El país

La memoria en donde ardía

En esta edición de El Extremo Sur, 18 víctimas del terrorismo de Estado cuentan lo que sufrieron. Testimonios valiosos a la luz de la noche que se pretende nuevamente instaurar con políticas negacionistas y autoritarias. También 24 pensadores -entre ellos y ellas abogados, escritores y docentes-, reflexionan sobre lo ocurrido y lo que ocurre. Todos y todas coinciden al decir con más fuerza: Nunca Más.

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 instauró la dictadura más sangrienta de la historia del país. Las fuerzas represivas disolvieron el Congreso, intervinieron los sindicatos y suspendieron las libertades constitucionales.

También implementó un macabro y sistemático plan de represión que resultó en la desaparición forzada de más de 30.000 personas, sometidas a torturas y ejecuciones fuera de todo marco legal. Con el correr del tiempo se comprobó que además existió un plan de robo de bebés nacidos en cautiverio, muchos de los cuales aún hoy siguen recuperando su identidad.

Las fuerzas militares no estuvieron solas, contaron con el apoyo de un sector de la sociedad civil, de gran parte de la estructura eclesiástica y de la burguesía empresarial que se vio beneficiada con la imposición de un modelo económico liberal, con apertura comercial y desindustrialización en desmedro de la industria nacional y los trabajadores de todos los ámbitos.

Censura, silenciamiento, miedo, muerte. Cincuenta años después de aquel negro día, las víctimas siguen levantando la voz para denunciar las atrocidades a las que fueron sometidas: hablan para que al recuerdo no lo devore el olvido. Han hecho de "Memoria, Verdad y Justicia" una bandera que trascendió los límites del país para convertirse en un manto protector de las reivindicaciones de los derechos humanos en el mundo entero.

En esta edición de El Extremo Sur, 18 víctimas del terrorismo de Estado cuentan lo que sufrieron. Testimonios valiosos a la luz de la noche que se pretende nuevamente instaurar desde el Gobierno nacional con sus políticas negacionistas y autoritarias. También 24 pensadores -entre ellos y ellas abogados, escritores y docentes-, reflexionan sobre lo ocurrido y lo que ocurre. Sin olvidar, claro, el manto de silencio que se apoderó de la sociedad patagónica en general y de Comodoro Rivadavia en particular; un silencio que puede ser leído como temor y complicidad, que durante mucho tiempo se encargó de asegurar que "aquí no pasó nada parecido a lo que sucedió en otros lugares del país".

Ese velo quedó definitivamente desmantelado con el histórico juicio desarrollado sobre fines del año pasado: la Causa 8008 probó que hubo detenciones ilegales y torturas en el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro, y abre un nuevo capítulo en la construcción de la memoria en la región. Ante la ola que pretende hacer dudar de lo ocurrido, hoy el reclamo es más profundo: Nunca Más.