Salarios de docentes universitarios en caída libre y renuncias masivasPor León Nicanoff
El inicio del ciclo lectivo universitario quedó atravesado por un paro nacional y por escenas que empiezan a repetirse entre docentes: renuncias, pluriempleo y dificultades para sostener la actividad académica. Juan Materola, profesor de Historia de la Universidad de Moreno y General Sarmieno, combina su trabajo con la conducción en Uber desde 2024. "El desafío era llegar a fin de mes", resumió.
Nahuel Vega, doctor en Física, directamente dejó la docencia en la Universidad de San Martín: "Terminaba gastando todo el sueldo en transporte y comida". Por su parte, Haydée Pizarro, bióloga, investigadora principal del CONICET y docente jubilada de Exactas (UBA), describió casos de profesionales altamente formados que buscan ingresos fuera del sistema.
"Conozco biólogas que hicieron cursos de plomería y hoy son plomeras; están trabajando de eso", señaló. Se trata, según explicó, de una salida para sostenerse económicamente ante ingresos que no alcanzan para cubrir gastos básicos, incluso en cargos con dedicación exclusiva.
La medida de fuerza, convocada por las federaciones Conadu Histórica y Conadu, se desarrolla en dos tramos -del 16 al 21 de marzo y del 23 al 30- y afecta a más de 60 universidades públicas. En la UBA, los docentes resolvieron un paro "por tiempo indeterminado" hasta que se aplique la recomposición salarial del 55,4% prevista por ley.
El trasfondo del conflicto remite al financiamiento: pese a la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario por el Congreso y su ratificación tras la caída del veto presidencial, el Gobierno nacional no la aplica. Un fallo judicial ordenó recomponer los salarios docentes en torno al 51% de pérdida frente a la inflación, pero tampoco fue ejecutado.
En paralelo, el Ejecutivo impulsa un nuevo proyecto que reduce esa recomposición a un 12% en tres tramos. "Desconoce a dos poderes de la República: al Congreso y al Poder Judicial", señaló el rector Germán Pinazo. "El mensaje es que no cumple la ley porque no quiere".
Salarios de pobreza
Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la pérdida salarial acumulada equivale a 11,4 sueldos actuales, según el Observatorio del Salario y Presupuesto Universitario. En términos reales, el índice cayó a 64 puntos, con una baja del 36% del poder adquisitivo.
Según un informe gremial de la UBA, el salario real se ubica en su mínimo histórico, con una caída del 35,6% respecto de noviembre de 2023 y por debajo de los niveles de 2004. Para recuperar ese poder de compra sería necesaria una recomposición cercana al 60%, y de más del 120% para volver a valores de hace una década.
"Desde diciembre de 2023 perdimos entre un 35% y un 40% del salario real", señaló Patricio Santagapita, secretario de investigació de Exactas (UBA) y profesor de Migrobiología de Alimentos. "Eso se siente directamente en la vida cotidiana".
Docencia y abandono de la actividad
El deterioro salarial impacta en la continuidad de las trayectorias docentes. En el caso de Vega, el ingreso por su cargo -alrededor de $240.000 mensuales por 10 horas semanales en 2025- no alcanzaba a cubrir los costos básicos. "Se te va el sueldo ahí", resumió. "No se me ocurre volver a la docencia en estas condiciones".
En paralelo, Materola sostiene jornadas nocturnas como conductor para complementar un salario universitario de $250.000. "Lo que empezó como algo transitorio se volvió permanente", explicó. Los casos se multiplican en distintas facultades y niveles de dedicación, con docentes que suman cargos, clases particulares u otros trabajos fuera del ámbito académico.
Renuncias y dificultades para sostener las cátedras
La salida de docentes se consolida como tendencia. En la Facultad de Agronomía de la UBA se registraron 83 renuncias desde comienzos de 2024, junto con jubilaciones anticipadas. "Empezaron a renunciar muchos docentes, especialmente los más jóvenes", indicó la decana Adriana Rodríguez. "El proceso se aceleró en los últimos meses".
Los cargos iniciales, incluso con dedicación exclusiva y doctorado, se ubican en torno al millón de pesos, por debajo de otros sectores. "El motivo principal es salarial", sostuvo Rodríguez. "Se van a empresas o a universidades de países vecinos, donde ganan entre tres y cuatro veces más. Estamos cubriendo los baches con más trabajo de quienes se quedan", agregó. "Pero es una situación que en el corto plazo va a ser insostenible".
El deterioro salarial se combina con la caída del financiamiento. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 5.750 puestos en el sistema científico público. "Se están desarmando equipos de investigación", advirtió Santagapita.
En su grupo, dos investigadores dejaron sus posiciones: uno emigró y otro no aceptó continuar su carrera en estas condiciones. "Ya estamos viendo una fuga de recursos humanos", señaló. A la vez, los subsidios nacionales están prácticamente congelados. "Muchos investigadores están poniendo dinero de su bolsillo para sostener experimentos", agregó. "Es una doble presión".
Infraestructura, insumos y funcionamiento cotidiano
El impacto también se traslada al funcionamiento cotidiano de la universidad. Según Pizarro, la falta de financiamiento afecta tanto la infraestructura como los insumos necesarios para sostener la actividad académica y de investigación. "Los equipos se rompen y no se pueden reparar, no hay fondos para insumos ni para trabajo de campo", explicó.
En laboratorios que dependen de equipamiento complejo -como freezers a -80 grados-, la falta de mantenimiento implica la paralización de tareas. En ese contexto, materias que no comienzan, subsidios interrumpidos y limitaciones operativas configuran un escenario de funcionamiento restringido.
Menos ingreso a la carrera científica
El deterioro impacta en la formación de nuevos investigadores. Las becas doctorales rondan los $1,2 millones y el ingreso a la carrera científica pierde atractivo. "Muchos jóvenes directamente no quieren iniciar un doctorado", indicó Santagapita. "Se perdieron 5.750 puestos en el sistema público en dos años", agregó.
Las consecuencias alcanzan también a la cursada. La reducción de docentes se traduce en menos horarios y cupos en algunas carreras. "Las renuncias dejaron de ser un hecho aislado", afirmó Tatiana, del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras. Según datos estudiantiles, se registran más de 10.000 renuncias en el país. "Hay facultades con pérdidas del 30% de su planta docente", concluyó.
Fuente: elDiarioAr
Por León Nicanoff
El inicio del ciclo lectivo universitario quedó atravesado por un paro nacional y por escenas que empiezan a repetirse entre docentes: renuncias, pluriempleo y dificultades para sostener la actividad académica. Juan Materola, profesor de Historia de la Universidad de Moreno y General Sarmieno, combina su trabajo con la conducción en Uber desde 2024. "El desafío era llegar a fin de mes", resumió.
Nahuel Vega, doctor en Física, directamente dejó la docencia en la Universidad de San Martín: "Terminaba gastando todo el sueldo en transporte y comida". Por su parte, Haydée Pizarro, bióloga, investigadora principal del CONICET y docente jubilada de Exactas (UBA), describió casos de profesionales altamente formados que buscan ingresos fuera del sistema.
"Conozco biólogas que hicieron cursos de plomería y hoy son plomeras; están trabajando de eso", señaló. Se trata, según explicó, de una salida para sostenerse económicamente ante ingresos que no alcanzan para cubrir gastos básicos, incluso en cargos con dedicación exclusiva.
La medida de fuerza, convocada por las federaciones Conadu Histórica y Conadu, se desarrolla en dos tramos -del 16 al 21 de marzo y del 23 al 30- y afecta a más de 60 universidades públicas. En la UBA, los docentes resolvieron un paro "por tiempo indeterminado" hasta que se aplique la recomposición salarial del 55,4% prevista por ley.
El trasfondo del conflicto remite al financiamiento: pese a la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario por el Congreso y su ratificación tras la caída del veto presidencial, el Gobierno nacional no la aplica. Un fallo judicial ordenó recomponer los salarios docentes en torno al 51% de pérdida frente a la inflación, pero tampoco fue ejecutado.
En paralelo, el Ejecutivo impulsa un nuevo proyecto que reduce esa recomposición a un 12% en tres tramos. "Desconoce a dos poderes de la República: al Congreso y al Poder Judicial", señaló el rector Germán Pinazo. "El mensaje es que no cumple la ley porque no quiere".
Salarios de pobreza
Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la pérdida salarial acumulada equivale a 11,4 sueldos actuales, según el Observatorio del Salario y Presupuesto Universitario. En términos reales, el índice cayó a 64 puntos, con una baja del 36% del poder adquisitivo.
Según un informe gremial de la UBA, el salario real se ubica en su mínimo histórico, con una caída del 35,6% respecto de noviembre de 2023 y por debajo de los niveles de 2004. Para recuperar ese poder de compra sería necesaria una recomposición cercana al 60%, y de más del 120% para volver a valores de hace una década.
"Desde diciembre de 2023 perdimos entre un 35% y un 40% del salario real", señaló Patricio Santagapita, secretario de investigació de Exactas (UBA) y profesor de Migrobiología de Alimentos. "Eso se siente directamente en la vida cotidiana".
Docencia y abandono de la actividad
El deterioro salarial impacta en la continuidad de las trayectorias docentes. En el caso de Vega, el ingreso por su cargo -alrededor de $240.000 mensuales por 10 horas semanales en 2025- no alcanzaba a cubrir los costos básicos. "Se te va el sueldo ahí", resumió. "No se me ocurre volver a la docencia en estas condiciones".
En paralelo, Materola sostiene jornadas nocturnas como conductor para complementar un salario universitario de $250.000. "Lo que empezó como algo transitorio se volvió permanente", explicó. Los casos se multiplican en distintas facultades y niveles de dedicación, con docentes que suman cargos, clases particulares u otros trabajos fuera del ámbito académico.
Renuncias y dificultades para sostener las cátedras
La salida de docentes se consolida como tendencia. En la Facultad de Agronomía de la UBA se registraron 83 renuncias desde comienzos de 2024, junto con jubilaciones anticipadas. "Empezaron a renunciar muchos docentes, especialmente los más jóvenes", indicó la decana Adriana Rodríguez. "El proceso se aceleró en los últimos meses".
Los cargos iniciales, incluso con dedicación exclusiva y doctorado, se ubican en torno al millón de pesos, por debajo de otros sectores. "El motivo principal es salarial", sostuvo Rodríguez. "Se van a empresas o a universidades de países vecinos, donde ganan entre tres y cuatro veces más. Estamos cubriendo los baches con más trabajo de quienes se quedan", agregó. "Pero es una situación que en el corto plazo va a ser insostenible".
El deterioro salarial se combina con la caída del financiamiento. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 5.750 puestos en el sistema científico público. "Se están desarmando equipos de investigación", advirtió Santagapita.
En su grupo, dos investigadores dejaron sus posiciones: uno emigró y otro no aceptó continuar su carrera en estas condiciones. "Ya estamos viendo una fuga de recursos humanos", señaló. A la vez, los subsidios nacionales están prácticamente congelados. "Muchos investigadores están poniendo dinero de su bolsillo para sostener experimentos", agregó. "Es una doble presión".
Infraestructura, insumos y funcionamiento cotidiano
El impacto también se traslada al funcionamiento cotidiano de la universidad. Según Pizarro, la falta de financiamiento afecta tanto la infraestructura como los insumos necesarios para sostener la actividad académica y de investigación. "Los equipos se rompen y no se pueden reparar, no hay fondos para insumos ni para trabajo de campo", explicó.
En laboratorios que dependen de equipamiento complejo -como freezers a -80 grados-, la falta de mantenimiento implica la paralización de tareas. En ese contexto, materias que no comienzan, subsidios interrumpidos y limitaciones operativas configuran un escenario de funcionamiento restringido.
Menos ingreso a la carrera científica
El deterioro impacta en la formación de nuevos investigadores. Las becas doctorales rondan los $1,2 millones y el ingreso a la carrera científica pierde atractivo. "Muchos jóvenes directamente no quieren iniciar un doctorado", indicó Santagapita. "Se perdieron 5.750 puestos en el sistema público en dos años", agregó.
Las consecuencias alcanzan también a la cursada. La reducción de docentes se traduce en menos horarios y cupos en algunas carreras. "Las renuncias dejaron de ser un hecho aislado", afirmó Tatiana, del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras. Según datos estudiantiles, se registran más de 10.000 renuncias en el país. "Hay facultades con pérdidas del 30% de su planta docente", concluyó.
Fuente: elDiarioAr

