Pocos días antes de de cumplirse 50 años del golpe de 1976, el concejal comodorense Omar Lattanzio cuestionó la cifra de los desaparecidos y expresó que "había que darle un punto final al extremismo", aludiendo a la teoría de los dos demonios que durante décadas se utilizó como argumento para justificar los crímenes cometidos durante la dictadura. Sin embargo, en diciembre pasado en Comodoro Rivadavia culminó el primer juicio de lesa humanidad que probó los delitos cometidos por militares en el Regimiento 8 de Infantería. El Extremo Sur dialogó con Susana Díaz y Sebastián Sayago, investigadores sociales de la UNPSJB, quienes analizaron la retórica del negacionismo de la dictadura y la necesidad de consolidar la construcción de la memoria en la ciudad.
Los dichos de Lattanzio
Días previos a que se cumplan 50 años del golpe de Estado, el concejal libertario Omar Lattanzio intervino en la sesión donde se debatió la incorporación de la leyenda "50 Años: Memoria, Verdad y Justicia" como membrete de la papelería oficial de Comodoro Rivadavia.
"¿Fue capricho que los militares tomaran el poder en la República o la necesidad de terminar con todo esto? Había que darle un punto final al extremismo. ¿Cómo sería hoy la Argentina si los guerrilleros se mantuvieran todavía en el poder haciendo todo el desastre que estaban haciendo?", expresó, agregando que "el Ejército fue castigado durante todos estos años". El edil omitió referencias al terrorismo de Estado o a los delitos cometidos en Comodoro Rivadavia durante la dictadura e incluso cuestionó la cifra de los 30.000 desaparecidos.
La frase no está aislada de un contexto signado por la proliferación de discursos de odio, sobre todo expresiones negacionistas de la dictadura que han estado en boca de funcionarios y miembros del Ejecutivo Nacional.
La línea del Gobierno, a la que Lattanzio adhiere, se ha enfocado en revivir la teoría de los dos demonios y apelar a la retórica de la "historia completa", relativizando los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Sin embargo, el discurso nacional no se quedó ahí: se tradujo en reuniones con exmilitares condenados y una paulatina desarticulación de las políticas de memoria.
En julio del año pasado trascendió la visita de seis diputados de la Libertad Avanza a una decena de militares condenados por delitos de lesa humanidad en la Unidad 31 del Penal de Ezeiza. Días más tarde, la vicepresidenta Victoria Villarruel convocó a un homenaje para las "víctimas del terrorismo" en el Senado. "El Senado será escenario de una actividad que permitirá develar hechos que durante décadas una parte de la política ha querido esconder y que nos ha dejado profundas heridas a los argentinos que todavía no sanan", rezaba el comunicado. Villarruel, que no esconde su vínculo con el Ejército, sostuvo que su intención es reabrir causas por crímenes cometidos por las organizaciones guerrilleras en los ‘70.
En paralelo, en los últimos años se registraron ataques a militantes por los derechos humanos, como agresiones y hostigamiento, cometidos en su mayoría por grupos de ultraderecha. La memoria, la verdad y la justicia no parecen ser prioridad para la gestión libertaria, que se ha caracterizado por la desarticulación de equipos de trabajo, el vaciamiento de las áreas de Derechos Humanos y la suspensión de los trabajos en los sitios de memoria.
Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales correspondiente al 2024, "el nuevo gobierno promueve una cultura de desprecio al proceso de memoria, verdad y justicia, al mismo tiempo que descarta las lecciones aprendidas en las últimas décadas y estigmatiza a los actores que la han impulsado y llevado adelante. Como sociedad, este cambio de paradigma busca colocarnos en las antípodas de lo que hemos construido desde la recuperación de la democracia en 1983, bajo diferentes gobiernos y con el compromiso de todos los poderes del Estado".
Pese a este panorama, distintos sectores de la sociedad continúan fortaleciendo la construcción de la memoria, la verdad y la justicia. En los últimos años han surgido relatos y testimonios que dan cuenta del alcance del terrorismo de Estado en todo el país. Comodoro Rivadavia tuvo en diciembre su primer juicio por delitos de lesa humanidad, que concluyó con la condena de 5 exmilitares por privación ilegítima de la libertad y tormentos, abriendo un nuevo capítulo en la historia local.
"El discurso negacionista ataca una verdad histórica"
"En primer lugar hay que pensar que lo que se considera una verdad histórica o una memoria histórica es un trabajo colectivo, no es un proceso antojadizo de un grupo que quiso imponer algo falso como verdadero", remarca Sebastián Sayago, especialista en Análisis del Discurso e investigador de la UNPSJB.
"Es un trabajo de constataciones, descubrimientos, revelaciones, información, confirmaciones. Esto es lo que se construyó respecto del golpe de Estado como de la dictadura, el genocidio, la persecución, todo lo que se vio durante el gobierno militar", precisa.
"Entonces, el discurso negacionista ataca esa verdad histórica, una verdad que es construida colectivamente, multitudinariamente a partir del trabajo de muchas personas, organizaciones, fundaciones, movimientos sociales, investigaciones académicas", agrega.
Por su parte, Susana Díaz -investigadora, fundadora y miembro de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la UNPSJB- señala que estos discursos no son nuevos y que en los últimos años han proliferado en la escena pública, sobre todo de la mano de espacios de derecha.
"El problema no es solamente negar, eso nosotros podemos refutarlo con hechos históricos. Los juicios, los testimonios, las Abuelas, por ejemplo, lo refutan permanentemente con la cantidad de nietos recuperados, con las fosas que se fueron encontrando; es decir, hay hechos científicos y verdades históricas que pueden refutar ese negacionismo", sostiene.
Pero advierte que "el problema es cuando hay reivindicación, que no es lo mismo que negacionismo, cuando se reivindica una dictadura como está pasando en la República Argentina en estos últimos años a partir del avance de la ultraderecha, que ha tenido ese discurso. La postura de Villarroel, por ejemplo, que ganó las elecciones como vicepresidenta con una postura de apoyo a los militares y a la dictadura". El avance de la derecha y la ultraderecha, explica Díaz, crea "un campo fértil para que se vayan instalando cada vez más esos discursos de reivindicación y negacionismo".
La construcción de un enemigo
"Creo que hubo retroceso en materia de conocimiento de esta temática y estamos pagando duramente ese retroceso. Con respecto a posturas negacionistas en Comodoro Rivadavia, hubo algunos episodios otros años que pasaron desapercibidos", comenta Díaz. Respecto a las declaraciones del concejal, sostuvo que tienen un marcado tinte electoralista: "Creemos que si bien es un hecho de gravedad y es repudiable, lo más grave es que los mismos compañeros del Concejo no lo hayan parado o no hayan dicho algo. Porque eso tiene que ver con la formación en derechos humanos, con un no conocimiento quizás o porque ideológicamente también adhieren a esa reivindicación".
"Conmemorando los 50 años del golpe, vemos esto, que aprovechan el momento para tener votos, porque hay gente que todavía oculta, niega, hay un campo fértil", explicó. En este sentido, habló de un contexto social signado por la construcción de un enemigo que "se apoya climas de inseguridad, y por ahí puede estar el quid de por qué tienen tanto apoyo".
"La construcción del enemigo siempre está en estas políticas represivas y en políticas de las ultraderecha", remarcó.
"Nosotros tenemos que seguir apostando a la memoria histórica, pero sobre todo a la capacitación. Necesitamos que nuestros funcionarios se capaciten en Derechos Humanos, que entiendan qué fue la dictadura", opina.
Para Sayago, este tipo de hechos representa "una alerta para nuestra sociedad, este cuestionamiento de la democracia, esta reivindicación del autoritarismo cruel, violento que hemos vivido los argentinos, y al mismo tiempo es también un indicio de cierto fracaso. Algo nos pasó como sociedad que no tenemos una condena unánime hacia lo que pasó. Por algo tenemos el gobierno que tenemos. Ahí también hay que hacer una reflexión crítica acerca de cómo hemos elaborado una experiencia que seguro que fue traumática".
"Quizás uno pueda pensarlo, justificarlo en los más jóvenes que no lo vieron, que para ellos la dictadura es algo lejano, un relato que no los afecta ni afectó directamente, aún cuando viven en este país y eso debería ser conocido, pero en personas más grandes, como el concejal comodorense, llama la atención. Es ahí donde uno se puede poner más serio y decir, bueno, ¿cómo es que de pronto un político que llega democráticamente, con un sistema democrático que fue interrumpido por los militares, a ocupar un cargo, dice lo que dice?", cuestiona.
"Uno tiene que suponer que estos espacios políticos más o menos saben cuál es la ideología del representante al que llevan los primeros lugares en la lista. Es decir, sus dichos son también una causa de vergüenza para los partidos por los que transitó", expresa, al recordar el paso del concejal por el espacio de Juntos por el Cambio.
"En el caso del espacio libertario donde se ubica ahora, obviamente es una línea ideológica negacionista la que baja desde el Gobierno y él se siente con la libertad para reforzarla. Supongo que con matices, todos los políticos o las principales figuras del espacio libertario, diría más o menos lo mismo, porque ninguno va a criticar públicamente a Milei ni el discurso oficial de la Casa Rosada cuando empieza a hablar de la verdad completa, que es justamente negar la gravedad de la responsabilidad que tuvieron los militares en el genocidio", señala.
En su declaración, el concejal hizo alusión al repetido argumento del negacionismo respecto a la cifra de desaparecidos.
Al respecto, Sayago explicó que el objetivo de esta postura es "reducir la gravedad de lo que ocurrió": "La cifra de 30.000 surge en un momento histórico en el que los mismos militares, ya a comienzo de la dictadura, reconocían en sus documentos internos que habían matado a más de 22.000 personas. Eso por rigor, lo sabemos de la primera época de la dictadura, eso está probado. El periodista que comprobó esto y lo informó es Alconada Mon, un periodista altamente prestigioso".
"Cuestionar esa cifra, es cuestionar la gravedad de los acontecimientos, es justamente buscar una puerta de acceso al cuestionamiento de la responsabilidad de militares. Focaliza un aspecto puntual, la cifra de 30.000 desaparecidos y por otro lado oculta o modera todo lo otro que hicieron los militares y que demuestran que efectivamente no fue una guerra, porque las prácticas de tortura, desaparición, de espionaje, de censura que llevaban adelante los militares, no son propias de una guerra, sino del terrorismo de Estado, una masacre organizada desde el Estado", puntualiza el investigador.
La Causa 8.008, un hecho histórico
Susana Díaz explica que viene trabajando, junto a colegas de la Universidad, en investigaciones sobre dictadura y Derechos Humanos en Comodoro Rivadavia. La memoria local todavía tiene un largo camino por delante, tras años de un imaginario social que intentó ocultar e ignorar los delitos cometidos en la ciudad. La Causa 8.008 que culminó en diciembre y probó que hubo detenciones ilegales y torturas en el Regimiento de Infantería 8 abre un nuevo capítulo en la construcción de la memoria en la región.
"Lo que hay en los lugares más alejados de los centros, que han sido los lugares de mayor detención como en Comodoro, es el ocultamiento de los hechos", señala Díaz. "Por un lado el negacionismo, por otro lado la reivindicación, basada en la teoría de los dos demonios. Y por último, lo que ocurre en Comodoro, que nos cuesta tanto poder desocultar lo que realmente pasó y ponerle nombre a quienes favorecieron que se instale la dictadura", subraya.
Y agrega que se trata de "un proceso muy lento que recién ahora está apareciendo y se está desocultando. Recién ahora hay mayores posibilidades de contar con testimonios en Comodoro que puedan mostrar y sin miedo. Esto es importante cuando uno habla de estos temas. Quienes han sido victimarios o han cometido este tipo de delitos todavía están en las calles, sin ser juzgados ni reconocidos, que eso es lo peor".
"Con el negacionismo es más fácil rebatir estos discursos, porque como están apoyados ideológicamente y políticamente podés decir ‘acá en Comodoro Rivadavia existió un centro de detención, ya está comprobado, se hicieron los testimonios, fueron condenados". Ahora el tema con la reivindicación, lo que falta, a mi entender, es mayor conocimiento, mayor capacitación de la gente, es una gran preocupación", advierte Díaz.
Por su parte, Sayago señala que el fallo de la Causa 8.008 es fundamental, sobre todo para desarticular el argumento de los dos demonios: "Cuestiona, por ejemplo, lo que este concejal de Comodoro afirma, asumiendo que todo se debió la violencia inicial de los grupos subversivos. Porque acá no había grupos subversivos operando y aún así hicieron detenciones forzadas y mataron a un estudiante y torturaron a hombres y mujeres".
Recuerda que fue "un plan sistemático de violencia a escala nacional": "Este juicio demuestra que pese a lo que se suponía, que acá no había ocurrido nada, sí ocurrió porque fue un plan nacional. Por lo tanto, esta teoría de los dos demonios, que supone que hay un demonio que empezó primero y otro que contestó después y que cometió exceso, queda desbaratada. No fue una guerra. Fue una revuelta desarticulada de algunos grupos, y un plan sistemático y macabro de control y de represión en todo el territorio nacional. También en Comodoro".
"Y este juicio justamente comprueba eso y por eso la opinión de este concejal llama la atención, porque debemos estar convencidos de lo que pasó. Hay una prueba objetiva que demuestra que efectivamente acá hubo detenciones, torturas y persecuciones. No se puede decir livianamente que eso es culpa de los terroristas que obligaron al Ejército a tomar el poder. Porque esa excusa no justifica todo lo que ocurrió después", sintetiza.
Políticas de la memoria en Comodoro
Díaz subrayó que, a pesar del contexto nacional, "en Comodoro Rivadavia se sigue apostando a la memoria": "Ante este panorama de avance de las políticas de la desmemoria, de la legitimación de la dictadura, de la negación del terrorismo de Estado, de la reivindicación del exterminio, lo que notamos es que hay una mayor unidad de las organizaciones sociales, de los organismos de derechos humanos en seguir manteniendo la memoria viva y la memoria histórica".
"Es necesario apoyarnos cada vez más en investigaciones, qué es lo que se está haciendo, sobre todo en la Universidad, hay varias investigaciones que se están trabajando sobre la dictadura desde distintos departamentos. Hay un consenso comodorense, por lo menos de las organizaciones o de quienes tienen responsabilidades en esto, de seguir con las políticas de la memoria", señala.
Indica que las organizaciones vienen reuniéndose desde el año pasado, con el objetivo de "lograr una unidad" y consolidar un cronograma de actividades por la memoria que se va a prolongar durante todo el año. "Estamos ampliando la lista de las personas que fueron detenidas y desaparecidas de Comodoro Rivadavia, seguimos con el tema de marcar los lugares de detención, los lugares de memoria. Las políticas de la memoria tienen que ver con desocultar. Y en eso estamos y en eso vamos a continuar trabajando", concluye.