Hacia dónde va el sistema jubilatorio en tiempos libertarios con la reforma laboral perforando la Caja de Seguridad Social Después de una serie de cambios en el esquema jubilatorio que implican mayores restricciones y más pérdida de poder adquisitivo, el Gobierno nacional estaría evaluando implementar una reforma del régimen previsional. Renata Hiller, quien estuvo al frente de ANSES en Comodoro Rivadavia, analizó los desafíos y las asimetrías del régimen a la luz de un mercado de trabajo que sufrió profundos cambios en los últimos años. El escenario actual suscita debates en torno a las desigualdades de género, el sostenimiento del sistema y la creciente diferencia entre la población activa y pasiva, a lo que se suma la reciente reforma laboral que pone más peso sobre las cajas previsionales. Frente a los argumentos libertarios, Hiller apuesta por mantener la concepción de derechos de los sistemas previsionales solidarios.
El efecto de la motosierra en las jubilaciones
Tras la reforma laboral, el Ejecutivo Nacional ahora busca avanzar en una reforma del régimen previsional. El Ministerio de Economía estaría evaluando un informe técnico elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) que pone el foco en los desequilibrios estructurales del sistema. Hasta la fecha, son varios los cambios que impulsó Nación en la búsqueda del ahorro y la sostenibilidad del actual régimen. Sin embargo, lejos de consolidar un esquema equitativo, agranda las brechas.
A partir de abril del 2024, el Gobierno modificó significativamente el método de actualización de los haberes jubilatorios, tomando como referencia el Indice de Precios al Consumidor (IPC) en reemplazo de la anterior fórmula de movilidad. Sin embargo, dejó afuera la devaluación de diciembre 2023 y enero 2024, ofreciendo una compensación del 12,5%. Sumado a la falta de actualización del bono de $70.000, implicó una caída en términos reales cercana al 22%.
Con la nueva fórmula de movilidad las jubilaciones perdieron un 22%
En marzo de 2025 el Gobierno nacional decidió ponerle fin a la moratoria previsional, que ya había intentado suspender, aunque sin éxito, mediante la Ley Bases. Esto complicó el escenario para quienes no reúnen los 30 años de aportes, que suponen una amplia mayoría de las y los trabajadores. Tras la aprobación de la reforma laboral, el Gobierno buscaría replicar la lógica de la motosierra en el sistema previsional.
En diálogo con este medio, Renata Hiller -investigadora de la UNPSJB y ex directora de ANSES de Comodoro Rivadavia- explicó los desafíos del actual sistema y el ensanchamiento de las brechas a partir de las medidas del Gobierno libertario. Afirma que hoy quienes perciben el haber mínimo representan un poco más de la totalidad de jubilados y pensionados.
Otro punto clave es que hoy más de la mitad de las y los jubilados accedieron a su jubilación gracias a alguna forma de moratoria. Es decir, la mayoría no contaba con los 30 años que requiere la ley, lo que los coloca en la base de la pirámide de las jubilaciones.
"Lo que sucedió durante la gestión de Milei es que se cambió el cálculo del haber jubilatorio que en su momento se había sancionado por ley, una fórmula jubilatoria que combinaba el aumento de salarios con la recaudación del ANSES y Milei lo vuelve a una actualización vía índice de precios al consumidor, o sea, de acuerdo a lo que se declare como inflación. Esa inflación está subvalorada, por ende esos aumentos están subvalorados también", remarca.
Y agrega que esta modalidad también genera una disparidad, puesto que "para las jubilaciones más altas un aumento del 10% le significará un monto significativo y un aumento del 10% en un haber mínimo, a veces es menos que un paquete yerba, que es lo que viene pasando".
Esto sucede, en parte, por otra de las modificaciones del actual Gobierno, que es la falta de actualización de los bonos: "Periódicamente, las y los jubilados de la mínima tenían un bono y ese bono también se iba actualizando. Lo que se hizo fue el cambio de la fórmula. Se hizo un pequeño salto que no acompañó el salto devaluatorio de diciembre del 2023, pero hubo un aumento del 12% para todas las jubilaciones. La inflación fue muchísimo más alta. Y desde ese aumento general del 12% el bono se fijó en 70.000 pesos y ahí quedó. Entonces, hoy la distancia entre un jubilado de la mínima y un jubilado de la máxima es mayor".
Las mujeres, las más perjudicadas
Una de las principales asimetrías en el régimen previsional es la menor cantidad de mujeres en condiciones de jubilarse, una consecuencia directa de las barreras de acceso al mercado laboral. En este sentido, Hiller remarca la incorporación tardía de las mujeres a la población jubilada y el rol clave que cumplió la moratoria en este proceso.
"Cuando tenemos que pensar cómo se conforma el grupo de jubilados y jubiladas, lo que nosotras siempre decimos es que fueron las leyes de moratoria las que permitieron que las mujeres se jubilaran", indica Hiller.
"Pensemos que en la Argentina, hasta que no hubo leyes de moratorias, las mujeres accedían a la cobertura previsional en tanto y en cuanto fueran esposas de varones trabajadores que algún día se jubilan y comparten generosamente su jubilación o en el mejor de los casos fallecen y entonces obtienen una pensión. Entonces, en esa pirámide, en ese en ese conjunto de población jubilada tenemos que decir que las mujeres ingresamos tardíamente", agrega.
e la población de adultos mayores con cobertura previsional, advierte que otras mujeres todavía ingresan tardía y minoritariamente. Es el caso de las trabajadoras de casas particulares, que no contaron con un convenio colectivo de trabajo hasta 2014.
La eliminación de la moratoria implica una barrera más a otras existentes en el régimen previsional que achica las posibilidades de jubilación de las mujeres. El último informe de la Cocina de los Cuidados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) señala que desde marzo de 2024 a marzo 2026 solicitaron la PUAM 97.700 personas, y un 57% fueron rechazadas (55 mil). Entre las aprobadas, sólo 5 mil son mujeres, lo que pone en debate la falta de alternativas para la población femenina en el actual sistema.
La PUAM, alternativa de indigencia
La ausencia de alternativas viables para quienes no cuentan con los años de aporte son cada vez más limitadas, lo cual se traduce en un aumento paulatino de los adultos mayores que deben salir a buscar trabajo. Suspendidas las moratorias, quienes no tengan posibilidad de comprar los años faltantes sólo pueden acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). Hiller explicó el alcance de esta pensión y sus limitaciones.
"Nos estamos encontrando cada vez más con personas que llegan a la edad de jubilarse y no pueden hacerlo porque no cuentan con esos 30 años de aportes y quedan en banda. Lo que te va a decir un macrista es que no quedan en banda porque lo que tiene también nuestro sistema previsional desde el macrismo es la PUAM", indica. "A esa pensión universal, en principio, puede acceder cualquier persona a partir de los 65 años, pero eso ya genera un bache en el caso de las mujeres, que nos jubilamos a los 60, por lo cual hay 5 años de espera", agrega Hiller.
El desconocimiento sobre la prestación y los requisitos que impone hacen que el número de personas que acceden a la PUAM sea significativamente menor de lo esperado, sobre todo a partir de la suspensión de las moratorias. Hiller detalla que según el informe de la Cocina de los Cuidados del CELS correspondiente a finales del 2025, la cantidad de beneficiarios de la PUAM pasó de 272.000 a 187.000, es decir, 90.000 personas menos.
"Hay pocas altas, porque la gente no sabe que existe esta prestación, entonces un varón con 65 años cuando ya sabe que no tiene los 30 años de aportes y no hay ley de moratoria, no se acerca la ANSES a solicitar la PUAM que le corresponde", afirma, pero advierte que a la par "aumentaron muchísimo las suspensiones".
"La PUAM en principio es una prestación que es incompatible con cualquier otro tipo de ingreso. O sea, a diferencia de la jubilación que uno puede estar jubilado y seguir trabajando, la PUAM, como está pensada como una dádiva, no es un derecho, en donde identifican que esa persona está teniendo otras fuentes de ingresos, esa PUAM cae. Y pensemos que si la PUAM es el 80% de un haber mínimo", subraya. Para abril, la jubilación mínima se estima en $380.286 (con una suba del 2,9% respecto a los valores de marzo), cifra que asciende a 450.286 si se mantiene el bono extraordinario de 70 mil pesos. La PUAM, en este orden, es de apenas $304.243.
"Entonces, ese adulto mayor se ve forzado a salir a volver a buscar trabajo, cosa que también se está observando. La semana pasada tuvimos los datos del mercado de trabajo y una de las cosas que es interesante ver es cómo se está conformando la masa de ocupados. Esto que nos viene llamando la atención de que los desocupados no crecen como uno supondría y la explicación a eso es que hoy nadie está desocupado porque sea siendo Uber, sea siendo Rappi, sea vendiendo empanadas, sea haciendo lo que pueda, todos estamos ocupados y sobreocupados", explica Hiller.
Esta tendencia también empieza a observarse en la población adulta mayor: "En vez de reducirse la cantidad de adultos mayores que participan de la población activa, hoy nos encontramos con que los jóvenes se incorporan sea como desocupados o como trabajadores en condiciones muy precarias y los adultos mayores permanecen en la población activa porque no pueden darse el lujo de ser inactivos".
Sostener los cuidados
A las mayores dificultades de sostenimiento económico de los adultos mayores se suma la paulatina eliminación de prestaciones de PAMI.
"Otra de las cosas que informa el CELS es que se están cerrando muchísimas cooperativas de cuidado que se habían generado, me animo a decir, en los últimos 20 años. Lo podemos ver en el caso local: Comodoro Rivadavia tiene un área de adultos mayores dentro de la Municipalidad, y una de las cosas que promueve es la formación de cuidadores domiciliarios. Muchas de esos cuidadores y cuidadoras, sobre todo domiciliarias, encontraron una forma asociativa que era la generación de cooperativas de trabajo porque además para PAMI era más sencillo contratar una cooperativa que un cuidado domiciliario", describe Hiller.
"Sea de una manera o de la otra, lo que se está observando es que se está reduciendo la demanda de este tipo de servicios y no porque no esté la demanda, no porque los adultos mayores no requieran de cuidados, sino porque PAMI no los está pudiendo proveer. Ya no está dando la cobertura de cuidados que en otro momento daba, como no está dando la cobertura de medicamentos que en otro momento daba", señala.
Al mismo tiempo, se limitan los requisitos para acceder a prestaciones: "El haber tiene que ser mínimo, tiene que haber una única jubilación, es decir, hay que dar mayores garantías de pobreza y de necesidad para que PAMI cubra, así sea una parte de esas tareas de cuidado. Y esas tareas de cuidado que no cubre PAMI y por ende no se tercerizan en el mercado, sea a través de un cuidador domiciliario o de una cooperativa de cuidados, recae en la familia".
"Y cuando decimos en la familia es un eufemismo para decir recae en las mujeres. Esos adultos y adultas mayores hoy están siendo víctimas de esta situación y también eso genera mayores tensiones al interior de los hogares. Los adultos mayores pasaron de ser los abuelos que ayudaban a comprar la primera computadora al nieto con el crédito de ANSES a ser personas dependientes, no solamente para necesidades que ya no pueden satisfacer, sino dependientes económicamente de sus familias", sintetiza.
Impacto de la reforma laboral en las cajas previsionales
Hiller se refiere a los problemas de sostenibilidad que enfrenta el sistema previsional a la luz de un mercado laboral cambiante, signado por la informalidad. Actualmente la relación entre población económicamente activa y pasiva es de 1,6 activos por cada pasivo, un número considerablemente mayor al necesario para mantener el sistema a flote.
"En su momento se calculaba que había en razón de 1,8 activos por cada por cada persona pasiva. Y se decía ‘el sistema previsional está en crisis'. Sí, el sistema previsional efectivamente está en crisis hace mucho tiempo. Y hay distintas estrategias para enfrentar eso. Una que tendría que ver netamente con la poblacional que dice que vos tendrías que tener tres personas activas por cada adulto mayor pasivo. Eso no va a suceder porque la gente tiene cada vez menos hijos y en cambio vive cada vez más tiempo. Esa correlación numérica hoy demográficamente no se da", advierte.
Otra alternativa es aumentar la cantidad de trabajadores activos registrados: "El problema de Argentina no es que no haya adultos trabajando, sino que esos adultos no están registrados, por ende, los empleadores no hacen los aportes patronales y por ende no aportan al sistema jubilatorio", señala Hiller. Subraya que la recientemente aprobada reforma laboral, lejos de solucionar esta disparidad, la acrecienta.
"Con la reforma laboral esto no se soluciona porque lejos de alentar la registración, es una reforma que va en línea de licuar el vínculo trabajo-capital. O sea, que todos trabajemos, pero que todos seamos nuestro propio empleador. Entonces, se pierde esa noción de aporte patronal. No vamos a aumentar la caja jubilatoria tampoco de esa manera", precisa.
Uno de los puntos clave de la reforma laboral impacta de lleno en el sostenimiento del sistema previsional: "Los empleadores hacen distintos tipos de aportes. Uno de esos aportes era destinado a la Caja de la Seguridad Social, al ANSES en su totalidad. Ahora con el nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) se desagregan aportes patronales y se genera una especie de fondo de desempleo, pero que no va a la Caja Previsional del ANSES, sino que justamente se capitaliza de manera individual".
"Si eventualmente el empleador tuviera o quisiera desprenderse de trabajadores, tendría que afrontar esas indemnizaciones. Por un lado se pierde el desincentivo que tenían los empresarios de despedir, que es que si despedían sin causa tenían que pagar la indemnización correspondiente por eso. Ese desaliento ya no está porque la empresa va a estar aportando de todas maneras a ese fondo que tiene efectivamente para eso. Ahora, ese fondo antes iba a la Caja General de ANSES y ahora no, con lo cual las jubilaciones se van a ver doblemente afectadas", afirma.
Hiller apuesta a repensar el sistema previsional frente a las tendencias demográficas, laborales y familiares de las últimas décadas: "Yo creo que nuestro sistema previsional es un sistema heterocéntrico basado en la idea de un varón trabajador en una familia monogámica y estable, que lleva a que esa señora se quede con ese señor hasta que fallezca y cobre la pensión. Las pensiones por fallecimiento son un privilegio de los casados, tuvieron su razón de ser en su momento. Pero hoy tendríamos que ir pensando en un sistema universal en donde uno haya estado o no casado, acceda efectivamente a una jubilación y una pensión".
"Algunos plantean que hay que avanzar nuevamente hacia un sistema de capitalización, en donde si uno no tiene un trabajo estable, o va a tener trabajos intermitentes, en donde más trabajo tenga más aporte, y donde menos trabaje, aporte menos. Y hace su chanchito a la forma de la AFJP. Yo no creo que nosotros tengamos que replicar en el sistema previsional esas inestabilidades, esas irregularidades de la vida activa", opina.
Las propuestas que circulan en el Gobierno libertario apuntan, precisamente, a un regreso a lógica noeliberal, destruyendo el sistema público, solidario y de reparto que se mantiene vigente.
A pesar de que por el momento no hay nada confirmado, desde el círculo de Milei se habla de volver a un sistema de capitalización individual o reemplazar el actual sistema por un esquema de bonos que puedan comprar los propios trabajadores.
"Al contrario, yo creo que partiendo de una concepción de derechos, lo que tendríamos que garantizar es una cobertura universal y entender que cualquier persona por el hecho de ser un adulto mayor tiene derecho a su cobertura previsional más allá de lo que haya o no haya podido aportar a lo largo de su de su vida activa. Sigo defendiendo lo que llamamos los sistemas solidarios y lo que creo que tienen que ser, en todo caso, es aún más solidarios en el sentido de que aquellos empleadores que absorben más mano de obra y eso significa que extraen más trabajo, sean los que más aporten al sistema, por parte de los empleadores, nunca del lado de los empleados", concluye Hiller.
Después de una serie de cambios en el esquema jubilatorio que implican mayores restricciones y más pérdida de poder adquisitivo, el Gobierno nacional estaría evaluando implementar una reforma del régimen previsional. Renata Hiller, quien estuvo al frente de ANSES en Comodoro Rivadavia, analizó los desafíos y las asimetrías del régimen a la luz de un mercado de trabajo que sufrió profundos cambios en los últimos años. El escenario actual suscita debates en torno a las desigualdades de género, el sostenimiento del sistema y la creciente diferencia entre la población activa y pasiva, a lo que se suma la reciente reforma laboral que pone más peso sobre las cajas previsionales. Frente a los argumentos libertarios, Hiller apuesta por mantener la concepción de derechos de los sistemas previsionales solidarios.
El efecto de la motosierra en las jubilaciones
Tras la reforma laboral, el Ejecutivo Nacional ahora busca avanzar en una reforma del régimen previsional. El Ministerio de Economía estaría evaluando un informe técnico elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) que pone el foco en los desequilibrios estructurales del sistema. Hasta la fecha, son varios los cambios que impulsó Nación en la búsqueda del ahorro y la sostenibilidad del actual régimen. Sin embargo, lejos de consolidar un esquema equitativo, agranda las brechas.
A partir de abril del 2024, el Gobierno modificó significativamente el método de actualización de los haberes jubilatorios, tomando como referencia el Indice de Precios al Consumidor (IPC) en reemplazo de la anterior fórmula de movilidad. Sin embargo, dejó afuera la devaluación de diciembre 2023 y enero 2024, ofreciendo una compensación del 12,5%. Sumado a la falta de actualización del bono de $70.000, implicó una caída en términos reales cercana al 22%.
Con la nueva fórmula de movilidad las jubilaciones perdieron un 22%
En marzo de 2025 el Gobierno nacional decidió ponerle fin a la moratoria previsional, que ya había intentado suspender, aunque sin éxito, mediante la Ley Bases. Esto complicó el escenario para quienes no reúnen los 30 años de aportes, que suponen una amplia mayoría de las y los trabajadores. Tras la aprobación de la reforma laboral, el Gobierno buscaría replicar la lógica de la motosierra en el sistema previsional.
En diálogo con este medio, Renata Hiller -investigadora de la UNPSJB y ex directora de ANSES de Comodoro Rivadavia- explicó los desafíos del actual sistema y el ensanchamiento de las brechas a partir de las medidas del Gobierno libertario. Afirma que hoy quienes perciben el haber mínimo representan un poco más de la totalidad de jubilados y pensionados.
Otro punto clave es que hoy más de la mitad de las y los jubilados accedieron a su jubilación gracias a alguna forma de moratoria. Es decir, la mayoría no contaba con los 30 años que requiere la ley, lo que los coloca en la base de la pirámide de las jubilaciones.
"Lo que sucedió durante la gestión de Milei es que se cambió el cálculo del haber jubilatorio que en su momento se había sancionado por ley, una fórmula jubilatoria que combinaba el aumento de salarios con la recaudación del ANSES y Milei lo vuelve a una actualización vía índice de precios al consumidor, o sea, de acuerdo a lo que se declare como inflación. Esa inflación está subvalorada, por ende esos aumentos están subvalorados también", remarca.
Y agrega que esta modalidad también genera una disparidad, puesto que "para las jubilaciones más altas un aumento del 10% le significará un monto significativo y un aumento del 10% en un haber mínimo, a veces es menos que un paquete yerba, que es lo que viene pasando".
Esto sucede, en parte, por otra de las modificaciones del actual Gobierno, que es la falta de actualización de los bonos: "Periódicamente, las y los jubilados de la mínima tenían un bono y ese bono también se iba actualizando. Lo que se hizo fue el cambio de la fórmula. Se hizo un pequeño salto que no acompañó el salto devaluatorio de diciembre del 2023, pero hubo un aumento del 12% para todas las jubilaciones. La inflación fue muchísimo más alta. Y desde ese aumento general del 12% el bono se fijó en 70.000 pesos y ahí quedó. Entonces, hoy la distancia entre un jubilado de la mínima y un jubilado de la máxima es mayor".
Las mujeres, las más perjudicadas
Una de las principales asimetrías en el régimen previsional es la menor cantidad de mujeres en condiciones de jubilarse, una consecuencia directa de las barreras de acceso al mercado laboral. En este sentido, Hiller remarca la incorporación tardía de las mujeres a la población jubilada y el rol clave que cumplió la moratoria en este proceso.
"Cuando tenemos que pensar cómo se conforma el grupo de jubilados y jubiladas, lo que nosotras siempre decimos es que fueron las leyes de moratoria las que permitieron que las mujeres se jubilaran", indica Hiller.
"Pensemos que en la Argentina, hasta que no hubo leyes de moratorias, las mujeres accedían a la cobertura previsional en tanto y en cuanto fueran esposas de varones trabajadores que algún día se jubilan y comparten generosamente su jubilación o en el mejor de los casos fallecen y entonces obtienen una pensión. Entonces, en esa pirámide, en ese en ese conjunto de población jubilada tenemos que decir que las mujeres ingresamos tardíamente", agrega.
e la población de adultos mayores con cobertura previsional, advierte que otras mujeres todavía ingresan tardía y minoritariamente. Es el caso de las trabajadoras de casas particulares, que no contaron con un convenio colectivo de trabajo hasta 2014.
La eliminación de la moratoria implica una barrera más a otras existentes en el régimen previsional que achica las posibilidades de jubilación de las mujeres. El último informe de la Cocina de los Cuidados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) señala que desde marzo de 2024 a marzo 2026 solicitaron la PUAM 97.700 personas, y un 57% fueron rechazadas (55 mil). Entre las aprobadas, sólo 5 mil son mujeres, lo que pone en debate la falta de alternativas para la población femenina en el actual sistema.
La PUAM, alternativa de indigencia
La ausencia de alternativas viables para quienes no cuentan con los años de aporte son cada vez más limitadas, lo cual se traduce en un aumento paulatino de los adultos mayores que deben salir a buscar trabajo. Suspendidas las moratorias, quienes no tengan posibilidad de comprar los años faltantes sólo pueden acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). Hiller explicó el alcance de esta pensión y sus limitaciones.
"Nos estamos encontrando cada vez más con personas que llegan a la edad de jubilarse y no pueden hacerlo porque no cuentan con esos 30 años de aportes y quedan en banda. Lo que te va a decir un macrista es que no quedan en banda porque lo que tiene también nuestro sistema previsional desde el macrismo es la PUAM", indica. "A esa pensión universal, en principio, puede acceder cualquier persona a partir de los 65 años, pero eso ya genera un bache en el caso de las mujeres, que nos jubilamos a los 60, por lo cual hay 5 años de espera", agrega Hiller.
El desconocimiento sobre la prestación y los requisitos que impone hacen que el número de personas que acceden a la PUAM sea significativamente menor de lo esperado, sobre todo a partir de la suspensión de las moratorias. Hiller detalla que según el informe de la Cocina de los Cuidados del CELS correspondiente a finales del 2025, la cantidad de beneficiarios de la PUAM pasó de 272.000 a 187.000, es decir, 90.000 personas menos.
"Hay pocas altas, porque la gente no sabe que existe esta prestación, entonces un varón con 65 años cuando ya sabe que no tiene los 30 años de aportes y no hay ley de moratoria, no se acerca la ANSES a solicitar la PUAM que le corresponde", afirma, pero advierte que a la par "aumentaron muchísimo las suspensiones".
"La PUAM en principio es una prestación que es incompatible con cualquier otro tipo de ingreso. O sea, a diferencia de la jubilación que uno puede estar jubilado y seguir trabajando, la PUAM, como está pensada como una dádiva, no es un derecho, en donde identifican que esa persona está teniendo otras fuentes de ingresos, esa PUAM cae. Y pensemos que si la PUAM es el 80% de un haber mínimo", subraya. Para abril, la jubilación mínima se estima en $380.286 (con una suba del 2,9% respecto a los valores de marzo), cifra que asciende a 450.286 si se mantiene el bono extraordinario de 70 mil pesos. La PUAM, en este orden, es de apenas $304.243.
"Entonces, ese adulto mayor se ve forzado a salir a volver a buscar trabajo, cosa que también se está observando. La semana pasada tuvimos los datos del mercado de trabajo y una de las cosas que es interesante ver es cómo se está conformando la masa de ocupados. Esto que nos viene llamando la atención de que los desocupados no crecen como uno supondría y la explicación a eso es que hoy nadie está desocupado porque sea siendo Uber, sea siendo Rappi, sea vendiendo empanadas, sea haciendo lo que pueda, todos estamos ocupados y sobreocupados", explica Hiller.
Esta tendencia también empieza a observarse en la población adulta mayor: "En vez de reducirse la cantidad de adultos mayores que participan de la población activa, hoy nos encontramos con que los jóvenes se incorporan sea como desocupados o como trabajadores en condiciones muy precarias y los adultos mayores permanecen en la población activa porque no pueden darse el lujo de ser inactivos".
Sostener los cuidados
A las mayores dificultades de sostenimiento económico de los adultos mayores se suma la paulatina eliminación de prestaciones de PAMI.
"Otra de las cosas que informa el CELS es que se están cerrando muchísimas cooperativas de cuidado que se habían generado, me animo a decir, en los últimos 20 años. Lo podemos ver en el caso local: Comodoro Rivadavia tiene un área de adultos mayores dentro de la Municipalidad, y una de las cosas que promueve es la formación de cuidadores domiciliarios. Muchas de esos cuidadores y cuidadoras, sobre todo domiciliarias, encontraron una forma asociativa que era la generación de cooperativas de trabajo porque además para PAMI era más sencillo contratar una cooperativa que un cuidado domiciliario", describe Hiller.
"Sea de una manera o de la otra, lo que se está observando es que se está reduciendo la demanda de este tipo de servicios y no porque no esté la demanda, no porque los adultos mayores no requieran de cuidados, sino porque PAMI no los está pudiendo proveer. Ya no está dando la cobertura de cuidados que en otro momento daba, como no está dando la cobertura de medicamentos que en otro momento daba", señala.
Al mismo tiempo, se limitan los requisitos para acceder a prestaciones: "El haber tiene que ser mínimo, tiene que haber una única jubilación, es decir, hay que dar mayores garantías de pobreza y de necesidad para que PAMI cubra, así sea una parte de esas tareas de cuidado. Y esas tareas de cuidado que no cubre PAMI y por ende no se tercerizan en el mercado, sea a través de un cuidador domiciliario o de una cooperativa de cuidados, recae en la familia".
"Y cuando decimos en la familia es un eufemismo para decir recae en las mujeres. Esos adultos y adultas mayores hoy están siendo víctimas de esta situación y también eso genera mayores tensiones al interior de los hogares. Los adultos mayores pasaron de ser los abuelos que ayudaban a comprar la primera computadora al nieto con el crédito de ANSES a ser personas dependientes, no solamente para necesidades que ya no pueden satisfacer, sino dependientes económicamente de sus familias", sintetiza.
Impacto de la reforma laboral en las cajas previsionales
Hiller se refiere a los problemas de sostenibilidad que enfrenta el sistema previsional a la luz de un mercado laboral cambiante, signado por la informalidad. Actualmente la relación entre población económicamente activa y pasiva es de 1,6 activos por cada pasivo, un número considerablemente mayor al necesario para mantener el sistema a flote.
"En su momento se calculaba que había en razón de 1,8 activos por cada por cada persona pasiva. Y se decía ‘el sistema previsional está en crisis'. Sí, el sistema previsional efectivamente está en crisis hace mucho tiempo. Y hay distintas estrategias para enfrentar eso. Una que tendría que ver netamente con la poblacional que dice que vos tendrías que tener tres personas activas por cada adulto mayor pasivo. Eso no va a suceder porque la gente tiene cada vez menos hijos y en cambio vive cada vez más tiempo. Esa correlación numérica hoy demográficamente no se da", advierte.
Otra alternativa es aumentar la cantidad de trabajadores activos registrados: "El problema de Argentina no es que no haya adultos trabajando, sino que esos adultos no están registrados, por ende, los empleadores no hacen los aportes patronales y por ende no aportan al sistema jubilatorio", señala Hiller. Subraya que la recientemente aprobada reforma laboral, lejos de solucionar esta disparidad, la acrecienta.
"Con la reforma laboral esto no se soluciona porque lejos de alentar la registración, es una reforma que va en línea de licuar el vínculo trabajo-capital. O sea, que todos trabajemos, pero que todos seamos nuestro propio empleador. Entonces, se pierde esa noción de aporte patronal. No vamos a aumentar la caja jubilatoria tampoco de esa manera", precisa.
Uno de los puntos clave de la reforma laboral impacta de lleno en el sostenimiento del sistema previsional: "Los empleadores hacen distintos tipos de aportes. Uno de esos aportes era destinado a la Caja de la Seguridad Social, al ANSES en su totalidad. Ahora con el nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) se desagregan aportes patronales y se genera una especie de fondo de desempleo, pero que no va a la Caja Previsional del ANSES, sino que justamente se capitaliza de manera individual".
"Si eventualmente el empleador tuviera o quisiera desprenderse de trabajadores, tendría que afrontar esas indemnizaciones. Por un lado se pierde el desincentivo que tenían los empresarios de despedir, que es que si despedían sin causa tenían que pagar la indemnización correspondiente por eso. Ese desaliento ya no está porque la empresa va a estar aportando de todas maneras a ese fondo que tiene efectivamente para eso. Ahora, ese fondo antes iba a la Caja General de ANSES y ahora no, con lo cual las jubilaciones se van a ver doblemente afectadas", afirma.
Hiller apuesta a repensar el sistema previsional frente a las tendencias demográficas, laborales y familiares de las últimas décadas: "Yo creo que nuestro sistema previsional es un sistema heterocéntrico basado en la idea de un varón trabajador en una familia monogámica y estable, que lleva a que esa señora se quede con ese señor hasta que fallezca y cobre la pensión. Las pensiones por fallecimiento son un privilegio de los casados, tuvieron su razón de ser en su momento. Pero hoy tendríamos que ir pensando en un sistema universal en donde uno haya estado o no casado, acceda efectivamente a una jubilación y una pensión".
"Algunos plantean que hay que avanzar nuevamente hacia un sistema de capitalización, en donde si uno no tiene un trabajo estable, o va a tener trabajos intermitentes, en donde más trabajo tenga más aporte, y donde menos trabaje, aporte menos. Y hace su chanchito a la forma de la AFJP. Yo no creo que nosotros tengamos que replicar en el sistema previsional esas inestabilidades, esas irregularidades de la vida activa", opina.
Las propuestas que circulan en el Gobierno libertario apuntan, precisamente, a un regreso a lógica noeliberal, destruyendo el sistema público, solidario y de reparto que se mantiene vigente.
A pesar de que por el momento no hay nada confirmado, desde el círculo de Milei se habla de volver a un sistema de capitalización individual o reemplazar el actual sistema por un esquema de bonos que puedan comprar los propios trabajadores.
"Al contrario, yo creo que partiendo de una concepción de derechos, lo que tendríamos que garantizar es una cobertura universal y entender que cualquier persona por el hecho de ser un adulto mayor tiene derecho a su cobertura previsional más allá de lo que haya o no haya podido aportar a lo largo de su de su vida activa. Sigo defendiendo lo que llamamos los sistemas solidarios y lo que creo que tienen que ser, en todo caso, es aún más solidarios en el sentido de que aquellos empleadores que absorben más mano de obra y eso significa que extraen más trabajo, sean los que más aporten al sistema, por parte de los empleadores, nunca del lado de los empleados", concluye Hiller.

