Patagonia

Milei quiere colgarle el cartel de remate a la Patagonia: Busca que los extranjeros puedan comprar tierras sin restricciones

En medio de los escándalos de corrupción del ministro Adorni y $LIBRA, el gobierno de Javier Milei pisa el acelerador para habilitar que los extranjeros puedan comprar tierras en la Argentina sin ningún tipo de restricciones y entre esos deseados territorios se anotan los de la Patagonia. La normativa vigente pone un coto al 15% de propiedad extranjera por provincia y departamentos, pero también prohíbe la venta en zonas estratégicas con recursos hídricos y límites fronterizos. Emulando a la conquista británica de los territorios patagónicos, la gestión libertaria acelera el tratamiento en el Senado de la "Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada", con modificaciones relevantes y perjudiciales en el Plan del Manejo del Fuego. Desde el Gobierno aducen que se pretende "establecer un marco claro y previsible para el derecho de propiedad en la Argentina", aunque queda a las claras que se busca habilitar a la "legión" extranjera en su adquisición de tierras rurales, los que se frotan las manos ya que en la Patagonia podrán superar los 3,6 millones de hectáreas que compraron.

El sueño del remate

Romper las restricciones para que los magnates y terratenientes extranjeros puedan desembarcar con más poder sobre la Patagonia y el resto de la tierra productiva, es un sueño que existe desde muchas décadas en el país. La ambición se remonta a finales del Siglo XIX y la posterior "Conquista del desierto" sanguinaria con la que la oligarquía vernácula, particularmente los estancieros británicos, se apoderaron de millones de hectáreas en la región patagónica.

Ahora el gobierno de Javier Milei busca derrumbar las limitaciones para que los extranjeros privados puedan comprar muchas más tierras que las habilitadas en la actualidad y para eso envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley.

La "Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada" buscará ser tratada en el Senado y el oficialismo se apresta a dialogar con sus aliados -PRO, radicalismo y bloques provinciales- durante el próximo fin de semana largo para a encontrar los votos necesarios que lo habilite en el debate en comisión para luego llevarla al recinto con la intención de darle media sanción.

Asimismo, apunta a modificar la Ley de Manejo del Fuego para que los enormes territorios quemados todos los años puedan ser comprados a bajos precios por los terratenientes y no se les exija que allí vuelva a implantarse vegetación autóctona como son los bosques nativos.

Entre escándalos y terratenientes

El Ministerio de Desregulación que encabeza Federico Sturzenegger confirmó que las reformas se concentrarán en un único texto, aunque nadie puede desconocer que este controvertido tema llega en una de las peores semanas del gobierno aturdido por los escándalos de viejas y propiedades del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y de las revelaciones que involucran al Presidente y su hermana por el caso $LIBRA.

Más allá si se trata de parte de una estrategia para correr el foco de atención, no menos cierto es que la gestión libertaria ansía con darle a los terratenientes extranjeros aún más posibilidades de quedarse con vastas zonas del territorio nacional y en particular de la Patagonia donde la "legión" ya tiene bajo su poder millones de hectáreas.

Hasta la actualidad los terratenientes extranjeros tienen una limitación del 15% para quedarse con tierras rurales en cada una de las provincias o departamentos que las conforman, al tiempo que establece que una misma nacionalidad no puede superar el 30% de ese 15% y prohíbe la compra en zonas estratégicas. El Gobierno quiso derogarla con el Decreto 70/2023 (conocido como "mega DNU) pero la Justicia dejó en suspenso la medida.

El proyecto sobre "Inviolabilidad de la Propiedad Privada" apunta a flexibilizar esa restricción y permitir que extranjeros puedan comprar más de 1.000 hectáreas. Se mantiene la autorización previa para Estados extranjeros o empresas con participación estatal, pero "las personas privadas extranjeras quedan sujetas a las mismas reglas que cualquier inversor", señaló Sturzenegger.

En lo que se refiere a las zonas afectadas por el fuego vale recordar que la reforma de la Ley de Manejo del Fuego, que desde 2020 impide realizar emprendimientos inmobiliarios, actividades agropecuarias intensivas o modificaciones en el uso de tierras incendiadas para evitar la especulación, es una traba para el avance de los terratenientes.

El oficialismo argumenta que se extendieron "las restricciones de la ley del fuego a bosques implantados y tierras productivas" y esto tuvo como efecto que "un productor víctima de un incendio quedaba impedido por décadas de recuperar el uso de su tierra". Ahora argumenta que "el proyecto circunscribe la restricción a bosques nativos y áreas sensibles según el ordenamiento de cada jurisdicción, y refuerza los mecanismos de prevención e investigación de incendios intencionales".

Según Greenpeace son más de 64.000 las hectáreas quemadas entre finales del 2025 y principios de este 2026 en la Comarca Andina Patagónica, las que si el Gobierno nacional logra modificar la ley podrían ser compradas por terratenientes sedientos de quedarse con más y más sectores de la Patagonia.

La "legión" aspira a expandirse en la Patagonia

En enero de este año El Extremo Sur publicó un detallado informe sobre los alcances de la extranjerización de la tierra en la región patagónica.

En la actualidad los poseedores de grandes extensiones de tierras llegados desde otros países han crecido y avanzaron hasta conquistar 3.609.247 hectáreas de campos patagónicos, que representan el 4,8% del total de la extensión regional. Santa Cruz es la provincia más extranjerizada con el 8,1% de las tierras en manos de dueños foráneos; seguida por Neuquén con el 5,5%; Tierra del Fuego con el 4,7%; Chubut con el 4% y Río Negro con un 1,8%.

Los colonizadores extranjeros tienen en su poder más de la mitad (54,2%) de las tierras en el departamento neuquino de Lacar (San Martín de los Andes); el 25,8% del departamento santacruceño de Magallanes (San Julián) y el 22,9% del territorio el chubutense en Cushamen (Leleque).

La "legión extranjera" -conformada por estadounidenses, italianos, ingleses y qataríes- no solamente conquistó una porción estratégica del territorio patagónico, sino que además extendió su dominio hasta el poder político y se benefició con suculentos negocios en la región.

La "legión" acapara tierras en la Patagonia: hay más de 3,6 millones de hectáreas extranjerizadas

El reciente informe elaborado por el Observatorio de Tierras efectuado por los investigadores Julieta Caggiano y Matías Oberlin -del CONICET y la UBA-, actualizó con datos a mediados del 2025 una investigación publicada por la CTA Autónoma de febrero del 2021 y que fuera realizada por Gina Chechele y Daniel Godoy.

Del análisis de ambos trabajos investigativos se desprende que de las cinco provincias de la Región Patagónica cuentan con un alto porcentaje de tierras en menos de propietarios extranjeros, pero el nivel más elevado lo posee Neuquén.

La Patagonia cuenta 74.472.102 hectáreas de las cuales 3.609.247 han sido compradas por extranjeros, reflejando un nivel de extranjerización que se ubicó en promedio del 4,8% y es levemente menor al 5% existente en todo el país.

De los 10 departamentos provinciales con mayor nivel de propietarios extranjeros, 3 pertenecen a la región patagónica. El Departamento de Lacar en Neuquén se ubica al tope con 475.095 hectáreas totales, de las cuales 257.346 están en manos de propietarios foráneos y con un nivel de concentración que trepa al 54,2%.

Por detrás se ubicó el Departamento santacruceño de Magallanes que posee 1.976.725 hectáreas y de ese total 509.486 tienen propietarios extranjeros. El porcentaje de extranjerización es del 25,8%.

Mientras que en el tercer escalón se posicionó el Departamento chubutense de Cushamen que tiene una extensión de 1.649.975 hectáreas y los terratenientes extranjeros concentran 377.875 hectáreas, dejando un saldo del 22,9%.

En todo el país los mayores propietarios extranjeros de tierras argentinas provienen de Estados Unidos con un total de 2.950.325 hectáreas, seguidos por los de Italia con 2.173.272 hectáreas y los de España con 1.795.159 hectáreas. También se inscriben en la lista de extranjerización nacional propietarios de Suiza, Chile, Uruguay, Canadá, Holanda, Francia y Alemania.

Mucha tierra en pocas manos

Sobre finales de enero El Extremo Sur publicó que en la Patagonia la extranjerización de la tierra no es el único problema, la concentración de millones de hectáreas en manos de unas pocas familias se acopla como una problemática adicional en un país donde los sectores más empobrecidos no tienen acceso a la tierra y los campesinos junto a los pueblos originarios son desplazados.

La investigación determinó -en base a la información oficial del Censo Nacional Agropecuario y el Registro de Tierras- que la totalidad de la Patagonia tiene una extensión 78,6 millones de hectáreas, de las cuales 46,4 millones (59,1%) son tierras para Explotaciones Agropecuarias (EAP). En las cinco provincias patagónicas 1.302 familias son dueñas de 32,7 millones de hectáreas que representan el 41,6% de la totalidad de tierra rural y el 70,4% de las EAP.

Santa Cruz es la provincia con mayor concentración de la tierra en pocas manos, sólo 471 terratenientes son propietarios de 13 millones de hectáreas que representan el 99% de las EAP. Tierra del Fuego está dominada por 47 estancieros que tienen en su poder 1 millón de hectáreas que abarcan en 97,3% de las tierras productivas. En el caso de Chubut los propietarios de grandes estancias ascienden a 879 y poseen 14,7 millones de hectáreas (86,2% de las EAP).

En Neuquén 212 terratenientes acaparan 2,9 millones de hectáreas que representan el 76,6% de las EAP y en Río Negro son 625 los estancieros que acumulan 8 millones de hectáreas que se traducen en el 70,2% de las Explotaciones Productivas de la provincia.

Alambrando la Patagonia: 1.300 familias son propietarias del 70% de las tierras productivas y concentran 33 millones de hectáreas

El máximo nivel de concentración de la tierra productiva en la Patagonia se registra entre los propietarios de extensiones productivas superiores a las 20.000 hectáreas. Los terratenientes de Santa Cruz representan el 30,5% de los propietarios de las EAP y tienen en su poder el 67,6% del territorio con un promedio de 48.863 hectáreas cada uno; mientras que en Neuquén el 2% de los estancieros acapara el 35,6% de la tierra con una superficie promedio de 39.836 hectáreas cada uno.

El tercer escalón lo ocupa Tierra del Fuego donde el 12,2% de los propietarios de las EAP concentran en sus manos el 64,2% del territorio que refleja un promedio de 38.538 hectáreas por terrateniente.

Le siguen los estancieros de Chubut entre los que el 6% es propietario del 42,5% de la tierra productiva y a cada le pertenecen en promedio 37.563 hectáreas. Por último, se ubican los latifundistas de Río Negro donde el 1,5% concentra el 25,4% del territorio productivo y cada uno promedia 31.450 hectáreas productivas.

Territorio, soberanía y pueblos originarios en peligro

En medio de la invasión de "legionarios" venidos en distintos momentos históricos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia o los países árabes los intentos de extranjerización del gobierno de Milei ponen en riesgo los territorios de las provincias, abren enormes conflictos con la soberanía y en paralelo arrinconan cada vez más a los pueblos originarios que son víctima de las embestidas de los terratenientes.

El imperio británico quiso colonizar la Patagonia y terminó sembrándola de ricos estancieros

Con la ambición de desmantelar el rol de Estado en el control de los territorios y posibilitar el desembarco sin límites de los extranjeros, la administración Milei tiene entre ceja y ceja el objetivo de habilitar la adquisición y explotación voraz de los campos, dan rienda suelta a la minería y sueña con transformar la Patagonia en un mega centro de datos para la Inteligencia Artificial a la fría región del sur de país.

Para lograrlo necesita terminar de romper el cerco legislativo que se lo prohíbe, correr a las comunidades aborígenes y acallar a los ambientalistas que rechazan las reformas en la Ley de Glaciares; pero al mismo tiempo impulsar como una alternativa laboral y de desarrollo el saqueo de los recursos naturales con la implantación en paralelo de los "data center" del poder mundial.

Los territorios de la Patagonia están es disputa y la oleada libertaria se dispone a convertirse aún más en el ariete que posibilite desmantelar las restricciones y habilitar el despojo en una de las zonas más ricas, más naturales y menos pobladas del país.