhuan Nahuel, el hostigamiento y la persecución no cesan", recuerda Liliana.
Recuerda, también, el modo en que la lucha por la defensa del agua llegó para quedarse en su provincia, en forma de una red de asambleas que permanece y se reactiva en presentes como este, a pesar de lo difícil que resulta toda organización horizontal en estos tiempos. Fue aquel "ChubutAguazo" que marcó a la provincia en forma de estallido con el grito de "No a la mina", en diciembre de 2021, aquella "pueblada" que logró frenar la aprobación de la megaminería en la provincia, obligando al entonces gobernador Mariano Arcioni a suspender la ley de zonificación minera.
"Acá quedamos todos muy comprometidos con el tema después del ChubutAguazo, es como que hay una conciencia ya ganada. Se armó la asamblea acá en Rawson y en toda la provincia se levantó, quedamos conectados, alertas", repasa Liliana en diálogo con Página/12. "Aprendimos a juntarnos, a salir a la calle, a resistir, a ser reprimidos y perseguidos también, hasta judicialmente, hay mucho intento de disciplinamiento, y eso sigue, de distintas maneras. Hoy son muchas luchas que estamos llevando en este momento, pero insisto, todo tiene que ver con todo", analiza.
-¿Y cómo se conecta con los 70?
-Bueno, nosotros luchábamos contra "el imperialismo yanqui", se suponía que eso era de otra época, otro lenguaje, pero mirá ahora cómo estamos. Somos súbditos, ¿no? Aquellos años 70 yo los atesoro como gloriosos: como un tiempo en que creíamos que todo se podía cambiar. Hoy el escenario es otro, pero tenemos muchos aprendizajes. Sabemos, por ejemplo, que el enemigo no es idiota, porque todo lo que hace, lo tiene muy bien pensado y diseñado. Entonces hay que luchar teniendo eso en mente. Y hay que lograr volver a la conciencia del laburante, que es en lo que han sido tan efectivos, en borrar un poco eso. Contagiar conciencia es el trabajo que nos toca: conciencia de los glaciares, del agua, y también de todo lo demás.
Las distinciones
La distinción federal "Berta Cáceres" toma el nombre de la líder indígena, feminista y activista ambiental hondureña, fallecida en 2016, cuyo rostro está desde este año en un billete de su país, como "heroína nacional". Se entrega el lunbes 9 de marzo en el Congreso (desde las 15, en el anexo A de la Cámara de Diputados), por iniciativa de la Red de Defensoras del Buen Vivir, y reconoce "las contribuciones ecofeministas a la defensa del ambiente y el buen vivir".
Además de Liliana Battistotti, serán reconocidas la mendocina Elena María Abraham, investigadora emérita del Conicet que trabaja con el tema de desertificación, la bióloga María Luisa Bolkovic, las integrantes de la asamblea de la Comunidad Costera de Tierra del Fuego, que a las luchas por la defensa del agua y los glaciares suma otro tema local urgente, el de las salmoneras.
También Virginia Colipan, docente intercultural de Neuquén, la abogada ambientalista chaqueña Nora Beatriz Giménez, las mujeres de la comunidad Cueva del Inca de Jujuy. Además, las mujeres y disidencias que integran la cooperativa de trabajo Las Decididas, de Almirante Brown, por su trabajo sobre soberanía alimentaria.
Otras reconocidas son Laura Medina, del Proyecto Hábitat de Claypole, la investigadora y artista chubutense Ana Mariel Weinstock, la agroecóloga Romina Iodice, el espacio de aprendizaje Vuela el Pez, de Río Negro y las Sikuris Warkimuna, de Jujuy.
Fuente: Página 12

